Los relatos de la guarida A - B

ANÓNIMO
Mabinogion
Editorial SIRUELA
Los Mabinogion constituyen un conjunto de once relatos, de autor anónimo, redactados en lengua galesa durante los siglos XI, XII y XIII. Como mucha de la literatura irlandesa antigua, este material ofrece indicios de la religión celta pre-cristiana. En los relatos más antiguos, las denominadas cuatro ramas, se desarrollan aspectos fundamentales de la mitología celta, centrándose en la vida y hechos de ciertos personajes míticos. Algunos de estos héroes representan las divinidades de los antiguos celtas.
Los Mabinogion o Mabinogi no son un conjunto homogéneo de relatos. Los once conservados se hallan anotados en dos manuscritos:
-El Llyfr gwyn Rhydderch ('Libro Blanco'), de principios del siglo XIV, conservado en la Biblioteca Nacional de Gales. 
-El Llyr coch Hergest ('Libro Rojo'), de principios del siglo XV, conservado en la Bodleian Library de Oxford.
Su tradicional asociación comenzó muchos siglos después de que fueran escritos, cuando Lady Charlotte Guest dio a la imprenta, en 1838, una edición conjunta. 
El nombre de Mabinogion es producto de una equivocación cometida por el copista del primero de los once cuentos. En los tres cuentos siguientes aparece el término Mabinogi que, sin duda, debe de ser el correcto. Algunos críticos consideran que Mabinogi -derivado del galés mab ('hijo')-, equivale al enfances ('infancia', 'mocedad') francés, o a lo que se ha denominado "las mocedades del héroe" en español, en alusión a las primeras hazañas de los héroes. Pero la interpretación más aceptada en la actualidad es que deriva de Maponos, y que se refiere a relatos dedicados al héroe Maponos o Mabon, encarnado en la figura de Pryderi, único personaje que aparece en los cuatro primeros cuentos o "ramas", aunque no sea su protagonista. Según otra teoría, el nombre derivaría del concepto de "relato de jóvenes" o "de los descendientes de las antiguas divinidades". 
Los Mabinogion o Mabinogi nacieron en una época de sometimiento político y de reacción cultural de los galeses con respecto a Inglaterra, un momento de florecimiento de las letras galesas, a partir del siglo XIII, gracias al mecenazgo de las clases aristocráticas en pro de los bardos en un intento de preservar la tradición frente a la presión cultural normanda y deseosos de afirmar la identidad cultural de su pueblo, que permitió que se conservaran importantes muestras de la literatura medieval galesa. 

La obra ha sido tradicionalmente dividida en diversas partes: 
-Los cuatro primeros relatos o "ramas" que parece que fueron elaborados, en su forma actual, a finales del siglo XI. Sus títulos son: Pwyll, príncipe de Dyvet (véase Pwyll), Branwen, hija de Llyr (véase Branwen), Manawyddan, hijo de Llyr (véase Manawyddan) y Math, hijo de Mathonwy. Su contenido es de carácter mítico, y aborda temas dinásticos y guerreros. Los especialistas opinan que, en su forma original, pudieron haber relatado la concepción, el nacimiento, las hazañas juveniles, el matrimonio, la prisión y la muerte del héroe Pryderi. Aunque la redacción conservada presente narraciones autónomas, existe entre ellas el vínculo de los enlaces matrimoniales que unen a las diversas familias que presentan. 
Su composición y transmisión debió ser oral y patrimonial antes de que un escriba o refundidor los pusiese por escrito. Su estilo es directo y natural, y presenta todas las características del estilo narrativo tradicional. Su contenido parece relacionado con el Libro de las Leyes galés codificado a mediados del siglo X y copiado a comienzos del XIII, de cuyo contenido jurídico habrían pasado numerosos elementos a las cuatro "ramas" de los Mabinogion. Se presenta una cierta visión de la antigua mitología galesa, aunque muy difícil de delimitar en cuanto a los conceptos debido a los diversos añadidos posteriores de bardos y copistas; sin embargo, muchos de los personajes y situaciones revelan un intenso fondo común con la tradición mitológica irlandesa. 
-Los llamados "Cuatro cuentos independientes nativos": el último de ellos ha sido fechado en la primera mitad del siglo XIII. Son relatos legendarios que recuerdan las épocas de las dominaciones romana y sajona de Gales, y cuyas raíces se hunden en lo más profundo de la tradición del país. Pese a que presentan sucesos y héroes que también serían tratados literariamente por diversos escritores ingleses y continentales, las versiones de estos cuatro cuentos de los Mabinogion constituyen las más arcaicas y puras de todas. Sus títulos son: El sueño de Maxen, Lludd y Llevelys, Culhwch y Olwen, y El sueño de Rhonabwy. Los dos últimos son de carácter más épico, y presentan por primera vez, y de forma sumamente original, al héroe Arturo.
El estilo de estos cuatro cuentos es más elaborado y literario que el de las cuatro primeras "ramas".
-Los tres relatos conclusivos: Son cuentos de tema caballeresco y que muestran evidentes influencias de la tradición inglesa, y claros contactos con la francesa. Debieron de ser compuestos en el sudeste de Gales. Los tres títulos, La dama de la fuente, Peredur, hijo de Evrawc, y Gereint, hijo de Erbin, tienen paralelos en tres romans franceses de Chrétien de Troyes: Ivain ou Li chevalier ou lion, Perceval ou Li Contes del Graal y Erec et Enide. Algunos especialistas consideran que el prototipo de todas estas obras fue galés, otros que fue francés, y algunos sugieren fuentes arcaicas comunes. 
Los historiadores de la literatura han acostumbrado a denominar todos estos relatos con el concepto de mabinogion, admitiendo que se trataba de una utilización abusiva y que desde un punto de vista estricto, tal concepto sólo se podía aplicar a las cuatro ramas[11]. Incluso algunos autores denominan pseudomabinogi a los tres relatos relacionados con los romans de Chrétien de Troyes, por considerarlos traducciones galesas de originales franceses. Por nuestra parte hemos preferido presentar estos relatos con el concepto tradicional de Mabinogion que le otorgaron sus primeros traductores (Lady Guest y Loth), así como los más recientes (Jones).
AA. VV.
Cuentos románticos alemanes
Editorial SIRUELA
Hugo von Hofmannsthal compiló estas narraciones, tal y como declara en el prólogo, guiado solamente «por la peculiar belleza con que conmovieron mi corazón en la juventud o en la madurez, convirtiéndose para mí en algo inolvidable». Aunque la nómina de autores escogidos —Goethe, Eichendorff, Brentano, Hauff, Tieck, Hoffmann, Hebbel, Büchner, Gotthelf, Von Droste-Hülshoff, Von Arnim, Kleist, Sealsfield— bastaría por sí sola para refrendar su interés, no carece de importancia el criterio de Hofmannsthal, pues todas tienen en común una indeclinable belleza.
«Aquellos cuyas narraciones están aquí reunidas se han visto impulsados por un amor puro y creativo a expresar alguna faceta de la existencia; algo del mundo, alguna conexión entre el ser humano y el mundo se había manifestado en ellos de forma especial», dice el compilador. Si el romanticismo fue el depositario de un espíritu que habría de fecundar los posteriores caminos de la cultura, de ello dan fe estas historias parecidas a «rostros desde los que nos contempla una mirada exenta de frialdad y de escepticismo». Por encima de lo real se aprecia en cada cuento un hálito continuo del más allá, de lo oculto. Su carácter maravilloso, lejos de haber sido eliminado, actúa «como si continuamente hubiera gemas preciosas escondidas bajo los carbones y cenizas del hogar»
AA. VV.
Cuentos de amor victorianos     -Ed. Marta Salís-
Editorial ALBA
Hasta finales del siglo XVIII, sólo las clases acomodadas tenían acceso a los libros y a la educación. Con la llegada del nuevo siglo y de la primera revolución industrial, gracias al desarrollo y al abaratamiento de las técnicas de impresión, un número mayor de personas empezó a disfrutar de la lectura. Aparte de los libros en seguida proliferaron periódicos y revistas, cuyo precio era asequible para un amplio sector de la población. 
Muchas de las grandes novelas inglesas de la segunda mitad del siglo XIX, antes de ser libros de tapa dura y cuidada edición, se publicaron por entregas en esos magazines populares. 
La mayoría de los cuentos de esta antología aparecieron publicados por primera vez en esas revistas. Todos giran en torno al amor, un tema muy recurrente en la literatura victoriana: el amor como fuente de alegría y de dolor; el amor como misterio, conquista, sacrificio, oportunidad perdida; el amor que florece a cualquier edad y adopta las formas más imprevisibles. 
El volumen se ha ordenado cronológicamente, a partir de la fecha de nacimiento de los autores. Se inicia con un cuento de Mary Shelley, la conocida autora de Frankenstein, a fin de enlazar el romanticismo y la novela gótica con la literatura victoriana. Elizabeth Gaskell, William M. Thackeray, Charles Dickens, Anthony Trollope, Wilkie Collins y Thomas Hardy escribieron relatos breves tan intensos y exquisitos como sus extensísmas novelas. Se ha incluido un relato del norteamericano Henry James, que prefirió vivir y escribir en Gran Bretaña, ya que es habitual encontrar su nombre asociado al período victoriano. Otro «extranjero» adoptado por la Inglaterra de la época fue el polaco Joseph Conrad, a quien la sutileza y sofisticación de su prosa han convertido en un autor increíblemente moderno. Robert Louis Stevenson vivió frecuentemente lejos de Gran Bretaña, pero sus libros deben mucho a su tiempo; aunque acaso menos que la obra de Oscar Wilde, víctima célebre de la hipocresía victoriana. La inclusión de autores poco o mal conocidos en nuestro país como George Gissing, E. Nesbit, Henry Harland, John Galsworthy, Ernest Dowson, Charlotte Mew y Hubert Crackanthorpe —considerado el Maupassant inglés, que murió misteriosamente a los veintiséis años—, enmarca y enriquece el período atravesado por los nombres de Arthur Conan Doyle, H. G. Wells y Rudyard Kipling; en este último la sensibilidad victoriana expandió su moralidad hasta las colonias del Imperio Británico. La obra de D. H. Lawrence comienza ya a salirse de este marco temporal; mantiene aún ciertas formalidades victorianas, pero la intensa sensualidad de sus personajes expresa sensaciones y emociones que son de otra época. Con este paso a una nueva moralidad se cierra esta antología, del mismo modo que se abría con un pie en una época anterior.
De la Introducción de MARTA SALÍS.
AA. VV.
El Despertar de la Belleza    -Ed. de Marita de Sterck-
Editorial SIRUELA
Sesenta cuentos populares de los cinco continentes tiene por subtítulo el volumen. Dicen que en la noche de los tiempos las enseñanzas se transmitían a través de los cuentos. Luego vinieron las leyendas y los mitos, para llegar a la actualidad transitando por el camino de la historia (o la concepción más o menos literal de los hechos).
Pero los mensajes de los cuentos siguen siendo válidos hoy en día -siempre que se acepte el reto de descifrar su significado, su mensaje-. Y esto es lo que nos plantea este libro, que recopila relatos de los cinco continentes relacionados con el mundo de las mujeres y, en particular, con el tránsito de la niñez a la vida a adulta, o sea: la adolescencia.
La compilación de estas narraciones la ha llevado a cabo una antropóloga belga, quien a través de sus viajes y encuentros profesionales en su tierra nativa no desaprovechó oportunidad alguna para interrogar a numerosas personas sobre su conocimiento de relatos o narraciones de su tierra natal relacionados con el mundo de la mujer. En este sentido, podría decirse que casi todos los cuentos aquí expuestos son inéditos -no han aparecido ni sido publicados en otras recopilaciones, aunque algunas de estas narraciones pueden haber muchas versiones-.
El libro se abre con una introducción al mundo de los relatos de tradición oral -centrándose en la temática femenina de las narraciones aquí expuestas-, y se cierra con un comentario sobre el origen de cada uno de estos cuentos. El hecho de agrupar los 60 relatos según el continente del cual son originarios, desvela también diferentes psicologías y tradiciones de los pueblos que los alumbraron.
AA. VV.
Los mejores cuentos de terror   -selección de C.E. Feiling-
Editorial AMEGHINO
Los relatos de esta antología constituyen una suerte de «historia alternativa» de la literatura en lengua inglesa del período 1830-1930. Durante esos años, en que predominaron diversas formas y variedades del realismo, el género de terror proporcionó a muchos escritores —tanto a los que se dedicaron casi exclusivamente a él como a los que lo practicaron sólo esporádicamente— la manera de explorar problemas que no podían ser abordados de modo directo sin causar escándalo: las relaciones entre sexos, las relaciones entre razas y las relaciones entre clases sociales. Al mismo tiempo, el género permitió reintroducir en el mundo un poco del misterio que la ciencia le había quitado. Más allá de su importancia histórica o crítica, sin embargo, ahora seguimos leyendo los cuentos de terror de dicho período por el puro placer que nos dan.
C.E. Feiling divide la historia del género del terror en cuatro períodos. El primero corresponde a la novela gótica. El segundo es el del terror burgués que abarca desde Poe hasta Algernon Blackwood. En él predomina la casa encantada y los eruditos solitarios. Se caracteriza por la intromisión de algo siniestro y sobrenatural en un orden cotidiano.
El tercer período sería el del terror fantástico que inauguró Lovecraft y que llega hasta Tolkien. El último período sería el cinematográfico, por la retroalimentación que el género tiene con el cine.
Feiling reconoce que los relatos de esta antología pertenecen en su casi totalidad a la segunda etapa de la historia del género. El terror burgués ha adquirido para nosotros, lectores de fines del siglo XX, el estatuto de clásico. Entre Poe, aún habitado por los fantasmas de la novela gótica, y Lovecraft, en que se respira el aire ominoso que precedió a la Segunda Guerra, se formaron nuestras pesadillas recurrentes, aquellas cuyo tibio comienzo hay que situar a mediados del siglo XVIII, cuando se nos acabó la provisión de milagros.
AA. VV.
Relatos de fantasmas   -Ed. Carter Scott-
Editorial EDIMAT
Los cuentos de fantasmas y de diablos forman parte de las tradiciones de todas las culturas del mundo. Puede decirse que en el momento que los seres humanos tuvieron conciencia de la noche y de la muerte, en seguida las relacionaron para dar forma a los espíritus que se movían, amenazantes, en las sombras siempre acechando a los más inocentes, o introduciéndose en las cabañas, en las casas o en los palacios para sembrar el terror.
Algunos relatos incluidos: - La sombra de la guillotina (Washington Irving) - El crimen invisible (Catherine Crowe) - La torre encantada (Donatien Alphonse François de Sade) - Las aventuras de Thibaud de la Jacquière (Charles Nodier) - La noche (Guy de Maupassant) - El burgomaestre embotellado (Emile Erchmann y Alexandre Chatrian).
En los siglos pasados, no había castillo al que le faltase su fantasma, casi siempre perteneciente a un ajusticiado o a un «alma en pena» condenada a vagar por las noches eternamente, para inquietar el sueño de los vivos. La literatura ha dejado millares de testimonios, la mayoría de las veces recogidos del folclore popular... ¡Maravillosos tiempos aquellos en que los ancianos contaban a la familia, al calor de la lumbre, esas antiguas historias de fantasmas y diablos!
Pero, ¿qué podíamos escribir sobre el diablo?
El enemigo más astuto y traicionero, capaz de adquirir cualquier forma para atraerse las almas de sus víctimas. Mejor si éstas le han sido ofrecidas, porque en un arrebato de locura al ver próxima la muerte suplicaron unos años más de vida a cambio de ese alma invisible, como si en el fondo pensaran que el diablo iba a olvidarse del contrato pactado. ¿Esto sería posible? Tenemos la respuesta en el impresionante cuento Las aventuras de Thibaud de la Jacquière de Charles Nodier.
Por otra parte, los fantasmas son la máxima representación de la venganza, como nos demuestra Manuel Yáñez en su extraordinario relato 68 veces cobarde, cuyo desenlace ha de dejar al lector con la boca abierta.      De la Introducción de Carter Scott
AA. VV.
Antología Universal del relato Fantástico  -Ed. Jacobo Siruela-
Editorial  ATALANTA
El cuento fantástico es uno de los géneros más deliciosamente antologables, por la promesa que representa de inquietud, maravilla y terror.. Es un retorno a la fascinación puramente literaria, lejos del realismo y las cabriolas conceptuales.
Los cuentos aquí incluidos nos conducen a vertiginosa secuencia de pesadillas, habitaciones embrujadas, dobles y fantasmas. De la araña seductora de Hanns Heinz Ewers a la terrible araña tatuada en la espalda de una hermosa muchacha, de Junichiro Tanizaki, esta antología está hecha además merced a una suerte de encadenamiento mágico a través de los elementos que habitan los relatos, como un extraño collar. En la introducción, un magnífico ensayo sobre el género fantástico y sus ramificaciones, Jacobo Siruela aclara que su intención en el momento de ordenar los textos ha sido “mostrar con claridad la evolución de la literatura fantástica en el curso del tiempo”, de manera que ese encadenamiento de elementos posee también una correspondencia con el tratamiento de los temas de lo fantástico que se va modificando a lo largo del tiempo.
Por supuesto aparecen clásicos insustituibles como “Los amigos de los amigos” de H. James, una verdadera joya sobre el amor de un hombre y una mujer que ven fantasmas y a su manera se afantasman, o “Silba y acudiré”, de M. R. James, “El pie de la momia de T. Gautier o “La ventana de la biblioteca” de M. Oliphant. 
Por otra parte, un aspecto que se podría considerar novedoso en esta antología es la elección de los textos pertenecientes al siglo XX. Jacobo Siruela afirma que, “en el siglo XX, el relato fantástico sufrió una profunda transformación a partir de tres figuras de muy distinta naturaleza: Kafka, Lovecraft y Borges”. Kafka incorpora lo fantástico al mundo de la realidad cotidiana o al menos a la manera de representarlo. Así, para Siruela, “La metamorfosis” sería un cuento en el que el elemento fantástico es incorporado a la vida cotidiana y se obra respecto de aquel con una naturalidad inquietante. Por su parte, Lovecraft aportó “una nueva mitología, una especie de oscuro politeísmo neopagano que simboliza a las fuerzas irracionales de lo inconsciente en lucha contra la razón, que las reprime” (lo fantástico popular). Finalmente, señala Siruela, para Borges todo es literatura: Borges “juzgaba a la metafísica como una de las ramas de la literatura fantástica […]; consciente de que, llevada a sus límites, la realidad sobrepasa con creces la capacidad humana de comprensión, halló en la perplejidad la emoción más antigua y profunda. Entonces, el verdadero deleite del arte es la contemplación tácita y laberíntica del misterio de todas las cosas”. Así, la literatura fantástica parte del efecto de un misterio sobrepuesto a la realidad racional, para desembocar, en el siglo de la modernidad, en la contemplación del misterio que subyace a esta misma realidad y la percepción que de ella tenemos.   Extractos del artículo de Ana García Bergua en Confabulario.eluniversal.com
AA. VV.
Antología del cuento extraño  -ed. Rodolfo Walsh-
Editorial  EL CUENCO DE PLATA
Publicada originalmente en un solo volumen en 1956, se reeditó posteriormente en cuatro tomos en plena dictadura militar (noviembre de 1976, cuatro meses antes de la desaparición de Walsh). Esta  monumental compilación de Walsh complementa la de Borges, Ocampo y Bioy desde una perspectiva ligeramente distinta: lo "extraño" aporta en este caso un plus de ambigüedad, con respecto a lo conocido como “fantástico". Esta antología es considerablemente más extensa, e incluye sólo cuentos (textos completos) y no fragmentos, siendo su eje una categoría menos formalizada que lo fantástico: lo extraño. Daniel Link detecta en el prólogo una teoría temática admirable: “Sorprenderá … que el ordenamiento no responda a categorías convencionales de cronología o de nacionalidad, sino a criterios que van hilando página tras página una progresión ‘tonal’ de las distintas modalidades del relato ‘no realista’: lo siniestro, lo maravilloso, el relato de aparecidos, lo alucinatorio, las puertas de la percepción y los otros mundos, las distorsiones de la subjetividad. Los cuentos están precedidos por breves introducciones, igualmente heterodoxas. Véase sino la inicial nota sobre Beresford y su relato, El Misántropo:
John DAVYS BERESFORD nació en 1873, en Peterborough, Inglaterra. Murió hace algunos años. Hijo de un pastor protestante, se radicó a los 18 años en Londres, donde estudió arquitectura. Ejerció su profesión varios años antes
de dedicarse a las letras, lo que ocurrió hacia 1906. Publicó novelas y cuentos.
El más célebre de sus relatos —El Misántropo— ha recibido entre nosotros los honores del plagio. Recibe ahora el más modesto de la traducción.
AA. VV.
Cuentos de sombras     -Ed. Jose Mª Parreño-
Editorial SIRUELA. Colección El Ojo sin Párpado
«En la sombra de un hombre que camina hay más enigmas que en todas las religiones del mundo», escribió misteriosamente Vita Sackville-West. Entre los fenómenos naturales que el hombre ha sabido convertir en símbolos, pocos son tan ricos en significados como éste. Símbolo del mal y de la muerte, del alma y del espíritu, de lo pasajero y lo imperfecto… En todo caso, la sombra ha proporcionado a la literatura algunas de sus invenciones más memorables, más inquietantes y sutiles, entre las que se encuentran las seleccionadas en este volumen.
    En el apólogo de Esopo y en la pieza teatral de Durrenmatt la sombra de un burro sirve para mostrarnos basta dónde puede llegar la estupidez humana, dejando una sonrisa amarga en el lector. El milagro de Teófilo y la leyenda de El hombre que perdió su sombra narran las consecuencias que tiene para la sombra, cuerpo del alma, el trato con el Diablo. Los textos de Wilde y Hofmannsthal nos revelan que nuestras vulgares sombras son rasgos preciosos de humanidad. En la leyenda de Juan sin Miedo, en la inesperada novelita de Galdós, en el cuento de Gautier, la sombra encarna todo aquello que sus protagonistas más temen. En el Entremés de la Sombra el marido burlado se burla de todos nosotros a su costa. En el cuento de Poe la sombra cumple un papel clásico. Nerval dedica unas páginas de su extraordinario Viaje a Oriente a describir el Karagöz, el teatro de sombras de Constantinopla. Y finalmente nuestra contemporánea Cristina Fernández Cubas, en un misterioso relato, nos proporciona la visión de una sombra que no habríamos esperado, eco y resumen de todas las demás.
AA. VV.
El duelo de honor
Editorial  ALBA
Marta Salís ha reunido en “El Duelo de Honor” veintidós relatos que, desde la corte de Varsovia hasta un remoto rincón en las costas de Groenlandia, ilustran este peculiar recurso para resolver deudas y ofensas entre hombres amparados en una civilización que parece saldar, de este modo, su propia deuda con la brutalidad. El duelo puede tomar la forma de un juicio de Dios (Kleist), de una advertencia romántica (Pushkin), de un error fatal (Merimée, Dumas), de un extrañísimo despertar moral (Chéjov), de una persecución kafkiana (Conrad); puede incriminar a valientes y a pusilánimes (Maupassant, Nabókov), y dejar a los testigos y padrinos con dolorosos deberes (Teleshov, Schnitzler); o puede simularse (Lapham) e incluso no celebrarse (Dickens, Crane, Twain). De la sorna caballeresca del almirante Marryat a la oscuridad casi erótica de Vargas Llosa, los temas de esta antología siguen vigentes.»
ABE, KOBO
Los cuentos siniestros
Editorial  ETERNA CADENCIA
Kobo Abe es sin lugar a dudas uno de los autores más deslumbrantes de la literatura universal y uno de los renovadores de la literatura japonesa del siglo XX, junto a Yukio Mishima y Kenzaburo Oe.
Los cuentos siniestros es una selección de sus relatos escritos en las décadas de 1950 y 1960. Traducidos por primera vez al español y directamente del japonés, son una muestra de lo mejor de su obra, ubicada entre los intrincados mundos kafkianos y las antiutopías de Philip K. Dick.
Atraído por las transformaciones que el lenguaje literario había comenzado a mostrar en Occidente después de la Segunda Guerra Mundial (desazón, desencanto, incertidumbre), Kobo Abe se dedicó a explorar en tradiciones ajenas a las suyas. Sus novelas y cuentos plantean una estética que si bien no rompe con su tradición, sí se distancia de ella para explorar no solo puntos de vista sobre el ser japonés y su lugar en la cultura, sino para indagar, de manera aguda, en los misterios de la psicología del hombre contemporáneo.
En el ámbito de la lengua castellana la obra de Abe se conoce sobre todo por sus novelas La mujer de la arena (1962) y El rostro ajeno (1964), ambas premiadas y llevadas al cine. En 2010 se publicó en España Idéntico al ser humano (1967). Las tres novelas rielan sobre temas que son recurrentes en el autor, entre ellos la identidad, la soledad, el miedo y la alienación. Sin embargo, en español poco se conocen sus relatos breves: en ellos el autor apela a temas vinculados con la alienación, la metamorfosis, el humor y el absurdo. Un grupo importante de sus narraciones se ubican dentro de la ciencia ficción, llamada por él mismo ficción científica, sobre lo cual escribió diversos artículos teóricos e interpretativos. Otra veta se puede hallar en estos «cuentos siniestros», que proponen un lenguaje desnudo, directo, desprovisto de artificios retóricos para así sostener la tensión narrativa sobre una atmósfera de precariedad.
Sus ejes narrativos son, principalmente, la imaginación llevada al punto límite de lo inverosímil, la malignidad, los espacios fantasmagóricos, los tiempos condensados, y un conjunto de juegos irónicos que confrontan a los personajes con su entorno. Estos personajes son sujetos solitarios, viciosos, errantes, dubitativos, perdedores, desempleados, apenas nombrados con una letra inicial. Todos se encuentran en conflicto con sus circunstancias y no pueden comprender cabalmente lo que sucede a su alrededor, en ese juego involucra también al lector. Los ambientes se cargan de sombras, los personajes se desdibujan como fantasmagorías y los diálogos se pueden tornar asfixiantes, inmersos en un clima de paradojas y acertijos. 
Extractos tomados de la Introducción de Gregory Zambrano
ABE, KOBO
Historia de las pulgas que viajaron a la luna
Editorial ETERNA CADENCIA
Una oportunidad más para descubrir la magia narrativa de Kobo Abe y comprobar por qué el escritor alcanzó en vida su consagración como un autor clásico en la literatura japonesa del siglo XX
La publicación en 1962 de La mujer de la arena (Suna no onna) reveló la presencia de Kobo Abe como un narrador de condiciones excepcionales; lo que generó un inusitado interés por la escritura previa del autor, que basaba sus ficciones en ambientes artificiales, desprovistos de esa condición “exótica” tan atractiva y misteriosa que caracteriza buena parte de la narrativa japonesa moderna.
  Ante el uso generalizado del concepto de “ciencia ficción”, Kobo Abe prefería utilizar la noción de “ficción científica” por cuanto sustentaba, de una manera más amplia, las posibilidades de incorporar elementos propios de la ciencia objetiva en el marco de sus lucubraciones e hipótesis.
  Las novelas de Kobo Abe muestran a un narrador dotado de una singular maestría para construir diálogos y presentar los asuntos más absurdos en medio de una atmósfera de total naturalidad. También logra cimentar un mundo alterno, artísticamente hablando, en medio de las disonancias de su tiempo. Así como enfrenta el problema de la pérdida y consecuente búsqueda de la identidad, propia de muchos autores japoneses de posguerra, también intenta proponer un espacio de reflexión en medio de elementos sórdidos, desesperanzados y disonantes, característicos de una época que no tenía más certezas que la derrota. Pero no se queda allí. Tal vez producto de esa conciencia es el impulso que lo lleva a explorar un nuevo lenguaje, cuyos temas y formas expresivas serían orientados hacia los sentidos utópicos que afectan al sujeto de la modernidad. Estos temas tienen su más alto nivel de expresión en su narrativa breve.
  En estos relatos coexiste el mundo de los empleados, oficinistas, maleantes, marcianos, lunáticos y desocupados, que a la larga funcionan como pícaros o vividores. También se deja al descubierto un espectro de tensiones familiares, sumado a los problemas propios de la cotidianidad en ciudades altamente pobladas: congestionamientos, ruidos, máquinas, contaminación. Siempre bajo el sentido paradójico de la búsqueda del confort o de la mejoría de las condiciones de vida. Las salidas posibles que tienen los personajes se tornan a la vez trampas que los conducen por laberintos y túneles marcados por el caos y el absurdo.       Extractos de la Introducción de Gregory Zambrano

ADOLPH, JOSÉ B.
Cuentos Completos
Editorial
José B. Adolph llegó al Perú, a los cinco años, en 1938. Su familia, natural de Stuttgart, venía huyendo de la represión hitleriana. Se le reconoció la ciudadanía peruana en 1974. José B. Adolph no escribía todo el tiempo en clave de ciencia-ficción. Su registro es, más bien, variado, heterogéneo; pero lo más vital de su obra puede ser considerada dentro de esas páginas dedicadas a la reconstrucción de mundos probables, con vuelos imaginarios que no hacen sino proyectar sutilmente miedos colectivos, de alcance universal. Hay algo que debemos reconocer en la mayoría de los escritores del género de ciencia-ficción: privilegian los contenidos frente a la forma; perciben con más cuidado la construcción del mundo representado y menos los detalles de la forma, del estilo. En ese sentido, Adolph nunca deja de ser un autor de ciencia-ficción atípico, pues nunca deja de apreciar el cuidado de la prosa. Fue un autor con simpatías por el género, pero no un mariscal del culto. Siempre se sintió libre de entrar y salir de esos parámetros.

cultor de la narrativa distópica por excelencia, en que el futuro no es ese mañana que pregonan las recetas más optimistas, sino más bien lugares oscuros en los que se ha perdido la fe en la humanidad. Su gran sentido del humor frente al desastre, frente a lo que los demás podrían llamar involución, siempre lo llevó a decir que: "...somos un éxito de la evolución. Hemos desarrollado nuestra crueldad hasta límites maravillosos".       -Un cuento y un perfil de Adolph en este blog-
AICKMAN, ROBERT
Cuentos de lo extraño
Editorial  ATALANTA
Se preguntaba Borges si no es nuestra vida ficción, campo para lo insólito, y si por ello nos conmueve la literatura fantástica, sobre todo si la habita algo de la condición humana,  pues la ciencia-ficción, el género de terror o el realismo pueden abordar los mismos temas mediante códigos diferentes. Quien considere la literatura de género como escapista será desmentido por estos Cuentos de lo extraño, y es que la crítica de su tiempo ya destacó a Robert Aickman como uno de los mejores autores ingleses del relato fantástico, pero a la inquietante luz de sus textos su escritura se revela más profunda, delicada y compleja. De peculiar biografía ―viajero, ecologista, crítico musical, arquitecto, protector de canales y nieto del novelista victoriano Richard Marsh―, Aickman cultivó otras formas literarias pero fue en el relato breve donde logró la excelencia y también la erudición ―reunió como editor lo mejor del relato fantástico de su época―.
En sus cuentos, lo extraño aparece como expresión insumisa de esa convención que llamamos “realidad”, aflorando por un estímulo sobrenatural en los propios personajes, enfrentados a una proyección de sus temores, sueños y deseos. Lo terrorífico reside en la oscuridad a la que dichos personajes se asoman cuando descubren, tras su encuentro con lo desconocido, la vulnerabilidad de sus esquemas psíquicos y certezas. Aickman provoca esa revelación con equilibrio y de modo poético ―como en el cuento “El vinoso ponto”―, sin caer en los recursos más manidos del género ―perfeccionados aún en “Che gelida manina”―, y con un calado más afín a Kafka y sus cargas de profundidad en el subconsciente que al mundo de Lovecraft o a la recurrente fenomenología fantasmal. En cada una de esas citas con lo extraño se abre una grieta por la que la imaginación impregna al lector, quien de repente se ve envuelto también en esa atmósfera y se pregunta, una vez alterada su noción de lo real, si por esa fisura ―abismal y hermosa en cuentos como “Nunca vayas a Venecia” o “La habitación interior”― no estará Aickman hablándole de sí mismo, de la posibilidad de un cambio en su percepción de las cosas.        Reseña en este blog.
AICKMAN, ROBERT
Las casas de los rusos
Editorial  ATALANTA
Considerado por muchos uno de los más destacados autores ingleses de literatura fantástica de la segunda mitad del siglo XX, el londinense Robert Aickman siempre sostuvo que no escribía cuentos de terror, sino «historias de lo extraño», relatos que tienen la rara virtud de sumergirnos en una tensa e inquietante atmósfera. Esta nueva entrega de su obra vuelve a constatar, como Cuentos de lo extraño (Atalanta, n.º 53), su gran talento para lo fantástico narrativo.
La colección de cuentos da inicio con La tolvanera, donde encontramos elementos clásicos de la novela gótica (el caserón encantando, la presencia fantasmal). El autor los usa para dibujar un trauma acaecido en el pasado que se ve reflejado de forma inexplicable en el presente
El relato que da título al conjunto, Las casas de los rusos, supone la creación de una imponente atmósfera fantasmagórica. En este caso los recursos del cuento de fantasmas son utilizados para evocar, de nuevo, un trauma del pasado.
También destaca No más resistente que una flor, basado en un matrimonio estancado en la monotonía, al que un tratamiento de belleza hará deslizar hacia una situación de manipulación y dependencia absolutamente inquietante y perturbadora. 
Ravissante por su parte es un relato cargado de simbolismo y sexualidad fetichista. En su transcurso nada explosivo parece ocurrir en la superficie; pero bajo ella se desata un infierno en forma de posesión diabólica. Nos cuenta la historia de un pintor sin éxito que conoce en Bruselas a la viuda de un pintor fallecido recientemente. A la vez que examina sus cuadros, iniciará una sutil operación de dominación.
Andrés Ibáñez señala en el prólogo que »En el extenso artículo dedicado a Aickman en The Encyclopedia of Fantasy de John Clute y John Grant, leemos que en las historias de nuestro autor los personajes “no son capaces de entender al fantasma con el que se enfrentan debido a que dicho fantasma […] es una manifestación, un retrato psíquico, de su incapacidad para comprender sus propias vidas”. No se puede decir mejor, ni con más elegancia.»
AKUTAGAWA, RIUNOSUKE
El dragón, Rashômon y otros cuentos
Editorial  QUATERNI
Los cuentos contenidos en El Dragón, Rashomôn y otros cuentos y tan cuidadosamente editados por Quaterni, tienen una fuerza sorprendente, su belleza, lirismo y crueldad poseen una gran carga emotiva.
Este discípulo de Natsume Soseki que se declaraba sin ganas de vivir pero con ganas de crear, defendía la forma literaria sobre el fondo; justo lo contrario que Junichiro Tanizaki. Se pueden seguir rastros de su biografía en su obra. Probablemente su miedo a la locura, que padeció su madre, fue determinante tanto en esas obras como en el trágico desenlace de su propia vida, ya que Ryûnosuke Akutagawa se suicidó en 1927, a la edad de 35 años.
Los cuentos de este volumen puede dividirse en dos categorías, los que están ambientados en el Japón medieval y los contemporáneos. 
Tal vez sean los de ambientación clásica, los más conocidos en occidente. Rashômon y En la maleza de un bosque inspiraron la película de Akira Kurosawa que toma prestado su título del primero de ellos. El biombo del infierno es un cuento magistral y aterrador, donde conviven la elegancia y el honor con la crueldad y la violencia. Entre los autobiográficos destaca Vida de un necio, una auténtica joya. A su descarnada sinceridad se une el formato de textos breves con una carga lírica extraordinaria.
AKUTAGAWA, RYONOSUKE
Vida de un idiota y otras confesiones
Editorial  SATORI
Después de una infancia afectada por la desesperación y la ausencia —la madre murió loca cuando él era un niño—, Akutagawa Ryûnosuke recibió una educación esmerada, de privilegio. En la universidad estudió en profundidad la literatura inglesa. Como Tanizaki Junichirô, cultivó un gusto muy japonés por Occidente. 
Algunos cuentos de Akutagawa tienen fondo histórico, otros son claramente de factura moderna y con un evidente poso autobiográfico, como “La vida de un idiota” (1927) -sin duda su texto más famoso con una clara hechura vanguardista- o “Los engranajes” del mismo año. En ambos habla del suicidio, su vieja obsesión, que se ha había vuelto más fuerte y pertinaz desde que, en 1926, padeció una fortísima crisis nerviosa, con alucinaciones visuales y fuerte angustia.
“Las mandarinas” indaga la felicidad entre los pliegues del hastía. Es sencillo y exquisito. El autor es capaz de apresar en unas pocas páginas la esencia misma de la vida al describir como la insignificante compañera de un viaje en tren se convierte en un ser maravilloso gracias a unos objetos tan simples como unas mandarinas. “Al borde del mar” es una historia de fantasmas. “Extractos de la agenda de Yasukichi”. relata su experiencia como profesor de inglés. El relato titulado “El biombo del infierno” es un cuento ambientado en un lejano Japón de señores y vasallos y que nos cuenta hasta qué punto puede llegar a obsesionarse un pintor con su propia creación. Nos recuerda al universo de Poe, autor que Akutagawa Ryunosuke, tradujo y admiró en sus comienzos.
“Engranajes”, en opinión de Donald Keene, es la obra maestra de Akutagawa. Un relato angustiado sobre la visión cercana de la locura. Terrible, obsesivo e hipersensible, nos deja flotando en la nada con su frase final: “¿Es que no hay nadie que me haga el favor de venir y estrangularme silenciosamente mientras duermo?”
El libro se cierra con dos textos publicados póstumamente: “Vida de un idiota” y “Nota enviada a un viejo amigo”. “Vida de un idiota” es el texto formalmente más moderno del autor. Un diario de apuntes, capítulos brevísimos donde caben sensaciones, metáforas y reflexiones redactadas con un estilo delicado pero contundente. Desde su tormento, Akutagawa fue capaz de crear una obra hermosa.
AKUTAGAWA, RYONOSUKE
El mago. Trece cuentos japoneses
Editorial CANDAYA
Cuando el 24 de julio de 1927, el escritor Ryunosuke Akutagawa (1892-1927) se quedó dormido para siempre abrazado a una Biblia, tras haber ingerido una dosis letal de cianuro de potasio, estaba naciendo una de las leyendas más sólidas y perdurables de la literatura japonesa del siglo XX. Conocido en Occidente sobre todo por Rashômon (la inolvidable película de Akira Kurosawa, basada en dos cuentos suyos), en Japón existe unanimidad en considerar a Akutagawa el mayor cuentista de todos los tiempos, a la altura de los grandes maestros occidentales del género como Maupassant, Chejov o Poe.
La obra de Akutagawa ha sido ampliamente difundida en todos los idiomas modernos, sin embargo, la traducción de sus escritos se ha limitado a un pequeño grupo de relatos de los casi doscientos que integran sus obras completas. De ahí la importancia y relevancia de la publicación de El mago. Trece cuentos japoneses, pues a excepción de “El mago” (nueva versión del cuento que Borges tradujo del inglés con el título de “Sennin”), los otros doce relatos, traducidos directamente del japonés, son inéditos en español.
El mayor mérito de Ryunosuke Akutagawa reside, probablemente, en su capacidad de generar emociones, derivada en parte de sus habilidades innatas como narrador y del uso de las diversas estrategias narrativas que sabía manejar como un consumado tahúr. Pero, más allá de sus capacidades técnicas, predomina su profunda sensibilidad y su magistral y a menudo dramático conocimiento de la condición humana, que le permitieron crear piezas tan sutiles y delicadas como las que el lector descubrirá en este libro.
ALFAU, FELIPE
Cuentos españoles de antaño
Editorial  SIRUELA
Felipe Alfau (Barcelona, 1902-Nueva York, 1999), emigrado a los Estados Unidos en 1916, conservó su nacionalidad de origen, pero escribió siempre, excepto algunos poemas, en inglés. Además de Cuentos españoles de antaño, fue autor de dos novelas Locos, una comedia de gestos (1928) y Cromos (1948), cuya publicación en 1990 y posterior selección como finalista del Premio Nacional del Libro de Estados Unidos le depararon la fama que ansiaba desde su juventud.
Cuentos españoles de antaño reúne diez relatos inspirados en leyendas populares de Levante, Castilla y País Vasco, magníficamente prologados y traducidos por Carmen Martín Gaite. 
Las hazañas de Salvador, El Príncipe Vanidoso, Urruchu, Rolando o Juanín, descritas con una inusitada fuerza plástica, recuperan hoy para el lector –como lo hicieron para el público americano de los años treinta– toda la magia y la fantasía de una patria convertida por el recuerdo en quimera.
ALVAREZ, ENRIQUE
El trino del diablo
Editorial MENOSCUARTO
 Juan Pedro Aparicio ha reunido en esta antología los mejores cuentos publicados por Enrique Álvarez. Son 19 cuentos en los que se escucha respirar a Kafka entre los escritores, y a Chabrol y a Hitchcock entre los narradores del celuloide. Hay en los cuentos misterio, espanto, la atmósfera inquietante que se esconde en lo cotidiano, algo de absurdo..., y mucho de literatura auténtica. Como escribe en su prólogo Juan Pedro Aparicio, estamos en casi todos los cuentos ante un prodigio de narración, en el que el tiempo, la atmósfera, la intriga, los caracteres, revelan una sensibilidad y un talento de escritor muy poco frecuentes.
Escribe Aparicio en el prólogo que a los personajes que pueblan sus cuentos «se les oye hablar, en sus casas o en sus trabajos, en la intimidad de la alcoba o en la tumba misma; y es como si se nos dieran a conocer sus pensamientos, como si oyéramos el acelerado latido de sus corazones cuando la pasión abruma o la soledad azota, en un tipo de literatura que evoca la de los grandes maestros rusos».
AMIS, KINGSLEY
Cuentos completos
Editorial   IMPEDIMENTA
El mismo año de la publicación del Ulises de Joyce, 1922, nació el indomable Kingsley Amis, so British él, con su sarcasmo siempre cargado y su incansable afán de polémica. Amis es, sin lugar a dudas, un pilar de la narrativa en lengua inglesa de la segunda mitad del veinte.
Por muchos de sus relatos se pasea la sombra de Graham Greene, algunos de sus personajes leen clásicos como El amante de Lady Chatterley, ¡y existen profesores de literatura de Cambridge que ejercen de espías del MI5 sin todas las de la ley! Todo en este volumen es verdadera literatura. ‘Querida ilusión’ retrata con sorna los afanes de gloria de un poeta, y ‘Fatigas y problemas’ asocia con mucho talento el negocio literario, los egos enfermizos y la comisión de un delito. ‘El clarete de 2003’ y ‘Los amigos del morapio’ se dirían homenajes burlones a la máquina del tiempo de H. G. Wells y al interés de los británicos por el vino que no pueden elaborar, pero sí pueden beber y con profusión.
Estos deliciosos relatos reflejan la idiosincrasia inglesa, esto es, tratan del whisky y de los pubs, del ejército de Su Majestad, de los castillos y los fantasmas, de la sátira política, del espionaje considerado como una de las bellas artes, del gótico florido de las viejas universidades de Oxford y Cambridge, el oporto y los vinos como deporte de mesa, de la ironía entendida no como virtud sino como necesidad, de una militante veneración por la tradición —aunque se admita cambiar constantemente de tradición venerada—, de la pertenencia a clubs de fumadores de pipa o de jugadores de bridge, de un irracional afecto por los poetas muertos, los trenes, los desayunos, el terror o la Segunda Guerra Mundial.                    Reseña en este blog.
AMPUERO, FERNANDO
Cuentos 
Editorial  PLANETA
Ampuero nació en Lima, Perú, en 1949, inició su carrera literaria durante un largo viaje de mochilero por Europa y América, periplo que lo llevó a vivir un tiempo en lasIslas Galápagos. Entre sus colecciones de cuentos figuran Malos modales (1994), Bicho raro (1996), Mujeres difíciles, hombres benditos (2005) y Fantasmas del azar (2010).
Ampuero es también periodista y, en las últimas décadas, estuvo dedicado a perseguir corruptos ligados a la política. Ni los balazos, ni las amenazas de muerte lo pudieron detener, pero sí la censura. Entre sus novelas destacan Caramelo verde (1992), Puta linda (2006) y Hasta que me orinen los perros (2008)
En 1998 se editó Cuentos Escogidos que según el autor, fue un libro apresurado porque el cáncer amenazaba su vida (los médicos le dijeron que le quedaban seis meses de vida). Esta nueva colección es más completa y, sobretodo, está impecablemente corregida. Según el propio autor "Aparece un 15 % de relatos de juventud, que reflejan una prosa muy espontánea, ligera, muy influida por Kerouac y una cantidad de escritores que leía con pasión en esa época. Y el grueso son cuentos de madurez, donde ya encuentro una voz narrativa. Por eso me he quedado con los mejores cuentos de mis libros."
Su oficio de periodista de investigación le ha llevado a decir, "Creo que la realidad peruana es novela negra a tiempo completo". Sus historias son callejeras y están protagonizadas por turbios personajes.
La prosa de Ampuero tiende a la primera persona, es limpia, sin artificios, directa: Ampuero sabe contar una historia, darle verosimilitud, oralidad, sin que ello le reste brillo y vuelo poético. Busca en la realidad que lo circunda, la que conoce bien. Y de ahí saca extrañamiento.
Una de sus constantes es la representación de un joven en busca de su identidad navegando en una sociedad castrante. También pulula por sus relatos una gran diversidad de tipos medrando en una urbe asfixiante y sombría como Lima. Ampuero es de la opinión de que "un escritor debe escribir sobre las coas que conoce, sobre un escenario determinado y saber cómo huele cada rincón."
Los temas neurálgicos de la literatura de Ampuero son el absurdo en el día a día, la soledad, la fugacidad de cualquier plenitud, la evasión, la locura. la incertidumbre, el caótico devenir de lo cotidiano.
ANDERSON IMBERT, ENRIQUE
El leve Pedro. Antología de cuentos
Editorial ALIANZA TRES
Anderson Imbert es un intelectual cuya cultura incluye literatura, historia, filosofía, teología y mitología. En sus primeros cuatro libros de cuentos, el propio autor señalaba en el Prólogo que su obra contiene una “visión del mundo”.
Esa visión del mundo incluye la constatación del fracaso del racionalismo tal como apuntaba su contemporáneo Henri Bergson: “El intelecto está caracterizado por una natural incapacidad para comprender la vida”. Este asunto se convertirá en uno de los centrales en los cuentos de Anderson Imbert.
Incluso en el género policial, un género intelectual por excelencia, donde el heroe suele ser un racionalista extraordinario; Anderson Imbert introduce un proceso inverso al tradicional donde la razón esclarece el misterio. Por ejemplo, en "El crimen del desván", ocurre un asesinato, lega el detective, examina a los presentes, pero la solución del misterio no aparece. Al fin, una anciana pregunta: "¿Y si fuera algo sobrenatural?" Desde las alturas de su raciocinio, el detective responde sardónicamente: "¿Sobrenatural?... No hay nada sobrenatural". Entonces se oye una gran carcajada y todos los personajes se convierten en pálidas llamas que se van acercando hasta fundirse en una sola transparencia. De la misma manera, el detective de "Murder", aclara el misterio del crimen, pero su razón no le permite ver que él mismo será una víctima del asesino.
Una extensión del aspecto anti-vitalista del racionalismo lo encontramos en el absurdo, otra característica de la narrativa de Anderson Imbert que se solapa con otras características como la visión de la realidad al revés, la simultaneidad de instantes temporales o el solipsismo  (idea expuesta por Berkeley en el XVIII, en la cual se atribuye que la realidad está creada por las percepciones de la conciencia individual). Leyendo muchos de los cuentos de Anderson Imbert vemos reflejada esta idea de que el hombre inventa y sostiene el mundo con sus consciencia. La consecuencia lógica de esta idea es que si nosotros inventamos el mundo, también sus leyes físicas.
Todos los ingredientes que definen al cuento son parte de la literatura andersoniana: la sorpresa, la economía, la universalidad. El estilo de Anderson Imbert es limpio y ligero a la vez que sus narraciones respiran pura fantasía con un dejo de ironía realista. Igual cruza de la realidad a la magia, como se imbuye de irrealidad. En este volumen aparecen cuentos de El grimorio, El gato de Cheshire, La sandia y otros cuencos. La locura juega al ajedrez y La botella de Klein, publicados entre 1961 y 1975. 
Las ideas de esta presentación se han tomado de entre las muchas que atesora el artículo de ArmandF. Baker, publicado en Revista Hispanoamericana
ANDERSON IMBERT, ENRIQUE
El gato de Chesire
Editorial  LOSADA
El propio Anderson Imbert no introduce en su libro: "He preferido siempre las formas breves: se ciñen mejor a una teoría relativista del mundo y a una práctica imaginista de la literatura. En mis cuentos, aun en mis novelas, la menor unidad de artificio es la metáfora, el poema en prosa, la situación mágica, el juego fantástico. Si se pudiera narraría puras intuiciones pero la técnica obliga a darles cuerpo. A ese cuerpo lo dibujo a dos tintas, una deleble y otra indeleble, para que cuando se borre la materia quede el trazo de la intuición como una sonrisa en el aire. La sonrisa del gato de Cheshire. Lewis Carroll, matemático y poeta, cuenta que Alicia, en el País de las Maravillas, vio un gato que le sonreía desde la rama de un árbol y luego se esfumaba para mostrarse y disiparse una y otra vez."
En el volumen aflora una ficción traspasada por la quiebra del pacto realista, por negociaciones con lo maravilloso y con lo fantástico que desacomodan continuamente las presuntas seguridades de la vida ordinaria, y que fluctúa, por lo tanto, entre la experiencia de la libertad y del horror. La "realidad en sí" -para Anderson o para Kant- es incognoscible. Y las formas de la sensibilidad, las categorías de la razón, no son sino ilusiones que en cualquier momento pueden rasgarse o desvanecerse para dejarnos indefensos ante el incomprensible Caos: la otra cara de un Orden que sólo nosotros hemos construido. La quiebra recurrente de las supuestas leyes de la Naturaleza sume a sus personajes en el terror y el vértigo, pero asimismo en la alegría ante esa desaparición de los límites que permite a cada uno ser (como los duendes irlandeses que pueblan tantas de estas ficciones) un árbitro o un mago en el gran juego del mundo, en la fantasmagoría de los seres efímeros que -siguiendo las estrategias de la metáfora- se levantan, se intercambian, se transforman y se disipan sobre el Caos. Así, un olmo que sueña volar se ve recompensado por el nacimiento de un ala, o un hombre puede abrir el agua como se abren las páginas de un libro.
Juego arriesgado, audaz exploración de la Nada que acecha más allá, la narrativa de Anderson corroe las certezas establecidas, no sólo mediante las magias de la transformación, mediante el escándalo y el prodigio, sino por la ironía y el humor. Un humor que puede ser metafísico y macabro y que no instala otra vez sobre la tierra firme al hombre desplazado y sacudido. Lo mantiene en el aire, como un acróbata sobre el abismo.        
Extractos de un artículo aparecido en LaNación.com.ar

ANDERSON, SHERWOOD
Winesburg. Ohio
Editorial   ACANTILADO
En España, el libro se ha editado en varias ocasiones: Alianza (1968), Fontamara (1981, trad. de Emilio Olcina Aya), Cátedra (1990, trad. de A. Ros y ed. de Mª. Eugenia Díaz), RBA (1996, trad. de Emilio Olcina Aya) y ahora en Acantilado (2009, trad. de Miguel Temprano García). Más que un libro de cuentos al uso s trata de un ciclo de relatos en torno a esta población. George Willard, un joven reportero del periodico local, recorre el pueblo buscando una historia que merezca ser contada. Un maestro que ante sus alumnos se expresa mejor con las manos que con las palabras; o una mujer que una noche siente el deseo incontrolable de correr desnuda por las calles del pueblo bajo la lluvia. Asi, la vida anodina y gris de los granjeros del Medio Oeste estadounidense, poblada de soledades, ambiciones, frustraciones y deseos reprimidos, se convierte, bajo la mirada y la pluma de Anderson, en un agudo y penetrante retrato de la vida americana de esos años, de cara a la incipiente industrializacion. La mirada del narrador construye, a partir de lo cotidiano y gris, un fascinante retrato humano, pulcro y detallado, de enorme realismo poético y finísima penetración.
La características común de estos personajes es el fracaso. Todos son seres abandonados por la fortuna, perdedores de una u otra clase que se mueven por ese pueblo casi como fantasmas, anhelando sueños o tiempos mejores.
El volumen apareció en 1919, cuando su autor tenía 33 años. Quien quiera conocer cuál ha sido la historia del cuento occidental contemporáneo, tiene que pasar por Winesburg, Ohio, de Sherwood Anderson (1876-1941), como debe conocer lo cuentos de Maupassant, Chejov, Henry James, Joyce e Isaak Dinesen.
ANDREIEV, LEÓNIDAS
Las tinieblas y otros cuentos
Editorial ESPASA-CALPE
Pesimistas son estos cuentos de Andreiev que hurgan en la condición humana.
Protagonizados por revolucionarios desesperados, prostitutas, perros vagabundos y burgueses en su hora de la verdad; rezuman amargura y escepticismo.
En el cuento que da título al volumen, un revolucionario acosado por la policía se esconde en un prostíbulo. Desesperado y sin fuerzas necesita descansar una noche antes de acometer su atentado; por eso Alexéi se encierra en una habitación con Liuba, la prostituta más angelical. Los dos personajes son antagónicos y las horas de la noche les harán contrastar sus vidas.
-Bebo a la salud de los ciegos de nacimiento. Saquémonos los ojos porque da vergüenza mirar aquellos que no ven. Si nuestros ojos no pueden servirnos de linternas para iluminar las tinieblas de la vida, arranquémoslos y ¡viva la noche! Si todo el mundo no puede entrar en el paraíso, no lo quiero para mí. ¡Abajo la luz, vivan las tinieblas!" pág. 47
Las tinieblas que acechan al revolucionario también lo hacen sobre un niño que vive una vida miserable en una ciudad mugrienta (Petka en el campo), hasta que su madre lo lleva una temporada a la finca donde trabaja. También sobre Bribón, un perro abandonado que durante el verano será apadrinado por una familia en una dacha. Todos acabarán engullidos por la tinieblas. Como la pareja que pasea su amor inocente por el bosque (El abismo) sin darse cuenta de que la noche se les echa encima.  Para el autor siempre hay un abismo acechando nuestras vidas y el caso extremo es la muerte, última derrota.   
Andreiev es uno de los grandes escritores rusos anteriores a la Revolución y está considerado como un continuador de Gorki y de Chejov.
Reseña en este blog.
ANDRIC, IVO
El lugar maldito
Editorial  LUIS de CARALT
IVO ANDRIĆ nació en Travnik, Bosnia, en 1892. Comenzó a escribir a los once años. Fue un firme defensor de la causa yugoslava, y miembro del movimiento nacionalista progresista Mlada Bosna (Joven Bosnia). En julio de 1914 fue arrestado y permaneció como preso político durante casi un año. En los años treinta, su carrera como diplomático fue en ascenso hasta el punto de recibir condecoraciones internacionales. Su posición le sirvió para interceder ante las autoridades alemanas para salvar a estudiosos y escritores de los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Las obras de Andrić se convirtieron en clásicos de la literatura moderna serbia, bosnia y croata; entre ellas, destacan Un puente sobre el Drina, La crónica de Travnik y El lugar maldito. En 1961 recibió el Premio Nobel de Literatura.
A través de los relatos del hermano Petar, monje de avanzada edad que, en las últimas semanas de su vida, evoca el lejano tiempo en que permaneció encarcelado en Estambul, sin culpa alguna, durante el sultanato, Ivo Andric nos adentra en las interioridades de EL LUGAR MALDITO, nombre popular de la prisión preventiva de Estambul. Ante el lector desfila un mundo abigarrado, pintoresco, dramático, que va desde el impresionante Karadjos, director de tan extraña y cruel institución, hasta grandes estafadores, chantajistas, ladrones, toxicómanos, matones e inocentes falsamente acusados. Historias vitalísimas, de una rara intensidad.
ARANBURU, FERNANDO
Los peces de la amargura
Editorial TUSQUETS
Aquel postulado con que Galdós encabezó su ingreso en la Real Academia Española, el de “la sociedad como materia novelable”, parece haberse esfumado del horizonte de nuestros narradores. Durante años, el terrorismo ha sido la principal preocupación de la sociedad española, según numerosísimas encuestas. Pero no existe en la literatura narrativa una producción que corresponda a la importancia social del asunto. Conviene, pues, resaltar el carácter insólito de esta decena de relatos que el escritor donostiarra Fernando Aramburu dedica a los efectos devastadores del terrorismo de ETA en el País Vasco. 
Lo que al escritor le interesa no es la crónica de hechos concretos -los diversos atentados que se hallan en el origen de cada una de estas historias-, sino el modo en que afectan a seres humanos, la situación de infortunio y desvalimiento que una muerte, acaso fortuita, provoca en un grupo humano, marcado ya inevitablemente por la amargura para el resto de su existencia.
Los peces de la amargura ofrece, junto a una prosa de insólita riqueza, de ejemplar precisión, una variedad de enfoques y modos de contar que acreditan un absoluto dominio del relato, desde el monólogo hasta la narración en tercera persona, desde la organización de la historia en secuencias aisladas a la manera de un guión cinematográfico hasta el relato enteramente dialogado, como ya habían ensayado en la época moderna Galdós o Baroja. 

En el cuento que da título al volumen, el narrador acude a recoger a su hija al hospital, donde ha pasado medio año, acompañado por el novio de ésta. Diversas informaciones nos retrotraen a un suceso apenas aludido -un atentado terrorista que ha causado la invalidez de la muchacha- que transforma la vida familiar. La narración acumula hechos triviales -el cuidado de la pecera, la limpieza de los platos- que invaden el texto se diría que de modo deliberado, sin dejar apenas espacio al relato del suceso central, del que no se habla abiertamente y queda reducido a una escueta mención sin comentario alguno. Tan sólo el final de cada párrafo incluye, sintácticamente aislada, la misma palabra -“Triste”-, que, como un estribillo poemático, resume a la vez el comentario del narrador, su estado de ánimo y una resignación dolorida que ni siquiera deja aliento para el grito y la protesta. En “Lo mejor eran los pájaros”, una mujer adulta decide contar a su hijo cómo, siendo niña, fueron a sacarla del colegio porque su padre acababa de ser asesinado. A pesar del tiempo transcurrido, la intensidad de la evocación es de tal magnitud que revela hasta qué punto aquel suceso ha condicionado toda la vida posterior de la narradora. La cárcel y la delación entre militantes son motivos esenciales en “Golpes en la puerta”, donde acaso lo más escalofriante es asistir a la diversión de unos niños que juegan a la ekintza incendiando con petardos caseros pequeños coches de juguete donde se han introducido fotografías de víctimas de atentados aparecidas en la prensa.
Extractos tomados del artículo de R. Senabre en ElCultural.com
ARANBURU, FERNANDO
El vigilante del fiordo
Editorial TUSQUETS
El cuento es un género que Fernando Aramburu ha venido cultivando desde que empezó a escribir. El vigilante del fiordo es su tercer libro de relatos, tras No ser no duele (1997). Algunas de sus piezas parecen desgajadas del libro anterior, pues en “Chavales con gorra” y “Los vigilantes del fiordo” vuelve a ocuparse del terrorismo vasco, mientras que en “Carne rota” trata de los atentados del 11-M.
El primero muestra el miedo obsesivo que lleva a un matrimonio pudiente a huir sin descanso, acosado por ETA, en busca de un lugar para instalarse a vivir. El marido se siente constantemente “observado, perseguido, acorralado” por los chavales del título. Más ambiciosos, complejos y logrados resultan los cuentos que ocupan el centro del volumen: “Carne rota” y “El vigilante del fiordo”. En aquél, a lo largo de diez secuencias, separadas por blancos, se cuentan otras tantas historias que van enlazándose mediante el procedimiento de la concatenación (reiteración de la anadiplosis). La quinta de estas historias, con la que podría hacerse un corto cinematográfico, relata el reencuentro de dos chicas que todos los días coincidían en el tren, sin llegar nunca a tratarse. Pero, tras el accidente, del que salen sanas y salvas, aunque a una le han quedado remordimientos por no haber prestado ayuda y a la otra una cicatriz, cada vez que vuelven a verse se abrazan, alegres por haber sobrevivido a la tragedia. Quizá sea la última secuencia una de las más patéticas, al mostrarnos la impotencia de Guzmán, quien tras observar la explosión desde su casa, se queda paralizado y ni siquiera se atreve a prestar ayuda, pues padece aún las secuelas de un reciente accidente de coche, del que fue responsable y en el que su padre perdió la vida. 
En “El vigilante del fiordo” el autor baraja con habilidad la narración y el diálogo teatral. Abelardo ha perdido a su madre en un atentado terrorista, tras abrir un paquete bomba destinado a él. La tragedia lo ha trastornado. Internado en psiquiátrico cree viajar de vez en cuando a Noruega para cumplir una misión. Allí habita en una cabaña, en compañía de una cabra, y se dedica a la pesca mientras vigila un fiordo, impidiendo la entrada de los terroristas. 
El autor no presenta directamente la violencia de ETA; prefiere mostrarnos sus consecuencias, las terribles secuelas que deja en la vida de las personas. 
En “Mártir de la jornada”, cuya acción transcurre entre la medianoche y el mediodía siguiente, baraja Aramburu seis episodios distintos, cuyo único nexo de unión es la mera participación del protagonista en una especie de via crucis en el que se ve inmerso sin remedio. Los malentendidos o accidentes se suceden y el protagonista va de uno a otro como si se tratara de un camino de expiación.
En estos cuentos, Aramburu cultiva estéticas muy distintas que van del realismo descarnado a lo fantástico, barajando puntos de vista, temas, situaciones y personajes variados, pero siempre con la máxima exigencia literaria.                  
Extractos del blog de Fernando Valls LaNavedelosLocos.
ARGÜELLO, JAVIER
Siete cuentos imposibles
Editorial  LUMEN
Javier Argüello nos presenta en esta su primera obra, una colección de turbadoras historias construidas con la ficción que se despliega justo en el límite de la realidad, viajando del texto al metatexto a través de la creación literaria.
En el primer cuento, Volver a verla, el autor desarrolla el tema de la falta de inspiración a la hora de llevar a cabo la creación de historias. Su protagonista, Ramiro, es un joven escritor y proyecto de crítico literario que desperdicia todos sus esfuerzos en la búsqueda de una estructura inédita, que supere la calidad y el éxito que le proporcionó su primera novela, escrita hace ya dos años.
Una vez definido el protagonista del cuento, el autor lo pone a construir su propio protagonista, que se llamaría Joaquín. En estas primeras páginas, nos da la sensación de que el autor se ha inspirado en Leopoldo Monterroso y su famoso cuento Los trabajos de Leopoldo. Sin embargo, a poco que uno se adentra en el relato descubre que el personaje creado por Ramiro, Joaquín, es, a su vez, un escritor también preocupado por la configuración de su propio personaje. Y es aquí donde reside la originalidad del relato, al crear lo que podríamos llamar meta-metatexto.
La ficción se confunde con la realidad cuando Ramiro conoce a la chica que él mismo había creado para mantener una relación amorosa con su personaje.
En el segundo relato, Andan, el protagonista hace una incursión en el universo existente detrás de los agujeros que sustentan el enchufe de una luz. Allí se convierte en un punto más de los muchos puntos luminosos que bailan al son de un ritmo fascinante.
Gravedad presenta una historia desarrollada en un pueblo que ha quedado desolado después de una epidemia de peste. Andrade, un profesor de astronomía, encarga a Abel que le construya una casa bajo tierra, sin más ventanas que el techo de vidrio y todos los artefactos patas arriba. Cuando la construcción llega casi a su fin, Andrade cae enfermo y entrega a Abel los planos para concluir la vivienda y le pide que cuando esté terminada se la quede. Abel no comprende para qué le serviría ser propietario de tan extraña construcción. Andrade le explica en el lecho de muerte que pronto la tierra perdería su gravedad y que cualquier cosa que se asomara a la superficie caería irremediablemente para arriba. Finalmente Abel ocupará la casa subterránea que ahora está sobre la superficie de la tierra.
En la cuarta historia, Zeezir, el autor crea de nuevo un metatexto, al establecer la ficción a través de una carta firmada por un “supuesto” escritor irlandés del siglo XIX, llamado James Joseph Zeezir.
En la carta, un mediocre profesor de literatura inglesa de la Universidad de Buenos Aires nos va relatando cómo da a conocer su propia obra, haciéndose pasar por el “supuesto” escritor, escribiendo las páginas que conformarían la obra de alguien que había influido sobre el estilo de algunos de los mejores literatos que produjo el siglo XIX, Joyce, Wilde, o Beckett.
Argüello plantea en este texto la difícil delimitación entre la literatura: “Un relato de inmenso poder que supone el hecho de ser capaz de inventar a alguien, y de poder hacer que se vuelva real para las personas y la crítica literaria como monumento al fraude que significan todos los estudios y los análisis que sostienen los cimientos de ese gran palacio de la cultura que son los círculos de críticos e intelectuales.”
La tos es una breve parodia sobre las opresivas leyes que algunos gobiernos imponen y el rechazo de éstas por parte de los estudiantes universitarios.
Relato acerca del tiempo, de un viejo cuento, y de la manera extraña en que ocurren las cosas. Es uno de los cuentos más originales que Javier Argüello nos ofrece. El protagonista viaja por Europa y en Londres, como por casualidad, lee un relato incluido en la Antología de la literatura fantástica que Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo publicaron en 1965. Trata sobre un escritor del siglo XIX, Max Beerbohm, que, ansioso por averiguar si su nombre ha pasado a la historia de la literatura, pacta con el demonio para poder adelantarse un siglo a su época y así comprobar si llegó a ser famoso o no. El protagonista asistirá, ciento veinticinco años más tarde, a la cita que Max Beerbohm y el diablo se supone que debían tener.
Con Anastasia, una carta de amor y añoranza, el autor cierra estos Siete cuentos imposibles que seguro le harán un hueco dentro de la literatura.   Artículo publicado en la web javierarguello.com
ARLT, ROBERTO
El jorobadito y otros cuentos
Editorial   LOSADA
Arlt es famoso por un estilo naturalista y humorístico donde los personajes tratan de abrirse camino a duras penas. Es reconocido como un gran escritor pese a que su forma de escribir es tachada a menudo como descuidada. Para el escritor y crítico literario Ricardo Piglia, Arlt (1900-1942) inauguró la novela moderna Argentina, con su estilística nueva. 
Los dos primeros cuentos de esta antología son dos auténticas obras maestras del género. Excelentes en su disposición estructural, en el dominio de la técnica narrativa y con un fondo filosófico que, a mi parecer, es potente. Estos dos primeros relatos son "El jorobadito" y "Las fieras". Son más largos que el resto, y pertenecen a su libro de relatos "El criador de gorilas".
El primero es un prodigio de tensión narrativa y de avance hasta un clímax que juega con lo cómico, lo trágico y lo filosófico. El argumento del relato es la confesión de un homicida que trata de justificar sus actos. Este ha estrangulado al jorobado que da nombre al cuento. No digo nada que no aparezca en la presentación del mismo. Su discurso, de carácter persuasivo, se rompe al final de modo abrupto, de forma que desconcierta al lector y que deja al mismo con la sensación de haber sido un juguete en manos del narrador. Un narrador perturbado y, quizá, perverso.
Por otro lado, "Las fieras" es otra obra prodigiosa, para mi gusto todavía superior a la anterior. El relato cuenta el proceso de encanallamiento, la caída a los infiernos del lumpen del narrador en una confesión durísima. El narrador describe a sus compañeros de estancia, a toda una manada de hienas, apáticas, capaces de los peores horrores que el narrador se complace en mostrarnos, para así ver la clase de hundimiento en la que se encuentra. Pero no nos engañemos, este participa de la brutalidad de sus compañeros, es solo el recuerdo de su amante, de su puta, el que airea sus fantasmas. Hay una delectación morbosa en la enumeración de concreciones de perdición. 
El resto de relatos, que pertenecen a "El criador de gorilas", son muy diferentes a los tratados tanto en su forma como en su contenido. Son relatos que podríamos llamar del exotismo. Donde el África negra y el África árabe se convierten en el centro que irradia todas las historias. 
De todos estos cuentos recomiendo "Ejercicio de artillería" en donde se narran y analizan las relaciones hispano-marroquís y se pone la pluma en la llaga del colonialismo con lo que de abusivo tiene, También recomiendo "La factoría de Farjalla Bill Alí" donde se habla de la esclavitud en un criadero de gorilas y que destaca por su tremebundez. Por último, me parece también un buen relato "Los hombres fieras", un relato moderno de transformaciones mentales (y de comportamiento, que es ahí donde está el relato) en donde la fiera que llevamos dentro puede dominarnos.
La monstruosidad y la locura son dos temas de gran importancia en la obra del argentino Roberto Arlt que en el prólogo de El jorobadito reconoce: "Los seres humanos son mas parecidos a monstruos chapoteando en las tinieblas que a los luminosos ángeles de las historias antiguas." 
Extractos tomados del blog  ElCriticónLector
ARREDONDO, INÉS
Cuentos Completos
Editorial FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
Inés Amelia Camelo Arredondo nació en Culiacán, Sinaloa, el 20 de marzo de 1928. Murió en el Distrito Federal el 2 de noviembre del año 1989. Sus Cuentos Completos reúnen los tres libros que publicó (La señal • Río subterráneo • Los espejos) con el añadido de Otros cuentos. El primero data de 1965, el último de 1988. Un gran arco temporal para esta exigua colección llena de angustia. Con Arredondo nada queda en blanco y negro. Su excelencia estilística se aúna con la profundidad de su pensamiento y el empeño en hurgar dentro de uno mismo. La autora afronta con osadía los espacios turbios de nuestras pasiones más soterradas, nuestra ambigüedad sentimental, nuestras anomalías. 
Trató el erotismo enfermizo y sus múltiples facetas. Sus narraciones suelen ser estremecedoras, con atmósferas tan íntimas y placeres tan sórdidos que provocan misterio o dolor. En ellas encontramos con una intensidad inusitada el deseo, la locura y la pasión sin eludir el incesto o la homosexualidad. Sus personajes se debaten en una lucha constante entre lo puro y lo impuro, la inocencia y la perversión. Buscó la mayoría de sus temas puertas adentro, en las entretelas espirituales. Puso al descubierto lo más sórdido, secreto, doloroso, incomprensible y vulnerable del ser humano al construir un entramado de historias que muchas veces se complementan. Tenía talento para contarlas sin que una arquitectura ambiciosa limitara su vuelo imaginativo. Historias que le permitieron atisbar emociones muy profundas, incluso sorpresivas para los propios protagonistas: un desfile de enajenados sufriendo por amores imposibles, que cargan a cuestas la losa del pasado o conocen la marginación por sus preferencias sexuales. Seres navegando en el desconcierto.
Nada sobra en los cuentos de Inés Arredondo; siempre se percibe en ellos la medida exacta y la hondura de lo que ha nacido de la inminente necesidad de escribir. Escritas con una prosa precisa, que sólo sugiere, las historias presentan situaciones de la vida cotidiana que devienen experiencias límite y terminan por fracturar el fluir sosegado y rutinario del día a día: bien pueden provocar la suspensión temporal que dé paso a la experiencia sagrada, o la inmersión de los personajes en los recovecos más hondos de la existencia. 
Los deseos disimulados, los destinos ocultos desembocan en la locura, lo patológico o la tragedia. Como camino y meta se empeñaba en un arte que obligara a reflexionar. Llegó a decir: “Quisiera llevar el ‘hacer literatura’ a un punto en el que aquello de lo que hablo no fueran historias sino existencia, que tuvieran la inexpresable ambigüedad de la existencia”.
ARREOLA, JUAN JOSÉ
Confabulario Definitivo
Editorial    CÁTEDRA
Arreola  (Zapotlán, 1918-Jalisco, 2001) es un cuentista que frecuenta el apólogo, la fábula, el remedo de diario, con un humor muy particular. Compañero de generación de Juan Rulfo, Arreola es un escritor singularísimo, con un mundo propio en el que se combinan los elementos mágicos y fantasmagóricos, un erotismo perturbador y una exploración inquietante de nuestros miedos más profundos. Junto a estos registros, emerge también la sátira más feroz del mundo contemporáneo y los excesos de la sociedad consumista, y una mirada minuciosa y sagaz sobre los comportamientos humanos: el deseo, los celos, los juegos de poder y seducción, la mezquindad. Sus cuentos están marcados por la brevedad, la precisión y la perfección.
Publicado por primera vez en 1952, el volumen ha ido revisándose y aumentando a lo largo de los años. Entre sus cuentos figuran los ya míticos "El guardagujas", "Parturient montes" o "Sinesio de Rodas". A la manera de Kafka, pero también con los signos apocalípticos de Papini, Arreola repasa algunos mitos y sentencias clásicas: el parto de los montes, el camello difícil de pasar por el ojo de una aguja, el misterio de la angelología. Pero también se cruzan en el camino el asesino de Guillermo de Orange, inventos adaptados a los tiempos modernos, mujeres amaestradas, fragmentos de epístolas de un Góngora obsesionado con los alimentos, una queja del cliente al zapatero que reparó mal sus viejos zapatos... Al fondo del paisaje y de las fábulas, el lector se confabula con el escritor en la búsqueda de los grandes misterios: Dios, la eternidad, la mujer, el diablo, el tren que quizás llegue. Fábulas sin moraleja clara o vueltas del revés, visiones inquietantes, apólogos en los que los animales no se comportan del todo como cabría esperar. No sin misterio confiesa el propio Arreola: "Les cuento lo que aprendí en las pocas horas en que mi boca estuvo gobernada por el otro. lo que oí, un solo instante, a través de la zarza ardiente".   
ARRABAL, FERNANDO
La piedra de la locura
Ediciones DESTINO
La piedra de la locura es un libro pánico. Así nos lo advierte su autor en el pórtico de la edición de Julliard. Otros, a modo de subtítulos, le ha dado Arrabal a estos relatos: Libro de autodestrucción o, Libro de mis sueños. El dramaturgo ubica vagamente estos sueños "en mi época de contacto con los superrealistas de París". Según Bernard Gille, Arrabal fue presentado al círculo de Breton en 1962, y los primeros textos pánicos, extractos de lo que sería La piedra de la locura, aparecieron publicados en el n.° 1 de la nueva revista superrealista La Brèche, en septiembre de este año.
El pontífice y fundador del superrealismo francés quedó fascinado por aquel joven y travieso dramaturgo español. A las reuniones superrealistas, Arrabal llevó algunos de sus últimos borradores entre los que figura el más reciente, La piedra de la locura. El propio Bretón leyó en voz alta estos relatos, que creyó un libro de poesías y que elogió, literalmente, como una obra maestra y el más bello ejemplo de escritura superrealista.
Los contactos entre pánicos y superrealistas duraron sólo unos meses. Las razones que Arrabal aduce de tal separación explican algunas de las diferencias entre el superrealismo y los nuevos vanguardistas. Arrabal y sus amigos no aceptan el dogmatismo moral, político e ideológico, del fundador del Movimiento y de sus más adeptos. Frente a estas limitaciones, Arrabal proclama la aceptación total del individuo, del artista (pan es todo, en griego) en cualquier plano: estético, ideológico y moral.
El superrealismo arrabaliano es más sincero y directo, su materia inmediata procede, sin ningún artificio, de sus sueños y pesadillas. Con otras palabras: no es el escritor el que busca y provoca la escritura (solución de tantos vanguardistas); es mas bien la escritura - contenido y forma - la que se adueña de él no exigiéndole más esfuerzo que el de su materialización literaria, ni otra imposición que la fidelidad a su dictado, por encima de cuantas censuras intenten debilitarla.
Los dos pilares sobre los que se asienta la escritura pánica son la memoria y el azar. La memoria aporta los datos y el azar los selecciona. La memoria es, en Arrabal, una facultad rica y compleja que se extiende a lo rememorativo, a lo cognoscitivo, a lo discursivo y, muy en particular, a lo afectivo. Su actividad se ejerce en dos planos: el consciente y el inconsciente. Esta claro que, en La piedra de la locura, es la memoria inconsciente la que, del principio al fin, se manifiesta con toda evidencia.
En La piedra de la locura todo parte del sueño, no teniendo el consciente más misión que la de ordenar el material recuperado de los sueños.  
Extractos tomados de la Introducción de Francisco Torres Monreal.
ASKILDSEN, KJEL
Cuentos reunidos
Editorial LENGUA DE TRAPO
El universo de  Askildsen es desolador. Es un escritor de frases fuertes y personajes débiles. Sus relatos cortos son áridos, realistas, pintan un universo frío y a la vez conmovedor, La soledad, la amargura, la tristeza, la vejez, las relaciones familiares y la incomunicación son los temas principales de estos cuentos. Sus protagonistas son sujetos incapaces de hablar cargados de cinismo e incapaces de comprender lo que les sucede. 'El hombre y la literatura son sus únicos temas', señala Fogwill en el prólogo al libro. Y es cierto: pero no sólo porque en varios de sus relatos la experiencia de la vida está mediada por la literatura (gente que lee, gente que escribe), sino porque también su moral de escritura es también una moral de la vida. Estilísticamente es muy minimalista: frases cortas, descriptivas, anécdotas breves, de la vida cotidiana. Askildsen ha reconocido a Ernest Hemingway como uno de sus mayores maestros, pero le molesta que lo vinculen con el minimalismo sucio, de tipo carveriano. 'Es lo que más me irrita, no tengo nada que ver. Nunca escribo menos de lo que tengo que escribir', dijo. En sus relatos es común encontrarse con expresiones del tipo: 'No tengo intención de relatar aquello', 'basta ya de hablar de eso'. Dice Askildsen: 'El objetivo del autor es hacer leer al lector. No tiene derecho a esperar algo del lector. Si consigues que muerda el anzuelo, también hay que subir el pez del agua. Mi intención es que el lector sea como el pez que llega a tierra y se queda coleando. Quiero crear desasosiego. No me gusta un relato que no crea desasosiego'.
ATXAGA, BERNARDO
Obabakoak
Editorial   ALFAGUARA
Obabakoak es un libro de cuentos unidos por el territorio de Obaba, la estructura y el tono. Los de Obaba, significa del título: el profesor de geografía que recuerda su extraña relación amorosa con una chica que sólo conoce en sus cartas, la joven maestra que tiene que aprender a combatir la soledad a lo largo de un frío invierno, la relación de un canónigo con un niño perdido en el bosque, el escritor que da un giro a su vida cuando descubre un detalle asombroso en la ampliación de una vieja foto de la escuela...
Bernardo Atxaga hila con maestría todas estas historias, y las que nos cuentan sus personajes, para celebrar el poder de la palabra: las viejas cartas donde se consignan los secretos y las confesiones más íntimas, los recuerdos, los libros que nos llevan a otros lugares —las frías calles de Hamburgo, los verdes prados de Euskadi, la selva de la Amazonia— y que nos tienden una mano para rescatarnos de la soledad.
En la obra pueden distinguirse tres partes: en la primera, Infancias, nos asomamos al carácter  tradicional y cerrado de los paisanos de Obaba. En esa sociedad, el individuo se encuentra sin embargo solo, sobre todo, si pretende actuar o pensar al margen del grupo.
La segunda parte, Nueve palabras en honor de Villamediana, es quizás la más luminosa del libro. En ella el narrador viaja a Castilla y el viaje simboliza apertura a otras realidades y un crecimiento hacia la madurez.
En la tercera parte de la obra, el narrador va En busca de la última palabra. El viaje que le alejó de Obaba, le hace regresar. La historia principal del narrador que vuelve a Obaba a celebrar una velada literaria con su tío y un amigo, se entremezcla con historias reales y cuentos que los protagonistas escriben y leen a los demás. Mientras en la historia principal el narrador acaba volviéndose loco o tonto, en los cuentos que escriben los protagonistas los temas principales son el odio y la muerte (la muerte cada vez más dura, más brusca, más brutal).
Obabakoak adentra al lector en un universo mágico y metaliterario. El libro incluye un "Método para plagiar" que provocó en su día todo tipo de debates. Sobre este aspecto el propio Atxaga refirió una anécdota en una entrevista: "Cuando Obabakoak se tradujo al holandés, me llamó un periódico de los Paises Bajos. En el libro había una versión de un cuento sufí, y me preguntaban si esa historia la había plagiado de un poema holandés. Me quedé de piedra. En absoluto, les contesté. Hasta donde yo sabía, ese era un cuento tradicional sufí que luego aparece, por ejemplo, en las antologías de Borges, en una antología de cuentos italianos e incluso en una película de Peter Bogdanovich. En ese momento cayeron en que su poema nacional holandés, tal como ellos mismos lo describieron, que incluso se leía y aprendía en las escuelas, era un plagio de aquella leyenda árabe. Un asunto que acabó creando bastante revuelo en Holanda." 
ATXAGA, BERNARDO
Historias de Obaba
Ediciones B
El volumen reune tres relatos que también se han publicado por separado, pero que han acabado conformando un libro, Historias de Obaba: Dos hermanos (Bi anai), Dos letters (Bi letter jaso nituen oso denbora gutxian) y Cuando la serpiente mira al pájaro (Sugeak txoriari begiratzen dionean). 
Un viejo pastor vasco afincado muy lejos de su tierra que recibe dos cartas de allá; dos letters, como dice él tras más de cuarenta años en Idaho. Una serpiente que mira fijamente y deja ciego a un pájaro, hipnotizado por completo a menos que alguien intervenga y rompa el encanto. Dos hermanos, Paulo y Daniel, que viven en un mundo donde los pájaros y las serpientes también hablan.
Estas historias son relativas a un pueblecito llamado Obaba que vienen a sumarse al universo mítico recreado por Bernardo Atxaga en Obabakoak
AYALA, FRANCISCO
El regreso
Editorial  JUVENTUD
Ayala, se trasladó a Madrid de muy joven a estudiar Derecho y Filosofía y Letras. Tras unos años como letrado de las Cortes, durante la Guerra Civil de 1936-1939, se exilió. Vivió en Berlín, Buenos Aires, Puerto Rico y EEUU, donde se ganó la vida como docente y escritor. Regresó definitivamente a España en la época de la Transición. Su producción literaria fue enorme. Sin duda, se trata de uno de los maestros de la literatura española, especialmente en el relato corto. 
Su trayectoria literaria, que comenzó en 1925, se alargó setenta y cinco años. Sus analistas coinciden en separar dos etapas, la primera hasta su exilio y la segunda de ahí en adelante. De cualquier forma hay que resaltar el espíritu liberal del escritor, pero liberal en el sentido humanístico, radicalmente diferente de los liberales (sobretodo económicos) de hoy en día. 
El libro está estructurado en cinco relatos extensos entre los que destacan:
“Erika ante el invierno“. Fechado en 1930, durante la estancia del escritor en su exilio en la capital de Alemania. Relato que corresponde al periodo entre las dos guerras mundiales. Escrito en tercera persona, cuenta una breve historia de una joven alemana, con una vida monótona y gris. Erika sólo daba libertad a su alma en los pensamientos.
“El regreso”. Fechado en 1948. Al igual que el anterior corresponde a su etapa en exilio, pero esta vez en Argentina. Estructurado en diez cortos capítulos. Su extensión es más propia de novela corta que de relato. Historia narrada en primera persona por un exiliado gallego que debió salir de España ante la amenaza de ser fusilado durante el periodo de guerra civil de 1936. Debido a la nostalgia decide volver a su tierra, la que encuentra muy cambiada. También, se entera que la denuncia para que fuera fusilado partió de un amigo de la infancia. Ayala da cuenta de muchos de los sentimientos de los emigrantes obligados por las circunstancias.a salir de su país y los sentimientos al regreso. Un relato profundo y hermoso.
“El Inquisidor”. Fechado en 1950. Se trata de la historia de un judío converso, narrada en tercera persona. El que fuera un Gran Rabino de la judería se convirtió al cristianismo tras haber quedado viudo y con una hija. Llegó a ser ordenado Obispo y como tal presidió el tribunal de la Santa Inquisición en su diócesis. Se trata de un crudo alegato contra la Inquisición, mostrado a través de la figura – de ficción – de un inquisidor: un hombre de convicciones firmes, empecinado y duro hasta la crueldad. Como contrapunto está la figura de su joven hija, que criticaba a su padre porque se sometiera a duras torturas para conseguir confesión a gentes sólo por sospechas relativas a cuestión de doctrina.
Cinco relatos que pueden calificarse como magistrales. En ellos Ayala pone de manifiesto su espíritu observador, analítico y crítico de los tiempos en que vivió y de otros pasados. 
Extractos tomados del blog LibrosdeAyeryHoy
AYALA, FRANCISCO
Historia de macacos y otros relatos
Editorial  SEIX BARRAL
La contribución más importante de Ayala a la literatura está constituida por dos novelas complementarias, Muertes de perro (1958) y El fondo del vaso (1962), donde la historia del tenebroso dictador Bocanegra está contada con una complejidad de recursos que podría calificarse de cervantina. Pero justo en la época anterior a la publicación de este extraordinario díptico, Ayala publicó Historia de Macacos y otros relatos, una colección que destaca por marcar una pauta en su narrativa hacia lo trágico-cómico y lo escatológico. En estos seis relatos se da una mezcla sutil entre lo cómico y lo grotesco, lo satírico y lo trágico. Lo grotesco predomina sobre todo en Historia de macacos y en The last supper. Estos dos largos relatos se desarrollan en un ambiente en el que la degradación rebasa los límites hasta llegar a lo siniestro. En el resto de las narraciones, el autor indaga, bajo diversas perspectivas, en las manifestaciones de la fragilidad y la necedad humana producto de la desorientación del hombre contemporáneo y de un vacío espiritual.
Los relatos que integran el volumen son: "Historia de macacos"; "La barba del capitán"; "Encuentro"; "The last supper"; "Un cuento de Maupassant" y, "El colega desconocido".
Situada en una colonia africana de la que no sabemos el nombre, Historia de macacos es una historia burlesca en torno a las aventuras eróticas de la supuesta mujer del director de Expediciones y Embarques; quien a la postre resulta ser una prostituta "contratada" por dicho director para sacar los cuartos a todos los funcionarios de la colonia. Los "macacos" del título pueden ser los monos que comparten hábitat con los colonos y los indígenas; pero también, muy probablemente, puedan ser los humanos: libidinosos, primitivos, instintivos, brutales. La colonia es un microcosmos cerrado, casi como una cárcel, donde los reclusos se comportan como seres desconfiados, viciosos y traicioneros. 
The last Supper relata un encuentro fortuito entre dos viejas amigas que no se habían visto desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Una de ellas huyó a Estados Unidos, la otra permaneció en Europa y sufrió los horrores de la guerra. El relato destaca principalmente por la manera desquiciante en que estos sucesos son revelados. Andrés Amorós hace una evaluación de esta extraordinaria narración: "The Last Supper une, en su corta extensión, una burla intelectual que alcanza extremos poco frecuentes, con una dureza verdaderamente implacable en el análisis de la conducta humana. Desde el increíble, irrisorio encuentro inicial, siguiendo por el recuerdo de un pasado "demasiado penoso" (la guerra en Europa), avanzamos hasta la prosperidad actual, basada en la sordidez mercantil más lamentable. Ayala nos muestra aquí que hasta lo más trágico (el campo de concentración) puede volverse ridículo (allí encuentran la fórmula del raticida con el que se enriquecerán). Deshincha un mito consolador haciéndonos ver que el sufrimiento, en ocasiones, no ennoblece, sino que degrada."
El Ayala sociólogo y preocupado por el papel del escritor en la sociedad compone el relato El colega desconocido, donde la función de la literatura y las jerarquías artísticas se convierten, gracias a una mínima anécdota, en materiales narrativos. Mientras que en Historia de macacos y en El Prodigio el tema subyacente es el exilio, con su carga de soledad y marginación. 
En estos relatos aparecen con claridad las mejores dotes de Ayala: construcción narrativa, creación de personajes, ironía y sutileza en la creación de connotaciones y segundas lecturas.
AYALA, FRANCISCO
El rapto
Editorial  ALFAGUARA
Es difícil  encontrar en la cultura española contemporánea un escritor con una conciencia literaria tan aguda como Francisco Ayala: es un hombre de letras dueño de una libertad despierta, que conoce las implicaciones de su propia tarea, el destino que escogen sus páginas ante la tradición literaria, el tejido íntimo que relaciona sus novelas y cuentos con la realidad histórica, con las ideas y los valores sociales de su tiempo.
Antes de la Guerra Civil española y de la Segunda Guerra Mundial, Ayala presiente unas nuevas condiciones literarias, condiciones que expondrá después con detalle en el famoso prólogo a La cabeza del cordero. En estas circunstancias, con una más profunda necesidad estética e ideológica de reflexionar sobre la condición humana y la pérdida de referentes espirituales, inicia su obra creativa más importante: Los usurpadores (1949), La cabeza del cordero (1949), Historias de macacos (1952), Muertes de perro (1958) y El fondo del vaso (1962).
Ayala cree que la literatura puede extraer una experiencia moral de la propia realidad, una moral interna, reveladora de la condición humana en unas circunstancias concretas: "los escritores  han de buscar la radical autenticidad del ser humano a través de una interpretación directa y sin compromisos -la sinceridad constituye el único compromiso del verdadero artista- de la concreta coyuntura histórica en que se encuentra". En esta convicción Francisco Ayala seguirá procurando en sus narraciones el análisis de los comportamientos humanos, incidiendo en la sátira y en los elementos negativos de las costumbres personales y sociales, pero sin perder por ello su capacidad de comprensión y solidaridad, apoya siempre en la observación atenta de las condiciones de la realidad frente a cualquier dogma superior y en una apuesta decidida por la libertad humana, la posibilidad consoladora de un comportamiento moral de los individuos. Estas características se intensifican a partir de Historias de macacos y marcan la publicación de El as de bastos (1963), El rapto (1965) y El jardín de las delicias (1971).
Ayala es un narrador implicado, porque observa la realidad desde dentro, solidarizándose con el mundo, como uno más, ni mejor ni peor, un individuo libre para comportarse. Esa es la actitud literaria de Francisco Ayala, de su realismo, de su sátira moral, de su ternura. El lector tiene en sus manos un buen ejemplo, En este libro nos presenta algunas de sus mejores narraciones. Aunque el autor no ha incluido en esta selección las obras pertenecientes a la época vanguardista, ni aquellas narraciones que encuentran su sentido completo en la unidad global de libros como Los usurpadores, La cabeza del cordero o El jardín de las delicias, se reúnen aquí pequeñas novelas y cuentos de mucho interés, que funcionan como narraciones independientes.          Extractos del Prólogo escrito por Luis García Montero.
AYALA, FRANCISCO
Los usurpadores
Editorial  CÁTEDRA
Escritos -salvo «El inquisidor» (1950)- entre 1939 y 1947, los nueve relatos reunidos en Los usurpadores significaron la reanudación de la brillante trayectoria literaria de Francisco Ayala, interrumpida por la Guerra Civil y el exilio. Su temática a la vez poética y universal, su estilo elegante y ajustado, le han convertido ya en un clásico de las letras hispánicas. Mediante una amplia gama de tonalidades que va desde lo expositivo y narrativo hasta lo lírico, desde un tono grave de sobriedad hasta el de la más desenfrenada pasión, Francisco Ayala nos ofrece aquí unos cuadros o «ejemplos», inspirados en el pasado español que sirven de espejo para cualquier época y lugar. Asoman a sus páginas personajes bien conocidos de nuestro pasado, como Enrique II el Doliente o Carlos ll el Hechizado, y situaciones marcadas por las dolorosas experiencias desencadenadas por el conflicto bélico, la idea en torno a la cual giran las narraciones que integran el volumen no es otra que la de que «el poder ejercido por el hombre sobre su prójimo es siempre una usurpación». En apéndice se recogen tres textos de difícil acceso: las palabras introductorias del autor a la primera edición de «El Hechizado», un poema de Max Aub y un texto de Ayala, reproducidos estos dos últimos en la segunda edición de «Los usurpadores».
AYALA, FRANCISCO
La cabeza del cordero
Editorial CÁTEDRA
Publicado por primera vez en Buenos Aires en 1949, LA CABEZA DEL CORDERO reúne cinco relatos que poseen la unidad temática que les transmite un acontecimiento clave de la historia contemporánea, la Guerra Civil española. Esta obra ya clásica de Francisco Ayala, que expresaba en forma narrativa los dolorosos recuerdos del conflicto bélico, unas veces como presagio y otras como pasado mas o menos pretérito, sufrió durante largos años la persecución de la censura del régimen franquista.
la Guerra Civil significó un cambio radical en la concepción estética de Ayala. Obligado al exilio, comprendió que debía dejar de lado los juegos formales de su juventud para ayudar a comprender lo que había pasado en el mundo, las razones ocultas que explicaran aquella explosión de odio que había culminado en la Guerra Civil Española y en las atrocidades de la 2ª Guerra Mundial. La justificación de tal cambio de actitud la encontramos en el magistral «Proemio» donde el autor analiza de forma admirable la situación literaria y social de la España de aquel tiempo.
En la primera historia, El mensaje, el autor nos traslada las tensiones entre dos primos en un ambiente rural antes de la guerra. En El tajo, el general Santolalla será el narrador en el frente de Aragón, formando parte del ejército nacional. A través de cuatro secciones, irá mostrando sus circunstancias y miedos, surgiendo toda la reflexión de su vida alrededor de un hecho -el asesinato de un miliciano- que provocará un conflicto en la conciencia del protagonista. El regreso se centra en la vuelta de un exiliado y el amargo descubrimiento de la traición que casi acaba con su vida. En La cabeza del cordero un almuñequero se reencuentra con unos familiares desconocidos en Marruecos. La conversación después de la cena se convertirá en todo un examen de conciencia y el crecimiento de un sentimiento de culpa por no haber sabido afrontar un papel digno en la guerra. 
Estos eran los relatos que componían la primera edición del libro, hasta que en 1962 Ayala usó La vida por la opinión como epílogo, último capítulo que ofrece otra perspectiva, al mezclar realidad y ficción. De las entrevistas que el autor realiza a otros exiliados, destaca la historia de Felipe, un topo que vivió escondido en su casa en España durante nueve años y que ante la posibilidad de verse libre él mismo se maniata por cuestiones de honor.
El desamparo de los protagonistas frente a un mundo que no entienden, la angustia vital y el amargo sabor de la culpa tiñen las vidas estos seres marcados por la violencia y los odios que afloraron en la guerra civil. Ayala no retrata el conflicto armado, sino que sondea los abismos de la naturaleza humana.  
AYALA, FRANCISCO
El jardín de las delicias
ALIANZA EDITORIAL 
Francisco Ayala, fue uno de los autores regresados del exilio que mejor se integró en la sociedad española de su época. Su lucidez, producto de un digno talante civil, la variedad de registros (escritor, sociólogo, ensayista) y una sutil inteligencia le otorgaron un respeto y un reconocimiento que acabó valiéndole el Cervantes.
La curiosidad y una sutil inteligencia atraviesan su obra literaria. El jardín de las delicias es un libro de recuerdos y vivencias en el que Francisco Ayala, como en el cuadro homónimo de El Bosco, aborda la dicotomía entre el amor y el dolor, la ternura y la crueldad, la vida y la muerte. Son piezas diversas, escritas a lo largo de los años, a partir de 1941, como si fueran noticias que reposan en las páginas de un periódico que amarillea en una hemeroteca. En realidad, son un espejo del mundo en el que vivimos. Están combinadas, según el propio Ayala, «como los trozos de un espejo roto» sobre los que, al asomarse, «pese a su diversidad, me echan en cara una imagen única, donde no puedo dejar de reconocerme: es la mía». Las piezas van acompañadas de las pinturas, esculturas y monumentos referidos en las mismas, anotadas de puño y letra por el autor. No son simples ornamentos editoriales, sino, como dice el autor, «parte integral de su composición como objeto artístico».
En El jardín de las delicias encontramos las mejores virtudes del granadino. Su sosegada ironía, la propiedad en el lenguaje, el dominio de muy distintas técnicas narrativas, la elegancia estilística o la aludida variedad de registros discurren con soltura y naturalidad por el volumen que muestra, ante todo, a un autor plenamente seguro de sus recursos.
Es verdad que Ayala no llega a ser excelso, gusta, y mucho, pero no encontramos en él esa página que nos turbe o nos muestre una visión vívida del infierno o del paraíso o esas plurívocas intensidades que caracterizan al genio pero, tal vez, ello responda a su vocación de racionalidad, a su distanciado escepticismo que abarca desde lo cordial hasta lo ácido.
Leer El jardín de las delicias es ingresar en un mundo donde hasta lo banal e intrascendente adquiere categoría de alta literatura, donde el lector percibe, renglón tras renglón, el latir de la inteligencia.
Extractos tomados del blog de JavierBarreiro.
AUB, MAX
Crímenes ejemplares
Editorial  LUMEN
Esta edición tiene ilustraciones de Angel Jove. Recientemente la editorial Libros del Zorro Rojo publicó el libro con ilustraciones de Liniers. También existe una edición en Thule Ediciones y otra más en Media Vaca contando con el lujo de 31 artistas diferentes.
Crímenes ejemplares son un compendio de testimonios anónimos que muestran los razonables y al mismo tiempo disparatados motivos que llevaron a sus autores a cometerlos. En este sentido, la de Max Aub no es sino una confesión más, que abre el libro: “Me declaro culpable y no quiero ser perdonado. Estos textos —dejo constancia— no tienen segundas intenciones: puro sentimiento”.
“No hay tantos crímenes como dicen, aunque sobran razones para cometerlos” –explica Max Aub en su prólogo– y además, estas no suelen ser tan oscuras como creemos. Asesinar al que en vez de comer, rumia; a quien mira al techo indiferente mientras hace el amor o matar a alguien simplemente por aburrimiento, son motivos que pueden haber cruzado la mente de cualquiera de nosotros en alguna ocasión.
Impregnados de un potente humor negro y una fuerte irreverencia formal, Max Aub escribió estos crímenes a lo largo de muchos años. Puesto que fue quitando y añadiendo textos, prácticamente no existen dos ediciones iguales del libro. En ellos, lo grotesco del crimen se trabaja a través de la repetición creativa, como él mismo explica: “Siempre que pude evité la monotonía, que es otro crimen”.
Leer, reír y reflexionar son un mismo fruto que madura a través de las páginas de este libro, compuesto no solo de crímenes, sino también de secciones tan variopintas como “De suicidios” y “De gastronomía”, y que se cierra como corresponde, con la sección “Epitafios”.
Extractos tomados de RevistaRambla.
AUB, MAX
Enero sin nombre
Editorial  ALBA
Max Aub nació en París en 1903, de madre francesa y padre alemán. Llegó con su familia a España en 1914 y adoptó la nacionalidad y el idioma español. En 1939 fue expulsado de España junto a miles de compatriotas. Tras pasar por un campo de concentración en Francia, por fin llegó a México en 1942. Contrasta la enormidad de sus penurias con la intensidad de su labor creativa. Todo en sus manos se volvía literatura, fuese relato, novela, drama o ensayo. Con la publicación en 1938 —en el número 17 de la prestigiosa revista Hora de España— del relato titulado El cojo, iniciaba Max Aub un ciclo narrativo que habría de concluir casi treinta años después al dar a la imprenta, en 1968, la novela Campo de los almendros. Con el paso de los años, en una labor tenaz de rememoración y análisis de lo que supuso la guerra civil, fue publicando en México, todos los textos que integran el ciclo que él mismo tituló El laberinto mágico. Escritas estas obras desde nuevos planteamientos estéticos, el propio escritor denominó a ese nuevo estilo «realismo trascendente».
Desde 1943, fecha en la que se publica Campo cerrado —aunque fuese escrita en 1939, en París—, primera novela del ciclo, hasta 1969, en que ve la luz la última recopilación de relatos, Últimos cuentos de la guerra de España, Aub va dando a la imprenta todas las novelas, relatos, obras de teatro, diarios poéticos que constituyen, tanto por calidad como por cantidad, una de las obras literarias más importante que sobre la guerra civil y sus consecuencias se haya hecho en España.
Enero sin nombre recoge los relatos que Aub escribiera sobre la guerra civil a la vez y en paralelo a las novelas. Son cuarenta relatos que forman parte pues, de El Laberinto Mágico. Unos habían sido publicados desordenadamente y otros habían permanecido inéditos. Aquí se ofrecen completos, clasificados y ordenados en tres grupos temáticos: la guerra, los campos de concentración y el exilio.
Escritos desde el «realismo trascendente», pertenecen a la literatura testimonial. Los sucesos que se recogen en estos relatos son los que, en parte, vivió su autor: la guerra civil, el camino del exilio a través de la frontera de La Junquera, los campos de concentración franceses y argelinos, el destierro en tierras mexicanas, las vueltas clandestinas, las obsesiones con respecto a España y a su situación política, el debate sobre el pasado, el desgarro, la nostalgia, las afrentas personales, el olvido. Todo ello constituye una reflexión amarga sobre España, un debate sobre el pasado y sus consecuencias.
BABEL, ISAAK
Caballería Roja
Editorial  BRUGUERA
Babel nació en las catacumbas irregulares del escalonado puerto de Odesa a fines de 1894. Irreparablemente semita, Isaac es hijo de un ropavejero de Kiev y de una judía moldava. El clima habitual de su vida ha sido la catástrofe. En los dudosos intervalos de los pogroms aprendió no sólo a leer y a escribir, sino a apreciar la literatura y a gustar de la obra de Maupassant, de Flaubert y de Rabelais. En 1914 se recibió de abogado en la Facultad de Derecho de Saratov; en 1916 arriesgó un viaje a Petrogrado. En esa capital estaban prohibidos «los traidores, los descontentos, los insatisfechos y los judíos»: clasificación un tanto arbitraria, pero que incluía —mortalmente— a Babel. Éste tuvo que recurrir a la amistad de un mozo de café que lo ocultó en su casa, a un acento lituano adquirido en Sebastopol y a un pasaporte apócrifo. De esa fecha datan sus primeros escritos: dos o tres sátiras del régimen burocrático zarista, publicadas en el famoso diario de Gorki Los Anales. Esas dos o tres sátiras le atrajeron la peligrosa atención del gobierno. Fue acusado de pornografía y de incitar al odio de clases. De esa catástrofe lo salvó otra catástrofe: la revolución rusa.
Babel, a principios de 1921, ingresó en un regimiento de cosacos. Naturalmente, esos guerreros estruendosos e inútiles (nadie, en la historia universal, ha sido más derrotado que los cosacos) eran antisemitas. La sola idea de un judío a caballo les pareció irrisoria, y el hecho de que Babel fuera un buen jinete no hizo sino perfeccionar su desdén y su encono. Babel, mediante un par de hazañas aparatosas y bien administradas, logró que lo dejaran en paz. Para la fama, ya que no para los catálogos, Isaac Babel es todavía un homo unius librí. Ese libro impar se titula Caballería roja. La música de su estilo contrasta con la casi inefable brutalidad de ciertas escenas. Uno de los relatos -«Sal»- conoce una gloria que parece reservada a los versos y que la prosa raras veces alcanza: lo saben de memoria muchas personas.      Prólogo de J.L. Borges en el volumen Textos cautivos.

Para Babel lo más importante es retratar el ambiente del frente de batalla y la vida cotidiana de los soldados —rusos, polacos, cosacos— que intervienen en ella. 
Uno de los aciertos más interesantes de esta obra es el testimonio que nos ofrece Babel sobre el rompecabezas social de su tiempo. Los judíos se han comprometido con la revolución, pero muy pronto son discriminados; los combatientes soviéticos están entusiasmados con la nueva fe del leninismo, pero es posible entrever las reminiscencias de la Rusia zarista; el atraso y la ignorancia conviven con la piedad y el erotismo, más reales que la política o la idea de la historia. Babel elige para sus cuentos un tono de epopeya menor. La guerra es el lugar de los hechos. La crueldad y el heroísmo apenas se diferencian. La vida íntima de un soldado, en una noche de luna, es tan trivial o tan asombrosa como el frente de batalla.
Babel fue arrestado en 1939, la misma fecha en que Julio César sufrió la traición de sus amigos, un 15 de marzo, y murió dos años después en un campo de trabajos forzados. Extractos de otra Introducción, de Álvaro Quijano
BABEL, ISAAK
Cuentos de Odessa
Editorial ALIANZA
Babel nació en la próspera ciudad portuaria de Odessa, en el Mar Negro. Pasó su infancia y parte de su juventud en el barrio judío de Moldavanka. Fue testigo y partícipe de la Revolución rusa, uno de sus más relevantes intelectuales; lo cual no evitó que fuera detenido y fusilado por el régimen stalinista en 1940. Fue soldado del Ejército Rojo, trabajó para el partido y fue redactor y periodista en San Petersburgo. En 1920 fue enviado como corresponsal de guerra para cubrir la campaña del Primer Ejército de Caballería contra los polacos y las fuerzas antisoviéticas rusas. De esta última experiencia nacería su libro más conocido: Caballería Roja.
Una gran parte de la obra de Babel se perdió el día que lo detuvieron, quince carpetas con manuscritos de cuentos y cuadernos de diarios que desaparecieron para siempre.
Los Cuentos de Odesa tienen un aroma peculiar. Retratan la vida cotidiana del hampa local en el barrio de su infancia antes y después de la Revolución de Octubre. Están centrados en el personaje del «Rey» Benia Krik y su banda, jefes absolutos del barrio judío Moldavanka en Odesa. Los temas de la pobreza, la injusticia social y el submundo del crimen son tratados con humor, amor y esperanza. Son cuentos populares y realistas que conjugan la sencillez con una gran intensidad poética. 
BABEL, ISAAK
Debes saberlo todo. Relatos 1915-1937
Editorial  ALIANZA
Después de su muerte en un campo de concentración, la tímida rehabilitación que se inició en 1957 sobre la figura de Babel, permitió reeditar sus primeras obras y rescatar cuentos de la época post-revolucionaria: publicados algunos en oscuros periódicos provincianos e inéditos otros conservados clandestinamente por sus compañeros y amigos. Este volumen, preparado por la hija del escritor, reúne veinticinco de esos relatos, escritos entre 1915 y 1937. La recopi,lación se aabre con Debes saberlo todo -pertenecienteal ciclo de recuerdos de la infancia en Odesa- y se cierra con Sulak, publicado en 1937. Estos cuentos se ajustan bastante bien a la definición que del género acuñó Goethe: una historia sobre un acontecimiento inusitado. En esta selección se incluyen algunas joyas como los relatos sobre su infancia («Debes saberlo todo»), observaciones sobre la guerra («El desertor») y seis crónicas publicadas en 1918 en donde Bábel levanta acta del caos que se vive en San Petersburgo («Niños prematuros», «El palacio de la maternidad») y del fracaso estrepitoso de un régimen corrupto y caótico que se desvive por los muertos y se olvida de los vivos («Evacuados»).Todos los relatos, apuntes y esbozos muestran la magistral técnica narrativa del autor, su peculiar tensión entre la capacidad de descripción realista y el impulso romántico, entre el pesimismo nacido de la visión inmdiata del presente y la fe en las futuras transformaciones de la historia.
BALZAC, HONORÉ de
El coronel Chabert - El verdugo - El elixir de la larga vida - La obra maestra desconocida
Editorial  REINO DE REDONDA
Balzac (1799-1850) es uno de los colosos de la novela europea del XIX, junto a Dickens o Tolstoi. En la propia Francia tuvo rivales como Stendhal o Dumas, Flaubert o Maupassant. Reino de Redonda acaba de traducir su novela breve El coronel Chabert, 1832, junto con tres cuentos. La historia de Chabert destila algo de un Ulises napoleónico; recuerdo la película interpretada por Gerard Depardieu, llena de coraceros siniestros como surgidos en tropel de los aguafuertes goyescos.
Chabert es una de las mejores historias de Balzac. Un personaje realmente inolvidable.
El verdugo es un cuento atroz que transcurre en la España napoleónica. Un Balzac gótico. El elixir tiene algo de fábula oriental injertada en la Andalucía romántica. 
El volumen culmina con La obra maestra desconocida, en la que el joven aprendiz Poussin se presenta en el taller de Porbus (pintor de mediana edad) donde coincide con el anciano Frenhofer. Los tres representan diferentes modelos de conducta artística: el artista moderado que atiende a principios inviolables (Frenhofer), el artista que cuestiona esos principios (Porbus) y el aprendiz que oscila entre ambas posturas (Poussin). Según el anciano, la obra de Porbus está incompleta. Porbus ha dibujado perfectamente la figura de una santa respetando todas las normas de la anatomía, pero, a pesar de esta perfección formal, la figura carece de alma. La principal función que el artista deberá perseguir es la de infundir vida a su obra. A raíz de ello, Frenhofer realiza un discurso donde expone sus ideas acerca de la belleza y la mímesis.
–¡La misión del arte no es copiar la naturaleza, sino expresarla! ¡No eres un vil copista, sino un poeta! –gritó vivamente el viejo, interrumpiendo a Porbús con un gesto despótico–. (...)   Hemos de captar el espíritu, el alma, la fisonomía de las cosas y de los seres. ¡Los efectos! ¡Los efectos… Ni el pintor, ni el poeta, ni el escultor deben separar el efecto de la causa, que están, invenciblemente, el uno en el otro ¡Ésa verdadera lucha! Muchos pintores triunfan instintivamente sin conocer el tema del arte.                    Reseña en este blog.
BAROJA, PIO
Cuentos
Editorial
Aunque la fama de Pío Baroja (1872-1956) descanse en su obra novelística, también sus relatos breves expresan la sensibilidad lírica, la fuerza descriptiva, la imaginación argumental y la capacidad de creación de personajes del gran escritor vasco. El ambiente de su tierra natal, los temas madrileños, las ideas anarquistas, la tristeza ante un mundo cargado de injusticia, empapan estos Cuentos en los que –como señala en su prólogo Julio Caro Baroja– está «todo Baroja y algo que después Baroja echó por la borda». El presente volumen incluye no sólo la práctica totalidad de las narraciones de «Vidas sombrías», sino también otros relatos de fecha más tardía, entre ellos «Elizabide el Vagabundo» y la bella estampa romántica «La dama de Urtubi». En el Prólogo asimismo se pone de manifiesto la temática que subyace en la mayoría de los relatos: la tristeza. La primera edición de estos treinta y seis relatos es de 1966.
El desamparo, la desesperanza, el desgano y la monotonía son temas que alimentan la tristeza del alma de mujeres y hombres en las historias de don Pío, un gran testigo de la crisis del 98, invadido por su filosofía existencialista. 
En “Marichu”una mujer es salvada de la muerte por una gitana, pero la desgracia la persigue, a continuación cae enfermo su hijo. Para que se salve el niño, la madre debe dormir en una casa donde no se recuerde una desgracia. Pero, ¿existe una casa donde el infortunio no haya entrado una sola vez?
BASUALDO, ANA
Oldsmobile 1962
Editorial  FCE
Publicada originalmente en 1994, Oldsmobile 1962 es una joya de la literatura argentina rescatada por Ricardo Piglia para su Colección del Recienvenido. Seis cuentos deslumbrantes de Ana Basualdo, seis situaciones sencillas que van creciendo y en las que la belleza es el perfil más presente, el que impone espesura y gravidez a medida que la autora despliega sus planteos en ondulaciones que se enroscan en el lector como el calor de la siesta de verano. Mientras, los vínculos rozan honduras morosas, insistentes, nunca casuales, que completan su sentido en función de un paisaje de personas y lugares que es a la vez real y onírico. Como dice Ricardo Piglia en el prólogo, en Basualdo el acceso a los objetos triviales, tratados como elementos de orfebrería, “tiene algo del placer del coleccionista”, y eso permitirá a las narraciones entrarnos un paso más en la complicidad por el placer estético.
La alternancia, por un lado, de lo sombrío, lo turbio de ciertos personajes; con la luminosa pincelada de luz, el fantasma de la música en la entretela de las historias, nos reconectan con la gracia de la vida, la red, la malla única sobre la que se tejen y se conectan los seis relatos.
El primero, “Yellow Days”, establece sus ejes y quizá los del libro en la siesta de verano, el calor y la aventura. Dos niñas tienen por juguetes botellas de licor y cigarrillos; a la hora de la siesta, fuman, se emborrachan y se exponen a varios peligros, pero salen ilesas, mientras que en el mundo adulto ocurre una tragedia. Algo tiene la juventud que inmuniza a la vez que permite preprarse para las durezas del futuro. El segundo, “El diario”, nos sumerge y apenas nos deja respirar en la desolación de la decadencia, de la acción fatídica del tiempo sobre los seres y lo que fue, deslucidos fantasmas en las manos irreverentes de los que sobreviven. El tercero, “El clan”, es un retrato asombroso de la incomunicación entre seres condenados a la convivencia sobre todo por la conveniencia de una solución compartida, siete hermanos más unidos por lo que no toleran del otro que por lo que tienen en común. 
El cuarto relato, “Oldsmobile 1962”, intercala elementos cuasi mágicos que crean una atmósfera a la vez asfixiante, de sometimiento e ingenua explotación. El quinto, “Palma”, es un retrato del poder de la histeria, confirmada en el espejo, en el que merodea el amor pero jamás se concreta. Y el sexto, “El camino rojo”, un agregado a la edición anterior, emparentado con “El clan” pero con una elaboración que toma caminos diferentes, más sustanciosos aunque no superiores.               Extractos tomados del artículo de Alicia Plante en Página12
BECKFORD, WILLIAM
Memorias biográficas de pintores extraordinarios
Editorial    ALFAGUARA   -   Colección NOSTROMO
Considerado como uno de los maestros espirituales de Lord Byron, William Beckford fue un excéntrico de veleidades dandísticas que a los diecisiete años decidió que su vida nunca respondería a lo esperable de un joven aristócrata en la Inglaterra georgiana. Se entregó entonces a una suerte de “desarreglo” rimbaudiano avant la lettre cuyo resultado fue la transformación de la casa familiar en la abadía gótica de Fonthill, una peregrinación por España y Portugal en busca de horizontes más anchos y exóticos y una serie de textos, el más importante de los cuales es Vathek, archiconocida fábula arabizante que cuenta la poco ortodoxa historia de un califa que vende su alma al diablo. 
Beckford escribió estas biografías noveladas para ilustrar la colección pictórica familiar, formada en su mayor parte por obras de olvidados pintores flamencos acerca de los que apenas se sabía nada. Para un artista ya inclinado a la recreación fantasiosa del pasado, esta temática suponía una tentación difícil de resistir. De los cinco textos que componen el libro, los tres primeros son los más ortodoxos y, salvo algunos detalles, como la supuesta reconstrucción de diálogos y ciertos detalles novelescos y humorísticos, el estilo es más contenido y clásico. Establecen ya el esquema que da forma al libro: la narración de las peripecias vitales de unos artistas que buscan la perfección de su arte de manera más o menos inspirada. Sin embargo, es en los dos últimos donde se despliega todo el genio de Beckford a través de narraciones de un humor cáustico y mordaz en las que los protagonistas son respectivamente, un pintor cuya obsesión por la anatomía reviste matices sospechosamente necrófilos (uno de los temas recurrentes en la siempre perversa literatura beckfordiana) y un artista de extrema cursilería que, en su consagración a lo insignificante, acaba sus días consumido y pintando una pulga. Es en estos casos donde queda patente el gusto de Beckford por lo macabro, lo ridículo y lo impostadamente magnífico.
Pessoa escribió que la literatura es la demostración de que la vida no basta. A Beckford no le bastó su propia vida, que quiso de una magnificencia inédita, extraordinaria, casi satánica, ni tampoco su relato, la biografía, como demuestra este libro en el que, tomando la senda que luego seguirían Pater o Borges, adquiere una dimensión nueva al dejarse invadir por la fantasía. 
Extractos del artículo de Carlos Primo en LetrasLibres.
BEERBOHM, MAX
Siete hombres
Editorial   ALFAGUARA
Sir Henry Maximilian Beerbohm nació en Londres en 1872. Autor de cuentos y de una novela, también fue crítico y caricaturista. Fue un dandy famoso por su ingenio mordaz y sus celebradas críticas de teatro para la Saturday Review. Se casó con una actriz norteamericana al lado de la cual envejeció en un pueblo de la Riviera italiana. Elegante e indiferente, seguiría sonriendo al ver a los Soames que persisten aunque no tengan agallas para comerciar con el demonio.
Siete hombres recoge varias historias narradas en primera persona por el propio Beerbohm, quien coprotagoniza cada uno de los relatos. De hecho, Max recrea el mundo de artistas y literatos de los que él mismo formaba parte, y en sus piezas abundan las referencias a los creadores finiseculares entonces contemporáneos. Se ilustran rencillas, diatribas, los grandes deseos y, sobre todo, las pequeñas miserias que mueven al artista. Los cuentos se refieren a seis hombres por lo que cabe pensar que el séptimo sea el propio Beerbohm que tiene presencia en los relatos. Enoch Soames es sin duda el más conocido y cautivador gracias a que Bioy y Borges lo tradujeron e incluyeron en su Antología de la literatura fantástica. La historia es conmovedora y gira alrededor de un escritor que tiene tiempo, recursos, actitud, y afán de gloria, pero carece por completo de talento. Beerbohm establece un juego sutil que no sólo planea sobre los personajes, sino también sobre el lector, que asombrado frente al relato percibe que él mismo puede estar siendo objeto de las torvas intenciones del diablo al que Soames ha vendido inútilmente su alma.
"A. V. Laider” se acerca peligrosamente a la redondez narrativa de “Enoch Soames”. Imagínese que usted, como cada año, visita una tal localidad balnearia en la que suele refugiarse por motivos de salud. En ese hotel que tan bien conoce y en el que siempre se hospeda, descubre usted una carta perfectamente sellada que envió un año atrás a otro huésped y que, ahora tiene la prueba, nunca llegó a su destino último. Usted y ese huésped se conocieron hace un año, entablaron conversación, y el hospedado le contó un suceso que le había acontecido tiempo atrás, una desgracia en torno a la quiromancia y las fatalidades del destino cuyo tono y profusión de detalles le convencieron ciegamente (sí, a usted) de la veracidad de todo cuanto el desconocido le fue diciendo. Ahora, un año después, descubre la carta, y acto seguido el destino le hace reencontrarse con la persona en cuestión a la que iba dirigida la misiva. El señor Laider, como usted, acaba de llegar a la mencionada localidad balnearia. Y esta vez también tiene algo que contarle.
Por su parte "James Pethel”, es un jugador empedernido que siente la necesidad de arriesgar siempre y en toda circunstancia; mientras que “Savonarola Brown”, es un autor teatral que es casi poseído por la historia que escribe (o, más bien, por una historia que se escribe a sí misma). 
Extractos tomados del blog LaListaNegra.
BENEDETTI, MARIO
Cuentos completos
Editorial ALFAGUARA
Con prólogo de José Emilio Pacheco, este grueso volumen incluye los libros de cuentos Esta Mañana, Montevideanos, La Muerte y Otras Sorpresas, Con y Sin nostalgia, Geografías, Despistes y Franquezas. En ellos se puede observar el cambio que tiene la vida del escritor luego del golpe militar que lo condujo al exilio. Así, los tres primeros libros recogen historias urbanas de Montevideo, construidas a partir de la sencillez y la rutina de las vidas de oficina, los noviazgos de clase media, las penurias económicas y los sábados de cine. Sin embargo a partir de Con y Sin Nostalgia aparecen las torturas, la picana, el submarino, los militantes y los militares, el delirio de persecución y toda la violencia que cae de un momento a otro sobre una generación. Geografías es el libro de la nostalgia que produce el exilio y Despistes y Franquezas recoge todos esos años de fuga, pero además regresa a las historias cotidianas y urbanas, y por primera vez el autor se adentra en la tarea de escribir relatos breves, de menos de una página, en los que las variaciones sobre la muerte y el tiempo están presentes.
En los primeros libros de Montevideo, aquella oficina de la que hablan sus historias abarca el mundo entero como la aldea de Chéjov o el villorrio normando de Maupassant. El acierto de Benedetti fue partir de sus prójimos más próximos para ahondar narrativamente en el enigma de las relaciones humanas, en la pregunta sin respuesta en torno a nuestra convivencia. El deseo, el poder, el amor, el miedo, el odio, la envidia, la enfermedad, la frustración, la alegría, la plenitud, la amistad, la juventud, el dinero, o la falta de dinero, la vejez, la exaltación, el aburrimiento: la materia incesante de la vida encarna en historias cotidianas de personas concretas gracias a una maestría que renuncia a todo exhibicionismo y una actitud crítica que jamás se niega a la compasión.
Aun frente a la imagen más odiada, la del torturador, Benedetti quiere entender. Comprender no es justificar sino tomar conciencia de que lo peor y lo mejor de todos los seres humanos está latente en nuestro interior. La parte más perturbadora del verdugo es su semejanza potencial con nosotros mismos.
Para escribir se necesitan todos los sentidos. Todas las edades humanas y todos los oficios y profesiones se hallan representados en los cuentos de Benedetti. Emplea todas las formas del relato, todo el repertorio ancestral y contemporáneo: narración en primera, segunda tercera personas, monólogo interior, admirables diálogos en que el supremo artificio es la aparente naturalidad, testigos que ignoran el sentido último de cuanto nos refieren. Sin embargo, muchas de sus narraciones se aferran al origen oral de todo cuento y están dichos por la escritura a un interlocutor presente o ausente.           Extractos tomados del Prólogo de José Emilio Pacheco
BENET, JUAN
Cuentos Completos 1 y 2
ALIANZA  EDITORIAL
Aunque se jalona cronológicamente en la Generación de 1950, el autor rechaza los principios del realismo social a favor de una visión estética fundamentada en los enigmas inherentes a la experiencia humana.
Benet vive directamente los horrores de la guerra civil de la cual su padre es víctima, hecho importante y formativo ya que la contienda constituirá un tema recurrente de su obra.
Benet elabora un proyecto literario informado por la incertidumbre, la memoria, la fatalidad y el temor. Mediante una serie de ensayos, conferencias y entrevistas, perfila su singular teoría literaria. Los cimientos de ésta se manifiestan en La inspiración y el estilo (1965).
Un momento decisivo en su evolución artística es el descubrimiento de William Faulkner en 1945, cuya obra será un constante punto de referencia e inspiración.
Es ya un lugar común apuntar, por un lado, la importancia de la narrativa de Juan Benet y, por otro, su complejidad y hermetismo.
Manuel Vicent en el Prólogo a los Cuentos Completos indica: "Juan Benet era un ingeniero que creía que la literatura española ocupaba un lugar equivocado. Como escritor quiso corregirla acabando de una vez con el casticismo, el realismo, el romanticismo y el sentimentalismo que todavía la trataban", 
Los cuentos son quizá la puerta de entrada más accesible a la literatura de Benet. Se puede empezar por Una tumba, el más fácil de sus cuentos. O por Baalbec, una mancha, el primero que bautiza a Región con su nombre, un cuento embrionario de espacios, atmósferas, tonos y personajes. O por el último que escribió, Numa, una leyenda, que contiene en el ritmo lento de sus setenta páginas las claves de las novelas regionatas.
Los libros de relatos que publicó—5 narraciones y 2 fábulas (1972), Sub Rosa (1972) y Trece fábulas y media (1981)—destacan por su unidad artística cuyos temas centrales son el enigma y el misterio. La ausencia de diálogo, el número reducido de personajes y la limitada perspectiva, sirven para crear el carácter hermético de estos relatos. Aunque siete de los diez cuentos que componen Sub Rosa se sitúan fuera de Región, aparece el prototípico personaje benetiano aquejado del dolor psíquico, diversas pasiones y el enajenamiento.
El criterio de organización de los dos volúmenes de Cuentos Completos obedece a motivos geográficos: el primer tomo recoge las narraciones cortas ambientadas en Región y el segundo agrupa las restantes, muy variadas en temas y en tonalidades y unidas sólo por esa común independencia del territorio mítico fundado por Benet.
Francisco Rico opina que la obra de Benet está caracterizada por “el imperio del estilo sobre todas las cosas. La singularidad estilística de la voz que cuenta se impone tan ineludiblemente al lector como el destino se impone a los personajes. El estilo es el destino.”
BERGER, JOHN
Puerca tierra
Editorial   ALFAGUARA
John Berger (Londres, 1926-2017), fue un humanista polifacético, escritor, pintor, crítico, novelista, ensayista y poeta británico, Aunque a lo largo de su vida recibió galardones literarios tan prestigiosos como el Booker Prize (en 1972 por su obra G.), su mayor fama se debía a su faceta de crítico de arte,
Su ensayo Modos de ver (1972), se convirtió en libro de referencia para toda una generación de historiadores de arte. Influido por La obra de arte en la era de la reproducción técnica, de Walter Benjamin, Modos de ver analiza, entre otras cosas, el modo en que la cultura reproduce y utiliza las imágenes del pasado y cómo, por ejemplo, el museo se ha convertido en un instrumento para manipular nuestra forma de ver esas imágenes.
Durante los ochenta dio a la imprenta la famosa trilogía De sus fatigas, en la que abordó el cambio social en Europa provocado por el tránsito de lo rural a lo urbano.
“Puerca tierra” son relatos sobre gentes que habitan un paisaje entre montañas, un pequeño universo en el que sufren, sudan, pelan, gritan, soportan duramente…y lo hacen porque es el suyo. Así van apareciendo unos relatos sobre la realidad de personas, presentes y pasadas, que viven, y vivieron, de la agricultura y el pastoreo; y todos aparecen y se adivinan presos de las tradiciones, de las miradas exigentes de sus antepasados, de las propias tierras. Sus costumbres, sus apegos, sus odios, sus amores, sus recias personalidades están pegadas, y plegadas, a la dureza de las piedras, a su acerbo de generaciones que no quieren cambiar, que no quieren descubrir que debe haber algo nuevo, y hoy todo parece llevarlos hacia un fin lánguido, como la muerte dulce en la cama caliente. Las generaciones pasadas acabarán junto a ellos; pero lejos de sus hijos que se fueron a la ciudad.
Los textos que componen el libro condensan todas las cualidades de su autor: claridad en el lenguaje, sensibilidad extrema para la luz y el color, y compromiso continuo con aquellos cuyas vidas se han visto sepultadas por la llamada «prosperidad europea».
John Berger nació en Inglaterra pero vivió sus últimas décadas recluido en un pueblecito de los Alpes franceses. Artista políticamente comprometido y multifacético, su prosa es poética y austera. No se queda en el suceso, sino que ahonda en el material humano. Los relatos hablan de la vida y la muerte, del crecimiento y la caída, de la lucha entre lo viejo y lo nuevo. 
BERGER, JOHN
Una vez en Europa
Editorial  ALFAGUARA
Las cinco historias de amor incluidas en Una vez en Europa son un alegato contra la destrucción de la vida rural. John Berger refleja en ellas su modo de entender la realidad. Como él mismo reconoce, «tal vez mi aversión por el poder político, sea cual sea su forma, demuestra que soy un mal marxista. Intuitivamente siempre estoy al lado de aquellos que viven dominados por ese poder». Berger se ensañó con Estados Unidos, la globalización y el capitalismo en general. Sostenía que hoy vivimos bajo una tiranía global sin rostro, donde la democracia y el mercado libre se han fusionado en un solo organismo depredador. 
Como antes, en Puerca tierra, destaca aquí ese «realismo limpio» de John Berger, obsesionado por la claridad de una expresión que surge ante nosotros como una poderosa llamada de atención sobre el divorcio entre el hombre y la tierra.
La trilogía De sus fatigas reúne los cuentos escritos en la Alta Saboya, su refugio rural. Como en la mejor tradición oral de los campesinos, parece que Berger nos estuviera contado los cuentos de viva voz, junto al fuego de una chimenea, con la seguridad de que nuestros animales están bien guarecidos en sus cobertizos.
Berger reflexionó sobre lo que significan las historias de campesinos: 
"A veces, la gente habla de mí como si fuera lo que llaman un novelista. Casi siempre lo niego, porque me considero, más bien, un narrador de historias. Para mí hay una gran diferencia entre una cosa y la otra. Para explicarme debo antes hablar del Reino Unido y, en particular, de Inglaterra. En cierto sentido, la novela, al menos al comienzo, fue una invención inglesa de finales del siglo XXVIII y principios del XIX cuyo tema principal eran las historias de familias y clases propietarias, aunque hay excepciones, por supuesto. Suelen ser historias maravillosas, fascinantes. Henry James hizo lo mismo en Estados Unidos. Cuando comencé a escribir, me parecía que ese tipo de perspectiva histórica, con su conexión con la propiedad y la familia, estaba totalmente desfasada. En cierto sentido, este tipo de novelas inglesas, cuando uno piensa en términos de clase o de entorno social, aparecen como confesiones de dicho entorno, confesiones entre iguales. Sin embargo, las historias, las narraciones que, por supuesto, son mucho más antiguas, tratan siempre sobre extraños. O, más bien, diría que tratan sobre misterios. Por ejemplo, los marineros cuentan historias sobre los barcos y el mar, y son narraciones que, al mismo tiempo, hablan sobre el misterio del mar. Del mismo modo, los campesinos cuentan historias sobre la tierra. Son historias misteriosas que se cuentan cuando ya no se puede trabajar porque es de noche, o porque es invierno y hay demasiada nieve. Y muchas hacen referencia al misterio de la procreación. Creo que las historias difieren de las novelas en que el misterio se funda en aquello que uno conoce muy bien."
BERLIN, LUCIA
Manual para mujeres de limpieza
Editorial  ALFAGUARA
Hija de un ingeniero minero, Berlin vivió en distintas ciudades y países como Idahio, Montana, El Paso, Chile, México. Estos lugares suelen aparecer en sus cuentos así como los distintos oficios que Berlin realizó a lo largo de su vida: profesora, enfermera, empleada doméstica. 'Manual para mujeres de la limpieza' es una antología de relatos basados en la vida itinerante de Lucia Berlin, una alcohólica inteligente y valiente que trabajó de todo para mantener a sus hijos.
Todo cuanto relata Berlin tiene tal olor a verdad que resulta evidente el uso de su experiencia personal para componer sus cuentos. Conoce muy bien los mecanismos del relato, como demuestra en el titulado ‘Punto de vista’, un ejercicio de interrelación entre autora y personaje muy sugerente. En ‘Hasta la vista’ contemplamos el paso del tiempo sobre una relación, la felicidad que contiene y sobre los reflejos de esa felicidad cuando la vida se ha convertido simplemente en una costumbre. ‘Penas’ es una construcción literaria admirable del dolor escondido para aliviar otro dolor. Como toda gran cuentista, las narraciones de Berlin hacen pie en el misterio, en lo no dicho, en lo que está por debajo de la superficie.
Lydia Davis escribe en el Prólogo que las historias de Lucia Berlin "son eléctricas, vibran y chisporrotean como unos cables pelados al tocarse. Y la mente del lector, seducida, fascinada, recibe la descarga, las sinapsis se disparan. Así nos gusta estar cuando leemos: con el cerebro en funcionamiento, sintiendo latir el corazón."
Parte de la chispa de la prosa de Lucia está en el ritmo: a veces fluido y tranquilo, equilibrado, espontáneo y fácil; y a veces entrecortado, telegráfico, veloz. Parte está en su concreción al nombrar las cosas, en el diálogo y en la caracterización: la jefa de las telefonistas de la centralita dice que sabe cuándo se acerca el final de la jornada por el comportamiento de Thelma: «Se te tuerce la peluca y empiezas a decir groserías».
Y luego está la lengua en sí, palabra por palabra. Lucia Berlin siempre está escuchando, oyendo. Palpamos su sensibilidad a los sonidos del lenguaje, y saboreamos también el ritmo de las sílabas, o la perfecta coincidencia entre sonido y significado. 
Sus historias también están llenas de sorpresas: frases inesperadas, observaciones sagaces, giros imprevistos en el curso de los acontecimientos, humor… 
Sus cuentos tienden a agruparse en series. Los relatos latinoamericanos, la serie del alcoholismo, la del sufrimiento físico, la de las salas de urgencias. 
Hay cierto dislocamiento en los relatos de Berlin. La mayoría de sus personajes parecen estar desorientados, fuera de lugar. También hay relatos inquietantes, que funcionan como epifanías, como pequeñas epopeyas de lo cotidiano. Mil historias vibrantes con un inigualable toque de humor y melancolía.           Extractos tomados del prólogo de Lydia Davis.
BERTI, EDUARDO
Los pájaros
Editorial PAGINAS DE ESPUMA
La sombra de un escritor o la prehistoria de un abuelo, el espacio exterior o los bajos fondos de una piscina, las siniestras posibilidades de la compota o el apocalípsis casi secreto de un cuento bajo la lluvia. San Francisco o la Patagonia, el hallazgo de un tesoro o los extravíos del amor son –apenas– algunos de los personajes y lugares, situaciones y síntomas que aletean en las páginas de Los pájaros. Relatos que siempre se inician con la engañosa calma de quien se sabe dueño de una buena historia y que se tomará su tiempo para contar todas y cada una de sus plumas, para así disfrutar de la sorpresa del lector cuando los acontecimientos se precipiten y no quede más que rendirse ante el vuelo de una nueva y eficaz forma de narrar. (Rodrigo Fresán)
Arturo García Ramos comentaba en el diario ABC que uno de los recursos que reitera este primer libro de ficción es buscar el quiebro en el argumento o confundir al lector con un sesgo en la historia, de forma tal que el relato se convierte en una misteriosa narración de significado ambiguo o impreciso pero que, en todo caso, sugiere una explicación más allá de lo escrito que nos corresponde completar a los que lo leemos.
La sorpresa tiene las más variadas formas en la serie de relatos que componen el libro: se sorprende al lector con los giros que va adoptando la trama («Preguntas y respuestas»), mediante la ausencia de toda explicación en torno al misterio que encubre la biografía de un personaje («Esquirlas de Ataminsky») o por la insólita explicación del desenlace («El definitivo Benincasa»); sugiriendo una explicación insólita de los hechos («Hugh Williams») o acumulando los acontecimientos extraordinarios, casi surrealistas («Los pájaros»).
Berti narra aprovechando el recurso de ocultar al lector datos sobre el desarrollo de la historia, aspectos que en ocasiones podrían constituir el meollo mismo del relato. Esos silencios constituyen uno de los aspectos más relevantes y eficaces de su estilo; habría que añadir la sutil ironía o el humor que recorren muchas de sus narraciones, la tendencia a complicar la trama o la aparente espontaneidad del tono. Firme y seguro ya en su primer libro, Berti es un narrador del que cabe esperar que nos siga sorprendiendo.
BERTI, EDUARDO
Lo inolvidable
Editorial PÁGINAS DE ESPUMA
La frontera entre ficción y realidad es la base en la que descansan estos Cuentos, que se enriquecen con la realidad cotidiana y su aparente intranscendencia, además del absurdo, apunta el autor.
Así, en primer lugar nos encontramos con un padre que acompaña, aparentemente, a su hijo el primer día de colegio, pero con una sorpresa final que explicará todo lo que tiene de paradójico este libro de cuentos. Un pianista que, de pronto, se olvida de la música. Una dentadura postiza que habla sola por las noches. Una mentira inocente que crece con el tiempo, como una bola de nieve. Una obsesiva lectora de diarios que lleva un diario. Un pionero del cine erótico. Un concurso de cuentos de fantasmas. Un niño que nace con ojos hermosos. Un hombre que decide volver tras muchos años de exilio. Dos amigos que pelean por una carta. Un mendigo nuevo que se instala en la iglesia del barrio.
Los cuentos de Berti están muy medidos y funcionan como piezas de un reloj. Hablan del olvido, la memoria, la identidad o lo inexplicable que a veces se esconde en la más burda cotidianidad.
BERTI, EDUARDO
La vida imposible
Editorial PÁGINAS de ESPUMA

La vida imposible es una reedición, corregida y aumentada, del libro que en 2002 proporcionó a Eduardo Berti (Buenos Aires, 1964) un buen impulso de éxito y reconocimiento. Se compone de noventa y dos microrrelatos (de entre una y dos páginas de extensión) más doscientas ocho “Ramonerías” (homenaje en forma de Greguerías a Gómez de la Serna), sentencias breves y agudas muy del gusto del autor: "Los nudistas se excitan viendo radiografías".
Con un tono falsamente periodístico, un humor infrecuente, a veces malévolo, y una ironía que casi podría pasar inadvertida, estas historias exploran el concepto de duplicación de la realidad en otra realidad paralela, inversa o simétrica. Como Borges, Berti tiene predilección por las jugadas del azar que dan un giro a la vida. Como Wilcock o Cortázar, frecuenta con naturalidad lo monstruoso y lo fantástico. Primitivo y refinado a la vez, consigue hacernos reír de nuestros terrores y obsesiones.
Asuntos como la mortalidad, el lenguaje humano con sus insuficiencias, el componente de azar en la existencia o el anhelo de perdurar a través de una obra en este mundo, confluyen en estos textos del mismo modo que el misterio de la identidad humana.
También la metaliteratura está incluida, como ese proyecto que llevan a cabo los personajes de "Bovary", dos escritores que escriben un libro con las mismas palabras contabilizadas de la novela de Flaubert, pero con un argumento y estructura completamente distintos.
Varios textos están relacionados entre sí. Treinta guiones para un film, Diálogo y subtítulo y Dos películas se basan en la realización de una película, pero dentro de un marco de extraña pluralidad, cambiando los guiones, el casting de actores, o incluso proyectando varios subtítulos distintos para la misma cita.  Los relatos más sobresalientes e impactantes de la colección son de los más breves, y los tres tienen tintes macabros o inquietantes: El árbol personal, en el que se cuenta la costumbre de un pueblo que adjudicaba al primogénito varón de cada familia un árbol, y cuando uno de los dos moría, el hombre o el árbol, al otro había que sacrificarlo también. Caso de Los pájaros, en el que una bandada de pájaros repite religiosamente el vuelo de un avión estrellado hacía tiempo, y Tiro en la nuca en el que se relata dicha técnica en el escenario de los autobuses urbanos.    
Extractos tomados de la reseña de Verónica Enamorado.

BIANCO, JOSÉ
Sombras suele vestir – La pérdida del reino – Las ratas
Editorial ATALANTA
Las ratas «no ha sido elaborada por el autor para obtener una módica sorpresa final; su tema es la prehistoria de un crimen, las delicadas circunstancias graduales que paran en la muerte de un hombre. En las novelas policiales lo fundamental es el crimen, lo secundario la motivación psicológica; en ésta, el carácter de Heredia es lo primordial; lo subalterno, lo formal, el envenenamiento de Julio. (Algo parecido ocurre en las obras de Henry James…)».       Jorge Luis Borges

José Bianco (1908-1986) nació en Buenos Aires, donde cursó estudios de derecho. Fue jefe de redacción de Sur –fundada y dirigida por Victoria Ocampo– entre 1938 y 1961, durante los años en los que la revista alcanzó su mayor difusión internacional, hasta que tuvo que abandonar su cargo por discrepancias políticas con su directora. Fue amigo de Borges, de André Gide y Julien Benda. Su primer relato, titulado «El límite», apareció en 1929 en La Nación, y 55 años más tarde lo reescribió antes de ser entregado de nuevo a la imprenta. En 1932 ganó un premio literario en Buenos Aires con un libro de relatos, La pequeña Gyaros, que después repudiaría. La revista Sur publicó por primera vez una de sus obras maestras, «Sombras suele vestir», relato de fantasmas escrito originalmente para la Antología de la literatura fantástica que estaban preparando Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo; Bianco se retrasó en la entrega y la antología se publicó en 1940 sin su cuento, que fue insertado en la reedición de 1967. Mayor suerte tuvo su segunda obra importante, Las ratas (1943), que logró buenas reseñas y fue llevada al cine en 1963 por el director argentino Luis Saslavsky. Su última nouvelle, La pérdida del reino, también siguió un destino azaroso: iniciada en 1950, Bianco la abandonó cinco años después para retomarla en 1970, «porque andaba bastante aburrido».
Bianco escribió poco. Su obra literaria, breve, rigurosa, trabajada con esmero, se complementa con una notable labor ensayista, recogida en 1977 en un volumen titulado Ficción y reflexión. Fue también un excelente traductor de Henry James, Stendhal, Ambrose Bierce, Sartre, Valéry, Beckett y T. S. Eliot.
Además de su obra en prosa más relevante, este libro incluye nueve ensayos y cuatro entrevistas sobre el oficio de escribir y traducir.
BIERCE, AMBROSE
Cuentos de soldados y civiles
Editorial  VALDEMAR.  Colección Avatares
Ambrose Bierce, nació en Ohio en 1842. Cuando estalló la Guerra Civil americana se alistó en la Novena Brigada de Indiana y llegó al grado de teniente. Después de la guerra se instaló en la efervescente ciudad de San Francisco de esa época, que también era la de los pioneros y los buscadores de oro. Allí ejerció de periodista escribiendo en el Examiner de William Randolph Hearst. En 1871 se trasladó a Inglaterra, donde permaneció tres años. Después de la publicación de los Cuentos de soldados y civiles vivió en el Este. En diciembre de 1913 entró en México, presumiblemente para acompañar a las tropas de Pancho Villa. Nunca se volvió a saber de él. Esta desaparición contribuyó a erigir en un mito su figura.
Bierce fue un gran defensor del relato corto como género –definía la novela como un relato hinchado– y siempre se rebeló contra las leyes del realismo, que definió como «el arte de representar la naturaleza tal como la ven los sapos».
Los paisajes y situaciones de esta obra son, en los cuentos de soldados, las escaramuzas, ejecuciones y guardias nocturnas. En los cuentos de civiles, los campamentos de buscadores de oro, los duelos, los crímenes y los enfrentamientos tanto a fieras como a los entes fantasmales que acechan en la desolación de los bosques y desiertos del Oeste americano.
Todos los cuentos que conforman este libro están impregnados de un humor muy a menudo ácido y negro. Bianco comentaba en un prólogo elogioso de esta obra que «Como en la vida, los personajes de Bierce crean su propio destino. […] Matan o mueren por causas dignas y sentimientos nobles: patriotismo, culto del valor, de la amistad, de la palabra empeñada». Al igual que había hecho Edgar Allan Poe, impone una sorpresa final que suele ser la derrota de ese personaje a manos de la fatalidad. Bierce no cree en el patriotismo; para él los soldados son culpables porque su oficio es matar. Sus descripciones no dan la «atmósfera», no son el «marco» dentro del cual transcurre el relato, sino que son un elemento constitutivo, esencial, de los hechos mismos. Lejos de los héroes de una pieza de la épica o la leyenda, los personajes de Bierce, encarados a retos casi sobrehumanos, como librar una guerra o adentrarse en inmensidades desconocidas, han de enfrentarse a fuerzas destructivas de su propio interior que hacen eco a los peligros exteriores que los envuelven.
 Ningún otro autor anterior se había atrevido a mezclar lo misterioso, lo enigmático, con un tema tan espinoso como la guerra, y Bierce lo llevó a cabo con una osadía y una maestría tales que sus relatos figuran tanto en antologías del relato fantástico como en compilaciones de relatos realistas. 
BIERCE, AMBROSE
Pueden suceder tales cosas?
Editorial VALDEMAR. Colección Gótica
Ambrose Gwinnett Bierce (1842-1914?) dedicó buena parte de su carrera literaria al periodismo satírico, así como a escribir relatos de terror que le aseguraron un lugar destacado en la historia de la literatura norteamericana como un consumado maestro del humor negro. Su participación como romántico voluntario en la Guerra Civil Americana, en cuyos horrores y sangre chapoteó hasta caer malherido en la batalla de Kennesaw Mountain, le inspiró una serie de relatos que recopiló años más tarde en uno de sus libros más conocidos, Cuentos de soldados y civiles (1891). Esta experiencia traumática impresionó al joven Bierce de tal modo que su carácter se tornó pesimista y misántropo, y su humor, siniestro y cruel, al punto de ganarse el apodo de «Bitter Bierce». El presente volumen, ¿Pueden suceder tales cosas?, es la más amplia recopilación de cuentos de Bierce publicada en España, y reúne los cuarenta y dos relatos de terror escritos por el singular autor norteamericano, desde los más conocidos (La muerte de Halpin Frayser, El clan de los parricidas o Un habitante de Carcosa) hasta los inéditos (Una noche de verano, Un horror sagrado o Cuerpos de la muerte).
Los relatos convocan Venganzas procedentes de ultratumba como en El famoso legado Gilson, Premoniciones de muertes espantosas como en Una aventura en Bronwille y apariciones como la que subyuga a El hombre que salía de la nariz
Al estilo seco y directo del periodista narrando su crónica hay que añadir una ironía jocosa y acibarada.Los relatos de Bierce se arman con humor negro, paradojas y realismo. Las apariciones, premoniciones y venganzas del más allá trazan su rastro de sangre y miedo en el rudo paisaje de colinas y cabañas desvencijadas.           Reseña de Un habitante de Carcosa en este blog.
BIOY CASARES, ADOLFO
El héroe de las mujeres
Editorial  ALFAGUARA
Dormir al sol es una novela tan brillante como original. El autor imagina una trama de ciencia ficción que sirve como excusa para una reflexión sobre las relaciones entre hombres y mujeres y para desentrañar aquello que nos hace estar enamorados de una persona.
En El héroe de las mujeres ocurre algo similar. Se trata de un volumen que incluye varias novelas cortas, que coinciden en buscar brillantes argumentos para reflexionar sobre lo que seduce a las mujeres. 
En uno de los relatos un joven descubre un túnel extraño que lo lleva fuera del país. Ese pasadizo es frecuentado por peligrosos contrabandistas; no obstante, él prefiere usarlo -pese a los riesgos- para visitar a una mujer separada y desconsolada. El protagonista de otra de las historias sabe que el secreto de la intimidad está en la charla, en compartir y discutir sobre lo que apasiona al otro. Lamentablemente, tiene la desgracia de elegir mujeres que se interesan por la fijación de médanos, tema que a él le resulta aburrido por completo. En el relato que da título al volumen un joven ingeniero y un maduro hacendado con su esposa se refugian en una estancia abandonada para certificar la existencia -o descartar el mito- de un tigre que ronda por aquellos pagos. Mientras viajan, cuentan la historia del hombre que fuera dueño de la estancia: taimado, corrupto, dado al juego y a las mujeres. Es entonces cuando la señora deja traslucir que una mujer puede enamorarse de un sujeto que resulta un simple canalla para los hombres. En "Una puerta se abre" un doctor de la Avenida de Mayo ofrece a sus pacientes el método infalible para solventar problemas amorosos, en "Otra esperanza" el intendente de un pueblito negocia la transformación del dolor humano en energía eléctrica. En "De la forma del mundo" un vecino del Tigre ejerce el contrabando desde una dimensión suplementaria del espacio...
La inventiva, la eficacia del estilo, el humor, todos los atributos narrativos del mejor Bioy brillan en este conjunto de relatos.
BIOY CASARES, ADOLFO
El lado de la sombra
Editorial TUSQUETS
Los relatos que componen El lado de la sombra son una buena muestra de la maestría narrativa de Adolfo Bioy Casares, quien no sólo retoma aquí temas que abordó en el pasado sino que abre las puertas a la sátira e, incluso, al sarcasmo.
El amor perdurable, las fracturas del tiempo, la vigencia de los mitos antiguos, las realidades paralelas, los desvaríos de la percepción, son algunos de los temas que reaparecen en la obra de Bioy; pero añadiéndole un dejo de ironía, la cual actúa a modo de contrapunto frente a cualquier atisbo de solemnidad.
Los cuentos «El lado de la sombra» y «Los afanes» retoman el tema de La invención de Morel desde visiones opuestas. El primero responde a preguntas tan enigmáticas como: ¿hay una persona original y luego una sucesión de réplicas que se confunden? O ¿puede esa persona original, una vez muerta, reaparecer en algún recodo del mundo? En el segundo, la invención de Eladio Heller reemplaza la invención de Morel : ya no se trata de una réplica perfecta del original, a quien sustituye, sino de una eternidad mucho más precaria: un alma encerrada en un bastidor. Los demás cuentos, ordenados por el autor entre estos dos, adquieren también con el tiempo una nueva resonancia, como «El calamar opta por su tinta», sátira de la vida de pueblo y de la ciencia ficción, o «Cavar un foso», crónica despojada y realista de un asesinato.
El lado de la sombra es el costado complementario de la claridad, lo contiguo que permite la irrupción del mal, de lo fantástico o la paradoja; una posible alternativa a la lógica de lo real.
En eln cuento que da título al volumen, otra vez el punto de partida es un viaje, en este caso en un barco. El narrador baja del buque para internarse en una isla que le recuerda “factorías donde nunca estuve, parajes de novelas de Conrad”. Al bajar del barco, el narrador cruza al “lado de la sombra” que se va volviendo absurdo al encontrar a su viejo amigo Veblen, quien le cuenta su tormentosa y también imprecisa historia de amor con Leda, una visión también improbable que vuelve a plantear narrativamente el problema de la duplicidad: “Los azares del viaje me revelaban, quizá, que había varios ejemplares de una misma cara, perdidos por el mundo.”
Bioy utiliza lo fantástico para crear un mundo propio, razonado a la vez que fantástico y de una gran exquisitez literaria. 

BIOY CASARES, ADOLFO
Historias de amor
ALIANZA  EDITORIAL
Hasta 1972 Adolfo Bioy Casares (Buenos Aires, 1914) llevaba publicados cinco libros de cuentos: Luis Grúve, muerto (1937), La trama celeste (1948), Historia prodigiosa (1956). Guirnalda con amores (1959), El gran Serafín (1967). Todos ellos fueron aquel año reunidos en dos volúmenes: Historias de amor e Historias fantásticas, reeditados de nuevo en España.
Nos parece significativo que el autor haya reunido sus relatos en dos series, que titula Historias. Tal denominacion viene a reconocer una de las coordenadas más claramente trazadas de su obra: la significación del argumento como elemento capital de la fabulación. Tomando las palabras de uno de sus personajes: «Mi yerro, como escritor, fue probablemente el de contar ficciones, a la postre mentiras; las mentiras, quién lo ignora, llevan dentro un germen de muerte. Ahora contaré un suceso verdadero." («La obra», Historias de amor, página 82).
En Historias de amor reúne Bioy Casares 18 narraciones cuyo transfondo gira en torno a este sentimiento universal. A veces se presenta como una pasion absorbente que conduce hasta el crimen («Cavar un foso»), otras, transforma a la mujer enamorada en un ser lleno de detalles insospechados para el amante («Carta sobre Emilia») y muchas veces el amor une más allá de la rnuerte («Una puerta se abre», «Reverdecer»). Con todo, son más numerosas las ocasiones en que se presenta como imposibilidad, bien sea por incompatibilidades brevemente apuntadas («Historia romana»), bien por fracaso en la elección («Encrucijada»), o por la intromisión de otros sentimientos más fuertes con una gran dosis de ironía: el fino retrato del turista argentino en Europa («Confidencias de un lobo»), o el irónico contrapunto de la mujer («Todas las mujeres son iguales») y del hombre («Todos los hombres son iguales»).
El tema amoroso, desarrollado fundamentalmente a través de alternativas excluyentes. conecta con otros niveles más problemáticos y generales de la realidad. de la que el proceso amoroso es uno de sus más perceptibles símbolos: la profunda problemática de las relaciones humanas. Al cuestionar la experiencia amorosa Bioy Casares está preguntándose por la posibilidad o imposibilidad de la auténtica comunicación humana. Creemos que en esta manera de entender la relación amorosa pueden ilustrar unas palabras que aparecen en "Carta sobre Emilia", cuento donde la imposibilidad de la comunicación es tema básíco: «Aunque vivan juntos, los padres y los hijos, el varón y la mujer, ¿no saben que toda comunicación es ilusoria y que, en definitiva, cada cual queda aislado en su misterio?» (pág. 111).
BIOY CASARES, ADOLFO
Historias Fantásticas
ALIANZA  EDITORIAL
Historias fantásticas reúne catorce relatos agrupados por su afinidad temática: son narraciones destinadas a explicar sucesos que, aparentemente, quedan fuera del mundo de la lógica por obedecer a leyes extrañas cuya existencia todo hombre ha intuido en alguna ocasión. Unas veces será la existencia de infinitos mundos paralelos que se entrecruzan («La trama celeste»), o a los que se llega por una simple traslación en el espacio («El atajo), otras será la proyección mental de la personalidad a partir de los celos de un rival («En memoria de Paulina», «Moscas y arañas»), la pervivencia más allá de la muerte («El lado de la sombra», «Los milagros no se recuperan») o el deseo de sobrevivir en el tiempo («Los afanes»). No faltando la intervención de las fuerzas del más allá («Historia prodigiosa») o los fenómenos que antecederán al fin del mundo («El gran serafín»).
Bioy Casares, a partir de su primera novela importante —La invención de Morel —, fue considerado como un autor de relatos fantásticos. Por medio de una poderosa inteligencia analítica plantea problemas que tienen que ver directamente con una temática trascendental: el destino humano y la relación del individuo con fuerzas que le son extrañas. Hay un momento trascendental en la vida de todo hombre, irrepetible, que marca indefectiblemente su paso por la tierra. Por medio de narraciones perfectamente construidas, dominadas por la inteligencia, el autor va bordeando niveles aparentemente opuestos: el de las leyes de lo racional y el de las normas de la fantasía.
La posición del narrador es especialmente significativa. Al denominar a sus narraciones Historias está afirmando su existencia independientemente de la imaginación del creador. Para ello, éste utiliza repetidamente la primera persona, cuando no se introduce en ellas con su propio nombre y apellidos. Así ocurre en Los milagros no se recuperan o en La trama celeste. Más aún, este recurso se acentúa en la narración titulada El perjurio de la nieve, donde el autor ofrece una versión distinta a la presentada por el personaje de ficción, el supuesto escritor porteño Juan Luis Villafaile.
Desde luego, nos hallamos ante un escritor que manifiesta una visión del mundo esencialmente afirmativa y esperanzada con una clara tendencia a descubrir la capacidad de asombrar y aceptar ese asombro. Para él la literatura es un medio de descubrir la realidad circundante que, por su propia naturaleza es intranquilizadora. Y una de las primeras sensaciones del lector es una soterrada inquietud ante un mundo imperceptible para los sentidos. Una inquietud que conduce directamente hacia la reflexión. 
BIOY CASARES, ADOLFO
La trama celeste
ALIANZA EDITORIAL
En los seis relatos que componen LA TRAMA CELESTE -escritos entre 1944 y 1948- la inagotable fantasía de Adolfo Bioy Casares teje en torno a los juegos de apariencia y realidad, espaciales y temporales, audaces variaciones de sorprendente originalidad. Si «En memoria de Paulina» tiene por argumento la encarnación de una fantasía convertida en destructora obsesión, «De los reyes futuros» toma como motivo las imprevisibles consecuencias de los experimentos de un naturalista. La posibilidad de la existencia de varios mundos paralelos, una ancestral leyenda celta y un intento de vencer al tiempo enmarcado en una investigación casi policial dan origen a El ídolo, La trama celeste y El perjurio de la nieve; mientras que El otro laberinto revela el amor de Bioy «por esa delicada Cenicienta, la belleza menos fácil, la simple».
Hay que destacar dos relatos: La trama celeste y El perjurio de la nieve.
En el primero Bioy Casares se adelanta a la teoría de cuerdas. El protagonista, un piloto de pruebas, aparece alternativamente en distintos mundos paralelos, todos ellos en Buenos Aires.
Ahora bien, por su novedosa estructura, el más interesante es El perjurio de la nieve donde encontramos varios niveles narrativos. Un narrador dentro de otro narrador. Alfonso Berger Cárdenas (curiosamente también con las iniciales ABC) elabora un texto narrativo a partir de la narración de Juan Luís Villafañe, poniendo en tela de juicio los hechos realmente acaecidos tal y como los narró este último. Alfonso Berger Cárdenas (ABC) se encarga de hacer una segunda lectura o interpretación de los hechos, abriéndonos, así, los ojos al lector engañado, que teníamos las claves para entenderlo, pero que no supimos, como si se tratase de una novela de Agatha Christie.
BIOY CASARES, ADOLFO
Una muñeca rusa
Editorial TUSQUETS
En éste, uno de sus últimos libros de ficción, Adolfo Bioy Casares alcanza la síntesis de su genio literario. Junto a la elegante sencillez del lenguaje, aparece un muestrario de sus marcas de estilo: la ironía, el sentido trágico de la vida, la liviandad elevada a la condición de arte, la compasión. En El lado de la sombra, el autor vuelve sobre temas pasados y abre las puertas al escritor satírico. Por ejemplo, los cuentos «El lado de la sombra» y «Los afanes» retoman el tema de La invención de Morel desde visiones opuestas. El primero responde a preguntas tan enigmáticas como : ¿hay una persona original y luego una sucesión de réplicas que se confunden ? O ¿puede esa persona original, una vez muerta, reaparecer en algún recodo del mundo ? En el segundo, la invención de Eladio Heller reemplaza la invención de Morel : ya no se trata de una réplica perfecta del original, a quien sustituye, sino de una eternidad mucho más precaria : un alma encerrada en un bastidor. Los demás cuentos, ordenados por el autor entre estos dos, adquieren también con el tiempo una nueva resonancia, como «El calamar opta por su tinta», sátira de la vida de pueblo y de la ciencia ficción, o «Cavar un foso», crónica despojada y realista de un asesinato.
Sólo los grandes maestros como Bioy Casares dominan con maestría el arte de contar historias sencillas, propias de la pequeña odisea cotidiana del ser humano, que, no obstante, sin que el lector perciba exactamente cuándo ni cómo, lo precipitan a una atmósfera de inaprensible extrañeza o enajenación, como en «Un encuentro en Rauch», a veces atroz, como en «Margarita o El poder de la farmacopea», y a veces delirante, como en «A propósito de un olor» o en «Bajo el agua». En estos casos, como en «Una muñeca rusa», es lo grotesco lo que vuelca insidiosamente la realidad; y, en otros aún, como en «Catón», la amarga ironía de las contradicciones entre el arte y la política es la que nos compromete en una reflexión turbadora. De la risa incontenible al desasosiego, Bioy Casares nos conduce hacia ese asombroso lugar fronterizo entre lo real y lo fantástico en el que la ficción, todopoderosa, nos envuelve completamente. Cada una de las historias de Una muñeca rusa guarda una sorpresa, un giro inesperado de la trama. La conquista de la amada, en el magistral cuento que da título al libro, empuja al protagonista al borde mismo de la muerte. En "Encuentro en Rauch", una inquietante desaparición en medio de un camino empantanado, desafía la lógica y la racionalidad. "Catón" es el relato amargo de la confusa relación entre arte y política, encarnado en la decadencia de un actor. "Bajo el agua" une la idea de sacrificio amoroso con un insólito experimento para rejuvenecer. Publicado por primera vez en 1991, este es un libro imprescindible del gran narrador argentino.
BLOY, LEON
Cuentos impertinentes
Editorial MENOSCUARTO
Nacido en Périgueux en 1846, hijo de familia burguesa, de un matrimonio compuesto por un ingeniero masón, laico y volteriano, y una mujer muy creyente de origen español, se convirtió al cristianismo bajo el influjo del escritor legitimista Barbey d'Aurevilly a los 23 años y participó en la guerra francoalemana de 1870. Intentó ser fraile, vivió en monasterios y tras una vida marcada por la miseria y el sufrimiento, falleció en 1917 tras una larga enfermedad, después de haber publicado unos veinte libros.
Estas Historias impertinentes son episodios crueles, aunque no todos "de guerra", repletos de crímenes, traiciones, robos y suicidios, y que resultan, si no impertinentes, sí un ataque a la burguesía y a los "biempensantes" de la época, contra la cual el autor tronaba sin parar.
El cuento cruel florece en Francia a partir de 1830 y hasta finales de siglo. Es un género que goza de una popularidad hasta entonces desconocida. Se trata de relatos breves en los que predominan el terror, lo horrible, lo brutal y lo sórdido. Casi todos los escritores de cuentos crueles eran censores de la infamia social de su época, de la mediocridad de un mundo materialista. Las Histoires désobligeantes pasean al lector por un mundo real, entre relaciones cotidianas, sucesos banales y personajes contemporáneos que, pronto, gracias a la habilidad del autor, se vuelven insólitos por la inclusión de lo simbólico. El primer cuento, La Tisane, nos introduce en un desgraciado universo en el que una madre egoísta envenena a su hijo Jacques para satisfacer a su amante, que no quiere convertirse en padrastro. Le Vieux de la maison narra la existencia de Madame Alexandra que da asilo a un padre de edad avanzada, al que mantiene encerrado e invisible y a quien termina por traicionar y mandar fusilar. Desembarazada de su padre, se retira de sus negocios para disfrutar de la paz de la vida y de la lectura “de las novelas de Paul Bourget”. Se trata de una historia cargada de ironía y dirigida contra la hipocresía y la manera de vivir de los contemporáneos. La religion de M. Pleur cuenta la historia de un viejo de gran fortuna, avaro, absolutamente despreciable y odioso, que un día aparece asesinado. Los asesinos no pudieron sin embargo encontrar rastro alguno de sus tesoros. Finalmente se descubre que en realidad el viejo no poseía nada porque se lo había dado todo a los más necesitados. Le Parloir des tarentules habla de un poeta excéntrico y loco. Projet d’oraison fúnebre es un relato de venganza, como Les Captifs de Longjumeau, donde el señor y la señora Fourmi, casados y felices desde hace veinte años, están fatalmente condenados a no salir de su ciudad, porque por una u otra razón siempre pierden su tren. Cautivos de esta fatalidad, deciden suicidarse. La venganza es premeditada en Une Idée mediocre. Se trata de una sátira de cuatro jóvenes inseparables que juran no ser sino uno. El drama aparece cuando uno de ellos se casa. Otra venganza inspira la historia de Deux fantômes, donde dos mujeres se cierta edad vacían sus odios y maldades la una sobre la otra. El egoísmo criminal conduce al más terrorífico asesinato en Terrible châtiment d’un dentiste. Un hombre prepara las invitaciones de su boda. Poco tiempo atrás había asesinado a su rival en amores. Vive obsesionado por el recuerdo de su asesinato, por el miedo a ser descubierto. El colmo de su horror se produce cuando nace su primer hijo, epiléptico. El padre termina estrangulándole porque su expresión infantil suscita el recuerdo de su víctima.
Extractos tomados de un artículo de Rosa de Diego sobre el Cuento Decadente
BOLAÑO, ROBERTO
Llamadas telefónicas
Editorial   ANAGRAMA
Roberto Bolaño (1953-2003) nació en Chile. Narrador y poeta, se ha impuesto como uno de los escritores latinoamericanos imprescindibles de nuestro tiempo. Tiene cuatro libros de cuentos, Llamadas telefónicas, Putas asesinas y, póstumos, El gaucho insufrible y El secreto del mal. Sus novelas más destacadas son Estrella distante, Los detectives salvajes, La literatura nazi en América, Una novelita lumpen y 2666. En sus obras destaca lo literario como asunto y problema; así como los expatriados, que buscan un sentido a su vida viajando por el mundo. 
Llamadas telefónicas arranca con una autoparodia en clave humorística acerca del escritor desconocido. Bolaño nos presenta a un perfecto sosias: Sensini es un argentino de escaso éxito comercial y exiliado en Madrid desde hace años. Para sobrevivir en el mundo de las letras se presenta compulsivamente a todos los premios literarios de cuentos que se convocan en España, lo cual le permite ganar tiempo y dinero malviviendo con su esposa y una hija adolescente.
La obra de Bolaño está plagada de referencias literarias, menciones a autores, comentarios sobre obras, reflexiones sobre la escritura, pugnas entre autores y certámenes literarios. De este último tema habla, precisamente, ‘Sensini’, cuento que además hace referencia a Di Benedetto, Kafka, Cortázar y Mujica Lainez.
El cuento ‘Enrique Martín’ habla del odio que se establece entre dos escritores a propósito de la exclusión, en una revista, de uno de ellos. El relato ‘Una aventura literaria’ trata sobre la envidia y posteriormente las dudas que surgen en la cabeza de un escritor que ha hablado mal de un compañero de oficio a propósito de las críticas laudatorias que este, sin embargo, le dedica.
Los cuentos de Bolaño suelen tomar la forma del retrato de artista, y responden a la máxima de Schwob de concentrar en unas pocas palabras la parte diferencial de un hombre (de un artista, en este caso). Este retrato responde a la vez a dos preguntas: quién es este artista y qué supone ser un escritor, en general. La tensión entre ambas, como se verá, es constante. Estos retratos toman diversas formas en sus cuatro libros de cuentos: una de las más habituales es la biográfica-paródica, que tiene una larga tradición en Latinoamérica y que desarrolló principal e hilarantemente en La literatura nazi en América y en otras piezas aisladas, como “Leprince” de Llamadas telefónicas, donde la única conclusión posible es que la profesión de escritor es infame y lo único heroico es abandonarla. La otra forma del retrato funde la biografía con una suerte de autoficción y se narra como la historia de un encuentro, amistad, o desencuentro anecdótico con el escritor/artista retratado. A esta categoría pertenecen la mayoría de los cuentos de Bolaño, incluidos varios de los más emblemáticos: “Sensini,” “Enrique Martín” (de Llamadas telefónicas), “Vagabundo en Francia y Bélgica,” “Dentista” (de Putas asesinas), “El viejo de la montaña,” o “Muerte de Ulises” (de El secreto del mal) son algunos de ellos. Pero la situación no cambia demasiado: en todos ellos la literatura es una fuerza destructiva cuando se emprende, y lo realmente importante es abandonarla. Si se puede.
BOLAÑO, ROBERTO
Putas asesinas
Editorial ANAGRAMA
Las mujeres son putas asesinas, Max, son monos ateridos de frío que contemplan el horizonte desde un árbol enfermo, son princesas que tebuscan en la oscuridad, llorando, indagando las palabras que nunca podrán decir. En el equívoco vivimos y planeamos nuestros ciclos de vida", dice el personaje (¿una asesina?, ¿una puta?, ¿ambas cosas?) del cuento que da título a este libro. En "Últimos atardeceres en la tierra" se narra un viaje a Acapulco que se convierte paulatinamente en un descenso a los infiernos. En "Dentista" se cuenta la historia de un adolescente misterioso y dos adultos, ya de vuelta de todo, que lo observan desde el precipicio. En "Buba" se cuenta una historia de fútbol en tres partes. la de un futbolista sudamericano, la de un futbolista africano y la de uno español, y la sorprendente historia de su equipo, que bien podría ser el Barcelona. En "Carnet de baile" se dan 69 razones para no hablar con Pablo Neruda. En "Prefiguración de Lalo Cura", por el contrario nos sumerge en una historia de narcotraficantes y directores de cine porno, y "Fotos", uno de los últimos relatos, nos trae una vez más a Arturo Belano, el protagonista de "Los detectives salvajes".
En Días de 1978 y Vagabundo en Francia y Bélgica baja el nivel de los mismos, narrando historias de un mismo personaje que podrían ser perfectamente autobiográficas.
El cuerpo central del libro es maravilloso:  Prefiguración de Lalo Cura, Putas Asesinas, El retorno y Buba. Son 4 relatos ejemplares en el que Roberto Bolaño te sorprende, aterra, te hace reír y hace que quieras que la historia de los personajes continúe por muchas más páginas. El atractivo de estas variopintas historias que habla de protagonistas de cine porno sin ningún lustre pero tremendamente entrañables, el poder de una mujer al saber manipular la estupidez del género masculino, de  un muerto sorprendido y un necrófilo y, especialmente, de Buba, sus compañeros futbolistas, las dinámicas de equipo y la magia negra, es directamente proporcional a su genialidad.
En todo caso, los personajes de Bolaño siempre están fuera de su lugar. Por ejemplo, en El Ojo Silva dos antiguos amigos chilenos se encuentran en París por casualidad, mientras que 2666 los archimboldianos nunca se reúnen en el mismo punto, sino que vagan por Europa de congreso en congreso. Incluso cuando Bolaño no habla de ningún exiliado, juega a descolocar a los lectores como hace con Putas asesinas.
Ese no estar en ningún sitio y estar en todos perseguía a Bolaño en la realidad y en la ficción, y le llevó a ejecutar en “Putas asesinas” una de las prácticas más perturbadoras para el lector: la eliminación total de cualquier signo de espacialidad. Su no-tiempo y sobre todo su no-espacio fueron el hilo conductor de gran parte de su producción y, según parece, también de su vida.
BORGES, JORGE LUIS
El informe de Brodie
Editorial  PLAZA Y JANÉS
"El informe de Brodie» es un volumen de madurez narrativa, de gran sencillez y desnudez formal que, con todo, encierra todo el imaginario borgiano. Dos preocupaciones centran las tramas: la ética y la idea del destino que se repite y que suele prefigurar un enfrentamiento; como esos dos cuchillos que se buscan largamente hasta por fin encontrarse y pelear. Tambien puede ocurrir, como en Historia de Rosendo Juarez, que en ese enfrentamiento uno se convierta en espejo del otro, uno sea el mismo y su enemigo. O que, como le sucede a Brodie, el otro le produzca horror y fascinacion. 
  En su prólogo el mismo Borges declara que "Los últimos relatos de Kipling fueron no menos laberínticos y angustiosos que los de Kafka o los de James, a los que sin duda superan; pero en 1885, en Lahore, había emprendido una serie de cuentos breves, escritos de manera directa, que reuniría en 1890. No pocos —«In the House of Suddhoo», «Beyond the Pale», «The Gate of the Hundred Sorrows»— son lacónicas obras maestras; alguna vez pensé que lo que ha concebido y ejecutado un muchacho genial puede ser imitado sin inmodestia por un hombre en los lindes de la vejez, que conoce el oficio. El fruto de esa reflexión es este volumen, que mis lectores juzgarán.
  He intentado, no sé con qué fortuna, la reducción de cuentos directos. No me atrevo a afirmar que son sencillos; no hay en la tierra una sola página, una sola palabra, que lo sea, ya que todas postulan el universo, cuyo más notorio atributo es la complejidad. Sólo quiero aclarar que no soy, ni he sido jamás, lo que antes se llamaba un fabulista o un predicador de parábolas y ahora un escritor comprometido. No aspiro a ser Esopo. Mis cuentos, como los de las Mil y una noches, quieren distraer y conmover y no persuadir. Este propósito no quiere decir que me encierre, según la imagen salomónica, en una torre de marfil. 
El ejercicio de las letras es misterioso; lo que opinamos es efímero y opto por la tesis platónica de la Musa y no por la de Poe, que razonó, o fingió razonar, que la escritura de un poema es una operación de la inteligencia. No deja de admirarme que los clásicos profesaran una tesis romántica, y un poeta romántico, una tesis clásica."       ExtractoS del Prólogo de J. L. Borges

BORGES, JORGE LUIS
Historia universal de la infamia
ALIANZA EDITORIAL
Los siete relatos que forman Historia universal de la infamia extraen biografías y anécdotas de diversas realidades culturales y geográficas para transmutarlas, por obra de una voluntad alegórica y una expresión barroca, en sustancia propiamente literaria. El volumen incluye «Hombre de la Esquina Rosada», una de las piezas más celebradas de Borges, y «Etcétera», seis notas o glosas en las que brilla la asombrosa cultura que marca las fronteras de su espacio literario. Historia universal de la infamia es posiblemente el libro que más atrae a los lectores, pues todos los cuentos están basados en criminales reales.
En el Prólogo, Borges recuerda que "Los ejercicios de prosa narrativa que integran este libro fueron ejecutados de 1933 a 1934. Derivan, creo, de mis relecturas de Stevenson y de Chesterton y aun de los primeros films de von Sternberg y tal vez de cierta biografía de Evaristo Carriego. Abusan de algunos procedimientos: las enumeraciones dispares, la brusca solución de continuidad, la reducción de la vida entera de un hombre a dos o tres escenas. (Ese propósito visual rige también el cuento «Hombre de la Esquina Rosada».) No son, no tratan de ser, psicológicos.
En cuanto a los ejemplos de magia que cierran el volumen, no tengo otro derecho sobre ellos que los de traductor y lector. A veces creo que los buenos lectores son cisnes aún más tenebrosos y singulares que los buenos autores. Nadie me negará que las piezas atribuidas por Valéry a su pluscuamperfecto Edmond Teste valen notoriamente menos que las de su esposa y amigos.
    Leer, por lo pronto, es una actividad posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual
    Los doctores del Gran Vehículo enseñan que lo esencial del universo es la vacuidad. Tienen plena razón en lo referente a esa mínima parte del universo que es este libro. Patíbulos y piratas lo pueblan y la palabra infamia aturde en el título, pero bajo los tumultos no hay nada. No es otra cosa que apariencia, que una superficie de imágenes; por eso mismo puede acaso agradar. El hombre que lo ejecutó era asaz desdichado, pero se entretuvo escribiéndolo; ojalá algún reflejo de aquel placer alcance a los lectores."                                 
Extractos del Prólogo de J. L. Borges
BORGES, JORGE LUIS
El Aleph
Editorial
La reseña que ejecuta Borges en el Epílogo es ésta: "Fuera de Emma Zunz (cuyo argumento espléndido, tan superior a su ejecución temerosa, me fue dado por Cecilia Ingenieros) y de la Historia del guerrero y de la cautiva que se propone interpretar dos hechos fidedignos, las piezas de este libro corresponden al género fantástico. De todas ellas, la primera es la más trabajada; su tema es el efecto que la inmortalidad causaría en los hombres. A ese bosquejo de una ética para inmortales, lo sigue El muerto: Azevedo Bandeira, en ese relato, es un hombre de Rivera o de Cerro Largo y es también una tosca divinidad, una versión mulata y cimarrona del incomparable Sunday de Chesterton. (El capítulo XXIX del Decline and Fall of the Roman Empire narra un destino parecido al de Otálora, pero harto más grandioso y más increíble.) De Los teólogos basta escribir que son un sueño, un sueño más bien melancólico, sobre la identidad personal; de la Biografía de Tadeo Isidoro Cruz, que es una glosa al Martín Fierro. A una tela de Watts, pintada en 1896, debo La casa de Asterión y el carácter del pobre protagonista. La otra muerte es una fantasía sobre el tiempo, que urdí a la luz de unas razones de Pier Damiani. En la última guerra nadie pudo anhelar más que yo que fuera derrotada Alemania; nadie pudo sentir más que yo lo trágico del destino alemán; Deutsches Requiem quiere entender ese destino, que no supieron llorar, ni siquiera sospechar, nuestros "germanófilos", que nada saben de Alemania. La escritura del dios ha sido generosamente juzgada; el jaguar me obligó a poner en boca de un "mago de la pirámide de Qaholon", argumentos de cabalista o de teólogo. En El Zahir y El Aleph creo notar algún influjo del cuento The Crystal Egg (1899) de Wells."   J. L. Borges Buenos Aires, 3 de mayo de 1949

Posdata de 1952. Cuatro piezas he incorporado a esta reedición. Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto no es (me aseguran) memorable a pesar de su título tremebundo. Podemos considerarlo una variación de Los dos reyes y los dos laberintos que los copistas intercalaron en las 1001 Noches y que omitió el prudente Galland. De La espera diré que la sugirió una crónica policial que Alfredo Doblas me leyó, hará diez años, mientras clasificábamos libros según el manual del Instituto Bibliográfico de Bruselas, código del que todo he olvidado, salvo que a Dios le corresponde la cifra 231. El sujeto de la crónica era turco; lo hice italiano para intuirlo con más facilidad. La momentánea y repetida visión de un hondo conventillo que hay a la vuelta de la calle Paraná, en Buenos Aires, me deparó lo historia que se titula El hombre en el umbral; la situé en la India para que su inverosimilitud fuera tolerable."
BORGES, JORGE LUIS
El libro de arena
ALIANZA EDITORIAL
Podríamos considerar a este libro como la verdadera continuación de El Aleph. Para Borges ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin. El primero de los cuentos reunidos aquí retoma el tema del doble: los protagonistas de El otro son lo bastante distintos para ser dos y lo bastante parecidos para ser uno. Ulrica es la historia de un amor efímero. El Congreso describe una empresa tan vasta que se confunde con el cosmos y con la suma de los dias. Undr y El espejo y la mascara son relatos sobre literaturas seculares que constan de una sola palabra, mientras que otras piezas imaginan objetos inconcebibles como un libro de infinitas paginas; un volumen impredecible y a la vez monstruoso: el libro de arena.

El tema del doble no es nuevo en literatura. Quizá sea E. A. Poe el primero en usarlo. Pero el matiz de ensueño que envuelve el relato de Borges, que probablemente sí que es el primero en ponerse a sí mismo como protagonista, con su nombre sus apellidos y sus circunstancias, es inigualable. 
ULRICA
«Mi relato será fiel a la realidad o, en todo caso, a mi recuerdo personal de la realidad, o cual es lo mismo. Los hechos ocurrieron hace muy poco, pero sé que el hábito literario es asimismo el hábito de intercalar rasgos circunstanciales y de acentuar los énfasis»
Esta es, según el propio Borges, la única prosa de amor que escribió en su vida. Cabe decir que los versos de las Volsunga Saga con los que se encabeza, son los que están grabados en su lápida. Y que Ulrica es el nombre secreto que Borges daba a María Kodama, su último amor.
EL CONGRESO
«El nuevo director de la Biblioteca, me dicen, es un literato que se ha consagrado al estudio de las lenguas antiguas, como si las actuales no fueran suficientemente rudimentarias, y a la exaltación demagógica de un imaginario Buenos Aires de cuchilleros. Nunca he querido conocerlo»
Con esta confesión, que es una referencia indirecta a sí mismo, comienza este relato. La idea ya la había abordado en algunos poemas, e incluso en el relato TLÖN, UQBAR, ORBIS TERTIUS, algo que empieza como la mera construcción de unos pocos acaba abarcando el mundo entero.
THERE ARE MORE THINGS.  Borges dedica este relato a la memoria de H. P. Lovecraft, a este efecto, y qué mejor homenaje, deja que lo posea el genio de Providence para redactar un nuevo relato.
LA NOCHE DE LOS DONES
«La muchacha habló como si estuviera sola y de algún modo yo sentí que no podía pensar en otra cosa y que esa cosa era lo único que le había pasado en la vida»
Borges dice que una de las grandes habilidades de Dante es ser capaz de resumir, de señalar, de describir en detalle toda una vida, con sólo unos detalles. Dante lo hizo de una manera natural, casi inconsciente, Borges confiesa haberlo buscado de una manera consciente durante toda su obra. Este relato es un buen ejemplo.
EL ESPEJO Y LA MÁSCARA
«Librada la batalla de Clontarf, en la que fue humillado el noruego, el Alto Rey habló con el poeta y le dijo: Las proezas más claras pierden su lustre si no se las amoneda en palabras. Quiero que cantes mi victoria y mi loa. Yo seré Eneas; tú serás mi Virgilio. ¿Te crees capaz de acometer esa empresa, que nos hará inmortales a los dos?»
Como diría Höelderlin, toda belleza tiene algo de terrible, buscarla, como quien busca la revelación de un Misterio, tiene su riesgo.
UTOPÍA DE UN HOMBRE QUE ESTÁ CANSADO.  Quizá sea esta utopía el relato de Borges que más se aproxima a la Ciencia Ficción, o al menos a alguna de sus convenciones, la del viaje al futuro. Por un motivo que no conocemos, ni conoce el propio personaje, se encuentra de repente caminando por un mundo del mañana. Los hombres, casi dioses que lo habitan, lo reciben cordialmente, sin sorpresa, él se maravilla; pero tampoco se sorprende, ya estaba en su sueño que aquello tenía que suceder, y lo acepta.
EL LIBRO DE ARENA
«No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita admiten cualquier número»
Vuelve aquí la obsesión borgesiana del libro, en este caso, retomando la inspiración de Lovecraft, como algo terrible que está en este mundo, pero sólo a medias, sin llegar a estar del todo.
Extractos del artículo © 2006 Raúl Alejandro López Nevado Publicado en www.ciencia-ficcion.com
BORGES, JORGE LUIS
El hacedor
ALIANZA   EDITORIAL
Caracterizan las páginas de El hacedor el cruce de géneros (relatos, ensayos y poemas) y la diversidad temática. Homero y Dante alternan con Rosas y Facundo; la fantasía que inventa laberintos inéditos, con la crónica de sucesos aparentemente triviales pero cargados de insospechadas significaciones; el particularismo criollo, con la universalidad histórica que abarca tanto la simbología oriental como la cultura europea. «De cuantos libros he entregado a la imprenta —escribió el propio Jorge Luis Borges— ninguno, creo, es tan personal como esta colectiva y desordenada silva de varia lección.
Es un libro pequeño, de apenas 140 páginas, en las que Borges recopila prosas breves y poesías publicadas en diversos medios alrededor de los años 60. Figuran aquí poemas como Poema de los dones (aquel que comienza, «Nadie rebaje a lágrima o reproche / esta declaración de la maestría / de Dios, que con magnífica ironía / me dio a la vez los libros y la noche.», La luna o Arte poética. Entre las prosas también las hay tan emblemáticas como Borges y yo, Mutaciones o Martín Fierro («De esta ciudad salieron ejércitos que parecían grandes y que después lo fueron por la magnificación de la gloria.»
BORGES, JORGE LUIS
Ficciones
ALIANZA EDITORIAL
Aparecido en 1944, está compuesto por los libros El jardín de senderos que se bifurcan (1941) y Artificios (1944) y considerado el libro canónico de Borges. En él podemos encontrar Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, Pierre Menard, autor de El Quijote, La biblioteca de Babel o El Jardín de senderos que se bifurcan. Sus relatos son una mezcla magistral y sugestiva de erudición, imaginación, ingenio, profundidad intelectual e inquietud metafísica. Metáforas como la del laberinto, la biblioteca que coincide con el universo o la de la minuciosa reescritura del Quijote, pertenecen al centro del universo borgeano. Reproduzco la nota introductoria del propio Borges.

El Jardín de los senderos que se bifurcan. 
"Las siete piezas de este libro no requieren mayor elucidación. La séptima —El jardín de senderos que se bifurcan— es policial; sus lectores asistirán a la ejecución y a todos los preliminares de un crimen, cuyo propósito no ignoran pero que no comprenderán, me parece, hasta el último párrafo. Las otras son fantásticas; una —La lotería en Babilonia— no es del todo inocente de simbolismo. No soy el primer autor de la narración La biblioteca de Babel; los curiosos de su historia y de su prehistoria pueden interrogar cierta página del número 59 de SUR, que registra los nombres heterogéneos de Leucipo y de Lasswitz, de Lewis Carroll y de Aristóteles. En Las ruinas circulares todo es irreal; en Pierre Menard, autor del Quijote lo es el destino que su protagonista se impone. La nómina de escritos que le atribuyo no es demasiado divertida pero no es arbitraria; es un diagrama de su historia mental…

    Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos. Mejor procedimiento es simular que esos libros ya existen y ofrecer un resumen, un comentario. Así procedió Carlyle en Sartor Resartus; así Butler en The Fair Haven; obras que tienen la imperfección de ser libros también, no menos tautológicos que los otros. Más razonable, más inepto, más haragán, he preferido la escritura de notas sobre libros imaginarios. Éstas son Tlön, Uqbar, Orbis Tertius y el Examen de la obra de Herbert Quain."       J.L.B.

Artificios.
    "Aunque de ejecución menos torpe, las piezas de este libro no difieren de las que forman el anterior. Dos, acaso, permiten una mención detenida: La muerte y la brújula, Funes el memorioso. La segunda es una larga metáfora del insomnio. La primera, pese a los nombres alemanes o escandinavos, ocurre en un Buenos Aires de sueños: la torcida Rue de Toulon es el Paseo de julio; Triste-le-Roy, el hotel donde Herbert Ashe recibió, y tal vez no leyó, el tomo undécimo de una enciclopedia ilusoria. Ya redactada esa ficción, he pensado en la conveniencia de amplificar el tiempo y el espacio que abarca: la venganza podría ser heredada; los plazos podrían computarse por años, tal vez por siglos; la primera letra del Nombre podría articularse en Islandia; la segunda, en Méjico; la tercera, en el Indostán. ¿Agregaré que los Hasidim incluyeron santos y que el sacrificio de cuatro vidas para obtener las cuatro letras que imponen el Nombre es una fantasía que me dictó la forma de mi cuento?
    Posdata de 1956. Tres cuentos he agregado a la serie: El Sur, La secta del Fénix, El Fin. Fuera de un personaje —Recabarren— cuya inmovilidad y pasividad sirven de contraste, nada o casi nada es invención mía en el decurso breve del último; todo lo que hay en él está implícito en un libro famoso y yo he sido el primero en desentrañarlo o, por lo menos, en declararlo. En la alegoría del Fénix me impuse el problema de sugerir un hecho común —el Secreto— de una manera vacilante y gradual que resultara, al fin, inequívoca; no sé hasta dónde la fortuna me ha acompañado. De El Sur, que es acaso mi mejor cuento, básteme prevenir que es posible leerlo como directa narración de hechos novelescos y también de otro modo.

    Schopenhauer, De Quincey, Stevenson, Mauthner; Shaw, Chesterton, Léon Bloy, forman el censo heterogéneo de los autores que continuamente releo. En la fantasía cristológica titulada Tres versiones de Judas, creo percibir el remoto influjo del último."        J. L. B
BORGES, JORGE LUIS - BIOY CASARES, ADOLFO
Los mejores cuentos policiales
ALIANZA Editorial
Dos grandes de la literatura como Borges y Bioy, se unen para realizar una minuciosa selección de aquellos cuentos policiales que para el entender de estos literatos son aquellas que poseen un estilo propio. Los dos volúmenes recogen el fervor que cultivaron como aficionados al género policial, así como su gusto itinerante y hedonista. Esta antología de cuentos es el complemento más eficaz a las novelas policiales que seleccionaron para la Colección de El Séptimo Círculo. De hecho Bioy, en “Libros y amistad”, localiza el inicio de la confabulación de escritura entre ambos justamente en la narrativa policial: “. . . proyectamos un cuento policial —las ideas eran de Borges— que trataba de un doctor Praetorius, un alemán vasto y suave, director de un colegio, donde por medios hedónicos (juegos obligatorios, música a toda hora), torturaba y mataba a niños. Este argumento, nunca escrito, es el punto de partida de toda la obra de Bustos Domecq y Suárez Lynch”.
Los autores seleccionados son, en el tomo I: Agatha Christie, La señal en el cielo  ·  Eden Phillpotts, Tres hombres muertos  ·  G. K. Chesterton, Los tres jinetes del Apocalipsis  ·  H. Bustos Domecq,  Las doce figuras del mundo  ·  John Dickson Carr, Personas o cosas desconocidas  ·  Manuel Peyrou, Julieta y el mago  ·  Wilkie Collins, Cazador cazado  ·  William Irish, Si muriera antes de despertar  ·  Graham Greene, Una salita cerca de la calle Edgware  ·  Harry Kemelman, Nueve millas bajo la lluvia  ·  William Faulkner,  Humo.
Tomo II:   Arthur Conan Doyle, La liga de los cabezas rojas  ·  Edgar Allan Poe, La carta robada  ·  Ellery Queen, Filatelia (El sello negro de un penique)  ·  Gilbert K. Chesterton, El honor de Israel Gow  ·  Jack London, Las muertes concéntricas  ·  Jorge Luis Borges, La muerte y la brújula  ·  Robert Louis Stevenson, La puerta y el pino  ·  Ryunosuke Akutagawa, En el bosque  ·  Silvina Ocampo, El vástago ·  Guillaume Apollinaire, El marinero de Amsterdam  ·  Adolfo Luis Pérez Zelaschi, Las señales  ·  Milkward Kennedy, El fin de un juez  ·  Manuel Peyrou, La espada dormida  ·  Nathaniel Hawthorne, La muerte repetida  ·  Anthony Berkeley, El envenenador de Sir William  ·  Eden Phillpotts, El ananá de hierro  ·  Georges Simenon, La noche de los siete minutos  ·  H. Cleaver,  Copia del original  ·  Ellery Queen, Aventura en la mansión de las tinieblas  ·  M. Innes, La tragedia del pañuelo.
BORGES, JORGE LUIS  - BIOY CASARES, ADOLFO
Cuentos breves y extraordinarios
Editorial  LOSADA
"Uno de los muchos agrados que puede suministrar la literatura es el agrado de lo narrativo. Este libro quiere proponer al lector algunos ejemplos del género, ya referentes a sucesos imaginarios, ya a sucesos históricos. Hemos interrogado, para ello, textos de diversas naciones y de diversas épocas, sin omitir las antiguas y generosas fuentes orientales. La anécdota, la parábola y el relato hallan aquí hospitalidad, a condición de ser breves.
Lo esencial de lo narrativo está, nos atrevemos a pensar, en estas piezas; lo demás es episodio ilustrativo, análisis psicológico, feliz o inoportuno adorno verbal.
Esperamos, lector, que estas páginas te diviertan como nos divirtieron a nosotros."
Esta es la Nota Preliminar que dispusieron J.L.B. y A.B.C. el 29 de julio de 1953 para presentar este delicioso volumen donde caben autores de toda la Historia y de toda la Geografía  como Plutarco, Max Jacob, Diderot, Chuang Tzu, O´Henry o las Mil y una noches. 
Mucho antes de la actual moda que inunda las páginas y las ondas de microrelatos, los dos maestros argentinos expurgaron de entre sus lecturas estos cuentos breves que recrean sueños, mitos y leyendas cuando no sucesos simplemente increíbles o hilarantes.
En cualquier caso un antología pionera donde están más presentes que nunca las características básicas del relato, densidad y elipsis. 
     La obra y el poeta 
     El poeta hindú Tulsi Das compuso la gesta de Hanuman y de su ejército de monos.
     Años después un rey lo encarceló en una torre de piedra. En la celda se puso a meditar
     y de la meditación surgió Hanuman con su ejército de monos y conquistaron
     la ciudad e irrumpieron en la torre y lo libertaron.
                                                                R. F. Burton, Indica (1887)
BELLVER, SERGI
Agua dura
Ediciones del VIENTO
El libro está for­mado por doce rela­tos que giran, directa o indi­rec­ta­mente, alre­de­dor del tema del agua. A par­tir de este punto se ana­li­zan temas uni­ver­sa­les como las com­ple­jas rela­cio­nes fami­lia­res, la bús­queda de la ven­ganza, el duelo entre riva­les o lo que se esconde tras los ojos ama­bles de la gente que nos rodea
Con una atmós­fera inquie­tante y una voz serena que nos guía a tra­vés del horror, Bell­ver nos tras­lada a una narra­ción casi oní­rica e irreal, en la que no sabe­mos si lo que nos cuenta es real o forma parte del entra­mado de nues­tro sub­cons­ciente. Pode­ro­sas aso­cia­cio­nes y metá­fo­ras se dan cita a lo largo del libro, hasta cul­mi­nar en ‘Islan­dia’, a mí enten­der el mejor relato.
sin per­der nunca el tono de ame­naza cons­tante e inquie­tud que pende sobre ellas. ‘La muerte de Edmund Bla­ckad­der’ o ‘Banana Dream’ ponen un con­traste surrea­lista ante la pro­fun­di­dad de otras crea­cio­nes, como ‘Los Ojos de Sarah’, que gira en torno a la ven­ganza, ‘Pro­pie­dad Pri­vada’, donde la inquie­tud alcanza cotas com­pa­ra­bles a algu­nos cuen­tos de Flan­nery O’ Con­nor, o ‘El Nudo de Koen’, una refle­xión sobre el tema del dop­pel­gän­ger. Así hasta lle­gar a ‘Islan­dia’, la pieza que cul­mina el libro y en el que el autor lo da todo.
BOISSIÈRE, JULES
Fumadores de opio
Editorial PRE-TEXTOS
En esta colección de relatos, Jules Boissière presenta una galería de personajes perdidos en las selvas de Indochina y atrapados en las voluptuosidades y decadencias del “sagrado y dulce opio”, oficiales del ejército francés demudados en espectros balbucientes que apenas aciertan a sostener el credo de sus sueños visionarios. La realidad de la conquista de Tonquín y los intentos del Protectorado por sofocar las insurrecciones se alzan como telón de fondo en la existencia de estos seres errabundos y mudables, que desarrollan una vida interior poblada por gestas del pasado y redimida en el crisol de visiones apoteósicas o devastadoras.
En la línea de De Quincey y Baudelaire, las historias que conforman este volumen proponen una sutil conexión entre varios estratos o categorías de lo real a través de la inmersión en un estado de conciencia alterado, promovido por el opio transfigurador. Herederas de los clásicos del XIX pero de una sorprendente actualidad, constituyen una suerte de rito de paso entre tradición y modernidad; con un lenguaje que oscila entre la sobriedad y la alucinación, dan cuenta del progresivo distanciamiento del mundo de unos hombres que han asumido el abismo y su condición de náufragos en vida. En última instancia, el autor propone una reflexión profunda acerca de los mecanismos de la representación y muestra cómo el mundo real empalidece ante los encantos de los paraísos opiáceos. Una prosa de una belleza sobrecogedora que indaga en los rincones más oscuros y, paradójicamente, también en los más luminosos del alma humana. En la grieta, el temblor o la herida alienta una pulsión mística, la de unos seres que muestran impúdicamente su desasosiego existencial y no se dejan amilanar por la mirada censora de sus congéneres.
Tras serle recomendada por Jean Cocteau, Jünger escribió lo siguiente en las páginas de su diario (Radiaciones I): “Acabo de leer a altas horas de la noche en el hotel Raphael: Fumeurs d’opium, de Boissière. Este libro, que se publicó en 1888, ha sido para mí una mina de hallazgos. No sólo describe la vida en los pantanos y selvas anamitas, sino también ascensos espirituales. En los sueños provocados por el opio se alza, cual una bóveda, por encima de las zonas de las fiebres y los trópicos, un mundo diferente, cristalino; hasta la crueldad misma pierde su horror cuando se la contempla desde las alturas de otro mundo, pues en él no hay dolor. Quizá la cualidad suprema del opio sea ésa: vivificar de tal manera la propia fuerza creadora del espíritu, la fantasía, que ésta se edifique castillos encantados en cuyas almenas no provoca miedo la pérdida de los reinos pantanosos y brumosos. El alma se crea a sí misma gradas para pasar por ellas a la muerte (París, 3 de diciembre de 1941)”.
Jean Stanislas Jules Boissière (Hérault de Clermont, 1863-Hanoi, 1897). Tras publicar su primera colección de poemas, Devant L’Énigme, en 1883, se instala en París, donde colabora en el periódico socialista La Justice y continúa con su labor poética como reconocido discípulo de Mallarmé. Tres años más tarde entrega a la imprenta Provensa, su segundo libro de poemas, antes de partir a Indochina como funcionario colonial. A su llegada a Tonquín realiza el servicio militar en el Décimo de Cazadores de Montaña, experiencia que reflejará en no pocas páginas de los cuentos que compondrán Fumadores de opio y en Propos d’un intoxiqué (publicado póstumamente en 1911), texto autobiográfico en el que expone los avatares de su adicción al opio. Su meteórica ascensión en la jerarquía de la burocracia colonial se verá truncada por su prematura muerte en 1897, a los treinta y cuatro años.
BOVÉ, EMMANUEL
Henri Duchemin y sus sombras
Editorial  HERMIDA
Esta obra es una atractiva introducción al peculiar mundo del novelista francés Emmanuel Bove. Mediante una escritura centrada en el pequeño detalle, sus historias melancólicas tienen el poder de evocar la bajeza y la desesperación humana. Los personajes que las protagonizan, verdaderos antihéroes, son normalmente gente de barrio que si al comienzo de la historia se encuentran ya superados por su propia existencia, al final de ella asisten impotentes al agravamiento de su situación, que los empuja a los márgenes de la sociedad.
Después de casi cuarenta años de olvido, la obra de Bove que poco antes de morir sedujo a Rilke, empezó a abrirse camino a partir de los años ochenta del siglo pasado entre un número cada vez más amplio de lectores, dentro y fuera de Francia. También se dejó notar su influencia en algunos escritores, como el Premio Nobel Patrick Modiano o Peter Handke.
Manuel Hidalgo, en El Cultural refiere así el libro: "El sufrimiento, en efecto, es la experiencia central de los personajes del torturado Emmanuel Bove, un sufrimiento inserto en una red tejida por la culpa, el perdón, la redención y la aspiración a la felicidad. La maestría del escritor al desglosar y adentrarse en el alma de sus personajes logra que ese viaje que hacemos sus lectores a través del dolor sea apasionante e intrigante. "
Los personajes de Bove acostumbran a ser seres insignificantes enfrentados a situaciones cotidianas ante las cuales suelen responder de manera no convencional, seres inocentes expuestos a condiciones que no pueden asumir con las herramientas a su disposición, que les sobrepasan de tal manera que forzosamente reaccionan de forma inconveniente. Personajes que parecen residir en una realidad personal que posee muy pocos puntos de contacto con la realidad existente, de ahí la dificultad de ubicación en un mundo que les es ajeno y la relativa imposibilidad de adaptación a un entorno que pasa con demasiada frecuencia de ser ajeno a ser hostil.
Uno de los aspectos que más me han llamado la atención de este libro ha sido la forma en la que Bove introduce grandes reflexiones existenciales en mitad de sus relatos. Sus personajes son individuos que desde un principio padecen fuertes problemas existenciales y se ven superados por ellos. Los celos, la locura, la avaricia, la melancolía…todos piden auxilio por una u otra razón, en ocasiones interpelando directamente al lector de forma agresiva, como en La historia de un loco.
Original y surrealista, seguramente adelantado a su tiempo. Esa es la opinión general que me ha dejado Bove al terminar de leer Henri Duchemin y sus sombras. No quiero cerrar esta reseña sin recomendar el último de los relatos, ¿Será mentira? Es el único que tiene un final más o menos cerrado y el que peor cuerpo deja al terminarlo. Soberbio de principio a fin.
Extracto tomados de la Reseña de Alberto Salazar en librosyliteratura.es
BRADBURY, RAY
Crónicas marcianas
Editorial   MINOTAURO
«Crónicas marcianas» es una historia acerca de la «colonización del planeta Marte» por el hombre, que huye «de un mundo al borde de la destrucción». No hay que hacer caso a quienes dicen que se trata de cuentos de ciencia-ficción. Aquí hay imaginación, reflexión histórica y moral, intriga, ternura, poesía....La condición humana, que es de lo que trata la mejor literatura. Mientras que Wells o Burroughs nos presentan en sus obras un marciano hostil, Bradbury inaugura el camino inverso. Los hombres son los invasores, con su equipaje de miedos, violencia y enfermedades. 
"Los hombres de la Tierra llegaron a Marte. Llegaron porque tenían miedo o porque no lo tenían, porque eran felices o desdichados, porque se sentían como los Peregrinos, o porque no se sentían como los Peregrinos. Cada uno de ellos tenía una razón diferente. Abandonaban mujeres odiosas, trabajos odiosos o ciudades odiosas; venían para encontrar algo, dejar algo o conseguir algo; para desenterrar algo, enterrar algo o alejarse de algo. Venían con sueños ridículos, con sueños nobles o sin sueños.”
Huyendo de un mundo al borde de la destrucción, los humanos llegan a Marte. Estos redivivos colonos diezmarán a los marcianos con sus enfermedades y aplastarán una cultura misteriosa y fascinante.  Las páginas más bellas y desoladoras son las que describen la predicción por parte de los frágiles habitantes del planeta rojo de lo que se les viene encima. Los marcianos poseen una cultura ancestral, pacífica y filosóficamente muy avanzada, sus mentes son realmente privilegiadas; pero sucumbirán a la epidemia física y moral que suponen los humanos. Bradbury se transmuta en un Swift que se va hasta el país de los Houyhnhnms, para hablar de la estupidez humana, sus vicios y sus errores. Crónicas marcianas se convierte así en una metáfora demoledora que reproduce otras antiguas y terribles colonizaciones.
Los relatos refieren las cuatro expediciones pioneras entre los años 1999 y 2026. Escrita en el año 1947, la primera crónica está fechada en 1999. Una fecha que debía resultar remota y mítica, justo al borde del año 2000. Fecha que está ya corresponde a nuestro pasado.
BRADBURY, RAY
El vino del estío
Editorial   MINOTAURO
Como en su obra anterior, Crónicas marcianas (1950), este libro de Ray Bradbury es una colección de cuentos cortos provistos de pasajes de unión y presentados como una novela. El vino del estío es una obra de ciencia ficción disfrazada de falsa autobiografía. Y como toda la obra de Bradbury, concierne en buena medida a la infancia. En tres prodigiosos meses, Douglas Spaulding observa, escucha, saborea las sorpresas rituales de un verano: el descubrimiento de la vida y la muerte, el último tranvía, la limpieza de las alfombras, la aparición de las hamacas en los porches, la cosecha del vino del estío... pero también máquinas y magias extraordinarias: la Máquina de la Felicidad que casi destruye la felicidad de su inventor; la Máquina Verde, que pasea a dos viejas señoras por las calles del pueblo; la Máquina del Tiempo en el cuerpo de un viejo coronel; la Mujer Máquina, la terrible y fabulosa Madame Tarot...
Douglas, como nosotros, lo observa todo con asombro. La vida se rige por pequeños ritos misteriosos. Bradbury es capaz de envolvernos con los aromas perdidos de la infancia, aquella forma de vida pura e inocente. Pero también se cuelan elementos más obscuros: Douglas comprende que algún día morirá; a una anciana le roban todos los recuerdos de su juventud; y un asesino llamado el Solitario acecha en las sombras de la ciudad. Un fresco sentimental sobre la infancia, el tiempo que se va y los descubrimientos que llegan antes de la juventud.
BRADBURY, RAY
El hombre ilustrado
Editorial   MINOTAURO
Un hombre lleno de tatuajes que fueron creados por una mujer viajera en el tiempo es el eje de este libro de cuentos. Cada uno de sus tatuajes cuenta una historia distinta y esos son los relatos que componen el libro.
¿Y si unos astronautas quedaran en efecto flotando en el espacio sin control ni esperanza? ¿Y si se alcanzara un sistema de realidad virtual con una línea tan delgada entre lo real y lo virtual que se convirtiera en intermitente? ¿Y si un androide pudiera sustituirnos para facilitarnos el día a día? ¿Y si los históricamente oprimidos tuvieran la posibilidad de ser los opresores? ¿Y si se hundiera el mundo a nuestro alrededor? ¿Y si la memoria viva de los escritores más clásicos se refugiara en otro planeta, exiliada de la barbarie humana? Estas y muchas otras son las preguntas realizadas en la antología.
Las ilustraciones cobran vida y desarrollan su propia historia. En La pradera unos niños llevan un juego de realidad virtual más allá de sus límites. En Calidoscopio se describe un accidente espacial en el que todos los astronautas adquieren rápidamente conciencia de su inminente muerte. Mientras llega conoceremos en profundidad sus angustias y valores. En La hora cero, los invasores extraterrestres encuentran unos aliados lógicos y sorprendentes: los niños humanos. El otro pie es uno de esos peculiares relatos del autor sobre el racismo, pero visto desde el punto de vista de los negros. Rompedor, para la época y muy en vigencia todavía hoy día. La carretera es un sutil y estremecedor relato sobre el fin del mundo y también una narración sobre los lugares alejados de la mano de Dios.
El Hombre es una alegoría. Unos  astronautas llegan a un planeta justo cuando acaba de pasar por allí Jesucristo, El visitante es un bellísimo relato ambientado en un Marte fantástico. La mezcladora de cemento es otra joya, una crítica feroz y demoledora al american way of life. Unos marcianos invaden la Tierra y en vez de oposición se encuentran con una bienvenida de brazos abiertos... La ciudad es casi un relato de terror que trata de la venganza y del alma de los objetos. La hora cero es otro estremecedor relato de niños quintacolumnistas y El hombre ilustrado nos habla de la profecía autocumplida y del problema de la predestinación.
BRADBURY, RAY
Las doradas manzanas del sol
Editorial   MINOTAURO
22 cuentos (32 en la edición de 1997) hacen de esta antología una hermosa oda a lo que significa ser humano, entender el espacio y el tiempo. El cuento “The Golden Apples of the Sun” es un impresionante viaje al Sol en aras de capturar su esencia. Un viaje entre imposible y terrorífico. El título está tomado de un poema de Yeats dice:
   "Aunque estoy viejo de vagar
   A través de tierras vacías y de tierras montañosas,
   Descubriré a dónde ella ha ido
   Y besaré sus labios y tomaré sus manos;
   Y caminaré entre el cálido, largo y moteado pasto,
   Y recogeré hasta que el tiempo y los tiempos se acaben
   Las plateadas manzanas de la luna,
   Las doradas manzanas del sol."

Estas historias van desde la ciencia ficción a lo fantástico y están narradas con el inconfundible y poético estilo de Bradbury. La sirena cuenta la historia de dos encargados de un faro y presenta una reflexión sobre la soledad y el aislamiento de un ser extraordinario, consiguiendo que simpaticemos con el personaje que menos esperaríamos hacerlo en este relato. La bruja de abril es una relato lleno de magia con un protagonista que ha tomado una decisión importante, enamorarse. La máquina voladora habla algo muy actual, el sacrificio de la libertad en aras de la seguridad. El ruido de un trueno ha sido llevado al cine torpemente y nos presenta los safaris al pasado remoto de los dinosaurios. Un relato que explora el llamado efecto mariposa, con la peculiaridad de hacerlo antes de que se lo conociera así. La fábrica es un relato sobre la fe, o más bien la falta de ella, que utiliza con maestría un elemento inerte del paisaje que cobra vida en cierto modo. Sol y sombra recibió un premio al mejor relato norteamericano del año 1954. Fue inspirado por unas fotografías que Bradbury vio en una revista y que lo indignaron. Habla de la desigualdad social y de la lucha del más débil por no vender su dignidad. De un pequeño gesto que se convierte en grande. El basurero cuenta de nuevo cómo todo puede cambiar en un segundo. Cómo las personas han de afrontar una nueva realidad que pueda parecer no muy distinta a la que había, pero que en realidad es un mundo aparte. Las doradas manzanas del sol es el relato de una expedición para arrancar un trozo de sol y traerlo a una tierra agonizante. El capitán piensa que esto puede significar lo mismo que cuando el hombre se hizo con el fuego. 
BRET HARTE, FRANCIS
Bocetos californianos
Editorial 
Como le sucedió a Henry James, el también escritor norteamericano Francis Bret Harte (1839-1802), escribió dramas y novelas que nunca le reportaron más que fugaces éxitos, glorias pasajeras e incluso chascos sonoros como el sufrió su novela Gabriel Conroy. A Harte le esperaba otra gloria más imperecedera: la de ser uno de los grandes autores de relatos breves que dio no solo Estados Unidos sino la narrativa universal. Pruebe el lector a desempolvar piezas maestras como La suerte de Roaring Camp o Los desterrados de Poker Flat o El poeta de Sierra Flat.
Bret Harte, que había nacido en Albany (Estado de Nueva York), se trasladó con su familia a California desde muy temprana edad. Ese cambio de geografía coincidió con la famosa fiebre del oro, a la que el autor norteamericano no fue ajeno y con la que nutrió sus mejores y más hermosos relatos, además de piezas periodísticas que en su día causaron admiración.
Dice Borges en el Prólogo que la razón por la cual al autor de esos Bocetos se lo ignoraba en su país bien podría deberse (en la década de los cuarenta) a que los escritores norteamericanos repelían la literatura sentimental. O el romanticismo, para decirlo como lo formulaba él. Y remataba la teoría con el hecho de que los norteamericanos –autores y lectores- estaban más inclinados a producir y consumir la brutalidad humana como motivo literario preponderante. “Han descubierto que la brutalidad puede ser una virtud literaria”, redondeaba. Y algo de verdad había en el diagnóstico: eran esos años en autores como Hemingway, Caldwell y, sobre todo, James Cain hacían furor: estábamos en la era de los “hard-boiled writers”. Pero Borges defiende así y todo el romanticismo de Harte. Sabe que es genuino, forma de su “estilo vital”.

“Cuando el señor John Oakhurst, tahúr, penetró en la calle principal de Poker Flat en la mañana del 23 de noviembre de 1850, advirtió que se había operado un cambio en su atmósfera moral desde la noche anterior. Dos o tres hombres, que estaban conversando con aire serio, callaron cuando se acercó e intercambiaron miradas significativas. En el aire había una calma del domingo litúrgico, que, en un pueblo poco habituado a las influencias de domingo litúrgico, parecía siniestro”.

Este fragmento nos dice que ni Hemingway ni Borges fueron ajenos a la influencia de ese gran maestro del género del Oeste que fue Francis Bret Harte. Visite el lector relatos como Los asesinos o El sur y lo comprobará. Los personajes de Harte nos pueden parecer familiares. Los hemos visto mil veces en el cine. No creo que haya un solo director de películas del Oeste que no haya leído a Harte: es imposible reproducir esa épica de la supervivencia, mezclada de ternura contenida y piadoso lirismo. Francis Bret Harte es el poeta del Oeste: de su intrahistoria y de su exactitud histórica. Escribió lo que vio, sin perder la distancia que exige la gran literatura. Se escudó en la parodia y en conmiserativa ironía. No desnaturalizó el sufrimiento del que fue testigo no pocas veces, la furia de la ambición y las quimeras. Ahorcados, diligencias, tahúres, mujeres, oro: es todo lo que los ojos de Harte vieron: la escritura fue su forma de compromiso con el arte verdadero y con la incómoda verdad de una incipiente civilización que mataba con demasiada facilidad.

Si algún día se hiciera una antología con los finales más sublimes de la literatura universal, al de El gran Gatsby y La feria de las vanidades yo le sumaría el del cuento de Harte La suerte de Roaring Camp.             Extractos del artículo de J. Ernesto Ayala-Dip en ElPaís.com
BRIANTE, MIGUEL
Las hamacas voladoras
Editorial  PUNTOSUR
Miguel Briante (1944-1995) fue un escritor, periodista y guionista argentino. Nació el 19 de mayo de 1944 en la ciudad de General Belgrano, provincia de Buenos Aires. Entre sus obras se destacan los libros de cuentos Las hamacas voladoras (1964), Hombre en la orilla (1968), Ley de juego (1983) y la novela Kincón, publicada originariamente el año 1975 y reeditada con modificaciones en 1995. Ejerció los oficios de periodista y crítico de arte con la misma lucidez que ponía en sus textos literarios
Briante fue el Rulfo de la llanura pampeana; al igual que su maestro, ejercitó la oreja para aprehender el lenguaje rural y semiurbano que había oído hablar en su infancia y adolescencia, y rehuyó, como si fuera la peor peste, de la retórica alambicada
Es 1968. Miguel Briante tiene veinticuatro años y un libro de relatos publicado que se llama Las hamacas voladoras y que la crítica lo ha leído como una relectura de algunos tópicos borgeanos –la orilla, la lengua de la pampa. Es 1968, entonces, cuando publica su segundo libro que no sólo retomará temas del primero sino que condensará, allí finalmente, un mundo literario. Se trata de Hombre en la orilla editado por la editorial Estuario. En la dedicatoria de esa primera edición se lee lo siguiente: “a los gusanos de la tumba de mi padre, que un día avanzarán sobre el pueblo que transcurre en estas páginas, para borrarlo definitivamente”.
El pueblo se llama General Belgrano y está bordeado por el río Salado, en la provincia de Buenos Aires. Ahí Briante nació y murió. Ahí, Briante tramó su universo.
BRIANTE, MIGUEL
Hombre en la orilla
Editorial FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
Hombre en la orilla está compuesto por tres relatos y una nouvelle. Cada uno funciona como una pieza de un rompecabezas que nunca termina de completarse. Porque si bien cada relato colabora en una trama colectiva, esa trama, finalmente, se vuelve opaca, incomprensible. Como la realidad misma. Sin dudas, la novela Kincón será la cumbre de esta búsqueda coral. Pero en esa textura, donde los personajes reaparecen –en unos son protagonistas, en otros apenas un detalle secundario–, se cuentan historias. La figura del narrador oral es clave en la obra de Briante. “Hablábamos mucho, porque en esa época conversar era natural, no una felicidad o un cansancio, como ahora”, dice un personaje del relato “La vasca”. El narrador oral fabrica al otro. Cada personaje está precedido, así, por un mito, por una serie de versiones. Por ejemplo, el boliche de Arispe –una especie de pulpería– funciona, entonces, como una propaladora. Un laboratorio, también, de la literatura.
Es, justamente, en el boliche de Arispe donde se perfilan las distintas versiones que cuentan, así, la historia del viejo Rojas. Alguien, Ramírez, por ejemplo, dice algo del viejo Rojas. Gonzales, que volvió y además imita a Rojas, tiene otra versión o modifica algún detalle del relato de Ramírez porque, a él, se lo han contado de esa manera. En definitiva, siempre se cuentan las mismas historias, como dice alguien. El relato se llama “Hombre en la orilla”. Y aquí no sólo se habla de Rojas que no quiere abandonar el rancho pese a la inundación. Se habla también del río. De la furia del río que, esta vez, como dicen, ha crecido demasiado. El río es muchas cosas: “parejo y hasta triste de tan callado, por el verano; gritón y retorcido cuando tiene adentro el invierno”. El río bordea al pueblo. Y por eso mismo es imprevisible: es y no es lo que aparenta ser. Como los personajes que viven a sus orillas.
La trama de la nouvelle “A lo largo de esa calle que da al río” se teje, también, en base a versiones. A puntos de vista cruzados. Se cuenta, por boca de otro, la vida de la Baguala, de sus hijos (Elena Fuentes y el loquito) y el ir y venir de esos hombres que pasan por la familia, alrededor de ese rancho montado junto al río. En las historias de Briante siempre hay un forastero o alguien que vuelve; siempre hay un loco o alguien que encarna la anormalidad del mundo; siempre hay mujeres fuertes o enigmáticas. Es en esa marginalidad donde se amasa una lenta furia –marginalidad, como dice María Rosa Lojo, que no está habitada sólo por excluidos, también está ocupada por una oligarquía en ruinas: todo eso aparece, detrás del hospital, a lo largo de esa calle que da al río. Dice el narrador: “En cada trompada era como si estuviera acordándose de algo que había olvidado”. Esa tensión entre la rabia y la nostalgia atraviesa, como un cuchillo, la poética de Miguel Briante.
Es 1968, entonces. Miguel Briante publica Hombre en la orilla . Por esos años también escriben Borges, Wernicke –a quien Briante le dedica uno de los cuentos de Ley de juego –, Haroldo Conti, Juan José Saer.
Es, sin dudas, una década de transición en los modos de narrar la orilla.
Extractos tomados de Hernán Rosino en RevistaÑ.Clarin
BRIANTE, MIGUEL
Ley de Juego
Editorial  SUDAMERICANA
Escritos entre 1967 y 1992, estos cuentos permiten observar el rango y la evolución narrativa del gran escritor y periodista argentino, que va de la compleja y prolongada apuesta temática de los primeros cuentos largos a la perfecta resolución, el perfecto laconismo de los más breves y últimos, resueltos casi en una sola escena. Por tratarse de cuentos, la unidad no es temática sino de atmósferas y personajes. Briante es sin duda el maestro absoluto de lo que suele llamarse cuentos puebleros, ficción desarrollada en Lationamérica a partir de Rulfo, y en la que es superior incluso a Osvlado Soriano. Briante tiene un manejo tan completo de las pocas palabras y los muchos silencios que los relatos terminan siendo sólidas y pormenorizadas construcciones narrativas de un estatuto casi abstracto.
BUSUTIL, GUILLERMO
Vidas prometidas
TROPO  EDITORES
Guillermo Busutil (Granada, 1961) ganó con su octavo libro, Vidas prometidas, el Premio Andalucía de la Crítica 2012. Está compuesto por trece cuentos que su autor articula en torno a tres ejes complementarios: el afrontamiento de un presente con clara vocación de pasado, la disección de una realidad multiforme y la cartografía sentimental de los personajes que componen las diversas historias.
Claramente influido por el cine negro y la narrativa de corte policíaco, en sus relatos afloran la crisis global, el paro, la corrupción política, la violencia infantil, el culto a la belleza publicitaria, al dinero y al poder. Sus relatos son, en cierto modo, un compromiso con la sociedad que le ha tocado vivir.
Busutil encuentra magia en las vidas corrientes, en la aventura de gente muy de su época. Intenta "radiografiar el alma del ciudadano medio", pues, a su juicio, "la clase media es la que representa la vida en general con los sueños, los fracasos o las soluciones".
Las vidas prometidas son las que se sueñan o se padecen. Son vidas reales, hechas de verdades y mentiras, de memoria y ensueños, de deseos sin abrigo. Viven acorraladas por los fantasmas de la realidad actual: el paro, el acoso y la envidia en el mundo laboral, la ambición de poder.
Busutil disecciona con precisión quirúrgica experiencias comunes. Nos habla del periodista que sufre acoso laboral y se convierte en el apestado de la emisora. Y de otro periodista que termina haciendo por su político todo lo que juró que no haría. Y también de la solidaridad con las personas que nos marcaron, como la maestra, o el recuerdo de un primer amor. Entre la lucidez y la parodia, el autor presenta en bandeja, una tras otra, vivencias que hoy nos angustian. Y al hacerlo las enaltece.
BUZZATI, DINO
Sesenta  Relatos
Editorial ACANTILADO
Reunidos por el propio Buzzati en 1958, los Sesenta relatos vienen a constituir la auténtica summa de su mundo poético. En ellos abarca toda la gama de sus motivos: la visión surreal de la vida, el horror por la ciudad, los automatismos existenciales y la sugestión metafísica, en un conjunto de narraciones diversas que siempre logran sorprender al lector. En la colección se encuentran sus primeros éxitos en los años cuarenta, el relato “Los siete mensajeros” y la novela corta Miedo en la Scala. Esta nouvelle es muy característica del talento y la forma de hacer de Buzzati: una narración aparentemente costumbrista que transcurre en el teatro milanés, se va transformando en una presencia cada vez mayor del miedo que asalta a los burgueses allí presentes. Un miedo a una revolución que creen inminente, en virtud, tan sólo, de su propia mala conciencia. Buzzati tiene una habilidad extraordinaria para traducir en juego, tragedia o misterio situaciones en apariencia banales o evidentes, mientras juega con lo fabuloso y lo imaginario para crear narraciones únicas e intemporales. 
Frente a los cuentos de terror, los relatos de miedo de Buzzati calan en la sensibilidad del lector generando un clímax desasosegante a partir de una minucia o una banalidad (una gota de agua, los ratones, un viaje turístico, una herencia, la tiranía de un niño), cuando no de una amenaza inconcreta como la que se cierne sobre los viajeros del tren en “Algo había pasado”. En el cuento “Siete pisos” compartimos la angustia de Giuseppe Corte al ver cómo según le van trasladando a las diferentes plantas de un sanatorio lo van acercando a la muerte. El relato tiene un crescendo kafkiano que también encontramos en otras piezas como “No esperaban nada más” y en relatos de ambientación oficinesca, como “Una carta de amor”, en el que un funcionario sufre infinitas interrupciones mientras escribe una carta sumamente importante, que finalmente olvida. El volumen se cierra con otro relato largo, "El acorazado Todd", el barco más grande del mundo, construido para ganar la Segunda Guerra Mundial, a la que llega tarde para acabar enfrentándose a lo sobrenatural.

BUZZATI, DINO
Las noches difíciles
Editorial ACANTILADO
En 1971 aparecía «Las noches difíciles», último libro de relatos publicado en vida del autor, que moriría al año siguiente. El libro reúne treinta relatos, seleccionados por el autor. En ellos están presentes todas las obsesiones del mejor Buzzati: la dimensión misteriosa de lo real, el sentido del tiempo y de la espera, la pesadilla del miedo y de la muerte… Todo ello apenas velado bajo la ironía y la capa engañosa de lo cotidiano y lo trivial: «Lo fantástico debe desembocar en una forma de realidad», afirmaba Buzzati.
En el volumen hay relatos brevísimos, de apenas media página, de un humor negro maravilloso. En ellos encontramos "el Coco" y unos insectos africanos devoradores de metal que amenazan la estabilidad arquitectónica de Manhattan. También se habla de guerras nucleares, de unos Alpes Oníricos donde unos escaladores trepan entre ventanas y señoras que cuelgan la ropa, y una infinidad de cosas descalabradas. El relato 'Crescendo', por su parte, repite una escena (una mujer sola, y una puerta que suena) muchas veces con pequeñas variaciones. Como un Queneau haciendo ejercicios de estilo, pero con un escarabajo gigante que acecha en el descansillo.
Para Buzzati, causas simples esconden consecuencias terribles. En '¿Qué sucederá el 12 de octubre?' se dice: "Precisamente, en la última articulación de la segunda pata derecha de la mosca que estará torturando al profesor, hay un átomo cuyo sistema solar comprende un planeta habitado por seres idénticos a nosotros". El vértigo de las dimensiones paralelas. En 'Nadie lo iba a creer', el amigo loco de juventud le lleva al narrador a un psiquiátrico donde hay un conducto hacia el futuro. Todo insospechado. La vida como bruma impenetrable y feria absurda. 
La postergación indefinida y el fantasma kafkiano de 'El desierto de los tártaros' insufla atmósfera malsana en muchas de estas ficciones del subsuelo. Pensemos en el hombre atormentado con un tictac que avisa de una muerte que no llega, en el médico de 'Equivalencias', que va alargando los años de vida previstos para el anciano. Imposible no emparentar al Giuseppe Godwin de 'La torre' que con el Giovanni Drogo de 'El desierto...', los dos esperando a unos invasores reacios.
Extractos tomados del artículo de Alvaro Cortina en ElMundo.es