Las rayas del tigre A - B


ADÁN, MARTÍN
El más hermoso crepúsculo del mundo
Editorial FONDO de CULTURA ECONÓMICA
Martín Adán es el seudónimo de Rafael de la Fuente Benavides (1908-1985), uno de los escritores más caracterizados de la literatura peruana del siglo XX. Con La casa de cartón (1928), se pondrá a la vanguardia de la literatura de ese momento. Esta novela breve escrita en prosa poética es una pequeña obra maestra de ironía, finura de observación e invención verbal. Narra las experiencias de un adolescente, durante un verano en el balneario de Barranco. Casi carente de trama narrativa, el libro está formado más que nada por las descripciones que este adolescente realiza, en su paseo diario, de las casas, las calles y los habitantes del balneario.
Hacia 1931, Martín Adán inicia la escritura de uno de sus poemas mayores, Aloysius Acker. El texto se ha publicado fragmentariamente y en más de una ocasión fue destruido parcialmente por su autor, que lo retomó en otras ocasiones. Paralelamente Martín Adán, que había escrito unos poemas que llamó Underwood en su primer libro, inicia un largo tanteo poético con colecciones de versos como La rosa de la espinela (1939) o Sonetos a la rosa (1941). En esos poemas el autor abandona las formas de vanguardia y tiene un acercamiento a los versos medidos que se convertirán en característicos de su obra posterior. Travesía de extramares (1950) es un libro de importancia crucial en la poesía de Martín Adán. Así el poeta nos entrega un listado de sus preferencias literarias. En 1961, en un breve opúsculo titulado Escrito a ciegas, el poeta llega a una hermosa depuración del lenguaje, abandona los artificios, deja de usar términos rebuscados y llega a una inesperada hondura. En La mano desasida (1961) y La piedra absoluta (1966), el poeta deja de lado toda retórica, para preguntarse por el ser. Estos dos últimos libros están inspirados en las ruinas de Machu Picchu. No es casual, que en la raíz de las más importantes obras de Martín Adán esté el fenómeno de la separación o de la muerte. Martín Adán vivió sus últimos días recluído, por decisión personal, en un hospital siquiátrico de Lima, tras haber intentado en varias oportunidades escapar de un alcoholismo crónico que lo deterioró hasta la muerte.
Construyó su poesía con elementos culteranos que otorgaron un carácter de hermetismo místico a su búsqueda del absoluto y a la angustia con que el poeta expresó la incapacidad del lenguaje para aprehender el misterio de la existencia.
Extractos tomados del artículo de Amaro en el blog mininayelnapalm.
       La mano desasida (Fragmento)
       Y yo me moriré
       Porque no me basto.
       Pero tú vives, Machu Picchu,
       Piedra que se está en su alto.
       Piedra que me representa,
       Piedra que se está gastando.
       Nada será después de mi momento,
       Todo ya era cuando yo nacía.
       Tras de mi muerte no moriré nunca,
       Siempre comenzará la vida.
       Todo será como es y, sin embargo,
       Todo seré variedad, sino, simpatía.
       ¡Todo será como es porque está ardiendo y doliéndome!
       ¡Porque no hay otra cosa!
       Todo será como es porque no son
       Sino mi cuerpo y la nube y tu roca

AGUIRRE, FRANCISCA
Ensayo General. Poesía completa (1966-2000)
Editorial  CALAMBUR
Francisca Aguirre nació en Alicante en 1930. Es hija del pintor Lorenzo Aguirre, que en 1942 fue asesinado por el régimen dictatorial de Franco. Es autodidacta. En 1963 se casó con el poeta Félix Grande. En 1971 obtiene el premio de poesía "Leopoldo Panero" por su libro de poemas Ítaca, y en 1976 el premio "Ciudad de Irún" por Los trescientos escalones. En 1977 publica un nuevo libro de poemas: La otra música. En el 2000 reúne todos sus libros en Ensayo general.   
En el 2006 aparece La herida absurda, publicado por la Editorial Bartleby. Ha sido traducida al valenciano, inglés, francés, italiano y portugués. En su libro de recuerdos Espejito, espejito (Universidad Popular. San Sebastián de los Reyes, 1995), Francisca Aguirre desvelaba las claves fundamentales de su existencia: la marcha de su familia primero a Valencia y a Barcelona durante la Guerra Civil y luego el exilio en Francia; la estancia en París y en el puerto de El Havre esperando un barco que los llevase a América, mientras la amenaza se cernía sobre Europa. Posteriormente el regreso a una España devorada por el hambre y el rencor; el encarcelamiento de su padre y su posterior asesinato; las penalidades sufridas en colegios y conventos de acogida de muy dudosa moral cristiana; el refugio en los libros, la música y el cine como tabla de salvación ante ese ambiente opresivo; el espíritu luchador y alegre de muchos de los suyos; el establecimiento de múltiples relaciones de amistad.
La voz de Francisca Aguirre es una aventura de introspección, indagación e iluminación del lado más sombrío de lo íntimo. En definitiva, he aquí una voz verdadera en la que resuena aquella honda palpitación del espíritu de la que hablaba Machado.
AGUIRRE, FRANCISCA
Itaca
Editorial  CULTURA HISPÁNICA
Ítaca reveló una voz verdadera que sabía fundir vida y mito, realidades personales y cultura universal, y sabía transitar con ligereza y gravedad, por las fecundas galerías de la poesía simbolista. Desde su título, escueto y sugerente, llegaba la perennidad mítica, asumida y revivida en el vivir de un yo poético circunstancial y perecedero.
Como Unamuno, siente el pensamiento y piensa el sentimiento. Francisca Aguirre sabe navegar por un monólogo íntimo y autobiográfico pero siempre rebasando la anécdota para trascender hasta la aventura de la existencia, siempre amenazada por la derrota:



He contemplado detenidamente,
sin apasionamiento
aunque con algo de nostalgia,
los ansiosos esfuerzos
de esos treinta y seis años míos
[...]
Me he detenido largamente
en felices sucesos,
en tardes prodigiosas,
en el sexo y sus galas nocturnas
Y he luchado desesperadamente
contra esta solidez de sal y lágrima
que poco a poco me va inmovilizando.
Desde aquel poemario inicial su autora ha sabido conjugar desolación y lucidez, clarividencia y patetismo, que convierten su escritura, a través de los años y los libros, en un documento palpitante de vida, pero, a la vez, encauzado, controlado por un sólido rigor intelectual.
La soledad, la espera, con o sin esperanza, el tiempo, el abismo del no ser, pertenecen a una ilustre y fértil tradición filosófico-literaria a la que Francisca Aguirre se incorporó plenamente ya en su primer libro: el análisis de la realidad, de una realidad que, a pesar de los escollos y las trampas, del temor y hasta del terror, es necesario afrontar, porque "nada ayuda tanto como la realidad", declaración fundamental incluida en el poema "La espera", que muestra la desolación de la mujer que habla.   Extractos de un artículo de Emilio Miró
DESDE FUERA
¿Quién sería el extraño que quisiera
conocer un paisaje como éste?
Desde fuera, la isla es infinita:
una vida resultaría escasa
para cubrir su territorio.
Desde fuera.
Pero Ítaca está dentro, o no se alcanza.
¿Y quién querría descender al fondo
de un silencio más vasto que el océano?
Silencio son sus habitantes,
silencio y ojos hacia el mar.
Desde fuera
las aguas son caminos
—desde la playa son sólo frontera—.
¿Y quién sería el torpe navegante
que entraría en un puerto sin faro?
Desde fuera, los dioses nos contemplan.
Desde aquí, no hay un pecho
capaz de cobijarlos:
los dioses son palabras; con el silencio, mueren.
¿Alguna vez la isla fue distinta?
Quién lo puede saber desde el aturdimiento.
Sin palabras, sin dioses, Ítaca es sólo el mar.
ALEGRÍA, CLARIBEL
Pasos inciertos (Antología Personal 1948-2014)
Editorial  VISOR
Nació en  1924 en Nicaragua, pero antes de cumplir un año se tuvo que trasladar con sus padres a El Salvador, después de que ambos fuesen acusados por Anastasio Somoza de colaborar con la guerrilla sandinista.
A comienzos de la década de los 40 se trasladó a los Estados Unidos para estudiar Filosofía y Letras en la Universidad de George Washington.  Estando allí conoció a Juan Ramón Jiménez, quien se convirtió en su mentor reuniendo sus primeros poemas en un libro,  Anillo de SilencioEn tierra norteamericana conoció y se casó en 1947 con el periodista y diplomático Darwin J. “Bud” Flakoll, con quien años más tarde escribiría la novela “Cenizas de Izalco” (1966). Es el primer libro que habla de la masacre salvadoreña.
Su poesía es de expresión escueta y sobria, de tono conversacional. En ella aborda asuntos como el amor, la muerte o el anhelo y la esperanza vital. Como señala Gioconda Belli: «La poesía de  Claribel  no es una poesía confesional de manifiesto o de rasgarse las vestiduras. La intimidad y profundidad de su voz es un prodigio de precisión, de sencillez. Lo que dice lo dice sin anuncios de trompeta, sin artificios. He ahí donde reside la perfección magistral de su poesía».
Entre sus títulos destacan “Vigilias” (1953), “Huésped de mi tiempo” (1961), “Aprendizaje” (1970), “Sobrevivo” (1978, premio Casa de las Américas), “Saudade” (2000), uno de sus mejores libros; “Soltando amarras” (2002), “Mitos y delitos” (2008); “Otredad” (2010) y “Voces” (2014).
Claribel Alegría, contraria a los regímenes dictatoriales e incluida dentro de la Generación Comprometida, ha escrito también varios ensayos de carácter político y nunca ha dejado de alzar su voz ante las injusticias sociales.
El gobierno francés le concedió su Orden de las Artes y las Letras.

ARS POÉTICA
Yo,
Poeta de oficio,
Condenada tantas veces
A ser cuervo
Jamás me cambiaría
Por la Venus de Milo:
Mientras reina en el Louvre
Y se muere de tedio
Y junta polvo
Yo descubro el sol
Todos los días
Y entre valles
Volcanes
Y despojos de guerra
Avizoro la tierra prometida.


ALGEET ABARQUERO, ESCANDAR
Alas de mar y prosa
Editorial   YA LO DIJO CASIMIRO PARKER
Nacido en Palencia en 1984 Escandar Algeet (padre sirio y madre palentina) consiguió con éste su primer libro un pequeño bestseller que a día de hoy lleva nada menos que 8 ediciones.
“La prosa y los versos de Escandar Algeet Abarquero son un auténtico hostiazo, unas veces de amor a la vida y otras veces por el amor a pegarse contra ella (casi todas las noches). Sentimientos que hacen temblar.”  Dice una contraportada tan escueta como acertada ya que este joven poeta  escribe a corazón abierto. Es capaz de desnudarse en cada página con poemas que tañen esa punzada que es la palpitante vida. Su lenguaje es natural y desnudo, por eso es tan fácil vernos retratados en sus versos. Sobrecoge la sinceridad que transmite y cómo te hace partícipe de su intimidad.               Reseña en este blog.
ALGEET ABARQUERO, ESCANDAR
Un invierno sin sol
Editorial   YA LO DIJO CASIMIRO PARKER
El autor define este libro en su blog como “un boceto desgarrado de mis heridas” y efectivamente podemos encontrar en él algunos poemas desgarradores. La historia que hay detrás es sencilla. Una joven estudiante se marcha a Praga con el programa Erasmus y es ahí "en ese momento en el que al tener una relación a distancia se crea una grieta entre nosotros dos", explica el autor. "Decidimos dejarlo". Dos palabras escuetas con las que concluye una historia de cuatro años y medio. Ella tiene 26 años recién cumplidos y él está al borde de la treintena.
"Esta es la historia de un derrumbamiento, el invierno hecho paisaje". Palabras que hablan de dolor. Y ese dolor le ha brindado la ocasión de publicar su segundo libro: 'Un invierno sin Sol’. "Si veis al amor, por ahí, solo decidle, que lo siento;  que el frío se ha hecho ciudad". "Que la poesía pague los destrozos y su recuerdo sea mi única migaja de calor". 208 páginas que encierran una historia de amor que se despeña por la grieta de la distancia.
El libro incluye poemas y textos en prosa como el de `La niña del pelo blanco´, en el que su autor narra una infancia en la que se crió junto a seis mujeres, en la que jugaba al fútbol en el pasillo con una pelota hecha de bolsas de plástico y en la que su familia tenía un 127 que les permitía trasladarse al pueblo.
Escandar Algeet nos habla de la nostalgia, del refugio que son a veces la poesía y los sueños, pero sobre todo de las seis mujeres con las que creció y de Sol, que apareció para trastocar el tiempo, como explica uno de los relatos. También hay cabida para poemas tan imprescindibles como Clases de Baile o Aburrido. Y prosa tan cruda como la de Inviernos sin nieve. Incluso una última parte donde proliferan los poemas más bien cortos, directos y contundentes y varios viajes en metro en los que parece que el lector o la lectora, recorra Madrid tras los pasos de un Escandar sin miedo a las cicatrices y el auto-daño. Por otro lado, totalmente necesario y valorable el espacio de denuncia y ese guiño a las manifestaciones sobre los recortes de una crisis que no es más que una estafa.
Extractos del artículo de Neus Llop en lahuelladigital.com
ABURRUIDO
Beber solo es como masturbarse:
tiene su punto para con uno mismo
pero es triste por definición.

Me duele buscarte entre palabras, abrir el skype,
resignarme a la piel en la distancia,
a la sequedad del sudor cuando no estás,
a que el silencio parezca un estante podrido donde todas las cosas
que habitan esta habitación,
yo incluido,
seamos como los restos envejecidos de un naufragio de sombras.

Estás preciosa.
Quería decírtelo, como una planta de marihuana creciendo en un balcón,
como una mamada en el baño de un bar,
como el rock and roll cuando se pone un poco idiota.

Anoche, te mentí al decir que estaba viendo un partido de la NBA.
Miraba pornografía.
Me distrae.
Me ayuda a no pensar y me come las horas del insomnio
sin tener que mirar demasiado el reloj.

Me abstrae de este nudo de lloros en que convierto los sitios donde vomito.

Los documento de Word son un listado penoso de fantasmas
y a veces hasta eso me siento yo, un fantasma que camina por la casa a oscuras
como un adicto a la soledad y sus madrugadas.

Como un candado de óxidos encerrándome
o una pared destrozada que se consume en sus propias grietas.

Puedo ponerme a llorar en cualquier momento, todos son igual de malos.

y quedarme mirando el gotear de silencios y sus desganas
mientras las horas pasan como la noche a través de las farolas.
Inservibles a luz del día, menos mal que es invierno.

Como ya dije, 
        estás preciosa.
Como una de esas mañanas en que nos levantamos
        solamente    para ir a por cerveza a la cocina,
como esa música de gemidos entrecortados que dibujas al aire
       cuando te busco huracanes con la lengua,
como echándote crema después de ducharte
       y desnuda en el baño protestas porque no dejo de intimirarte.

Brindar de noche es como echar un polvo bajo la luz del sol:
una explosión hecha instante
en donde todo lo demás te importa una mierda.

Me duele no poder tocarte,
     me asfixia
eso de no poder salir, pillar un metro, y plantarme estés donde estés
haciendo lo que estés haciendo.
Como un jugador lesionado obligado a ver el partido desde fuera.
Como una puta lista de espera interminable.

Como una guitarra solitaria en mitad de una fiesta.
Esperando que me toquen.

Estás preciosa, 
       joder,
como un patio de niños dándole patadas a un balón,
como Madrid un 15 de mayo,
o como hacer el amor

     y corrernos a la vez.
ANCET, JACQUES
Bajo la montaña
Bartleby  Editores
Edición Bilingüe español-francés. Un hombre contempla a través de la ventana una montaña sombría. Laderas cómplices o amenazadoras. Mira. Escribe. Como en la más alta poesía, hay en estos textos de Jacques Ancet una suerte de capacidad autogenésica de la palabra, capaz de decir al hombre y de decirse. Bajo la montaña es la intensa, insustituible palabra que da testimonio de la metamorfosis del mundo y del poeta, dijo Andrés Sánchez Robayna.
Pero no es una lectura que emocione fácilmente. Su escritura se acerca al grado cero  en el que el mero hecho de nombrar las cosas se convierte en canto. Una lectura a buen seguro serena y reflexiva.
Jacques Ancet (Lyon, 1942) es traductor, ensayista y, sobre todo, poeta. Buen conocedor de la literatura española, a él se debe la introducción en Francia de la poesía de Cernuda, Valente, Aleixandre o Gamoneda, a quienes ha traducido con idéntica destreza.
La voz. Este gesto en la luz gris: pasar páginas.
Oír también en el silencio: “Más mi amor nada puede
sin que tu mano acceda”.
Cuenta. El tiempo es una gelatina donde se agitan reflejos:
una mesa junto a la ventana, tal vez un aparador, sillones.
Afuera gritos, un organillo triste como una partida.
Ya no tiene edad.
ANDREU, BLANCA
De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall
Editorial HIPERIÓN
Blanca Andreu nació en La Coruña en 1959, vivió su infancia y adolescencia en Orihuela, y a los veinte años se trasladó a Madrid donde residiría durante la década de los ochenta. Su primer libro, De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall, fue publicado cuando tenía 20 años y ganó el Premio Adonais en 1980. Con su segundo libro, Báculo de Babel, obtuvo en 1982 el Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo. Capitán Elphistone, fue publicado en 1988. No deja de tener un punto de ironía, sobre todo visto veinte años después, la fecha del colofón del primer libro de Blanca Andreu: febrero de 1981. Nos remite al meollo de la transición política española, y más allá de los accidentes históricos pasajeros, al territorio agitado, ruidoso y feraz de unos tiempos (muy alejados de la grisura anterior) donde brillaban una serie de signos para los jóvenes veinteañeros de cuando entonces. La extravagancia borgiana de Bélver Yin de Jesús Ferrero y una película oscura y única como Arrebato de Iván Zulueta; el díptico narrativo desternillante (El misterio de la cripta embrujada / El laberinto de las aceitunas) de Eduardo Mendoza y un libro de poemas erótico, Los devaneos de Erato de Ana Rossetti; publicaciones efímeras y grupos de rock también efímeros que sonaban en Radio 3 y tocaban en Rock-Ola: Parálisis Permanente, Paraíso, Décima Víctima, El Aviador Dro, Derribos Arias...días de fiebre, días de libertad. De una niña de provincias...irrumpe en este panorama pero era ya de por sí una carga de profundidad. Este libro supuso el resplandor oscuro de una piedra preciosa, un raro objeto que tenía valor por sí mismo en su radical autosuficiencia. El poema -musical y febril, creador y reivindicador de adicciones- se concibe como fruto cifrado o como vela para la travesía, y no es ajeno a una sensibilidad que tenía mucho del Rubén modernista y de los grandes títulos del surrealismo en español : Poeta en Nueva York, Residencia en la tierra, La destrucción o el amor. Aparece como un teatro solitario de metáforas últimas, de nombres adorados ya en su sonoridad - Heliogábalo, Rilke el poeta, Cioran, Baudelaire- y al fondo, en un telón soñado y vivido, están el ligero Mediterráneo, la prohibición de envejecer, la gavilla del sueño barbitúrico y un Mozart anfetamínico preámbulo de pájaros: Blanca in the sky with diamonds. Pues hay que “creer en la poesía, y en la intolerancia de la poesía, y decir niña, o decir nube, adelfa, sufrimiento...” Era un libro escrito con la tinta verde de un corazón dorado.    Angel Rodríguez Abad. Revista Hispano Cubana HC 2002

Así morirán mis manos oliendo a espliego falso
y morirá mi cuello hecho de musgo,
así morirá mi colonia de piano y de tinta.
Así la luz rayada,
la forma de mi forma,
mis calcetines de hilo,
así mi pelo que antes fue barba bárbara de babilonios
decapitados por Semíramis.
Por último mis senos gramaticalmente elípticos
o las anchas caderas que tanto me hicieron llorar.
Por último mis labios que demasiado feroces se volvieron,
el griego hígado,
el corazón medieval,
la mente sin cabalgadura.

Así morirá mi cuerpo de arco cuya clave es ninguna,
es la música haciendo de tiempo,
verde música sacra con el verde del oro.

ANDREU, BLANCA
Elphistone
Editorial   VISOR
Mediada la década de los ochenta, nos encontramos con que la elegía lírica, la temporada en el infierno y el daguerrotipo traspasado en veneno de colores (de su primer libro  De una niña de provincias...) dejan paso al navío, y al cuaderno de bitácora, del sombrío capitán Elphistone. Es un libro que revela otra fiebre más interior y de más largo alcance. Dedicado a Juan Benet, que fuera hasta su muerte marido de la autora y cuya persona impregna toda esta invitación al viaje de heredad romántica, se abre con una significativa cita de Melville: Con grandes aspavientos el filósofo Catón se arrojó sobre una espada, en cambio yo, sencillamente, me embarco. Un halo visionario parece acompañar la travesía lírica. Siempre bajo la advocación del Holandés, se puede establecer un juego de analogías y de correspondencias con otros barcos míticos. El breve e intenso conjunto de poemas recuerda aquella isla sin nombre que no está en el mapa -la isla de las almas perdidas- que sirvió para que una aventura de H. G. Wells se convirtiera en una meditación sobre el poder y el deseo; y , todavía más, nos sentimos cercanos al velero del lobo Larsen, el lobo de mar de Jack London, que en su gabinete de lectura de a bordo (Milton, Poe, Nietzsche, De Quincey) resumía la visión del mundo de un rebelde ángel caído que inmortalizase en imperecedero blanco y negro Edward G. Robinson.
Sobre Elphistone escribió el propio Juan Benet: “No es tan sólo un nombre, recibido y transmitido por generaciones que lo acatan, vinculado al mando en el mar, esa noble e inalcanzable entelequia. Es, sobre todo, la reducción a una palabra del desorden provocado por la obediencia a una orden y la manifiesta rebeldía de una naturaleza que juega con su amo y acepta sus reglas, pero en todo momento es capaz de enseñar sus dientes”. Exquisita fantasmagoría escrita sobre las olas tormentosas y los días de valor. Se trata pues de un libro pintado en negros, melancólico retrato lírico de un oscuro capitán, dandy de los mares, intrépido en su dignidad celestial, “como un rey de este mundo perdido en las leyendas”
Angel Rodríguez Abad. Revista Hispano Cubana HC 2002
ANDREU, BLANCA
El sueño oscuro
Editorial   HIPERIÓN
Este volumen recopila la poesía escrita entre 1980-89, es decir, sus tres primeros libros: De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall, Báculo de Babel y  Elphistone.
Blanca Andreu está considerada como el punto de partida de la llamada Generación postnovísima de la poesía española. Pedro Provencio la encumbra como una de las mejores representantes de esa puesta al día de la vanguardia, firme oponente de la poesía de la experiencia y con un firme entronque surrealista:  “También la aventura imaginista que llevó a cabo Blanca Andreu en sus dos primeros libros, De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall (1981) y Báculo de Babel (1983), estuvo a punto de caer en el descrédito de cuanto suene a surrealismo. Si no se cometió ese error fue, sin duda, porque aquellos dos libros son muestra de un caudal lírico fuera de serie, pero la autora mantuvo a raya cualquier posible tendencia al anquilosamiento con el giro que imprimió a su trayectoria al publicar Elphistone (1988). Conteniendo las riendas, pero con el mismo brío de los libros anteriores, Andreu apuesta por la síntesis representativa y hasta por la narración: véase el excelente poema "Fábula de la fuente y el caballo", en particular, pero también la recurrencia de elementos ambientales y temperamentales del "capitán" a todo lo largo del libro. La exuberancia de sus libros anteriores se hace aquí intensidad sugerente».
Provencio, Pedro. Las últimas tendencias de la lírica española». Cuadernos Hispanoamericanos 531.
En alguna entrevista la autora ha señalado como los grandes temas de su obra el amor, la infancia y el paso del tiempo. Del mismo modo asegura que todas sus primeras obras, a excepción de La tierra transparente, “fueron escritas desde el dolor”.
Fábula de la fuente y el caballo
                                                 A Beatriz de Laiglesia y Werner Aspenström

Dicen que murió un caballo.
Contaron que pasó como una sombra, que galopaba
como noticia que va corriendo
todos los días hasta la fuente -agua y sonidos blancos,
jaurías blancas y galgo crepitar-
todos los días entre la nieve y en el deshielo, sobre la
hierba de mayo, año tras año
huía de los lobos
ese caballo que ahora está muerto
atravesaba los bosques encendidos por la luna
quien lo saludaba fríamente.
Era castaño -acaso era una yegua-
ese caballo del que hablo. Nunca lo podré conocer.
Me han dicho que pasó como una sombra
que su vida no fue sino una sombra y sin embargo el caballo era luz.
Era un caballo ateniense. En sus ojos brillaba el fuego
de la verdad y la belleza,
pero nadie lo conoció.
Ese caballo que ahora viene vigilante hasta este poema
con los ojos agrandados por el insomnio de la muerte,
con la mirada de mi hermano y la sonrisa de fábula
a veces miraba a los hombres,
pero los hombres no sabían prestar atención a un caballo.
Ni el sabio ni el indiferente se preocuparon de indagar.
Y así el caballo pudo ir año tras año
hasta la fuente aquella y dicen
que se hicieron compañía
durante los durísimos tiempos.
No hablaban más que de sus cosas
en un lenguaje desconocido, más misterioso que el sueco
aquel caballo y aquella fuente.
La fuente era una comadre de las que todavía quedan,
vividora, aficionada
a los chismes.
El caballo era un caballero, no puede decirse otra cosa.
Dicen que galopaba como noticia que va corriendo
a propagar la prosperidad, como un mensaje
del rojo del verano.
Y nadie lo escuchó sino la fuente, nadie supo su signo
ni su símbolo,
nadie quiso saber sino la fuente de aquel caballo color hoja seca.
En el interior de un verso sueco descansa de su soledad
y ahora ha negado a este poema antes del amanecer
con grandes ojos semejantes a los de un antiguo profeta,
con ojos que no se preguntan si fue dios quien hizo la
muerte,
con grandes ojos elevados
a la categoría de potencias.
Sueño y sendero, sangre y oscuridad
que suenan como campanadas.
Hacia dónde vuelan. De su paso no queda
vestigio alguno. Y el caballo -desde la noche- mira y aprueba
no los ojos de la desapacible
sino la última luz de una brizna de hierba.

                                                                  "Capitán Elphistone" 1988
ANDREU, BLANCA
Los archivos griegos
Editorial   FUNDACIÓN J. MANUEL LARA
Tras nueve años de silencio, Blanca Andreu reúne en Los archivos griegos cuarenta poemas que cuentan entre lo mejor de su obra. Sensitivos, intensos, depurados, apuntan en su diversidad al ideal de una belleza en que pensamiento y realidad elemental buscan su integración en pos de otra conciencia más allá de los límites convencionales, mediada por la persecución de una forma alada de escritura, como se expresa en la invocación del poema inicial “Oda a los perros de Atenas”.

Mito y realidad vivida, la impronta del mundo griego es el medio unificador de las seis partes del libro. La primera da título al conjunto y conjuga naturaleza, memoria elegíaca, sentimiento amoroso y reflexión metapoética en versos de gran riqueza metafórica que apuntan a la formulación de esa otra conciencia intuida. La segunda, “Opus nigrum” presenta unas tonalidades más oscuras en la confrontación moral con la realidad de la guerra (“Desde Irak”), con los engaños del poder económico o literario (“Primera conclusión”, “Contra Faraón”) y frente a la experiencia de la temporalidad en “Muy lentamente sobre mí”, en el que sucesivas imágenes del transcurso dan paso a una reafirmación del deseo de conocimiento: “saborear y contemplar/ el color de los hechos/ hasta conocerme/ y comprender/ y saber qué otra cosa significas”.
Cierran el conjunto los tres poemas de “Del otro reino” que transportan a una atmósfera de esperanzado misterio simbolista el sentido todo del libro: “El cisne negro de Granada”, “Lupus in fabula” y “De los bosques”: tres significativas imágenes animales que se suman a la imaginación simbólica creada por la muy abundante fauna de estos poemas, en su mayoría metáforas de la elevación y de la pureza, y que merecería un estudio detallado.
La inteligencia poética de Blanca Andreu ha aunado claridad, ritmo expresivo y una desbordante riqueza de imágenes que hacen de Los archivos griegos el que para mí es el mejor de sus libros hasta la fecha. Extractos tomados de  Francisco Díaz de Castro en ElCultural.com
ANNEDA, ANTONELLA
Desde el balcón del cuerpo
Editorial VASO ROTO
Desde el balcón del cuerpo es el gran libro de madurez de su autora, una de las voces fundamentales de la poesía italiana contemporánea. Nuestro cuerpo, afirma la poeta,  es como un balcón: nos permite asomarnos a lo otro, pertenece a la casa pero no es la casa, está en el espacio pero no es el espacio, se encuentra suspendido. Lo único que el ser humano no puede gobernar del todo es su cuerpo; por ello la autora se asoma al balcón, y desde allí denuncia lo que la sociedad actual exige: la aparente verdad no expresada, sino recubierta, revestida de algo que no es: ¿Cuanta hipocresía es necesaria para revestir nuestro pecho?. Las respuestas nunca son unidireccionales, y en este libro se abren en esquejes, en voces diversas, que convierten el conjunto en un teatro en el que tonos y personajes se cruzan y se mezclan con las misteriosas casualidades de la existencia, y que demuestra que la contradicción no es más que un acuerdo más complejo.
La voz de Antonella Anedda (Roma, 1958) es una de las más reconocibles de la poesía italiana de su generación, y quizás la más traducida al castellano. Vaso Roto edita ahora Desde el balcón del cuerpo (su libro de 2007) después de que antes aparecieran Residencias invernales (1992) y Noches de paz occidental (1999). 
Desde el balcón del cuerpo supone una evolución clara en la poesía de Anedda en relación a sus títulos anteriores. No es que Anedda no hubiera recurrido al matiz narrativo o al recuerdo personal en sus entregas previas, pero nunca como en este libro había abordado el poema de tono biográfico. 
Este libro de Anedda es, pues, un intento de explicación del yo desde el interior de su frontera más evidente: el cuerpo. Y la pregunta más insistente del cuerpo es el dolor, y la indiferencia de los otros, la respuesta que más a menudo obtiene. El libro es un escalón más en uno de los ejercicios de autoindagación más fascinantes de la poesía europea contemporánea.  
Extractos tomados del blog Rima Interna de Martín López-Vega.
ANÓNIMO
Poema de Gilgamesh
Editorial  CÁTEDRA
El Poema de Gilgamesh es la primera epopeya de la Literatura universal. El texto, cincelado en unas tablillas encontradas en la biblioteca del palacio de Asurbanipal, descubierto en el siglo XIX, relata las aventuras de Gilgamesh (legendario rey de Uruk, cuya historicidad es muy probable) y su amigo Enkidu (nacido humano y personaje enteramente ficticio).

Dejando aparte las cuestiones eruditas, profusamente estudiadas en la versión española del profesor Lara Peinado, el Poema del Gilgamesh, compuesto varios milenios antes de nuestra era, recoge ya los arquetipos que jalonan las grandes obras literarias posteriores: el descubrimiento del amor y la amistad, la necesidad de aventura, el desdén hacia los dioses, la búsqueda de la inmortalidad, el miedo a la muerte, la lucha frente al destino…
Del poema -incompleto en alguna de sus partes- se ha rescatado más de una versión. Originalmente la obra fue una creación sumeria, pero su forma actual responde a las sucesivas refundiciones del texto en época paleobabilónica. Aquí hemos traído un extracto de la octava tablilla, en su versión asiria, en la que Gilgamesh llora la muerte de Enkidu.   Selección y Comentario de Nacho Segurado en 20minutos.com
TABLILLA VIII
¡Escuchadme, ancianos de Uruk! ¡Jóvenes, escuchadme!
soy yo quien llora por Enkidu, mi amigo,
estallo en amargas lágrimas, como una plañidera.
¡Oh, tú, hacha de mi costado, socorro de mi brazo,
espada de mi cintura, escudo ante mí, garantes de mi victoria,
túnica de mis fiestas, cinturón de mis placeres!
¡Amigo mío, mulo vagabundo, onagro del monte,
leopardo de la estepa,
Enkidu, amigo mío
nosotros juntos habíamos escalado la Montaña,
habíamos capturado y matado al Toro Celeste,
habíamos abatido a Khumbaba, que moraba en el
Bosque de los Cedros!
Y ahora, ¿qué sueño se ha apoderado de ti
para que tú hayas perdido el conocimiento y no me oigas?
ADONIS
Árbol del Oriente  (Antología Poética 1957-2007)
Editorial  VISOR
La extensa obra de  Adonis  (Siria, 1930) -a sus 17 libros de poemas habría que añadir 13 volúmenes de ensayos y estudios críticos- representa en su conjunto una de las experiencias más densas y fértiles de la literatura árabe contemporánea: no en vano, en los últimos años su nombre suena siempre en los rumores que corren sobre los candidatos al Premio Nobel de Literatura. Pero con Nobel o sin él, nadie puede arrebatar a  Adonis  ese empeño en la reconstrucción de un lenguaje poético radicalmente nuevo que, sin embargo, extrae en buena parte su fuerza expresiva del legado clásico árabe. La gran aventura de  Adonis  -y la de otros autores árabes a partir de los años cincuentena del pasado siglo- consiste en introducir la poesía árabe en la contemporaneidad, llevar a cabo en su literatura una revolución paralela a la realizada en Europa con la aparición de los parnasianos y el simbolismo francés. la magnitud de la ruptura que provoca en la tradición poética árabe sólo puede entenderse si pensamos que las experiencias ajenas que ha de incorporar no se reducen a ese gran salto adelante de la poesía europea de fines del siglo XIX, sino que comprenden también las riquísimas consecuencias que produjo en el primer tercio de fines del siglo XIX, sino que comprenden también las riquísimas consecuencias que produjo en el primer tercio del siglo XX, como la poesía vanguardista o experimental y el surrealismo. aventura del poeta  Adonis, del ciudadano del mundo Alí Áhmed Saíd Esber, que se refleja con voz personal e inconfundible en poemas que van y vienen de la poesía occidental contemporánea a la poesía árabe clásica, pasando por la oscura herencia del sufismo, la literatura mística musulmana.
ADONIS
Este es mi nombre
ALIANZA Editorial  
Adonis, seudónimo del sirio-libanés Ali Áhmed Saíd Ésber, es uno de los más importantes autores en lengua árabe de la actualidad. En 1954 fue encarcelado por sus actividades políticas. Dos años más tarde se establece en Beirut y en 1962 adopta la nacionalidad libanesa. En 1957 fundó 'Poesía', revista poética de vanguardia de enorme importancia en el desarrollo de la nueva poesía árabe de los 50. En 1961 estudió en París con una beca y regresó después a Líbano. Permaneció en Líbano durante la década de la guerra civil (1975-1985). Fue catedrático de literatura árabe en la Universidad del Líbano. Ante la intervención israelí de 1982, estableció su residencia en París.
Poeta, ensayista y traductor, de su amplia obra poética destacan Canciones de Mihyar el de Damasco (1961), Libro de las huidas y mudanzas por los climas del día y de la noche (1965), Este es mi nombre (1971) y los tres tomos de El Libro (1995-2002).  Este es mi nombre está conformado por tres extensos poemas que, inicialmente, fueron escritos entre 1969 y 1971; unos años cruciales para el mundo árabe y su literatura:
     Prólogo a la historia de los reyes de Taifas
     Éste es mi nombre
     Epitafio para Nueva York
La guerra de los seis días, en la que Israel se anexionó los territorios palestinos y parte de Egipto, Líbano y Siria, marca un antes y un después en esa cultura. Era junio del 67 y desde entonces en los países árabes se habla de la literatura posterior a Huzairán, a Junio. La poesía posterior a Junio denuncia no sólo el expansionismo militar de Israel y su utilización del terrorismo de estado en asesinatos selectivos o indiscriminados, sino también la debilidad de los países árabes.
De esa humillación surge este libro de Adonis, esta poesía crítica e ideológica.
      Un niño es el rostro de Jaffa. ¿Florecerá el árbol seco?

Ese es el primer verso del Prólogo a la historia de los Reyes de Taifas. La frase se repite como una salmodia en otros lugares del poema y se completa con versos como estos:
     Toda agua es el rostro de Jaffa, 
     toda herida es el rostro de Jaffa, 
     los millones de hombres que gritan ¡no! 
     son el rostro de Jaffa. 
     Los amantes en el balcón, los amantes encadenados,
     los amantes que yacen en la tumba
     son Jaffa.
     La sangre que mana del costado del mundo
     es Jaffa.
"Epitafio para Nueva York" es un poema dividido en diez partes compuesto en 1971 e incorporado después a Este es mi nombre. Se trata de un texto experimental en el que, en palabras de Federico Arbós, "sitúa su escritura en una encrucijada múltiple de culturas y lecturas, de posturas vitales, estéticas e ideológicas" y donde Walt Whitman y el Federico García Lorca de Poeta en Nueva York está muy presentes. "Las imágenes 'fotografían' la crueldad, la confusión, la insolidaridad de la Gran Manzana, urbe por excelencia del siglo xx, descarnada pero atrayente, vital y desmesurada." 

AJMÁTOVA, ANNA
Requiém. Poema sin héroe
Editorial  CÁTEDRA
Anna Andréievna Gorenko (1889-1966) Como poeta adoptó el apellido de su noble bisabuela tártara.
La mirada de esta mujer poeta abarca diversas épocas marcadas por el tránsito: entre dos siglos, dos revoluciones y dos guerras. Es testigo de convulsiones profundas, tanto en el ámbito artístico como político y social. Su obra siempre está relacionada con sus experiencias vitales. Ella se erige como la trágica voz de la memoria de su pueblo. La revolución rusa de 1917 tuvo trascendentales consecuencias para Anna y su familia. En 1921 su marido fue acusado de conspiración y fusilado. Más tarde, su hijo será también arrestado y deportado a Siberia.
Los poemas de Anna se prohibieron, fue acusada de traición y deportada. Por temor a que fusilaran a su hijo quemó todos sus papeles personales. En 1944 pudo regresar a Leningrado con su hijo, ciudad devastada tras el asedio nazi.
En 1945 el joven intelectual británico Isaiah Berlin quiso visitarla antes de regresar a Londres. Ese encuentro se prolongó durante veinte horas durante las cuales Anna le leyó sus poemas y se sinceró con él; este hecho produjo trágicas consecuencias ya que su hijo volvió a ser encarcelado durante diez años. Mas en esta ocasión la escritora se negó a silenciar su voz y siguió adelante con su poemario más importante, Réquiem, donde explica que en aquella Unión Soviética los únicos que estaban en paz eran los difuntos, ya que los vivos pasaban su vida yendo de un campo de concentración a otro. 
Brodsky habla de algo, que los que desconocemos la lengua rusa, no estamos capacitados para  apreciar: la extraordinaria musicalidad de los versos de Ajmátova, su ritmo y su metro propios, que emergían de sus versos como una respiración secreta.
Los estudiosos dividen su obra en tres períodos: el primero corresponde al ciclo poético que comprende de 1912 a 1922.  El segundo período (1922-1940) está constituido por unos años de  silencio creativo y la ruptura de ese silencio con el Requiem. Ajmátova, como muchos artistas y poetas que no se pusieron del lado de la Revolución fue perseguida y censurada. Durante trece años (1922–1935), coincidiendo con el terror stalinista, fue incapaz de crear nada. Este silencio impuesto, pero también autoinfligido, quedó conjurado a  partir de una visita a  Mandelshtam, que ya había sido desterrado. Las conversaciones con el amigo poeta le devolvieron la voz y ésta se alzó con los primeros compases del Requiem.
 La experiencia personal y compartida del dolor, que muestran sus versos, es la inversión de las tesis oficiales del “realismo socialista”. La poeta habla sobre asuntos reales como la experiencia del horror; y no de la imagen idílica del paraíso soviético cantado por los propagandistas del régimen. Hablar sobre la realidad era el principio acmeísta, y cuando la realidad es trágica la voz de la poeta es canto de ultratumba, lamento y requiem.

El tercer ciclo poético de Ajmátova (1940-1965) comienza con una serie de poemas épicos, de llamada a la resistencia contra la invasión nazi, en la que los rusos llamaban la Guerra Patria. Cuenta en sus notas autobiográficas que, al igual que otros poetas, actuó con  frecuencia en hospitales, leyendo poemas a los combatientes heridos. Esto le valió una rehabilitación parcial. En esta tercera y última época, y a lo largo de veintidos años, fue escribiendo el Poema sin héroe, en el que reconstruye su vida pasada de la época modernista en Petersburgo. Para algunos autores este es el texto fundacional de la modernidad del siglo XX, los mismos que consideran a Pushkin como el fundador de la modernidad del siglo XIX. Todo el Poema  respira una nostalgia de cultura universal, en la que se sintió inmersa. El Poema es la crónica poética de la cultura rusa de la modernidad.

REQUIEM
No me amparaba ningún cielo extranjero,
no, alas extranjeras no me protegían.
Estaba entonces entre mi pueblo
y con él compartía su desgracia.
                                           1961
EN VEZ DE PRÓLOGO
Diecisiete meses pasé haciendo cola a las puertas de la cárcel, en Leningrado, en los terribles años del terror de Yezhov. Un día alguien me reconoció. Detrás de mí, una mujer –los labios morados de frío- que nunca había oído mi nombre salió del acorchamiento en que todos estábamos y me preguntó al oído (allí se hablaba sólo en susurros)
   -¿Y usted puede dar cuenta de esto?
   Yo le dije:
   -Puedo.
   Y entonces algo como una sonrisa asomó a lo que había sido su rostro.
                                                                     Leningrado, 1 de abril de 1957
     INTRODUCCIÓN
     En aquel tiempo sonreían
     sólo los muertos, deleitándose
     en su paz, y vagaba ante las cárceles
     el alma errante de Leningrado.
     Partían locos de dolor los regimientos
     de condenados en hilera y era
     el silbido de las locomotoras
     su breve canción de despedida.
     Nos vigilaban estrellas de la muerte,
     e, inocente y convulsa, se estremecía Rusia
     bajo botas ensangrentadas, bajo
     las ruedas de negros furgones.
ALEIXANDRE, VICENTE
Espadas como labios
Editorial  CASTALIA
Vicente Aleixandre, uno de los poetas más relevantes de la Generación del 27 y Premio Nobel de Literatura en 1977, nace en Sevilla el 26 de abril de 1898. Su primera infancia transcurre en Málaga y, con once años, se traslada a Madrid donde pasará el resto de su vida. 
Se suelen definir tres etapas en la obra poética de Aleixandre. Una primera que podemos denominar “cósmica” y que es plenamente surrealista,  en la que Aleixandre crea un poderoso mundo poético donde las fuerzas cósmicas y telúricas -la tierra, el mar, el sol, el fuego, la selva...- se sienten como arrebatadas por un fuerte impulso del mundo.
Integran esta primera etapa obras cumbre de la talla de  Espadas como labios, Pasión de la tierra, La destrucción o el amor y Sombra del Paraíso.
La segunda etapa es más concreta, la Naturaleza pasa a un segundo término y el poeta se centra en las peripecias del vivir humano. Abandona el surrealismo e intenta una mayor comunicación con los hombres. Frente a una poesía ahistórica e intemporal, ahora irrumpe el acontecer humano, las vicisitudes de una existencia concreta, el hombre en primer plano y no como individuo aislado, sino como un miembro de lo comunal:  Historia del corazón (1945)
La Tercera Etapa tiene como tema principal la visión del vivir humano como un accidente cósmico. En estos dos libros (Poemas de la consumación y Diálogos del conocimiento) hay matices formales nuevos: en el primero el poeta habla consigo mismo y en el segundo el poeta permanece en la sombra y hablan interlocutores distintos, aunque no ajenos.
Aleixandre es un maestro del verso libre, forma que maneja con pujante originalidad en La destrucción o el amor, y que eleva a una belleza «clásica» en Sombra del paraíso
          De Espadas como labios (1932), escribió Dámaso Alonso que sus poemas no tienen "sentido común", sino sólo "sentido poético". Podría decirse que la inspiración es irracionalista, casi neorromántica, y el principio fundador de las figuras es la intuición, el lirismo traspasado por un prisma individual. En el libro predomina la fuerza erótica, continuación del torbellino de las voces de la tierra.      Reseña completa en este blog.
ALEIXANDRE, VICENTE
La destrucción o el amor
Editorial
La obra de Aleixandre está marcada por su constante examen del valor de la vida frente a la destrucción que imponen el tiempo y la muerte. También por la defensa de lo elemental, de lo puro contra lo artificial, lo falso; la vestiduras que impone la civilización.
Ese hombre elemental inmerso en un caótico cosmos pugna por hallar la luz, una unidad armoniosa y pura, que el poeta fija en el amor. Según Bousoño, Aleixandre hace de la solidaridad amorosa entre el cosmos y el hombre el centro de su actividad literaria.
El libro cumbre es La destrucción o el amor,  (1935); para él la esencia amorosa se da cuando el amante se destruye para vivir en el ser amado; se produce una fusión, que le lleva a identificarse con todo lo creado. Aquí nos encontramos con la exaltación de todo lo desnudo y natural, del amor como pasión telúrica y el sentido destructor de su realización, la muerte como vida, elementos todos que no son más que variaciones sobre el gran tema de esta etapa: la vuelta a la naturaleza. Como señala Bousoño, estamos ante el amor-pasión, amor total en sí mismo y, por tanto, un amor que al mismo tiempo es destrucción: cada uno de los amantes quiere ser el otro. 
ALEIXANDRE, VICENTE
Pasión de la tierra
Editorial
 Es en Pasión de la tierra (1935), compuesto por poemas en prosa, donde aparece el deseo del poeta de fundirse con la naturaleza. Por ello, defiende lo auténtico y lo espontáneo y arremete contra las trabas sociales que impiden conseguirlo. Es de difícil comprensión debido al irracionalismo que le embarga, aunque no se puede hablar de escritura automática. Es un libro radicalmente surrealista.  Los poemas de Pasión de la Tierra  dan cauce al surrealismo, concebido éste como una visión nueva, "revolucionaria" de las fuerzas conscientes e inconscientes que se hallan en el corazón del hombre, de lo que se mueve debajo de las palabras, de los impulsos casi orgánicos que las animan, de las profundas conexiones que dan fundamento a las imágenes más sorprendentes.  

ALEIXANDRE, VICENTE
Sombra del paraíso
Editorial CÁTEDRA
Esta obra fundamental se publica en 1944; es un libro pesimista y triste, donde el hombre añora melancólicamente el paraíso perdido, desde la tierra de exilio y su soledad. Como anota Bousoño, este libro influyó en los jóvenes poetas, situando a Aleixandre como guía y maestro. En esta obra se mantiene el sentimiento panteísta amoroso de la naturaleza, pero en un tono más sereno y reposado, y también más pesimista. Es un libro en que se evoca nostálgicamente un mundo paradisíaco, virginal -la primera aurora del mundo-, del que el poeta se siente desterrado. O, quizá, según otra interpretación, se trata de una sublimación del deseo del poeta de vivir una existencia pura y elemental, en reacción contra la vida artificial y limitada de la ciudad, y acaso también contra la fealdad y crueldad de la reciente guerra civil. En Sombra del paraíso, como en La destrucción o el amor, abundan las imágenes visionarias, telúricas y cósmicas, de solidaridad ardiente con el mundo animal, mineral y vegetal. Pero el estilo se hace más claro y transparente en Sombra del paraíso, donde no encontramos ya las huellas surrealistas de los libros anteriores.         Reseña completa en este blog
AMMONS, A. R.  
Basura y otros poemas
Editorial LUMEN
A. R. Ammons (Carolina del Norte, 1926 - Nueva York, 2001) publicó en 1993 el poema Basura. Su génesis la explica Daniel Aguirre en su prólogo, Basura o la traducción entre el vertedero y el vertido:

Ammons buscaba un tema inagotable en 1987 cuando vio una montaña de desperdicios mientras conducía rumbo al norte por una autopista de Florida. Ammons mecanografió el poema, veloz e improvisadamente, en un rollo de papel para calculadora y luego partió el papel en dieciocho secciones de aproximadamente un pie de longitud.
Semejante materia requería una forma flexible donde cupiera volcar la lengua en un persistente proceso de deformación: una forma dialéctica capaz de plasmar el incesante transcurrir entre lo concreto y lo abstracto, lo orgánico y lo inorgánico, lo hecho y lo deshecho, lo aprovechable y lo desechable, lo sublime y lo vil, la vida y la muerte.

Con esa base se desarrolla este soliloquio poético en el que se suceden las reflexiones autobiográficas, la conciencia del tiempo y las alusiones a la realidad exterior: desde las cualidades proteínicas de los brotes de soja hasta los árboles, los talleres de escritura, los animales del jardín o ese buldózer que Ammons vio en un vertedero de Florida y desencadenó la escritura de un libro que, como sus Collected Poems veinte años antes, mereció el National Book Award.
Y en ese lugar intermedio donde se cruzan la mirada del poeta y el mundo tóxico se genera este poema sobre el residuo, sobre la materia pringosa que se convierte en imagen –metáfora y metonimia a un tiempo- del mundo y de la poesía, que es el resultado de un acarreo de materiales  muertos que se revitalizan en el texto para dar lugar a una reflexión sobre la vida y la escritura, sobre el proceso creativo.       Extractos tomados del artículo de Santos Dominguez en el blog EncuentrosconlasLetras
Basura tiene que ser el poema de nuestra época porque                        (fragmentos)
la basura es lo bastante espiritual y creíble como para

embargarnos la atención, estorbando, poniéndose por medio,
amontonándose, apestando, manchando los arroyos

de marrón y de blanco cremoso: qué otra cosa nos aparta
de los errores de nuestros ilusorios usos, no la tentación

de carecer de porquería, eso resulta remoto, y,
en cualquier caso, inimaginable, poco realista: yo no soy un

abreboquetes o tapaboquetes: métele el dedo
a la dama (qué digo, mierda, al dique), que no derrame

el fluir de la creatividad, lo que viene aflorando, futurista,
los orígenes que fomentan la porquería: junto a la I-95, en

Florida, donde es raso el terreno como son rasos océano
y golfo, surgen montones de desechos (porque si sacas una

cosa para hacer sitio y meter otra dentro, qué ocurre con
la cosa que has sacado: lo mismo pasa con las tumbas),

se arrastran los camiones de basura como con reverencia,
como si ascendieran por zigurats hacia las altas aras

que conservan con vida gaviotas y basura, ofrendas
a los dioses de la basura, la represalia, la expectativa


AMARAL, ANA LUISA
Oscuro
Editorial  OLIFANTE
     Ayer por la noche y antes de dormir,
     la alegría más pura
     de un cielo
     en medio del sueño que se escapa, solemne
     la emoción y la alegría más pura
     de un día entre niña y casi grande”.
Con estos versos luminosos se abre Oscuro, el primer libro en España de la excelente poeta Ana Luísa Amaral (Lisboa, 1956), una de las voces más sugerentes y sólidas de la lírica lusa actual.
Oscuro es un libro hondo, una especie de diálogo polifónico con algunos de los ejes vertebrales de la cultura portuguesa (con Camões y Pessoa en primer plano) y cuyo telón de fondo viene dictado por una revisión activa y en clave humana de la propia historia nacional, sea real o mítica. La hiperidentidad lusitana a la que se ha referido Eduardo Lourenço como una de las huellas más profundas de la cultura vecina se refleja en estos poemas, que se sirven de la lírica para introducirse en el territorio de la épica, ese género que construye el día a día de la historia de Portugal y de las historias de los portugueses.
Con estos materiales, Ana Luísa Amaral dialoga con las voces del pasado a la luz de los deslumbramientos del presente, perpleja ante los misterios recónditos del enigma de la existencia (“La lumbre que las sustenta, / a estas voces, / viene de más dentro, y yo no sé nombrarla”). Una poeta imprescindible del panorama lírico portugués, por fin accesible. 
ASHBERY,  JOHN
Autorretrato en espejo convexo
Editorial  DVD
El «Autorretrato» acumula «fragmentos de soliloquios interiores atravesados de aprensión, dudas, basura sapiencial, ideologemas, residuos visuales y esperanzas abatidas». El autor siempre consideró intentar crear un discurso donde tuviera cabida lo aleatorio, lo fragmentario, el esfuerzo por construir un contenedor donde regurgitar sus meditaciones y jaculatorias.
De hecho siempre tuvo una ambición recurrente, la incorporación de la vida al arte, de la realidad fluyente e imprevista, carente de un sentido deliberado, al espacio del poema. «Todo momento está rodeado de un montón de cosas de la vida que no añaden más significado pero son parte de una situación con la que creo que estoy tratando cuando escribo». Y en otro lugar añadía, apropiándose de la distinción de Lévi-Strauss entre bricoleurs y ingénieurs: «yo soy un bricoleur, alguien que pega cosas». El riesgo de este proceder, obviamente, era que si todo es susceptible de entrar a formar parte del poema éste termina no necesitando el filtro del poeta y convirtiéndose en una mera reduplicación del caos cotidiano, extremo que Ashbery había rozado deliberadamente con Three Poems pocos años antes, con su ausencia de toda jerarquía y su disolución del yo como asidero para una voz relativamente coherente.
Sólo unos pocos han sabido advertir que lo característico de Ashbery es su exploración de los procesos psíquicos que habitualmente soslayamos o desatendemos en nuestra percepción cotidiana. Su trabajo, igual que en el «poema de la mente» que perseguía Wallace Stevens, tendría como objeto primordial precisamente «el modo en que la mente trata la materia aleatoria que entra en ella» (Shapiro 1979, xiii). «Autorretrato en espejo convexo» es un caso muy particular de ese temperamento.      Poema en este Blog  y  Reseña en este Blog
ATENCIA, MARIA VICTORIA
Las Iluminaciones
Editorial SALTO DE PÁGINA
María Victoria Atencia nace en Málaga, el 28 de noviembre de 1931. A los diecinueve años conoce a Rafael León, maestro impresor y su marido más tarde. Un día de 1953 Rafael se lleva a la imprenta Dardo algunos de los borradores de María Victoria (un cuaderno de ejercicios que ella jamás revisó ni pensó publicar) y le devuelve el cuaderno “Tierra mojada”, su primera publicación. Con esta sorpresa consigue, como quería, comprometerla en su nueva ocupación. Así, en 1961 publica sus dos primeros libros, Arte y parte y Cañada de los ingleses. Es autora de obras como 'Ex Libris' y 'Marta y María', así como de la reciente 'Las iluminaciones. Antología y poemas inéditos'.
Tiene una nómina de poetas que la acompañan desde 19 años: San Juan de la Cruz, Góngora, Juan Ramón Jiménez, Rilke, Cavafis… En 2014 gana el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Los miembros del jurado  resaltaron su capacidad para “convertir lo cotidiano en algo trascendente”, como en el poema a Una hoja:
Fría y rugosa, apenas
debió correr un agua por eso que llamamos
su memoria o sus nervios,
en el bosque en que supo el latido del día
y se ofrecía al aire
esta lámina u hoja vegetal de mi mundo,
materia que se arrastra y me arrastra.
Otro miembro del jurado, Jaime Siles señaló:“es una voz muy singularizada, que es más religiosa que mística, y que nos hace ver matices absolutamente insospechados. Nos renueva la visión de la realidad y, al mismo tiempo, dota al lenguaje de una precisión extraordinaria”.
Hay siempre en los poemas de Atencia una aspiración a la belleza y ese término es aquí justo pese a que pueda resultar hoy algo desacreditado o, al menos, no muy usual.
La dicción de los poemas de Atencia es en términos generales sencilla, el léxico, la sintaxis; eso sí, siempre todo sirviendo a una armoniosa musicalidad, imagen de un orden, cósmico y espiritual, imagen uno del otro, tal que “Una lágrima puede / comprometer el curso de las constelaciones”. Así pues, sí, en esta cosmovisión hay un orden -y ésta es una idea clásica: “Debida proporción” da título a un poema-, pero su equilibrio es inestable, hay siempre algún accidente que está a punto de quebrarlo y desbaratarlo todo, por lo que fijar el instante en que la intuición poética tiene la percepción de ello es, digámoslo así, el alma del poema, si se prefiere, su razón de ser. A eso responde la escritura de Atencia, de una delicadeza -otra palabra desusada en la crítica, pero también justa- como muy pocas.
Los poemas dan fe de un amor a la vida y el conjunto viene a construir un gran cántico, es la vida escrita, de ahí que en “La tinta, el curso azul” se presente “como una vena que me recorriese y tiño / y escribo y leo y sufro su latido,” Cántico en que belleza, vida y muerte se anudan y, así, la podredumbre de un dranúnculo es “testimonio de vida”. Poesía de excelencia.
Extractos del artículo de Túa Blesa en ElCultural.com
     Noche oscura

     Quien apiña la noche bajo el embozo, vuelve
     a negarme por huésped de su amor cotidiano
      y la palabra -el tenue susurro del aliento,
     que apenas significa- con la alondra primera
     teje la frágil trama de la desesperanza:
     contra sí se debate el que combate a solas.

     Amante el más difícil, que hasta el alba persigo:
     en tu vacío encuentra mi poema su hechura.
AUDEN, W. H. 
Canción de cuna y otros poemas
Editorial  LUMEN
De los llamados poetas del “grupo de Oxford” es seguramente Auden (York, Inglaterra, 1907 - Viena, 1973) el que ha tenido una mayor resonancia, aunque el nombre de Stephen Spender, su compañero y en cierta medida maestro, no se queda a la zaga. A los dos les unió, además de sus años formativos y su afán viajero, la experiencia de la guerra civil española, en la que participaron como voluntarios. De hecho, los poetas del grupo evolucionaron, salvo alguna excepción, de las ideas marxistas hacia tonos y temas más metafísicos. La guerra de España quizás estableció un antes y un después en sus ideas y desengaños. De hecho, su conocido poema “España, 1937” revela las excrecencias de un tiempo sometido a las ideologías ciegas, que él denuncia con expresiones contundentes: “la autoritaria sombra de la libertad”, el “asesinato necesario”, el “derroche de energía”, o la “aburrida reunión”. Y cierra el poema señalando el camino hacia otra libertad: en el tiempo de la derrota, en el lugar de la Historia, la solución en un tiempo confuso que no admite el perdón es la “piedad”.
Como señala muy bien Iriarte, el prologuista y traductor de esta abarcadora e iluminadora antología, lo que cuenta es el fin de “aspirar a la plegaria perfecta” que la poesía sea “un acto de resistencia frente al caos”.
Como un gran friso de su voz ya madura -no olvidemos que están escritos entre 1935 y 1939- se despliega ese poema de poemas que son las “Doce canciones”. En ellas, el autor entabla con sus palabras un combate entre lo temporal y lo intemporal, entre historia e intrahistoria. Un ejemplo modélico en este sentido es la canción IX (“El blues de la muralla romana”) en el que la anécdota de este poema engañosamente historicista se ve rebasada fecundamente por la anulación de los tiempos concretos. Parece que el escritor escribe a la ligera y que el humor es la base del poema, cuando hay en éste una carga simbólica y un desenlace plenamente metafísico.
             BLUES DE LA MURALLA ROMANA
Sobre el brezo sopla el húmedo viento
Tengo piojos en mi túnica y congestión nasal.

La lluvia cae repicando del cielo
Soy soldado de muralla, no se por qué.

La neblina se arrastra sobre la dura piedra gris,
Mi novia está en Tungria; duermo solo.

Aulus anda tras ella en su casa,
No me gustan sus modales, no me gusta su casa.

Piso es un cristiano, adora a un pez;
Si fuera por él, no habría besos.

Ella me dio un anillo pero lo perdí jugando a los dados;
Quiero a mi novia y quiero mi paga.

Cuando sea un veterano con solo ojo
No haré más que mirar al cielo.
 Estamos ante el poeta verdadero, representado por algunos de sus más bellos y complejos poemas, cuidadosamente escogidos y trasladados a nuestra lengua
Extractos tomados del  Artículo de Antonio Colinas en ElCultural.com
BACHMANN, INGEBORG
El tiempo postergado
Editorial CÁTEDRA
Esta austriaca nacida en Klagenfurt (Corintia) fue poetisa, novelista y narradora de relatos. Se dedicó al periodismo antes de escribir su primer libro de poemas El tiempo postergado (1953). A partir de entonces se convierte en un personaje público, no sólo por sus versos, sino por esa inusual combinación de sensualidad e inteligencia que llama la atención en un mundillo literario por entonces únicamente masculino. Mujer inaccesible y misteriosa, de extrema fragilidad, su voz quebrada y casi rota está llena de referencias filosóficas, desde Wittgenstein a Heidegger, pasando por Walter Benjamin o Simone de Beauvoir. Tuvo intensas relaciones con los escritores Paul Celan y Max Frisch, y más tarde atravesó duras crisis personales y de salud, evitando cada vez más las apariciones en público. Después de publicar su primer libro en prosa, A los treinta años (1961), se mantuvo durante diez años sin publicar apenas nada. Considerada como una de las más importantes poetisas de la postguerra, en los últimos años de su vida, Italia fue su patria adoptiva. Falleció en Roma, como consecuencia de las graves quemaduras que un incendio en su casa le produjeron.
Ensombreció su juventud la depresión económica, amén del paulatino crecimiento del fascismo austríaco y finalmente la llegada del nazismo. Estas vivencias clave estarán presentes a partir de entonces en toda la obra en forma de una sensación de precariedad de la existencia, de un "vivir amenazado". Sus estudios de Derecho, Psicología, Germánicas y Filosofía Pura finalizaron con una tesis doctoral crítica sobre la filosofía existencial de Martin Heidegger. Asimismo contribuyeron en gran medida al desarrollo de su poética, influenciada principalmente por la filosofía neo-positivista Ludwig Wittgenstein ("Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo").
En 1947 conoció a Paul Celan, con quien mantuvo una intensa relación. Juntos mantuvieron a lo largo de los años un "diálogo literario-amoroso", que se continuó en las respectivas obras hasta la muerte de ambos poetas. Sobre todo el primer poemario, El tiempo postergado (1953), está lleno de referencias intertextuales a la poesía de Paul Celan, como se ve en Decir lo oscuro, que retoma el verso "Nos decimos palabras oscuras" de Corona (Amapola y memoria, 1952). Este diálogo en los poemas continuó, tras el suicidio de Celan en 1970, hasta la novela Malina y Tres senderos hacia el lago, dos homenajes al amigo desaparecido.
1953 fue el año de su definitiva consagración como poeta. Publicó El tiempo postergado que tuvo gran impacto. No sólo hablaba un lenguaje nuevo, de ‘alta tensión’ entre pathos lírico y visión desilusionada del mundo, vestida de una gran densidad de imágenes; sino también porque tocaba el nervio de la época con su lamento ante un mundo en ruinas y su advertencia contra la restauración del nacionalismo militante. Ya el título recogía el tópico bíblico de lo transitorio de la existencia humana, y enlazaba con lo que preocupaba a la gente en la inmediata posguerra.
El tiempo aplazado
Se avecinan días más duros.
El tiempo aplazado hasta nuevo aviso
se anuncia ya en el horizonte.
Pronto tendrás que anudarte las sandalias
y ahuyentar a los canes hacia las granjas de la tierra baja.
Que las vísceras de los peces
se han quedado frías al viento
y la luz de las flores de los altramuces arde ya mortecinamente.
Tu mirada se abre paso a través de la niebla:
el tiempo aplazado hasta nuevo aviso
se anuncia ya en el horizonte. 
En la otra orilla se te hunde la amada:
la arena sube ya por su cabellera ondeante,
no le deja hablar,
le ordena callar,
la encuentra mortal
y dócil para la despedida
tras cada abrazo. 
No vuelvas la mirada.
Anúdate las sandalias.
Ahuyenta a los canes.
Arroja los peces al mar.
¡Apaga las flores de los altramuces! 
Se avecinan días más duros.
A raíz del premio del Grupo 47, el semanario Der Spiegel le dedicó a la "gran promesa de la poesía alemana" el reportaje titular, y la lanzó así a la fama en los países del habla alemana.
BACHMANN, INGEBORG
Invocación a la Osa Mayor
Editorial HIPERIÓN

En aquel momento álgido de su carrera literaria, Ingeborg Bachmann tenía 27 años. Posteriormente se trasladaría a Italia y esto se hizo muy patente en el segundo poemario, Anrufung des Großen Bären (Invocación a la Osa Mayor, 1957), con la radiante presencia de los paisajes mediterráneos. Mar, vid y olivo, son saludados como remedios de revitalización. Sin embargo, no dan una imagen idealizada, romántica de Italia. Esta se basa más bien en los contrastes entre pasado histórico y actualidad caótica, entre esplendor natural y miseria social, ejemplificados en El primogénito país, En Apulia o en los poemas sobre Roma. Italia fue el "país de mi alma" de Ingeborg Bachmann.
Si bien este libro ya no tiene el pathos acusador de El tiempo postergado, continúa la denuncia de un mundo devastado, sin amor, donde poderes arbitrarios y amenazantes -la figura de la Osa Mayor- utilizan al individuo como juguete. Al mismo tiempo se incita a la resistencia y a la confianza en las fuerzas salvadoras del amor y de la escritura. La personificación de esta fuerza es la lechuza del poema Mi pájaro.
Tras la publicación de su segundo poemario, Ingeborg Bachmann se alejó paulatinamente de la poesía y se centró más en la prosa que paralelamente había continuado escribiendo. Pronto tuvo que enterarse del rechazo de su narrativa por parte de la crítica, que en su mayoría no estaba dispuesta de ver más allá del encasillamiento de poeta lírica.
A partir de 1959 empezaron a publicarse en revistas los relatos que formarían el libro A los treinta años. Los relatos son una transposición de su poética a un nivel más palpable, donde situaciones y personajes ficticios forman un ciclo cerrado para ejemplificar ideas, como los límites de la metafísica, la aniquilación del individuo en el contexto social, o la función del lenguaje en la sociedad, todos ellos tratados ya en el relato titular. Su protagonista, que experimenta a los treinta años un gran crisis, al darse cuenta que su vida está definitivamente condicionada, reflexiona sobre su pasado, sobre el rumbo a tomar y sobre su identidad.
Junto con Malina -considerado la "obertura"- y el fragmento Réquiem para Fanny Goldmann constituye lo que Ingeborg Bachmann llamó su "proyecto de prosa", la trilogía ‘Formas de morir’, a la que se dedicó exclusivamente los últimos años de su vida.
Las tres novelas de la trilogía indagan en los mecanismos del poder: por un lado a nivel colectivo, entre individuo y sociedad en el mundo occidental capitalista y, por otro lado, a nivel individual, entre hombre y mujer en el patriarcado -tanto Franza, como Fanny, como el Yo femenino de Malina se subordinan a las exigencias del hombre que aman y quedan al final aniquiladas. 
Durante su ocupación con el "proyecto de prosa" Ingeborg Bachmann sólo esporádicamente escribió algún poema. Después de Invocación a la Osa Mayor, publicó 18 poemas sueltos más, de los que Ningunas Delikatessen expresa explícitamente su renuncia a la poesía, que ya no le servía para "mover algo", como exigía. Estos poemas se pueden considerar su testamento poético ya que plasman sin artificios estéticos las preocupaciones de la autora, en primer lugar su desconfianza en el leguaje, como en Vosotras palabras, el poema dedicado a Nelly Sachs.
     ¡Vosotras, palabras, levantáos, seguidme!
     y aunque ya estemos lejos,
     demasiado lejos, nos alejaremos una vez
     más, hacia ningún final.
     No aclara.
     La palabra
     sólo arrastrará
     otras palabras,
     la frase otras frases.
     El mundo así quiere,
     definitivamente,
     imponerse,
     quiere estar dicho ya.
     No las digáis.
     (...)
     Y sobre todo, no eso: la imagen
     en el tejido de polvo, el retumbar vacío
     de sílabas, palabras de agonía.
      ¡Sin decir nada,
     vosotras, palabras!  
Extractos tomados del texto que Cecilia Dreymüller, traductora y estudiosa de la autora, publicó en El Crítico nº 7

BADOSA, ENRIQUE
Trivium: Poesía 1956-2010
Editorial FUNAMBULISTA
Nacido en Barcelona en 1927, Badosa puede ser considerado como un autor de la generación de los 50, aunque su poética se ha desarrollado de una manera muy autónoma y personal.
   Su escritura se caracteriza, ante todo, por una dicción transparente que fía en la exactitud verbal y en la claridad expresiva la canalización de una temática conceptualmente grave, a menudo elegíaca y de un pensamiento profundo que no desea empañar con excesos retóricos. Reñida con el barroquismo formal, la palabra poética de Badosa se depura de cuanto pueda ser superfluo o accesorio.
La búsqueda de la belleza basada en la proporción lleva al autor a preferir el uso de la métrica tradicional, siendo el ritmo, uno de los valores más altos -si no el primero-, de los que constituyen su arte poética; la cual está formada por una veintena de títulos. En 2010 fue reunida en el volumen Trivium: Poesía 1956-2010.
Uno de los rasgos que aparecen en su obra desde sus inicios es el sentimiento de la naturaleza. La riqueza simbólica que extrae de ella y la sensibilidad con que contempla el renuevo estacional -anudado, por otra parte, al ciclo de la vida-, es una marca característica.  La observación del entorno natural incentiva el carácter profundamente reflexivo del autor, favoreciendo el viaje interior, al centro de su personalidad.
            Finalmente, es indispensable anotar la reflexión metapoética que, en Badosa, tiene un fuerte arraigo religioso. La palabra, en este contexto, se interpreta como oración, como modo de explorar los más altos misterios de la vida y como forma de comunicación con la única instancia que puede ofrecer refugio ante los contratiempos de la vida.        Extractos del artículo de la web poeesco.es
BADR SHAKER AS-SAYYAB
El Templo sumergido: Antología Poética  (1948-1964)
Editorial  DIPUTACION PROVINCIAL DE MÁLAGA
As-Sayyab (1926-1964), nacido en la confluencia del Eúfrates y el Tigris, dejó tras su muerte prematura siete divanes cargados de compromiso social, en los que sintetizó las tradiciones mesopotámica y bíblica, al tiempo que abría las puertas a la modernidad poética en lengua árabe. Hoy, sin duda porque estamos ante un poeta grande que trasciende el mero combate político, sus versos forman parte de la memoria viva del pueblo árabe.

CIUDAD DEL ESPEJISMO 
Crucé Europa hacia Asia
mientras se ocultaba el día.
Se diría que los montes y los mares
fuesen colinas y riberas de la acequia
donde brincaran los niños.
Del alba al ocaso
se abrazan norte y sur,
duermen las praderas en los desiertos.
Tú, mi amante, te asemejas a las estrellas lejanas,
se diría que entre nosotros hubiese un muro de sueños.
Mis manos te abrazan, exprimen un cadáver inerte,
como si abrazase mi sangre sobre piedras
en una casa cuyos ladrones fuesen los vientos, el mediodía, las nubes,
su tarde la quietud y las estrellas,
y su aurora una espera.
Los años se extienden ante nosotros: sangre y fuego,
les tiendo puentes
pero se vuelven un muro.
Y tú sigues en el abismo de tus profundos mares.
Me sumerjo sin tocarlos, me golpean las rocas,
descarnan las venas de mis manos, pido ayuda: "¡Wafiqa!
La criatura más cercana a mí eres tú, compañera
de los gusanos y las sombras".
Durante diez años he caminado hacia ti, amante que duermes
conmigo detrás de su muro, duermes en su mismo lecho,
y no tiene fin mi viaje
hacia ti, ¡ciudad del espejismo, destrucción de su vida!
Crucé Europa hacia Asia
mientras se ocultaba el día,
tú eres mi amante, ciudad alejada,
cerradas están sus puertas, tras ellas me detengo a escuchar.

                                                Basora, 2-11-1961.    Traducción del árabe:  Carolina Fraile
BANDOPADHYAY, SUBHRO
Poemas metálicos
Editorial   AMARGORD
Subhro Bandopadhyay (seudónimo de Subhransu Banerjee) nació en 1978, en Calcuta, India. Estudió biología, luego el español. Es diplomado por el Instituto Cervantes. Recibió la I Beca Internacional Antonio Machado para creación poética (2008). Ha publicado cinco libros de poemas, una novela y una biografía de Pablo Neruda en bengalí. En 2010 se presentó la versión española de su cuarto libro de poemas (Chitabagh shahor), La ciudad leopardo que recibió la beca machadiana en España (Ediciones Olifante). Recientemente ha publicado Poemas metálicos (Amargord, 2014) con prólogo de Ángel Guinda.
Es el antólogo y traductor de una antología de poesía bengalí contemporánea que publicó en España en 2011 bajo el título La pared de agua (Ediciones Olifante).
Actualmente reside en Nueva Delhi donde es profesor del Instituto Cervantes. En 2014 ha sido nombrado Mejor Poeta Joven de la India. Este excepcional poeta explora la realidad inmediata y nos acerca a una dimensión misteriosa, indaga lo enigmático sembrándonos en la "evidencia otra" de las cosas. Esta poesía tiene el poder de engrandecer lo pequeño y hacer asequible lo inmenso, sacralizar la materia mediante la paganización de lo sagrado; en definitiva, divinizar el mundo con la palabra de belleza y de música que es la poesía.
                   11.

     Sólo queda tu momento
     el resto ya es vapor sobre el tiempo
     hay sequedad fuera del año

     Nada importante, sólo limpiábamos
     las algas de la jaula antigua antes de sacarla

     No buscamos el sabor sino la comida
     con la rapidez de los pájaros
     cuando ven la llegada de otro animal mayor

     La gente camina con espejos grandes por la calle
     y ¡tú saliste para escuchar!

                   15.

En realidad hay un bosque adentro. Muchas botella rotas de los picnics en una senda solitaria que cruza un césped vivaz. No digo que vengas descalzo, tampoco digo que limpies todo eso, no digo nada de las aceptaciones ni de los rechazos ni muchísimo menos de los suspiros dentro de las trampas filosóficas, digo solamente que te detengas un poco, silenciosamente sobre los errores.
BANG, MARY JO
Elegía
BARTLEBY EDITORES
Este es un libro que duele. Una elegía que no se resigna ante la muerte ni ofrece consuelo a los vivos. El libro relata el desamparo que causa una pérdida y el sentimiento de culpabilidad por no haberla evitado. Mary Jo Bang compone Elegy entre junio de 2004 y junio de 2005, tras la muerte de su hijo por sobredosis, pero el libro no fue publicado hasta 2007, año en que recibiria el prestigioso National Book Critics Circle Award.
Elegía es un libro perturbador, emotivo y profundo. Mary Jo Bang lo escribió en el agujero de un drama íntimo de proporciones incalculables. Los poemas se enlazan unos con otros para hablarnos del pasado del hijo, de los momentos vividos a su lado por la poeta, de lo que pudo hacer y no hizo para evitar su trágico final. La culpa, el amor astillado, los deseos rotos, la infancia como paraíso ajeno a las tragedias, los objetos del hijo, la conciencia no menos astillada de haber fracasado como madre. Sólo en el fondo del dolor, en el núcleo de todas las dudas existenciales es posible escribir: "Amnesia nocturna. / El sueño se convierte / en dibujo animado y lentejuela de menta".
Mary Jo Bang nació en 1946. Por fecha de nacimiento es coetánea a nuestros poetas de la llamada generación del 68. Tuvo 20 años cuando los estudiantes de Berckeley, al amparo de las reflexiones de Marcuse y, más allá, de los filósofos de la Escuela de Frankfurt, se movilizaron por los derechos civiles. Tenía 22 cuando asesinaron a Martin Lutero King y vivió, en plena juventud no sólo los movimientos masivos contra la guerra del Vietnam, sino la irrupción de los más diversas corrientes estéticas en todos los campos de la actividad artística en tiempos de contracultura y búsqueda de nuevos horizontes de libertad.  En enero de 1967, a los veintiún años, Mary Jo Bang tuvo un hijo en el que depositó sueños, ilusiones, esperanzas y el imaginario de un mundo distinto. Pero a comienzos del siglo XXI, la poeta veía cómo lentamente se iba deslizando, sin que ella lo pudiera evitar, hacia el abismo. El hijo murió un día de junio de 2004 por sobredosis y M.J.Bang se asomó al abismo ante el vacío y ante el hijo muerto. Poco después, comenzó a escribir los poemas de Elegía. Algunos son desgarradores.  He aquí un fragmento:

     Eras. Eres
     en mayo. Mayo mirando
     hacia junio que llega.
     Así es como mido
     el año. Todo Fue Culpa Mía
     es el título de la canción
     que he estado cantando.
     Incluso cuando me pedías calma.
     No he tenido calma alguna,
     he estado llorando. Creo que tú
     me has perdonado. Todavía me pones
     la mano en el hombro
     cuando lloro.
     Gracias por eso.
M. J. Bang practica una poesía directa que tantea con sutileza los fantasmas de la memoria más remota a la vez que recobra los más duros momentos de la días últimos y penúltimos del hijo. Es una poesía de las emociones que, a la vez, indaga en el lenguaje, encabalga versos, despliega imágenes imprevistas.  ¿Poesía de la experiencia en versión norteamericana? No exactamente. Más bien poesía de la existencia. Una poesía que conmueve y perturba que forma parte de una tradición muy asentada en la poesía anglosajona (sobre todo de USA) contemporánea. Se trata de la poesía que habla de las relaciones entre padres e hijos, del taller de escritura del poeta, de los amigos del fin de semana, de mujeres abandonadas o perdidas en el desamor, de vagabundos hundidos en el alcohol o en la soledad más completa.   Extractos tomados de Manuel Rico
BANG, MARY JO
El claroscuro del pingüino
Editorial KRILLER 71
Mary Jo Bang (Missouri, 1946) ha escrito varios libros de poesía desde 1997 hasta 2007 en que escribió Elegía. En 2009 publica The Bride of E, donde cada texto se inicia con una letra del alfabeto emparentada con problemas existenciales como la soledad, o el hecho de cuestionarnos, al igual que lo hace Alicia en el poema "A como en Alicia", qué podría pasarnos si cayéramos a través de toda la oscuridad por la que estamos mirando.
En palabras del editor, el conjunto de poemas que componen la antología se presentan en orden cronológico inverso, a petición de la poeta, e incluyen una muestra del intento de reinvención y experimentación continua al que ésta ha sometido su lenguaje. Los dos últimos poemarios que aparecen en El claroscuro (Louis in Love, un conjunto de poemas que reflejan el mundo imaginario y el amor que experimenta Louise, y Apology for Want) y, por tanto, los primeros en haber sido publicados por Bang, presentan una poesía más sencilla, con textos más accesibles, puesto que las conexiones narrativas son más explícitas que en los poemarios de creación más reciente.
A partir de ahí, la autora se centra más en el cómo decir que en el qué decir. Es la propia Mary Jo Bang quien, en una conversación sobre la erótica del lenguaje con Aníbal Cristobo, recalca la necesidad de abandonar un primer estilo que ella califica como innecesariamente tímido y de investigar otro tipo de posibilidades y conexiones. Por ejemplo, las fónicas, que, obviamente, en una traducción nunca llegan a conservarse tal y como se aprecian en el original, pero a la que, una vez más, gracias a la edición bilingüe, podemos acercarnos:  "Sentía que en mi primer libro tal vez había sido innecesariamente tímida. Sospechaba que el lenguaje poético era capaz de hacer mucho más [...] que podía pasar si en esos nuevos poemas yo establecía menos conexiones narrativas explícitas y, en lugar de eso, dejaba únicamente que un sentido general de esa narrativa destellara detrás de la superficie retórica del poema. Quería ver si, a falta de conexiones lineales claras, los ecos fónicos (como rimas internas, aliteraciones, asonancias, etc.) podían sostener al poema como tal. La pregunta en mi cabeza era si sería posible, en el caso de que el poeta brindara suficiente placer sonoro –y convirtiera al lenguaje en algo exuberante y sorprendente- si sería posible para el lector no apenas tolerar sino incluso disfrutar esa incertidumbre; el desconocer hacia dónde apuntaba el poema exactamente. [...] la idea de la indeterminación y del rechazo al “cierre”, la clausura del texto en relación a un significado estable. Gertrude Stein decía que en Tender Buttons quería capturar la esencia de las cosas pero sin nombrarlas. Intentar capturar la “cosa en sí” de un objeto aludiendo a sus cualidades en vez de a su nombre. Yo buscaba capturar las cualidades no de objetos, sino de ideas y de estados de subjetividad.
Hay quien puede tachar de crípticos sus poemarios más recientes debido al fragmentarismo, a la aparición de diferentes planos del discurso en un mismo poema, al peligro de que el lector quede excluido del poema. Otros, como Luna Miguel, encargada de escribir un lírico prólogo para el Claroscuro del pingüino (tan lírico que funciona como un poema más añadido a la antología)  hablan de la importancia, del peso que ejercerá la voz de MJB entre nuestros poetas más jóvenes, habla de Bang como reina de lo metaliterario: aquella fórmula con la que todo puede reinventarse: el lenguaje: el ritmo: el significado de antiguos héroes: de antiguos personajes infantiles: de uno mismo: de un país: de aquellas murallas imponentes: los espacios: la filosofía: el teatro: la muerte.      Extractos tomados de UnLibroalDía
BARRET BROWNING, ELIZABETH
Los Sonetos de la dama portuguesa
Editorial HIPERIÓN
Elizabeth Barret nació en 1806. En la adolescencia contrajo una enfermedad (unos dicen pulmonar, otros una lesión en la columna vertebral) que la dejó postrada durante años. Desde muy joven demostró una gran pasión por el estudio, la lectura y la creación. Antes de los 10 años ya había leído numerosas obras de Shakespeare y la historia de Inglaterra, Grecia y Roma. En su adolescencia leyó a los principales autores griegos y latinos y el Infierno de Dante (todos en lengua original). Su apetito voraz de conocimiento la llevó a aprender hebreo para poder leer el Antiguo Testamento de principio a fin. El placer de las obras y la materia temática de Paine, Voltaire, Rousseau y Wollstonecraft se expresó, más tarde, en su interés por los derechos humanos en sus cartas y poemas. 
Mujer extraordinaria por su inteligencia conquistó con su arte a numerosos autores de la época. Ninguna otra poetisa alcanzó su prestigio en el siglo diecinueve. Su poesía tuvo un tremendo impacto en Emily Dickinson que la admiraba profundamente.
En 1844 publicó una antología de sus escritos titulada Poemas que cambiaron el rumbo de su vida, pues tras su lectura, el poeta Robert Browning quiso conocerla. Mantuvieron una apasionada relación epistolar que les llevó a casarse en secreto y a trasladarse a Italia. Fue en el primer año de su relación cuando Elizabeth escribió para Robert Browning estos Sonetos de la portuguesa (1850), nombre que proviene del apodo que cariñosamente le puso su marido, que la solía llamar “mi pequeña portuguesa”. 
El libro lo componen cuarenta y cuatro hermosos textos amorosos que derrochan sensibilidad y sinceridad. Más allá de su época vital no llegan frescos, procedentes de un alma femenina llena de talento.

Oh, amor mío, amor mío...

Oh, amor mío, amor mío, cuando pienso 
que existías ya entonces, hace un año, 
cuando yo estaba sola aquí en la nieve 
y no vi tus pisadas ni escuché 
tu voz en el silencio... Mi cadena, 
eslabón a eslabón, iba midiendo 
como si no pudiese verme libre 
por tu posible mano... ¡Hasta beber 
la prodigiosa copa de la vida! 
¡Qué extraño no sentirte en el temblor 
del día o de la noche, voz, presencia, 
ni adivinarte en esas flores blancas! 
Yo era ciega lo mismo que el ateo 
que no descubre a Dios al que no ve.

Versión de Màrie Manent


El rostro del mundo ha cambiado. 
The face of all the world is changed, 

El rostro del mundo ha cambiado
desde que oí los pasos de tu alma, leves
¡oh, muy leves!, junto a mí, deslizándose
entre mí y la terrible grieta de la muerte
donde pensaba hundirme, mas fuí elevada
hacia el amor y conocí una nueva canción
para mecer las mareas de la vida.
Apuré sedienta la copa de las amarguras
que Dios, al nacer, nos regala,
A tu lado, mi amor, he loado su dulzura.
El nombre de las tierras y del cielo se mudan,
cambian según donde estés
o hayas de estar algún un día.
Antes adoraba este laúd y éste canto mío,
(los ángeles bien lo saben), aún los quiero,
sólo porque tu nombre se mezcla con su ritmo.
BARRIOS, NURIA
La luz de la dinamo
Editorial VANDALIA  -Fundación J. M. LARA-
Según ha explicado la autora, este libro forma parte de una trilogía sobre «la coexistencia del dolor y el amor» que la autora afrontará desde tres géneros diferentes: el relato corto, con «Ocho centímetros» (2015), los poemas de «La luz de la dinamo» (2017) y una novela de próxima aparición. El título viene de la cita: "Por la luz de la dinamo/ que rescata de las tinieblas/ la vida temblorosa".
En La luz de la dinamo las tres edades de la vida –el amor, la infancia, la muerte– aparecen descolocadas para mejor mostrar las frágiles barreras que las separan: el amor y la muerte anidan en la infancia, la infancia y el amor laten en la muerte. Así como el girar de la rueda de la bicicleta horada las tinieblas, estos poemas, no exentos de ironía, iluminan el mundo, nuestro mundo. Su luz, temblorosa y vulnerable, calma y perturba al mismo tiempo. El poemario está divido en tres partes que representan las tres edades de la vida: 'Entre un antes y un después', 'Las niñas bonitas' y 'Una gota de resina'.
Según la autora, "Son las etapas de la infancia, el amor y la muerte, pero aquí aparecen alteradas en su orden cronológico, porque quería reflejar la frágil barrera que separa el amor y la muerte en la infancia y la infancia y el amor que laten en la muerte."
"El libro tiene una naturaleza circular y el título es precisamente eso, un guiño a ese ritmo circular que tiene la lectura del poemario. La luz que da la dinamo de la bicicleta es tenue, vulnerable y temblorosa y esa sensación es la que quiero que tenga el lector cuando lo lee, que se alimente por igual de luz y oscuridad".
BAUDELAIRE, CHARLES
Las flores del mal
Editorial VASO ROTO
El libro fue un escándalo y se llevo a juicio por "ultraje a la moral pública " y "ofensa a la moral religiosa", resultando censuradas 6 piezas. Se reimprime, en diferentes versiones, en 1861, 1866 y 1868. Es una de las principales obras de la poesía moderna. Sus poemas rompen con el estilo en uso hasta entonces. Utilizan asociaciones de imágenes inéditas, combinan con el lenguaje científico y hablan sobre lo cotidiano.
Estos poemas irradian fervor y furia bajo la luminosa oscuridad del amor y del deseo. Baudelaire expresa nuevas sensaciones del hombre moderno en lenguaje corriente y hasta poetiza el lenguaje periodístico. Se autodefinía como “pintor de la vida cotidiana”. Su estética es revolucionaria. Se centra en la belleza donde otros sólo ven podredumbre: Las miserias y lacras que el naciente capitalismo de mediados del siglo XIX impone. Baudelaire era todo un explorador del alma urbana, quizás el primero, cuyo aliento poético cultiva asuntos exquisitamente malvados o putrefactos, el primero que se recrea en una aristocrática decadencia.  El libro tiene 126 poemas (según la edición su número puede variar) y su publicación en 1857 y en 1861 cerró el romanticismo y abrió el modernismo. Ya existía una excelente versión de Antonio Martínez Sarrión (Alianza Ed.); pero en esta de la editorial Vaso Roto, Manuel J. Santayana ha apostado por una traducción que busca no solo el ritmo sino la endiablada métrica original. El traductor define la aportación de Baudelaire como un “ejemplo de exactitud formal para desnudar los abismos de la conciencia humana y revelar —poéticamente— la complejidad de la inteligencia, la sensibilidad y la imaginación de un ser humano, sus perplejidades y contradicciones”.
Baudelaire retrata en estos poemas el amor, la depravación del hombre, la desesperación, la obsesión por la muerte y la aspiración a un mundo ideal, sentando las bases de la estética simbolista que influyó en autores como Rilke, Rimbaud o Valéry.
ALEGORÍA 
Es hermosa mujer, de buena figura,
que arrastra en el vino su cabellera.
Las garras del amor, los venenos del garito,
todo resbala y se embota en su piel de granito.
Se ríe de la Muerte y desprecia la Lujuria,
y ambas, que todo inmolan a su ferocidad,
han respetado siempre en su juego salvaje,
de ese cuerpo firme y derecho la ruda majestad. 
Anda como una diosa y reposa como una sultana;
tiene por el placer una fe mahometana,
y en sus brazos abiertos que llenan sus senos
atrae con la mirada a toda la raza humana.
Ella cree, ella sabe, ¡doncella infecunda!,
necesaria no obstante a la marcha del mundo,
que la belleza del cuerpo es sublime don,
que de toda infamia asegura el perdón. 
Ignora el infierno igual que el purgatorio,
y cuando llegue la hora de entrar en la noche negra,
mirará de la Muerte el rostro,
como un recién nacido, sin odio ni remordimiento.
BASHO
Del camino a Oku
Editorial  DVD
El poeta japonés Matsuo Basho (1644-1694), ha quedado entre nosotros como el gran maestro del hai-ku o hai-kai. Ello le llevó a ser considerado como representante emblemático de este tipo de composiciones. Pero con frecuencia nos olvidamos que Basho fue sobre todo un maestro no sólo por poeta sino por la persona que en él se dio. Fiel a un magisterio propio de la sabiduría de Extremo Oriente, para él no había literatura sin vida, de ahí el que ésta haya sido el verdadero paradigma de su obra.
De sus composiciones poéticas se han hecho varias ediciones entre nosotros, pero debemos destacar ésta preparada por el poeta Jesús Aguado, el cual, por su conocimiento de los temas de Oriente, hacen de él la persona ideal para abordar la aventura de este libro.

Descendiente de una familia de samuráis, Basho decidió centrar su vida en los estudios literarios. Esa decisión le llevó al monasterio y a profundizar en el zen, pero, también el prioritario afán de amor a la naturaleza y su afán de fundirse con el Todo, propio del místico, le condujo a una vida de peregrinaje, gracias a la cual recorrió gran parte de su país.
Su obra es muy sugestiva y su lectura ofrece un inaudito placer. En ella se mezclan experiencia vital y sabiduría. Observamos que en este volumen los hai-kus no responden a una construcción poemática, sino que el poema emana de la experiencia viajera y de ese acto primordial para el poeta inmerso en la naturaleza que es el contemplar (templarse-con, decía nuestro fray Luis de León atendiendo a la radical significación de este término).
Hay en Basho esa profunda identificación entre lo contemplado y lo escrito, entre lo experimentado en su vagar y su literatura. El mejor fruto de ello es este libro de apariencia modesta, pero de largo alcance en su significación literaria y filosófica.
BELLESI, DIANA
Tener lo que se tiene. Poesía Reunida
ADRIANA HIDALGO EDITORA
Aquí está la poesía reunida de Diana Bellesi, 10 libros más uno inédito que se incluye en el volumen y le presta el título. En el prólogo, Jorge Monteleone dice: "Toda la poesía de Diana Bellessi se tensa en su propia donación; afirmada en la inmediatez de la mirada hacia el esplendor de las formas, incluye el ideal de una oralidad de lazos comunitarios. Articula asimismo un pensamiento crítico de enorme coherencia con una marcada impronta social de un modo completamente novedoso. No es la ilusión referencial ni documental lo que la anima, sino la capacidad lírica de ver el mundo en el arrebato de una gracia del lenguaje. Cada libro indaga aspectos que el anterior había previsto pero no agotado. Algo gime en estos poemas, algo de cristal herido, de sangre seca, de boca del cieno. Esta pobreza herida es la materialidad humana que recorre el libro. A la vez, su poesía es pacientemente dulce, poblada de diminutivos, de resabios del habla, apócopes de la intimidad popular en el seno de versos frágiles que esplenden, rítmicos, cantados, donde esta riqueza ya no está vedada. Sus poemas siempre recuperan una circunstancia, por ínfima que sea, y ese gesto constante que tendrá varias veces su apoteosis, vuelve a hacerse presente en su último libro, Tener lo que se tiene. En el paisaje, la autora ejerce otro destronamiento del egotismo. Si en su poética hallamos una utopía del habla, también percibimos una ética de la mirada: el ojo de Bellessi no ve las cosas como objetos sino como rostros vueltos hacia su atención, y esto produce un tipo de saneamiento de la visión, una “regeneración” del vínculo del sujeto con lo real. Allí habita y condensa su hábito: mirar, hablar lo mirado en el poema ser mirada y hablada en el lenguaje desde esa condición mortal que le da, a la poeta y a todas las criaturas, su lugar en el mundo.
Bellessi, considerada una de las más brillantes, influyentes y singulares poetas argentinas, coordinó talleres de escritura en algunas cárceles de Buenos Aires, una experiencia que después llevó al libro Paloma de contrabando. Del carácter de su obra habla, por ejemplo, la cita de Simone Weil que colocó en su libro La edad dorada (2003): "Sólo se tienen deberes. Nuestro derecho es el deber del otro". Según Sandro Barrella, su obra "encuentra su potencia en la obstinada búsqueda de la utopía, de esa "tierra sin mal"( Ivimarae´i ) que Bellessi toma de la mitología guaraní, y que en el peso específico de su inadecuación, sostiene su trabajo de poeta. La utopía participa de su poética con una triple marca: en el pliegue de la experiencia íntima, en el ámbito de lo político, con su huella en la historia; y sobre todo, en la construcción de una lengua que celebra lo impuro, el mestizaje de las palabras y las formas: "Palabras italianas, guaraníes/ quechuas/ se mezclaron desde niña/ en mi alfabeto.// No tengo saga que contar/ ni epopeya/ sostenida con la espada/ en el anca briosa de una yegua".
En el prólogo de Jorge Monteleone, se lee que Eroica (1988) "representa el momento crítico de la poesía de Bellessi, el momento en que las creencias se suspenden para pensar en ellas. El poema se torna autorreflexivo y con ello se agota cierta ingenuidad de la palabra arrojada en la primacía de su fe: en este libro arrecian las preguntas". 
La apuesta lírica de Bellessi desconoce la división entre lo culto y lo popular, de allí que en el amplio recorrido de su obra sea posible encontrar ecos del romancero viejo, el uso del verso libre o, como en el poema final, que anuncia su producción futura, el soneto; en este caso, una serie de catorce poemas donde el último verso de uno se encadena en sentido y sonido con el siguiente. En la poesía de Bellessi no puede hablarse de alguien que asume ser la voz de los que no tienen voz. Antes, la poeta incorpora en una trama única las voces de los enmudecidos a fuerza de pobreza o por la fuerza a secas. Ya sea en Tributo del mudo (1982), acaso uno de sus libros más bellos, o en los poemas del libro Tener lo que se tiene , la voz y el paisaje son hablados y hablan en una lengua común.
"Me cuesta hablar de lo que no toco. Sólo escribo aquello que vivo, que siento, que experimento", llegó a decir Diana Bellesi, quien entre l969 y 1975 recorrió a pie el continente. Y también: "Somos parte de lo existente en constante transformación, donde el horror y lo maravilloso son consecutivos y sincrónicos y estamos invitados a mirar eso, a pensarlo. La belleza es también cómo se rebela esa melancolía"

HE CONSTRUIDO UN JARDÍN...

He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos
dejarse ir para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.

Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.

Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.

BENAVENTE, PABLO
Izar la negra
Editorial   FRIDA
Pablo Benavente nace en La Línea de la Concepción (Cádiz) en 1989. Después de "Circo de Quimeras", publicó su segundo poemario Izar la negra, un canto a la libertad ansiada. Colabora con músicos y cantautores y organizaba jam sessions de poesía en Granada. El poeta reconoce su deuda con Angel González, que le brindó un puente hacia la poesía.
Su poesía es directa y la bandera pirata para él representa la libertad. En sus páginas se multiplican las referencias que anclan sus vivencias a la actualidad. Se cita a poetas de le envergadura de Charles Simic, Ángel Gonzáez, Goysitolo, Pizarnik o Escandar Algeet; pero también a personajes de la música moderna como los Rolling Stone o Bob Dylan, sin descartar series de TV e incluso del de cómic. 
El amor está presente, la soledad, la reflexión sobre la propia existencia; pero también la denuncia social:
                                                             "España, país de soñadores.
                                                            Viviendo una auténtica pesadilla"


SECRETO A VOCES

Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

Ángel González
Fingimos que la mala suerte era un bache necesario, y llegó el día
en el que sólo nos preguntábamos el color del abrigo con el que nos iba a abrazar,
la tristeza, esa misma noche.
Como si todo, a las cinco de la mañana,
le quitara cualquier pequeño sentido que le hubiéramos podido dar, de día, al sol.
Cansados de presenciar milagros a pie de calle y decepciones entre las nubes,
asfaltamos el miedo haciendo, de la vida,
una carretera de un único sentido.
Y esperanza, lo llamamos, sí,
y, otra vez, nos dejamos la cara y las manos por un dios
que, en el fondo, todos, sabíamos que no existía.
Y pintaron de rojo, y dibujaron cuernos, a todo el que quiso oponerse.
Pero si ellos son el demonio, lo siento,
está claro que elegimos mal el bando.

El olvido debe llevar un vestido de infarto
porque cada cuatro años volvemos a meternos, obedientes, en su aserradero,
y el mismo serrín de hacer con nosotros lo que quieren,
es el que usan como confeti en sus fiestas, nuestras pieles
tapizan sus deportivos, y ya no nos queda más que aceptar que somos
nuestra principal razón, causa, excusa y motivo para ser tan, absurdamente,
dóciles.
Pero ahí fuera siguen sueltos los hijos del hermano bastardo, escondidos
en torno a sus hogueras, haciendo sonar sus tambores
para recordarnos que estamos en guerra.
Los que cuentan el gran secreto a voces: Que las heridas en las manos valen más
que cualquier título nobiliario.
Ahí fuera, siguen los que tuvieron que cargar, como una droga cualquiera,
con una mala reputación,
los que no van a rendirse hasta ver el mundo, su mundo, arder.
Los que hacen de la madrugada un buzón de reclamaciones a la vida.
Ahí fuera siguen, pintados de rojo,
con la sangre de cientos, ahí
fuera, siguen, con los cuernos de corretear tanta mentira.
Y como decía, si ellos son el demonio, perdona que les diga,
está claro que elegimos mal el bando.

Así que no lo olvides, la próxima vez
que te cuenten como a un simple número,
que dios los crea, sí.
De acuerdo.
Pero ellos, nosotros,
somos los que los esquivamos.


BENEDETTI, MARIO
Inventario
Editorial  VISOR
Nació el 14 de setiembre de 1920 en Paso de los Toros, Uruguay, Ingresó en el Deutsche Schule de Montevideo, donde completó los seis años de Enseñanza Primaria y aprendió alemán, lo que le sirvió posteriormente para ser el primer traductor de Kafka en Uruguay. Aprendió taquigrafía, que durante largo tiempo fue su medio de vida. A los 14 años empezó a trabajar, primero como taquígrafo, luego como vendedor, funcionario público, contable, periodista, locutor de radio, traductor....oficios de los que nos acordamos cuando leemos sus Poemas de la oficina
Ha publicado más de 80 libros abordan diversos géneros: poesía, cuento, novela, ensayo, teatro y crítica literaria. Su poética gira en torno a la construcción de una épica de lo cotidiano, incorporando lo social, lo político, el amor y el humor. 
Sus poemas se refieren a situaciones y objetos al alcance de la mano, los cuales son interrogados por un escriba perceptivo y mordaz que les devuelve a las cosas inanimadas y las escenas anónimas su modesta singularidad, su discreto heroísmo. No es extraño que algunas de sus creaciones se hayan convertido en canciones populares. Las que canta Nacha Guevara o las que figuran en el disco de Joan Manuel Serrat El Sur también existe se pueden encontrar en el volumen Preguntas al Azar.
Montevideanos (1959) en narrativa y Poemas de la oficina (1956) en poesía, son los libros que encumbran definitivamente a Mario Benedetti.
Según Jorge Ruffinelli “Con los Poemas de la oficina Benedetti le dio a mi generación la oportunidad de asomarse al mundo de las letras mirando a nuestro alrededor. En el caso del Uruguay, detectando el mundo gris de la burocracia, un mundo rutinario en el que de todas maneras vivíamos, sufríamos, nos enamorábamos, cobrábamos nuestros menguados salarios, vegetábamos, nos jubilábamos, traicionábamos, éramos traicionados, moríamos.”
Otros libros de poesía son Poemas del hoyporhoy, Próximo prójimo, Contra los puentes levadizos o Letras de Emergencia.
Existir Todavia es un libro escrito con 83 años. La voz melancólica del poeta le rinde homenaje a la existencia, y la mirada se extiende hasta capturar el alma de las cosas más queridas. Cada poema del libro simula un año de vida. Mario Benedetti nos hace viajar por su memoria, y las cosas, las personas, la naturaleza, y el universo de sensaciones cotidianas, tantas veces golpeadas, se ven embellecidas por la palabra poética, que propone emborracharnos de esperanzas utópicas. En Existir Todavia, Benedetti explora el goce de vivir, para nombrar desde el asombro los recuerdos de su experiencia, el ahora y la apuesta de futuro. 
Sutil en el manejo del lenguaje, maestro en llevar lo cotidiano a la máxima intensidad, los poemas de Benedetti son testimonios de la propia existencia del autor, engendrados con la sencillez y la claridad que tanto le caracterizan. Amar, luchar, trabajar, morir, todo es motivo de poesía para Mario Benedetti. Cada pequeña situación del vivir cotidiano merece una canción, una celebración a la constante sorpresa de existir. Para él, la poesía no tiene sentido si no se comparte, si no se reproduce, si no fecunda.
Ha reunido su poesía completa en varios volúmenes titulados Inventario.
BENITEZ REYES, FELIPE
Las identidades
Editorial  VISOR
Poeta, narrador, ensayista, traductor y dramaturgo español (Cádiz, 1960). En poesía ha publicado, entre otros, Paraíso manuscrito, Los vanos mundos, La mala compañía, Sombras particulares, Vidas improbables (1995, Premio Nacional de Poesía y de la Crítica en 1996), Escaparate de venenos y Trama de niebla. Las identidades recoge su obra poética comprendida entre 2006 y 2012.“El poeta es un ser sin identidad, lo es todo y no es nada” escribe John Keats en una carta. Acaso por esta paradoja, Felipe Benítez Reyes ha titulado así el libro. No una, sino muchas identidades son la que componen la identidad del ser humano. El caso de Pessoa confirma que esa herramienta de identidades sirve para revelar los rasgos más profundos de nuestra identidad.
El yo es múltiple y coral y el poeta que vive en los poemas sólo existe en ellos.   El libro da cuenta de cómo el proceso de autoconocimiento y la experiencia acumulada hasta ahora, han llevado al autor a descreer de todo, hasta de ese yo escrito que oculta el verdadero ser.
Benítez Reyes gusta de la paradoja y la sentencia. El tiempo no es el responsable de las variaciones del ser; sino que afecta de forma desigual a las personas, al hombre y al yo reflexivo, al que eres y al que fuiste.  Las identidades aborda de forma suntuosamente metafórica el problema metafísico del ser, con un lenguaje embriagador, cargado de sutilezas y significados complejos, que no se dejan apresar en una primera lectura. Escuchamos en estos poemas la voz seductora, sin resentimiento alguno por lo perdido, de un hombre consciente de su destino, que ignora quién de los muchos yos que le habitan conforman el ser que llegará ser. 
BENITEZ REYES, FELIPE
Trama de niebla. Poesía reunida (1878-2002)
Editorial  TUSQUETS
Con los Vanos Mundos, 1985, Benítez Reyes pasa según él mismo reconoce "de entender la poesía como una confesión a entenderla como un género de ficción”. El magisterio de Pessoa, tan admirado por los poetas de los ochenta, no se encuentra ausente de ese cambio. 
La Mala Compañía 1989: es la de los sueños, las visiones que dañan, según reconoce el propio Benítez. Considera a los poemas como ficciones, como relatos oníricos, como cuentos fantásticos. Una atmósfera de alucinada novela negra caracteriza algunos poemas.
Como poeta, Benítez Reyes comenzó como heredero del simbolismo y del modernismo, trató de darle otra vuelta de tuerca a los tópicos símbolos de la luna y la rosa, del barco que se aleja entre la niebla y las melancolías otoñales. Pero es a partir de La mala compañía (1989) cuando se muestra por entero dueño de su oficio. Un oficio personalísimo que no teme aproximarse a muy reconocibles maestros, como Borges, de quien toma el gusto por la enumeración más o menos caótica (“Poema de los seres imaginarios”, de Los vanos mundos, “F. S. F.” o “Elegía segunda”, de La mala compañía, “Cuarto de trabajo”, de El equipaje abierto) y a quien se alude expresamente en el poema del que toma título esta recopilación.
El poeta es un escritor paradójico, un retórico consumado, un filósofo risueño y nihilista  capaz de aniquilar cualquier certidumbre. 
             LA CONDENA
     El que posee el oro añora el barro.
     El dueño de la luz forja tinieblas.
     El que adora a su dios teme a su dios.
     El que no tiene dios tiembla en la noche.

     Quien encontró el amor no lo buscaba.
     Quien lo busca se encuentra con su sombra.
     Quien trazó laberintos pide una rosa blanca.
     El dueño de la rosa sueña con laberintos.

     Aquel que halló el lugar piensa en marcharse.
     El que no lo halló nunca
     es un desdichado.
     Aquel que cifró el mundo con palabras
     desprecia las palabras.
     Quien busca las palabras lo cifren
     halla sólo palabras.

     Nunca la posesión está cumplida.
     Errático el deseo, el pensamiento.
     Todo lo que se tiene es una niebla
     y las vidas ajenas son la vida.

     Nuestros tesoros son tesoros falsos.
     Y somos los ladrones de tesoros.
BERNAL, ANDREA
Adiós a la noche
Editorial  LA ISLA DE SILTOLÁ
Esta madrileña de 1985 debutó con Los pájaros y ahora nos presenta  su nuevo poemario. Sobre él nos dice: «Al igual que Los pájaros tiene cierta dureza difícil de definir, como una especie de peso del mundo que nos rodea que me preocupa y creo que intento expresar».
«Es un libro que puede tener la apariencia de más oscuro por su título», prosigue la autora. «En el fondo está lleno de cambios de estado, de amor y desamor, de pérdida, pero también de esperanza. Decirle adiós a la noche es decir adiós a un cambio de estado. Juego con esa dualidad, luz-oscuridad, día-noche, que tenemos en la vida», agrega.




BERNAL, ANDREA
Los pájaros
EOLAS Ediciones  

Licenciada en Filosofía por la Universidad de Salamanca y especializada en Teoría del Arte, cuando apenas contaba 19 años, uno de sus poemas fue incluido en 'Primavera viva', la antología de 'Nueva Poesía Hispano Americana', junto a autores como Cristina Peri Rossi o Clara Janés. 'Los pájaros', editado por Eolas Ediciones, surge como forma de organizar algunos poemas suyos escritos durante varios años. "Desconozco el motivo por el que un día se unieron para dar forma a un hilo común. Tengo que advertir que la poesía llegó a mí como 'desconocimiento' y continúa siendo así por el hecho de que nunca sé qué voy a escribir hasta que aparece una palabra. De este modo siento en la poesía una realidad que se manifiesta como 'conciencia'. No se trata, sin embargo, de una conciencia 'moral', sino de la propia vida o del tiempo. En mi caso, identifico la poesía como una realidad que alberga una reflexión tanto de la vida como de la muerte. El poeta tiene la capacidad de tener conciencia tanto de una como de otra. Aunque pueda expresarse con palabras bellas, no es la belleza quien mueve su obra sino una búsqueda de realidad diferente que crea su 'voz'. Es posible que este hecho me encaminase a interrogantes que a su vez me hayan conducido a ver un mundo lleno de pájaros. Esto es para mí el enigma más bello que puede otorgar la poesía", ha reflexionado la autora.
BERTONI, CLAUDIO
Antología
Editorial  LUMEN
Más de cuarenta años lleva Claudio Bertoni publicando poemas que han sintonizado con los lectores de manera asombrosamente masiva. Esta antología, prologada por Rafael Gumucio, contiene todas las vetas que conforman su poesía, desde la confesional, la espiritual y la hipocondríaca hasta la filosófica, la sexual y la humorística. El resultado es un libro entrañable que puede ser una gran puerta de entrada, pero también la más luminosa y acogedora habitación del edificio enorme y en constante crecimiento que es la obra de Bertoni, el poeta que fue señalado por Roberto Bolaño como el perfecto ejemplo de que la poesía chilena es un perro y vive a la intemperie.
Bertoni es poeta y artista plástico. Su obra poética se caracteriza por un marcado sello autobiográfico, el humor y un constante uso del lenguaje coloquial. También es permanente su recurso al erotismo y al deseo. En los últimos libros acusa una deriva existencialista cada vez más pronunciada. 
Nacido en 1946 en Santiago. Su poesía ha seguido un ritmo irregular. Trece años pasaron entre El cansador intrabajable I (1973), publicado en Inglaterra, y El cansador intrabajable II (1986); pero entre 1990 y el presente año ha publicado otros siete libros de poemas, la mayor parte breves y contundentes. Sin duda, Sentado en la cuneta (1990) y Una carta (1999) son, hasta ahora, sus mejores libros.  Desde 1976 reside en Concón, donde se dedica, entre otros cosas, a recolectar zapatos y otras curiosidades arrojadas por el mar El año 2004, su poemario Harakiri fue galardonado como el Mejor Libro del año por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura. Sus últimas publicaciones han sido No faltaba más (2005), la antología Dicho sea de paso (2006) y En qué quedamos (2007).
La poesía de Bertoni huye de la gravedad y el lirismo. Su ámbito es lo doméstico, su propio yo, su cuerpo y sus pasiones abordados con total espontaneidad. Su estilo es original por su sentido coloquial y muchas veces auténtico, aunque en otras suena desgarbado y hasta vulgar,
Harakirí es un libro excesivo de 300 páginas donde abunda en su temática: la biografía, las mujeres, el sexo y, crecientemente, la vejez, la enfermedad y la muerte.
En 1964 partió a Denver, ciudad natal del poeta Allen Ginsberg, quien junto a Jack Kerouac fue uno de los principales exponentes de la Generación Beat. El trabajo de este grupo de artistas, caracterizado por el culto a la espontaneidad y el compromiso con emociones viscerales, marcó fuertemente el estilo poético que habría de forjar Bertoni. Es un escritor que puede gustar o disgustar a partes iguales: hay quienes lo ven como excesivamente cotidiano e incluso en algunos aspectos pornográfico; aunque a través del humor logra trascender sus versos más canallas.

Mendigo sexual
Una ayudita por favor
Una tetita
Una zorrita un culito
Una corridita de mano
Lo que sea
Un ayudita por favor

A pesar de la cotidianidad e incluso la insignificancia, en sus páginas podemos encontrar una acertada vibración poética e incluso un profundo dramatismo existencial:

“lo que vemos pasar por la vereda
son abismos que conversan:
para no devorarse a sí mismos
para no desbarrancarse
para no despeñarse dentro de sí mismos
abismos que miran televisión
trabajan y tienen hijos
para exactamente lo mismo”

Los temas del libro son “la absoluta precariedad de nuestra carne y espíritu, y el amor, más que nada pasión, es decir, ligado al sexo eros y el dolor, enfermedad y muerte, y el humor para tolerar en parte todo lo anterior”, apunta el autor.
“Es un poeta totalmente sui generis, de una obra muy obsesiva con los mismos temas”, comenta por su parte Gumucio. “Es muy profundo, y sin embargo te hace reír, te hace pensar."
BETANCORT, SONIA
La sonrisa de audrey Hepburn
Editorial   VASO ROTO
Nacida en Santa Cruz de Tenerife en 1977, Sonia Betancort ha publicado los poemarios Íntima exigencia (2000), El cuerpo a su imán (2009), Para ver la llanura (2014), Seis poemas para Mary Jane (2014) y Contramantes (o la soledad del alfil), en colaboración con Rubén Tejerina (2014). Doctora en Literatura por la Universidad de Salamanca, en la actualidad profesora de Lengua y Literatura en la Universidad Camilo José Cela (Madrid), centra su obra crítica en la narrativa y poesía hispanoamericanas contemporáneas. La sonrisa de Audrey Hepburn es su sexto libro de versos publicado.
Estructurada en seis escenas de un poetizado guión cinematográfico que se centra en el rostro de la actriz Audrey Hepburn, La sonrisa de... celebra una danza polarizada entre luz y oscuridad, amor y desamor, carencia y abundancia, dolor y alegría. A través del rostro mágico de la actriz, la autora consigue expresar sus experiencias más íntimas. Sonia Betancort, emplea una escritura de belleza y densidad. "Déjame traerte a la ventana que hay en mí", propone. Incluso en la tristeza de un recuerdo podemos encontrar un brillo de alegría.
Las pérdidas, el dolor, las roeduras, los cristales rotos o la saliva transparente están al servicio de alguna búsqueda. La sensualidad los aúna. Incluso la hormiga espera "el beso que flagele su estatura, / cabe la muerte en ese beso".

Un acierto más: los epígrafes que combinan palabras de escritores célebres y de la actriz evocada crean diálogos sugerentes. Libro profundo, de imágenes poderosas, su intensidad no decae. Extractos del artículo de Fco. Javier Irazoki en ElCultural.com

LA SONRISA DE AUDREY HEPBURN

Escena 1:
La lágrima precede al lagrimal

A la reina perdida privada de corte,
la esposa del pez con torcido anzuelo,
la ardiente novia de mirada helada,
la prostituta, la perra, la hembra,
y toda mujer sin cordón
para traerla o guiarla.
DJUNA BARNES

Ejercicio de la doble

Hago el ejercicio de la doble,
la del dialecto ensayado en el letargo del exilio,
la que puede transitar los dos lados y volver
farfulladora y alegre
con un gato maltratado entre las piernas.

Soy la adolescente proscrita y cruel
y la sensible del diario de Anna Frank.
La que traiciona a sus hermanas
por un beso de columpio
y salva a sus amigas
por un cigarrillo a la intemperie.

Soy la madre y sólo madre,
la que desteje su aroma de molusco
para alumbrar el nacimiento de su hijo,
la ninfa que se evapora, la matrona despeinada.

Soy un hombre también. Por fin soy un hombre,
un muchacho fijado al deseo del héroe
y el buscador de amparo, el travestido,
el maquillador de la mejor actriz.

Y Mr. Hyde que mece en los brazos a un niño,
el horror y su forma rebuscada de sinceridad.
Soy la preferida de Lewis Carroll
y la desposada de Nosferatu,
martirizada y perpetua,
dispuesta a morir.

Hago el ejercicio de la doble,
la dos veces nacida,
la dos veces invisible.
Entretanto, mi desacuerdo sueña
con el signo de ser nadie.

BISHOP, ELIZABETH
Poesía
Editorial   VASO ROTO
La poeta estadounidense Elisabeth Bishop (1911-79) fue muy estricta y escrupulosa con su obra y de ahí que publicara solo cuatro libros, con 10 años de intervalo entre uno y otro. A los poemas de esos cuatro libros hay que añadir una serie de inéditos que se fueron publicando en distintas fases. Sumados todos conforman un volumen breve por su tamaño pero grande por su tremenda e insólita personalidad. Son esos poemas completos los que se publican ahora en una insuperable traducción, obra de Jeannette L. Clariond, autora igualmente de un excelente y clarificador prólogo.
Los temas centrales de su poesía son la geografía y el paisaje, los vínculos del ser humano con el mundo natural, las viejas preguntas sobre la percepción y la sabiduría, nuestra mayor o menor incapacidad para controlar el caos y dar sentido a la existencia. El resultado es una obra que por su altura estética, su exigencia formal y su honestidad intelectual ocupa un lugar de honor en la literatura norteamericana del siglo XX. 
En el primer libro, Norte y sur (1946), se evitan al máximo revelaciones transparentes y predominan las referencias indirectas a cualquier experiencia personal.
A partir de Una fría primavera (1955) la poesía se abre mucho más a las referencias autobiográficas. Los ojos portentosos —por no decir milagrosos— arrojan saldos de innumerables afectos —compasión, admiración, amor— y desencadenan cascadas de perlas, ensartadas en descripciones admirables, donde surgen —ahora sí— profundas y nítidas reflexiones sobre la condición humana. Su larga estancia en Brasil influyó sin duda en esta inclinación, tan visible en su tercer libro, Cuestiones de viaje (1965), y que dura hasta el último, Geografía III (1976).

Ante los acontecimientos variopintos de la existencia, ya no hay cautela que impida que asome la compasión absoluta, como cuando una gallina es atropellada en el poema 'Trouvée' o en una gasolinera ('Estación de servicio') se impregne de amor todo lo que es irremediablemente vulgar. Pero todo ello sin el más mínimo gramo de grasa retórica confesional. ¡Casi un milagro!
En uno de sus mejores poemas, Bishop nos recuerda algo tan simple, a la vez que esencial, como que vivir es aprender a conjugar el verbo perder: “Pierde algo cada día. Acepta el sobresalto / de las llaves perdidas, de la hora malgastada. / No es difícil dominar el arte de perder”.
Marshall subraya que Bishop “nos muestra que la pérdida es una experiencia universal, y al escribir tan bien sobre este tema consigue crear, paradójicamente, algo que perdura”

     Un arte

     No es difícil dominar el arte de perder;
     muchas cosas parecen llenas del propósito de ser perdidas
     que su pérdida no es ningún desastre.

     Perder alguna cosa cada día. Aceptar aturdirse por la pérdida
     de las llaves de la puerta, de la hora malgastada.
     No es difícil dominar el arte de perder.

     Después practicar perder más lejos y más rápido
     los lugares y los nombres y dónde pretendías
     viajar. Nada de todo eso te traerá desastre alguno.

     He perdido el reloj de mi madre y ¡mira¡ voy por la última
     -quizá por la penúltima- de tres casas amadas.
     No es difícil dominar el arte de perder.

     He perdido dos ciudades, las dos preciosas. Y, más vastos,
     poseí algunos reinos, dos ríos, un continente.
     Los echo de menos, pero no fue ningún desastre.

     Incluso habiéndote perdido a ti (tu voz bromeando, un gesto
     que amo) no habré mentido. Por supuesto,
     no es difícil dominar el arte de perder, por más que a veces
     pueda parecernos (¡escríbelo!) un desastre.

Traducción de Joan Magarit

BLAKE, WILLIAM
Canciones de Inocencia y Experiencia
El matrimonio del cielo y el infierno
Editorial CÁTEDRA
Poeta y grabador visionario, rebelde, iconoclasta anticipado a su tiempo, William Blake es un creador total. Su obra concentra en sí misma poesía, arte, filosofía y misticismo. Una obra que puede ser intimidatoria por su complejidad, dado que contiene una mitología absolutamente personal y una dimensión simbólica inclasificable.
Blake vivió entre 1757 y 1827, en pleno Racionalismo advirtió de las consecuencias nefastas de separar cuerpo y alma. En pleno siglo XVIII advierte que el materialismo traerá la destrucción de la naturaleza y la alienación del hombre.
"Los libros proféticos" cuestionan con gran precisión el espíritu de una época y advierten de los tiempos oscuros que le esperan a la humanidad en el siglo XIX y XX. William Blake vivió en los tiempos de cambio de las revoluciones francesa, americana e industrial. Nació en un mundo monárquico y rural; pero como sus contemporáneos, creció en un nuevo mundo, en el que el poder del hombre modificaba a pasos agigantados los hasta entonces plácidos caminos de la Historia.
Era una época de dolor y sufrimiento, pero también de ilusiones incomparables con respecto al (supuesto) brillante futuro de la humanidad. Un mundo en que los Ilustrados soñaban con el poder de las ideas y la construcción de un mundo perfecto. Fue entonces cuando el Dios cristiano fue reemplazado por el Progreso y la Razón como las guías para el futuro del mundo.
En ese contexto histórico Blake hace una crítica feroz al racionalismo –es para él como perder la visión– ya que percibió como ningún otro las sombras agazapadas en el Siglo de las Luces. Para formular sus visiones acude a los arquetipos y construye con ellos una mitología propia. Era consciente de que, «si no creaba una mitología, sería esclavizado por la de otro hombre», como advierte Patrick Harpur en la brillante introducción de Ediciones Atalanta.

Su trabajo artístico es inseparable del literario y por ello el lector español no había tenido hasta ahora en sus manos una plasmación tan fiel de la mezcla de sus poemas y grabados (que él individualizaba «iluminándolos» con acuarela). Son como obras miniadas, que tardaron mucho tiempo en ser comprendidas. Sus mitos, extraídos de la Biblia, de la mitología celta y las leyendas artúricas y orientales, cobran nuevo y profundo sentido en la Imaginación de Blake, así escrita, con mayúsculas, puesto que ese es el sustrato de la realidad con el que quiere conectar.
El racionalismo ha reducido la imaginación a fantasía, a ficción contrafactual. Para el poeta, el mundo que percibimos es tan solo como una ventana que nos permite contemplar ese reino de la Imaginación, hirviente de vida y habitado por dioses, ángeles y demonios. En lugar de contemplar el cristal de la ventana, dedicó toda su vida a la invocación poética de ese mundo desterrado por la modernidad materialista.
Esta visión neoplatónica que adquirió en intensas lecturas de Swedenborg y Böhme le pone en contacto con la tradición hermética de Paracelso. Pero el mundo al que arroja su energía crítica es contemporáneo. Su mística busca una Inglaterra ideal. Y culpa a John Locke, por encima de todo, por su dogma de la tabula rasa que indica que venimos al mundo como un folio en blanco. Pero también se enfurece contra el filósofo Francis Bacon y contra Isaac Newton. En este punto hay que subrayar que, como hombre moderno e ilustrado, no critica la ciencia: admira la capacidad de medición y exactitud pero le exaspera el culto a la Razón.

La única exposición de sus grabados recibió críticas despectivas: «un desgraciado lunático». La dificultad de Blake proviene de su mitología propia y porque maneja los complejos conceptos extraídos de sus lecturas de Swedenborg y Böhme. En cuanto a los personajes míticos, el traductor destaca a los principales: Albion simboliza al hombre legendario de Inglaterra, que cita Beda el Venerable. Y los cuatro Zoas: Urthona es la inspiración y la creatividad; Tharmas, el instinto y la fuerza; Luvah es la emoción, la pasión, el dios del amor; y Urizen representa la Razón (en su nombre resuena «reason» y «horizon», razón y horizonte). Urizen es la ciencia positiva, símbolo de la nueva era, pero en Blake es también un tirano, símbolo de los tiempos en los que aún vivimos.
Para Blake, la auténtica “imaginación”, según relata en la introducción Patrick Harpur, constituía “otro reino bastante alejado de nuestras pequeñas mentes, habitado por dioses y dáimones que interactúan en esos relatos arquetípicos que llamamos ‘mitos’. Algo equivalente al inconsciente colectivo de C.G. Jung”.
La reciente edición, en 2014, de la traducción íntegra de Los Libros Proféticos por parte de la Editorial Atalanta es una labor titánica, nunca antes habían sido editados de forma completa en español. El hecho de que sus poemas vengan acompañados de todas sus láminas concede por primera vez al lector de lengua española la posibilidad de acercarse a su obra tal como el poeta la concibió: como una serie de poemarios ilustrados con una indisoluble unidad entre texto e imagen, muy semejante a los códices miniados de la Edad Media.
En el volumen primero de los "Libros Proféticos" se reúnen los poemarios: "Triel", "El libro de Thel", "El matrimonio de cielo e infierno", "La revolución francesa", "Visiones de las hijas de Albion", "América: Profecía", "El primer libro de Urizen", "El libro de Ahania", "El libro de Los", "El cantar de Los" y "Vala, o los cuatro Zoas".
Y en el segundo: "Milton: poemas en dos libros" y "Jerusalén, la emanación del gigante Albión". Este volumen se cierra con un glosario de nombres y conceptos del complejo mundo mitológico blakeano. 

BLANCHARD, MAURICE
Poemas
Editorial 
Poeta francés, nacido en 1890 y fallecido en 1959. Considerado por Breton, Eluard y Péret como uno de los más grandes poetas, fue sin embargo poco conocido en vida. Piloto de aviación en la Primera Guerra Mundial, ingeniero aeronáutico, creador de numerosos prototipos de aviones, desde 1941 participó en las actividades de "Le main á plume", el periódico que publicaba la Resistencia. Es autor de una obra lírica de hondo calado existencial, en la que huye del artificio y la alharaca retórica para adentrarse en la dimensión más compleja del ser humano y las cosas que le rodean. Está considerado como uno de los poetas surrealistas franceses que con mayor pureza asimiló y plasmó en sus versos los postulados estéticos e ideológicos de esta corriente vanguardista. 
Sus poemarios son Malebolge (1934) Solidité de la Chair (1935), Sartrouville (1936), Les Barricades Mystérieuses (1937), Les Perils de la Route (1937) y C'est la fête et vous n'en savez rien (1939). Posteriormente, Blanchard incrementó su bibliografía con otras entregas poéticas tan dignas de mención como Les Pelouses fendues d'Aphrodite (1945), La Hauter des Murs (1947), L'Homme et ses Miroirs (1950), Le Monde qui nous entoure (1951) y Le Pain la Lumière (1951).
En líneas generales, sobresale en su lírica esa predilección por la pureza de conceptos tendente a ahondar en el hombre y su entorno hasta encontrar la raíz misma de sus cuitas existenciales, valiéndose para ello de depuradas imágenes de innegable sello surrealista que, pese a su carácter onírico o visionario, no renuncian casi nunca a sus lazos con la realidad, la historia, el presente y, en definitiva, la propia dimensión humana del poeta y de quienes le rodean. Como rasgo singularizar de su obra lírica, destaca la abundancia de poemas en prosa dentro de su heterogéneo y regular corpus poético.    Extractos tomados de  mcnbiografías.com

LA FLOR DEL VERANO

La bestia, herida, vino a morir a mis pies. Yo caminaba por las tierras sembradas y ya reverdecidas, y me extrañaba que un color tan puro y tan fresco hubiera podido nacer en la superficie de un mundo horrible que los poderosos aprietan con sus manos crispadas, apestando a sangre de otros y apestando al jugo de su propia corrupción.

Caminaba por las tierras del trigo, por las tierras de terciopelos que se extienden interminablemente hacia el Norte. Los días crecían y yo me alzaba a la altura de los días.

El sol escupía sus llamas siempre más pesadas, siempre más insolentes, y yo insultaba al sol y también a los humanos que iban por los caminos. Seguí mi peregrinaje por el país de los ausentes.

Una tarde de junio, me acosté en la tierra fértil y sólida, mil y mil veces arada, quebré algunas flores del campo: acianos, amapolas, ¡qué frágiles son estas flores!

Son silenciosas y frágiles, y sus colores de inmediato apagados por la muerte.

¡Que así sea para mí mismo y para los que yo quiero!
BONILLA, JUAN
Poemas pequeñoburgueses
Editorial RENACIMIENTO
En lo bueno y en lo malo, la poesía de Juan Bonilla tiene que ver mucho con su prosa. “Un día de regalo”, el más extenso e impactante de los Poemas pequeñoburgueses podría incluirse en cualquiera de sus libros de cuentos sin más que cambiar la disposición tipográfica (o sin cambiarla). Y “Mateos, 14, 24” es un microrrelato con final abierto que no perdería nada (solo ocuparía menos espacio) si se dispusiera en prosa.
Un libro se salva por los mejores poemas y en Poemas pequeñoburgueses los hay conmovedoramente magistrales, pero también hay otros que incurren en la nadería o que se basan en una ocurrencia poco afortunada, como la serie “Apuntes de bachillerato”. ¿Vale siquiera como chiste el titulado “Historia del arte”: “Belleza es aquello / que te la ponga dura”?
Poemas memorables: “El río”, que da la vuelta a la metáfora tradicional; “Por regresar”, con su intento de evitar la falacia patética; todos los incluidos en la sección final, “Cincuenta años de éxitos”, que juega con el título de su primera obra. También en esos poemas hay ingenio (véase, por ejemplo, “La gala” donde celebra su cumpleaños a la manera de los Oscars), pero no un ingenio que chisporrotea y se queda en nada. “La secta de los viles” reescribe un pasaje de la Divina comedia sustituyendo como guía a Virgilio por Maiakovski.
Algo de mala conciencia por haber dejado de ser el que era entonces, y haber condescendido con el mercado editorial, encontramos en algunos capítulos de Biblioteca en llamas. Imperfecto (como todos) e imprescindible (como pocos), Juan Bonilla sigue conservando buena parte de la desenfadada agudeza de sus irreverentes comienzos y le ha añadido una verdad humana que en aquellos años, por pudor juvenil, nos escamoteaba.  Extractos tomados de  crisis de papel

CORDURA DE DIOS QUE QUITAS EL PECADO DEL MUNDO

Padre nuestro que estás en paradero
desconocido, líbranos de ti.

No nos llenes el tiempo con tu ausencia.

Tú utilizaste el fuego del infierno
para encender el sol de nuestra infancia.

No nos des certidumbre de tus ojos
después de que los nuestros ya no puedan
mirar la rosa negra de la vida.

Oh cordura de Dios que catas
el pecado del mundo,
dispendia tu piedad con los cobardes,
los que te encuentran en cualquier fenómeno
de meteorología, los que imponen
tu Nombre en leyes y oraciones.

Confórmate con ser un huésped
de nuestra infancia rota en mil pedazos.

Vacíanos de Ti,
regresa a tus orígenes
a aquella imensa noche de tormenta
en la que el miedo de unos monos te inventara.

BONNEFOY, Yves
Tarea de esperanza
Editorial Pre-Textos
 Las palabras saben de nosotros lo que nosotros ignoramos de ellas. René Char
Éste es un libro imprescindible. Bonnefoy, el último de los grandes poetas del Siglo, recoge la herencia del surrealismo y entrega sus alas y su libertad a esa naturaleza tanto tiempo maltratada por la poesía. Es un místico, sus presencias son y no son de este mundo, su habitar empieza en otra parte. Si algo se impone en esta poesía es la intimidad, su forma de convocar esas presencias que no siempre parecen humanas, su forma de conocer el dolor de cada encuentro. Bonnefoy sabe echar la persiana en el momento justo para crear el mundo dentro del mundo, y allí oír solamente la respiración de los demás. Sabe que más allá de lo que pasa, más allá de la esperanza, hay siempre un momento en la noche en que es preciso apartarse del mundo y crearse a uno mismo, crearte con los otros y para los otros, y así elevarnos y ser inmortales y seguir teniendo esperanza. Aquí la sombra, y la luz, y la noche, son la única ley. La poesía de Bonnefoy es una habitación absoluta.
La obra de Bonnefoy deja al hombre sólo ante la belleza, lo despoja de todo, nos sugiere que en cada lugar del camino, en cada árbol, en cada cosa que tocamos, en cada palabra que decimos, nuestra vida queda depositada para siempre. Bonnefoy es un poeta fuerte, sólido, moral, contenido.  La palabra de Bonnefoy llena al lector de agua, de madera, de fuego. Tiene la fuerza para hacer que sus palabras se impongan, se oigan más allá y tengan su propia vida. Tendremos que leer el paisaje y el hombre al mismo tiempo, tendremos que construir un nuevo paisaje en el que leer, en el que escribir, en el que buscar respuesta. Esto ocurre también con Edmond Jabès, o con René Char, hombres entregando su vida por una idea, por escribir un único libro, por una palabra que se repite infinitamente. Mucho menos prolífico que estos poetas, Bonnefoy parece haber trabajado cada poema durante años; su palabra ya se ha posado sobre la tierra para ser parte de ella. Su obra es la de un hombre que ha sembrado palabras durante toda su vida y, a medida que el tiempo pasa, las va recogiendo más bellas y más maduras para volver a plantarlas. 

La obra de Bonnefoy es plástica, es teatral en su juego de presencias y ausencias. Está instalado en el origen, en un vacío esencial que todo lo acoge. El origen, la madre, la infancia, son inagotables. Leer la obra de Bonnefoy es ver la vida del hombre y la naturaleza, desde su nacimiento hasta su muerte, es entrar directamente a la historia del tiempo y el espacio. Así vemos al niño ponerse en pie, aprender a caminar, caer, quebrarse. En uno de los mejores poemas del libro Bonnefoy escribe, Yo no dormía, / Tenía en exceso aún la edad de la esperanza / Dedicaba mis palabras a las montañas bajas / Que a través de los vidrios yo veía venir. Es sobre esas montañas de la infancia sobre las que el hombre se eleva y es en ellas donde se hunde. Una mañana después de una mañana, una infancia después de la infancia. Son las montañas del dolor primordial del que nos habla Rilke al final de las elegías.    Extractos tomados del artículo de Pablo Fidalgo  en PoesíaDigital.es

PASANDO CERCA DEL FUEGO

Pasaba cerca del fuego en la sala vacía
De postigos cerrados, luces apagadas,

Y vi que el fuego aún ardía, que estaba incluso
En ese instante en el punto de equilibrio
Entre las fuerzas de la ceniza, de la brasa
En que la llama va a poder ser, a su deseo,
Sea violenta o dulce en el abrazo,
De quien ella ha seducido sobre ese lecho
De hierbas olorosas y de madera muerta.
Él, es ese ángulo de la rama en el que entré ayer
Bajo la lluvia de verano súbita, tan viva,
Parece un dios de la India que mira
Con la gravedad de un primer amor
A aquella que quiere de él que lo envuelva
El rayo que precede al universo.

Mañana removeré
La llama casi fría, y hará
Sin duda un día de verano como todos,
Los que tiene el cielo para todos los ríos,
Aquellos del mundo y aquellos más sombríos
De la sangre. El hombre, la mujer
¿Cuándo saben, a tiempo,
que su ardor se anuda o desanuda?
¿Cuál sabiduría en ellos puede presentir
en la vacilación de la luz
que el grito de felicidad se vuelve grito de angustia?

Fuego de las mañanas,
Respiración de dos seres que duermen,
El brazo de uno sobre el hombro del otro.

Y yo que vine
A abrir la sala, a recibir la luz,
Me detengo, me siento allá, para mirarlos,
Inocencia de los miembros extendidos,
Tiempo tan rico de sí que cesó de ser.
BONNETT, PIEDAD
Poesía Reunida
Ediciones   LUMEN
Este volumen reúne por primera vez toda la poesía de Piedad Bonnett, una obra que comenzó en 1989 con la aparición de “Círculo y ceniza” que ha tenido estaciones tan afortunadas como “El hilo de los días” (1995), “Tretas del débil” (2004) y “Explicaciones no pedidas” (2011), el más reciente de sus poemarios y ganador del premio Casa de América de Poesía Americana 2011. 
"En la pérdida de mi infancia y a instancias del dolor se gestó mi poesía”, confiesa la escritora colombiana. Su poesía habla de sentimientos, cotidianidad e incertidumbre. De la pérdida de lo buscado y no alcanzado que se queda palpitando en el alma.
En sus versos el miedo es medular. Se intuye su temblor. Piedad Bonnett tiene tres o cuatro temas latentes en su obra desde el comienzo. Amor. Dolor. Pérdida. Valentía.
“El amor atraviesa toda mi obra. No hay poema sin amor. Y aparece como un territorio resbaladizo tanto en lo personal como unido al conflicto, o a la posibilidad de la pérdida, más que a la plenitud. Es algo incompleto”.

       Ahora,
       apenas si el recuerdo,
       no del amor,
       sino de aquella forma en que te amaba.
       Ahora,
       ya no el dolor sino la certidumbre
       de la dolida forma en que dolías,
       del vacío iracundo y de la pena
       de la rama cortada.
       Ahora
       la sed, no de tu lengua
       sino de aquel deseo de tu lengua,
       la sed, no del oasis de tus ojos
       sino de aquellas lágrimas caídas
       sobre el desierto gris que me esperaba.

BONNETT, PIEDAD
Explicaciones no pedidas
Ediciones   VISOR
 Piedad Bonnett  (Amalfi, Antioquía, Colombia,  1951), una de las voces más representativas de la poesía colombiana actual, deja ver en este libro, algunas de las condiciones ya reconocidas en sus anteriores publicaciones: contención expresiva, fuerza, sutileza, ironía. A veces con palabra descarnada, a veces con humor,  Bonnett  toca temas como la costumbre, la memoria, la insatifación, los sueños, el amor.
  De ella escribió  José Watanabe: ¿Preguntará la poesía qué hicimos con ella cuando nos visitaba?  Piedad Bonnett, que tan sabiamente se mueve en el justo límite de su propuesta, que no va inútilmente más allá del material que desde un inicio aparece en su poderosa intuición poética, que "no abusa del lector" encubriendo con artificios y manierismos ideas inconsistentes, que mantiene la transpariencia de su palabra emocionada lejos de las estridencias, hace tiempo que tiene una respuesta. Dirá, junto con la gran poeta norteamericana  Marianne Moore, que la poesía encontró "un lugar para lo genuino".

       LAS CICATRICES

       No hay cicatriz, por brutal que parezca,
       que no encierre belleza.
       Una historia puntual se cuenta en ella,
       algún dolor. Pero también su fin.
       Las cicatrices, pues, son las costuras
       de la memoria,
       un remate imperfecto que nos sana
       dañándonos. La forma
       que el tiempo encuentra
       de que nunca olvidemos las heridas.

BONNETT, PIEDAD
Los habitados
Editorial  VISOR
Emerge la poesía de Piedad Bonnett de la noche como un grito que no espera su eco. Un bramido salido de una intimidad que se ahoga lentamente a través de una serie de poemas de tiempo y memoria, también de miedo y fragilidad, en definitiva, de resistencia ante una oscuridad que todo lo emboza hasta el ahogamiento, convirtiendo al lenguaje en un paño hosco que intenta amparar el dolor que surge de la pérdida.
El libro se titula Los habitados y viene de lograr XIX Premio de Poesía Generación del 27, siendo editado en la Colección Visor de Poesía. No es que el pozo de los versos sea demasiado profundo, apenas 50 páginas, pero su oscuridad asusta, envolviendo al lector a base de crujidos, orfandades y noches, pero también de “esperanzas en forma de piano que la vida hace desafinar”. Y es en ese desafinado en donde se sostiene el conjunto, en la imposibilidad de la luz, en la solidez del silencio que todo lo encoge pero que la poeta consigue materializar y moldear a través de la palabra. Palabras que, como desgarrones, prenden en cada verso para armarse como esa resistencia necesaria para sobrevivir, como el salvoconducto que mimetiza el duelo en firmeza, en aquello que se precisa para seguir habitando.
Porque habitar el dolor es también una forma de resistencia. 
Extractos tomados del artículo de Ramón Rozas en Infolibre.com

BORGES, JORGE LUIS
Poesía Completa
Editorial  LUMEN
La diferencia entre la prosa y la poesía reside, según Borges, en el lector, no en el texto: «Ante una página en prosa el lector espera noticias, información, razonamientos; en cambio, el que lee una página en verso sabe que tiene que emocionarse.»
Indisociables de sus cuentos y ensayos, estos poemas son parte indispensable del universo borgeano y constituyen una indagación paralela a los temas que siempre le apasionaron: la ciudad de Buenos Aires, los libros, los autores que aparecen citados, los espejos, los sueños, el tiempo, la memoria, los laberintos, Inglaterra o la eternidad. 
Borges es un poeta intelectual, pero no por ello insensible: el paso del tiempo, la muerte, la pérdida de la felicidad se puede rastrear en sus versos. Aunque en todo caso, el desencadenante de sus poemas es siempre racional y literario. Pocas o ninguna vez nace en los sentidos o en las circunstancias externas de su vida. Para Borges la poesía no está para comunicar su experiencia personal, a no ser la de lector o filósofo.
Él mismo en la Introducción a La Cifra expone: "Al cabo de los años, he comprendido que me está vedado ensayar la cadencia mágica, la curiosa metáfora, la interjección, la obra sabiamente gobernada o de largo aliento. Mi suerte es lo que suele denominarse poesía intelectual. La palabra es casi un oximoron; el intelecto (la vigilia) piensa por medio de abstraccioes, la poesía (el sueño), por medio de imágenes, de mitos o de fábulas. La poesía intelectual debe entretejer gratamente esos dos procesos."
Como Schopenhauer, Borges presume que el tiempo y el espacio son proyecciones mentales; el mundo existe en tanto se lo piense, necesita, para no desaparecer, de una voluntad que constantemenete se lo represente: “Yo soy el único espectador de esta calle; / si dejara de verla se moriría.”
Borges con los años irá depurando su estilo. Su lenguaje será cada vez menos ostentoso y más preciso. En sus poemas consiguió una expresión lúcida de ideas y conceptos. No es extraño que su estilo recuerde al de Quevedo, poeta al que admiraba y con el que comparte un profundo dominio del idioma, la expresión aguda de las ideas y la ausencia de sentimentalidad. En Otras Inquisiciones escribía: 
"Grande es el ámbito de la obra poética de Quevedo. Comprende pensativos sonetos, que de algún modo prefiguran a Wordsworth; opacas y crujientes severidades, bruscas magias de teólogos («Con los doce cené; yo fui la cena»; gongorismos intercalados para probar que también él era capaz de jugar a ese juego; urbanidades y dulzuras de Italia («humilde soledad verde y sonora»); variaciones de Persio, de Séneca, de Juvenal, de las Escrituras, de Joachim de Bellay; brevedades latinas; chocarrerías; burlas de curioso artificio; lóbregas pompas de la aniquilación y del caos."
Saúl Yurkievich escribió un ensayo paradigmático, Borges, poeta circular. En él señala que en Borges "se produce un alejamiento de la actualidad, una renuncia a lo novedoso que se sistematizará a lo largo de los años a la vez que buscará una correspondencia más estrecha entre idea y conformación verbal."
                    LÍMITES

     De estas calles que ahondan el poniente,
     una habrá (no sé cuál) que he recorrido
     ya por última vez, indiferente
     y sin adivinarlo, sometido

     a Quien prefija omnipotentes normas
     y una secreta y rígida medida
     a las sombras, los sueños y las formas
     que destejen y tejen esta vida.

     Si para todo hay término y hay tasa
    y última vez y nunca más y olvido
     ¿quién nos dirá de quién, en esta casa,
     sin saberlo, nos hemos despedido?

     Tras el cristal ya gris la noche cesa
     y del alto de libros que una trunca
     sombra dilata por la vaga mesa,
     alguno habrá que no leeremos nunca.

     Hay en el Sur más de un portón gastado
     con sus jarrones de mampostería
     y tunas, que a mi paso está vedado
     como si fuera una litografía.

     Para siempre cerraste alguna puerta
     y hay un espejo que te aguarda en vano;
     la encrucijada te parece abierta
     y la vigila, cuadrifronte, Jano.

     Hay, entre todas tus memorias, una
     que se ha perdido irreparablemente;
     no te verán bajar a aquella fuente
     ni el blanco sol ni la amarilla luna.

     No volverá tu voz a lo que el persa
     dijo en su lengua de aves y de rosas,
     cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
     quieras decir inolvidables cosas.

     ¿Y el incesante Ródano y el lago,
     todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
     Tan perdido estará como Cartago
     que con fuego y con sal borró el latino.

     Creo en el alba oír un atareado
     rumor de multitudes que se alejan;
     son lo que me ha querido y olvidado;
     espacio y tiempo y Borges ya me dejan

           EVERNESS

Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios, que salva el metal, salva la escoria
y cifra en Su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido.

Ya todo está. Los miles de reflejos
que entre los dos crepúsculos del día
tu rostro fue dejando en los espejos
y los que irá dejando todavía.

Y todo es una parte del diverso
cristal de esa memoria, el universo;
no tienen fin sus arduos corredores

y las puertas se cierran a tu paso;
sólo del otro lado del ocaso
verás los Arquetipos y Esplendores

          ARTE POÉTICA 

Mirar el río hecho de tiempo y agua
Y recordar que el tiempo es otro río,
Saber que nos perdemos como el río
Y que los rostros pasan como el agua. 
Sentir que la vigilia es otro sueño
Que sueña no soñar y que la muerte
Que teme nuestra carne es esa muerte
De cada noche, que se llama sueño. 
Ver en el día o en el año un símbolo
De los días del hombre y de sus años,
Convertir el ultraje de los años
En una música, un rumor y un símbolo, 
Ver en la muerte el sueño, en el ocaso
Un triste oro, tal es la poesía
Que es inmortal y pobre. La poesía
Vuelve como la aurora y el ocaso. 
A veces en las tardes una cara
Nos mira desde el fondo de un espejo;
El arte debe ser como ese espejo
Que nos revela nuestra propia cara. 
Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
Lloró de amor al divisar su Itaca
Verde y humilde. El arte es esa Itaca
De verde eternidad, no de prodigios. 
También es como el río interminable
Que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
Y es otro, como el río interminable.


BOTEV, HRISTO
Poesía (1848-1876)
Editorial AMARGORD
Botev es un poeta búlgaro cuya vida (rebelde y patriota revolucionario) acabó convirtiéndolo en un icono, un busto romántico; todo ello viviendo escasamente 28 años y escribiendo apenas 20 poemas. Sus poemas irradian impetuosas pasiones además de un sentimiento trágico. Sus versos se rebelan contra la esclavitud, pero sobre todo contra la mentalidad del esclavo.
La manera apasionada y generosa con la que la traductora Zhivka Baltadzhieva nos acerca la figura de Hristo Botev no solo nos ayuda a comprender a este poeta en su contexto, además nos permite asomarnos a sus textos con intimidad, con un recogimiento muy alejado en apariencia de las proclamas patrióticas y revolucionarias con las que se suele relacionar a un autor político. Botev fue un revolucionario, sí; pero también un creador extremadamente sensible. Conocedor de la debilidad humana y valedor del espíritu transgresor que también nos habita, es este un personaje a rescatar en estos tiempos no tan distintos por la convulsión y la pérdida de derechos. El poeta fue un luchador y una víctima del doble yugo del Imperio Otomano y la Iglesia Ortodoxa. Sus versos claman contra la necedad de los gobernantes y también de los gobernados. Leerlo hoy nos pone en alerta ante quienes se llenan la boca de Patria y Pueblo. En sus 28 años Botev tuvo ocasión de experimentar todas las caras de la rebeldía.
Gracias a la mirada de la traductora y antóloga, se vuelven estos versos si cabe más estremecedores, más cercanos o no tan alejados de nuestra tradición lírica, que tantas veces también ha respondido a la opresión con palabras descarnadas y firmes como, en el mismo nivel de sensibilidad, la poesía de Miguel Hernández. Blatadzhieva nos facilita en su prologo la labor lectora ofreciéndonos el contexto de las referencias históricas y legendarias de su natal Bulgaria. o la alusión a mitos y leyendas de Bulgaria: su traducción sensata y amorosamente cuidada nos hace llegar prácticamente intacta la emoción doliente de la poesía de Botev.
ELEGÍA
Dime, oh, dime, pobre pueblo, ¿quién te mece
en esta cuna, en la cuna maldita de eterno esclavo?
¿Aquel que atravesó antaño
al Salvador en el costado,
o aquel que siglo tras siglo te canta:
“¡Soporta y salvarás tu alma!”?

¿Él, o algún nuncio suyo,
de Loyola nacido, hermano de Judas,
traidor consabido y vivo augurio
de más tormentos para los desdichados,
un usurpador nuevo, un ave de rapiña, uno
que vende a su hermano y asesina a su propio padre?

¿Es él? ¡Confiesa! Calla el pueblo.
Atruenan cadenas aterradoras.
¡Y ni un grito de libertad!
Sólo apunta el mudo pueblo, con la frente ceñuda,
a los notables: caterva de bestias
con levitas, sotanas; ciegos con ojos.

Apunta el pueblo, y el sudor de su frente
sobre su propia lápida sangra:
la cruz clavada en carne viva,
la herrumbre carcome el hueso roído,
la culebra consume la vida del pueblo,
la consumen los nuestros y los ajenos.

Y el pobre esclavo soporta… Mientras,
sin parpadeo y sin sonrojo, contamos los siglos
bajo el yugo, contamos los siglos
de tronantes cadenas. Contamos,
y, con una fe ciega en esta obtusa estirpe oscura,
esperamos que nos llegue el turno, nuestro turno
de libertad.
BOZALONGO, PAULA
Diciembre y nos besamos
Editorial   HIPERIÓN
XXIX Premio de poesía Hiperión . Primera obra de esta estudiante de Arquitectura nacida en Granada en 1991.
Diciembre y nos besamos, constituye un poemario fresco y sencillo. Una lectura sobre nostalgia y recuerdos
Son esenciales, en este sentido, las citas que abren el libro, pues revelan dos claves de su poética: la atención a lo cercano, a lo concreto (Prefiero que me guste la gente/ a amar a la humanidad, Wislawa Szymborska); y la búsqueda de una voz poética serena, íntima y colectiva a un tiempo (Lentament, la nostra vida/ va entrant en els meus poemes./ Dintre d’ells t’esperarà, Joan Margarit).
Los símbolos pueblan el libro: la sombra, la falta de luz, que representa la tristeza. Otro aspecto fundamental del libro es la nostalgia, a veces por algo que no se ha llegado a vivir o por un tiempo pasado idealizado. Destacan, además, los poemas sobre viajes. Paris, Nueva York, Sarajevo y Berlín aparecen retratadas en poema, no de forma plástica, sino espiritual.
La indefinida melancolía se precisa a través de formas y estructuras, metáforas arquitectónicas que perfilan el sentido del desorden. El poema “Geometría” traza una estampa cubista. Las siluetas de los amados se convierten en bellos triángulos, trapecios, círculos y elipses que acompañan, pero no revelan: “me faltan dimensiones/ para explicar el mundo”, concluye la voz lírica.

En su poesía el poder transformador de la emoción reinventa la lógica interna del tiempo y del espacio, como hiciera Ángel González en su poesía.
LA VIDA BREVE

                                                                            ¡Malhaya el hombre, malhaya,
                                                                             que nace con negro sino!
                                                                            ¡Malhaya quien nace yunque
en vez de nacer martillo!
(La vida breve, ópera de Manuel de Falla,
libreto de Carlos Fernández Shaw)

La percusión del tiempo es una fragua
al final del pasillo,
ya no la escuchan más los hijos del herrero,
tan solo la perciben cuando para:
cuando el tiempo descansa
ellos paran también,

por si acaso al sacarle a la prisa ventaja
solo encuentran la muerte.

Las nubes de la tarde
resuenan en la lluvia de esta noche.

Los gritos de la casa
tiemblan en el eco de un llavero que cae
en el salón vacío.

En el ruido metálico de un andamio
se quejan las reformas
de lo que ya no existe.

El invierno te grita en el deshielo,
el verano cruje en las hojas que pisas
ahora que ya es octubre,
fue entonces cuando alguien pensó en ti,
y hoy susurra una carta debajo de la puerta.

Si se escucha un disparo,
hay redoble de lágrimas
en el cuarto del huérfano
y un suspiro entre sueños
despierta al asesino.

En este llanto estallan nuestros sueños,
y no llora el pasado,
el futuro se queja de no ser quien creía.

La prisa nunca prometió ventaja,
si bailas con el eco
pero no con su causa,
el tiempo de la música no es tuyo todavía.

BRINES, FRANCISCO
ENSAYO DE UNA DESPEDIDA: Poesía Completa 1960-1997
Editorial  TUSQUETS
Poeta perteneciente a la Generación del 50, grupo ajeno a modas literarias y cultivador de asuntos universales como el paso del tiempo, la memoria, el erotismo o la infancia.
Inspirada en la reflexión serena sobre la realidad intima y sobre la existencia -que transcurre siempre, bajo los ojos acechantes del tiempo, en el filo de la vida y de la muerte cotidiana y definitiva-, su obra trasluce coherencia y constancia, y, a la vez, sutiles transformaciones. Así, la lucidez precoz del primer libro, Las brasas (Premio Adonais 1959), da paso a los poemas histórico-narrativos que conforman Materia narrativa inexacta  y al sinuoso y reflexivo Palabras a la oscuridad (1966, Premio de la Critica). Aun no (1971) abre caminos nuevos, como la sátira y un desgarrado existencialismo que preconiza la visión desengañada y a la vez metafísica de Insistencias en Luzbel (1977). Con El otoño de las rosas (1986, Premio Nacional de Poesía) recobra Brines la transparencia y la diafanidad para culminar con la luminosidad otoñal de su postrer libro, La ultima costa, en el que alcanza una difícil desnudez y pureza expresivas. 
Nacido en Oliva (Valencia) en 1932, Brines es compañero generacional de otros ilustres escritores que se opusieron -en verso o en prosa- al régimen franquista, como José Ángel Valente, Claudio Rodríguez, Ángel González, Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral, José Agustín Goytisolo, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute o Rafael Sánchez Ferlosio.
"Había mayor sensorialidad al principio, luego, ha entrado el pensamiento", ha explicado el poeta sobre su obra. Siempre ha sido un estudioso de la condición humana. Se le considera uno de los poetas de acento elegíaco más intenso, su obra refleja "la sensación de pérdida, de que el don de la vida, de la existencia, nos va a ser despojado y se nos va a borrar, como el día borra a la noche". 
La tarde, el crepúsculo, el claroscuro, es la metáfora fundamental de este proceso y precisamente por esto, es una atmósfera determinante en su obra. Poeta elegíaco, si bien canta a la despedida, también celebra la vida, su luz, la naturaleza, la libertad y el recuerdo amoroso; en este sentido se aproxima al paganismo de poetas como Cavafis.
Elegante, clasicista, digno representante de la llamada “poesía de la experiencia”, Brines ha transitado de la sensorialidad a la reflexión, pasando por la ironía. Su poesía, quizá más constreñida en aliento y formas al principio, con el tiempo, y sobre todo en El otoño de las rosas (1986) y La última costa, se ha vuelto un discurso galopante, febril, totalmente enamorado del mundo, de su rosa brillante, aunque reconoce, más atemperadamente que al principio, la presencia de la noche.

PALABRAS PARA UNA DESPEDIDA
Está la luz despierta,
y se adentra en los ojos el contorno del monte,
y el grito de los pájaros desvanece el oído
al venir de los húmedos huertos.
Los blancos pueblos de la costa,
felices de lujuria y juventud,
alientan junto al mar, lejanos.
No estoy allí, mas lo que fui deseo:
la dicha viva, los sentidos borrados,
ahora que en el jardín el tiempo se arrincona
en las sombras,
y el olor de las rosas sube al aire.
Hay humos blancos y calladas palomas
en la altura, y voces que se alejan,
hay demasiada vida para una despedida.
Y un día habrá de ser,
sin que la grata luz, las voces de la casa,
los cultivos del huerto, los días recordados
de la remota y breve juventud,
ni tampoco el amor que me tenéis,
retrasen la obligada despedida.
Tendré que aposentarme en la aridez
y perdida la imagen de este mundo
y perdido yo mismo,
siento que aquel reposo será estéril,
que la vida no fue, que el fervor
de cualquier despedida es un engaño.

BROWNING, ROBERT
Poesía escogida
Editorial  UNIVERSITARIA
Junto a Chaucer y Shakespeare, Robert Browning (1812-1889) fue considerado por Ezra Pound como uno de los tres grandes hitos de la literatura británica de todos los tiempos. La hondura psicológica y las innovaciones formales que introdujo en el discurso poético dejaron huella profunda en la lírica inglesa y norteamericana del siglo XX, desde el propio Pound y T.S. Eliot a Louis Zukofski o John Ashbery, pasando por Dylan Thomas, Robert Lowell y John Berryman, entre otros. 

Editorial Universitaria ofrece aquí la edición revisada y ampliada de la poesía escogida de Robert Browning, seleccionada y traducida por Armando Roa Vial. Completan esta antología dos acuciosos estudios sobre la obra y vida del poeta, realizados respectivamente por Armando Uribe Arce y Braulio Fernández Biggs.
UNA TOCATA de GALUPPI
                                       I
Oh Galuppi, Baldassaro, ¡Qué triste descubrimiento!
Difícilmente puedo desconocerte; tendría que ser sordo y ciego.
Pero aunque alcance tu significado, ¡Lo hago con un ánimo tan triste!

                                      II
Aquí llegas tú con tu vieja música, y aquí está todo lo bueno que ella trae.
¿Qué, vivieron ellos una vez en Venecia donde los mercaderes fueron reyes,
donde está San Marcos, donde los dogos usaban unirse al mar con anillos?

                                     III
Ay, porque el mar es aquí la calle, y este arco....al que tú llamas...
el puente de Shylock, coronado de casas, donde celebran el carnaval:
Aunque nunca estuve fuera de Inglaterra -es como si hubiera visto.

                                    IV
¿Buscaban los jóvenes sus placeres en el mar cálido de mayo?
¿Es cierto que bailes y máscaras empezaban a medianoche y duraban aún a mediodía,
cuando se preparaban nuevas aventuras para mañana?

                                    V
¿Fue una auténtica mujer, con mejillas redondas y labios rojos,
sobre su cuello el pequeño rostro alegre como una campanilla en su lecho,
con un pecho de sobrebia abundancia donde un hombre puede apoyar la cabeza?

                                   VI
Bien, y era gracioso ver como dejaban de hablar y se abandonaban
-Ella a mosdisquear el terciopelo de su negra máscara - él a sostener los dedos sobre su espada
mientras tú te sentabas tocando oberturas majestuosamente al clavicordio.

                                   VII
¿Aquellos tercios menores tan lastimeros, sextos disminuidos, suspiro sobre suspiro,
dicen algo a ellos? Aquellas suspensiones, aquellas soluciones - "¿Debemos morir?"
Aquellos conmiserativos séptimos - "¡La vida puede al final! ¿Podemos intentarlo!"

                                   VIII
"¿Eras feliz?" -"Sí"- "Y ¿Eres aún tan feliz?" - "Sí ¿Y tú?"
"Entonces más besos" - "¿Iba a parar de darlos cuando un millón me parecen tan pocos?".
Escucha, la persistencia de la dominante que pide su respuesta.

                                   IX
Efectivamente, una octava golpea la respuesta. Oh ellos te alaban ¡Me atrevo a decirlo!
¡Bravo Galuppi esto es música! buena igualmente en el grave y en el allegro.
Puedo siempre dejar de hablar cuando oigo tocar a un maestro.

                                  X
Después te dejan por sus placeres: hasta que a su debido tiempo, uno a uno,
algunos con vidas que van a la nada, otros con acciones también inacabadas,
la muerte les precipita calladamente y les lleva adonde nunca pueden ver el sol.

                                 XI
Pero cuando me siento a razonar, pensando no distraerme
mientras triunfo sobre un oscuro secreto de la naturaleza,
vengo a ti con tu fría música hasta que siento escalofríos en cada nervio.

                                 XII
Sí, tú, como un fantástico grillo, crujiendo en una casa quemada:
Polvo y cenizas, muerte y vida. Venecia gasta lo que Venecia gana.
El alma, sin duda es inmortal - donde un alma puede ser discernida.

                                 XIII
Tú, por ejemplo: Conoces la física, algo de geología,
las matemáticas son tu pasatiempo; las almas resurgirán según su grado;
las mariposas pueden temer su extinción - tu no morirás, es es impensable.

                                XIV
Como Venecia y su pueblo, nacidos para florecer y hundirse,
aquí sobre la tierra ellos dieron sus frutos, mirtos y locura fueron la cosecha:
¿Qué queda del alma, pregunto, cuando cesas los besos?

                                 XV
¡Polvo y cenizas! Así lo cantaste, y yo quiero imprecar al corazón.
Oh, queridas mujeres muertas, y con semejantes cabellos  ¿Qué ha ocurrido de todo el oro
que colgaba acariciando sus pechos? Siento frío y me vuelvo viejo.

BROWNING, ROBERT
El anillo y el libro
Editorial  BECLAQUA
El anillo y el libro, un extenso poema dramático en verso blanco que, en realidad, bien puede considerarse una narración: la de las circunstancias del crimen cometido en la persona de su esposa y los padres de ella por el conde Guido Franceschini en la Roma de finales del siglo XVII. Está dividido en 12 partes: la primera y la última corresponden a la voz del poeta. Las otras 10 narran la historia desde 10 puntos de vista de diferentes. Pompilia, la esposa asesinada, el conde Guido, el sacerdote con el que ella se fugó, un testigo de calidad que trata de mediar, la ciudad de Roma dividida a favor y en contra, el fiscal, el abogado y el mismo papa Inocencio XII exponen cada uno su visión del asunto con una escritura lírica de extraordinaria belleza. 
El libro es un homenaje amoroso de Robert Browning a su mujer Elizabeth Barrett. Ambos mantuvieron una relación plenamente romántica, incluido un matrimonio a espaldas del padre de ella y escapada a Italia. Cuando murió su esposa, Browning escribió su obra capital: The Ring and the Book, El anillo y el libro. Vuelve entonces por último a Londres y se dedica a la literatura. En una de sus clases, Borges nos cuenta que siendo "un autor famoso, es tenido por oscuro —como fueron tenidos Góngora y otros—. Se llegó al punto de que en Londres se fundó una Browning Society dedicada a interpretar sus poemas. Hoy, de cada poema hay dos o varias explicaciones. En la enciclopedia se pueden buscar los títulos de los poemas de Browning, y se encuentran una o varias explicaciones que se han dado. En las reuniones de esa sociedad, los miembros leían artículos, a veces polémicos, en los que cada uno daba su interpretación de algún poema. Browning solía asistir a esas reuniones. Iba, aceptaba el té, oía las interpretaciones, agradecía y decía que le habían dado mucho que pensar. Pero nunca se comprometía con ninguno.
Es notable que Browning fuera tan amigo de Tennyson, que se jactaba de que su obra entera era de una claridad virgiliana. Y sin embargo los dos fueron muy amigos y ninguno aceptaba que se hablara mal del otro. (...)  Browning conoció el latín, el alemán, el griego, el inglés antiguo. La oscuridad de Browning no es una oscuridad verbal. No hay un verso en sus poemas que no sea comprensible. Pero la interpretación total de sus poemas es difícil, y hay algunos en que se ha declarado la imposibilidad de comprensión. Es una oscuridad psicológica. Oscar Wilde dijo del novelista George Meredith, por su obra, que era un Browning en prosa. Browning usó, según él, el verso como un medio para escribir prosa.
Browning tenía una facilidad casi fatal para el verso. Si hubiera elegido la prosa y no el verso, sería uno de los grandes cuentistas de la lengua inglesa. Pero en esa época se le daba predominante importancia a la poesía, y los versos de Browning se distinguen especialmente por sus virtudes musicales. A Browning le interesaron también los estudios de la casuística, rama filosófica que se ocupa de la ética. Le interesaron los caracteres complejos y contradictorios. Entonces inventó una forma de poemas lírico-dramáticos en primera persona, en los que quien habla no es el autor sino un personaje. Esto tiene un lejano precedente en el «Lamento de Deor»."
Jose Mª Guelbenzu señala que el libro de Browning "abre una vía de creación que va a dar paso a toda una modernidad poética: la escritura de los Cantos Pisanos de Ezra Pound, por ejemplo, desciende directamente de Browning, alcanzando al mismo T. S. Eliot y llegando incluso hasta nuestros días a poetas como Ashbery. Subjetivo, lírico, empeñado en asuntos que siempre transcurren en el momento decisivo de la vida de sus personajes, la poesía de Browning se escuda en el pasado para hablar de asuntos eternos. Es un poeta tan reconfortante como esencialista y su lectura resulta fascinante."

BUKOWSKI, CHARLES
Poemas de la última noche de la tierra
DVD EDICIONES
Charles Bukowski (1920-1994) fue el último escritor «maldito» de la literatura norteamericana. Ha sido comparado con Henry Miller y Céline. Sus temas habituales son el alcohol, la literatura, la música, las mujeres, los bares, el hipódromo, la estupidez, la violencia… Directo, ácido y contundente. Dejó dicho:
“El alcohol es una de las mejores cosas que han llegado a esta tierra, además de mí. Siempre escribo intoxicado. No creo que haya escrito nunca un poema completamente sobrio”.

“Me gustan los hombres desesperados, hombres con los dientes rotos y los destinos rotos,. También me gustan las mujeres viles, con las medias caídas y arrugadas y con maquillaje barato. Me gustan más los pervertidos que los santos. Me encuentro bien entre los marginados porque soy un marginado. No me gustan las leyes, ni morales, religiones o reglas. No me gusta ser modelado por la sociedad.”
Este hijo de soldado norteamericano nacido en Alemania y recriado en Los Angeles tuvo una vida marcada por la miseria personal y económica. Los episodios de violencia doméstica con su padre alcohólico fueron constantes.
Después de pasar unos meses en la universidad descubrió que lo suyo era la bebida y las apuestas. Durante un tiempo vivió del dinero que ganaba en el hipódromo y cuando la suerte le rehuía dormía en los parques. Lo único que le importaba en ese momento de su vida era beber. A los 25 años comenzó a escribir relatos que revistas como Harper´s y The New Yorker no se atrevieron a publicar; así que deambuló y bebió sin parar por Los Angeles. Pasó varias noches en la cárcel y trató de suicidarse tres veces.
En 1942 se fue a vivir con una prostituta que conoció en un bar. Después de una década de trasegar alcohol en cantidades industriales ella murió intoxicada y él, con sólo 35 años, estuvo a punto de morir a causa de una úlcera. Después de la muerte de su compañera, Bukowski se quedó solo y se dedicó a escribir sobre todo lo que odiaba del mundo, todo lo que le obsesionaba. Esa sería la actividad que ocuparía la mayoría de su tiempo en los siguientes 40 años. Sus primeros textos eran una mezcla de poesía y relato breve que siempre sucedían en el bajo mundo y giraban en torno a los mismos seres oscuros: prostitutas, borrachos, jugadores empedernidos y delincuentes. Bukowski describió con detalle lo más decadente de la sociedad estadounidense y fue uno de los primeros que se atrevió  hacer literatura a partir del mundo underground.
En 1960 empieza a publicar y a convertirse en un mito. Pero no cambió su estilo de vida. Cuando lo invitaban a recitales llegaba borracho e insulta al público, y cuando daba entrevistas se burlaba del periodista. Durante la década de los 60 y 70 publicó libros tan exitosos como Escritos de un viejo indecente, Cartero, Erecciones, eyaculacione y exhibiciones, La máquina de follar, Factótum y Shakespeare nunca lo hizo. Estos libros no se pueden clasificar bajo ningún género preciso.
Sus textos no se parecen a nada. Algunos han tratado de ver similitudes con los poetas de la generación beat; pero en realidad sólo hay unas pocas coincidencias.
Bukowski analiza a fondo la materia sucia de la vida, sin teorizar ni filosofar, sin la necesidad de la agresión del pensamiento. y revela la vida como un mal viaje, un mal experimentado por los humanos idiotizados ante el paso enajenante de la rutina y de sus demonios disfrazados de progreso, moral y superación.
La poesía de Bukowski está marcada por un realismo descarnado y lírico a un tiempo, explícito, tierno en ocasiones y brutal en otras, abudnante en datos autobiogr´ficos, personalísimo y pleno de humos ácido y desencantado. Su poemas son vitales y vitalistas; y están llenos de drogas, alcohol y sexo. Escribió más de treinta poemarios.   Extractos tomados de Umberto Cobo
Entre sus libros de poesía encontramos: Madrigales de la pensión (Visor), Poemas de la última noche de la tierra (DVD) , Arder en el agua. Ahogarse en el fuego y el póstumo Lo más importante es saber atravesar el fuego (La Poesía, señor hidalgo).
BUNTING, BASIL
Briggflatts y otros poemas
Editorial   LUMEN
 Basil Bunting, autor de Briggflatts, calificado por Cyril Connolly como el poema largo más importante publicado en Gran Bretaña desde los Cuatro cuartetos de T. S. Eliot, no vivió una vida sino varias, pues también fue navegante, crítico musical, comandante de un escuadrón de la RAF, convicto, corresponsal de The Times, albañil y espía británico especializado en Oriente Próximo. Residió en Tenerife, Rapallo y Teherán. Basil Bunting es, sin duda, uno de los cinco o seis grandes poetas británicos del siglo XX y este volumen es una antología de su breve pero indispensable obra. Sus poesías evocan un esplendor efímero, una naturaleza hinchada, corrupta y fascinante. Compañero de generación de Louis Zukofsky y amigo dilecto de Ezra Pound, Bunting era un gran admirador de Lucrecio.
Briggflatts es un poema extraordinario y hermoso que  es "Una autobiografía pero no un registro de hechos", como advierte el poeta. El poema tiene cinco partes y  700 versos en total. Se construye sobre una gran variedad de estructuras formales, temas recurrentes y símbolos que aparecen estrechamente entrelazadas.
Briggflatts no habría que medirlo sólo con las obras de Eliot o Pound, sino muy especialmente con El Preludio de Wordsworth. No en vano lo subtitula “una autobiografía”, aunque en realidad como aquél es, también, una obra que contiene historia y mito, lo particular y lo universal.
Si en la Divina Comedia es Virgilio el símbolo de la cultura antigua, en Briggflats es Alejandro. Así, dice el propio Bunting en una bellísima nota al poema incluida en esta edición: “Los lugares comunes dan al poema su estructura: primavera, verano, otoño e invierno del año y de la vida del hombre, interrumpidos en medio y equilibrados por el viaje de Alejandro a los confines del mundo y su futilidad, y sellado y firmado al final con una confesión de nuestra ignorancia”.
Bunting estudió persa de forma autodidacta para leer en el  original a Firdawsi, Hafez y Manuchehri: No sospechaba que también le iba a servir para dirigir el servicio de espionaje en aquella zona del mundo.
El poeta innovó la poesía inglesa con la introducción del modo persa de recitar, de su cadencia, y así, existen varias grabaciones que lo atestiguan. Sobre el propio poema se manifiesta en un uso portentoso de la polimetría, de los acentos, de la duración silábica, en resumidas cuentas, de lo sonoro. Había dicho en alguna ocasión: “Es perfectamente posible hacer disfrutar a una audiencia leyendo poesía de una calidad suficiente en un lenguaje que no conozca”. Algo hay aquí también que leímos en El Preludio “La mente humana está conformada / Como una melodía.”
Es conocido que Bunting acompañó no pocas lecturas de Briggflatts con la sonata L33 de Scarlatti (la sonata en sí menor) con un tono y ritmo que se corresponden enormemente con el poema.  
Extractos tomados del artículo de J.A. Redondo Martín
BURNSIDE, JOHN
Dones  (Gift Songs)
Editorial  LUMEN
John Burnside (1955) es un poeta y novelista escocés, merecedor del premio T. S. Eliot de poesía. Entre sus novelas cabe destacar Las huellas del diablo o Glister. Dones es uno de sus más recientes poemarios y una de las contribuciones más brillantes a la poesía de nuestro tiempo.
Diáfanos e intensamente trascendentales, estos poemas logran crear una inmediata intimidad con el lector, invitado a sumergirse en el agua de unos versos cuyo canto perdura en la memoria, como una experiencia íntima.
Alguien ha dicho que Burnside es un poeta con la capacidad de evocación, alguien que es capaz de señalar un acto sencillo y entregártelo para que produzca en tí el tañido de una prístina emoción.
Para Burnside la poesía aspira a reflejar la cualidad misteriosa del mundo natural y los momentos de revelación que a veces se presentan a los que parece que vivimos al margen de ese mundo.
Según Santos Domínguez  “para Burnside, el poema es un viaje –espacial y temporal- al territorio de las apariciones y las reapariciones (Vuelve la nieve; / y a veces los muertos que hemos lavado / y enterrado). Un viaje que no sólo implica un regreso al interior del poeta, sino que a menudo provoca una mirada hacia dentro, una reflexión sobre la vida, el tiempo, la realidad o la memoria.
Porque el trayecto del poema es siempre ese en Burnside: el de un viaje de ida y vuelta en el que la mirada hacia fuera se convierte en  el motor de la meditación.”
LARES

Toda la tarde te he oído
ir de un cuarto a otro, como quien ofrece
el don de su presencia vigilante, o un atisbo
del sol que se demora en los pliegues
de las cortinas
                      o de las sombras que se agitan
en el muro —gorriones o golondrinas en vuelo,
más pájaros que los pájaros.

Como tú, hoy mismo he sentido ese espacio de la casa,
donde, entre el vaivén de las puertas abiertas,
                                                        aparecen los mensajeros, las
visitaciones: los rojos claveles del vaso, la curva de un cuenco.

Pasan semanas sin que acertemos a mirar así
la semimagia que se esconde en el trabajo
de ser, un día detrás de otro,
creación de nosotros mismos;

pasan meses como fantasmas hasta que
preparando el baño, o haciendo la colada,
volvemos a descubrirnos bajo la luz de la casa,
doblando una hoja o sirviéndonos un vaso de leche,
aliviados, en el lustroso aquí y ahora.

BURTON, RICHARD F.
La Casida -  The Kasidah Of Haji Abdu El-Yezdi
Editorial HIPERIÓN
La Casida se publicó en 1880, supuestamente traducida por "Frank Baker", uno de los seudónimos de Burton, y atribuida a un peregrino persa.  
La traductora María Condor define este largo poema como el intento de una “síntesis del racionalismo occidental y el misticismo oriental”. Sus versos, como la personalidad de Burton poseen un alto grado de vehemencia.
RICHARD F. BURTON, explorador, etnólogo, escritor, traductor, sexólogo, militar, agente secreto, espadachín, diplomático, estudioso de escuelas filosóficas y de religiones y sectas varias, políglota que dominó veinticinco lenguas y más de cuarenta dialectos, nació en Devon, Inglaterra, en 1821, estudió en Oxford hasta que le expulsaron; viajó por la India, Arabia, Harar, Tanganika, Zanzíbar, Crimea, EEUU, Fernando Poo, Brasil, Siria y Trieste, ciudad donde murió en 1890.
Burton fue un heterodoxo victoriano con un ansia enfermiza por el conocimiento y las experiencias sublimes, fueran lingüísticas, librescas, viajeras o sensuales.
Hombre de preocupaciones y dotes literarias, Burton fue autor de excelentes versiones de El jardín perfumado o Las Mil y Una Noches, traductor de Camoens y Catulo, y autor de The Book of the Sword y de La Casida, publicada ahora por primera vez en nuestro idioma.
Tal vez escrita antes (en 1854) que la famosa versión inglesa de las Rubaiyyat de Omar Jayyam realizada por Edward Fitzgerald, tal vez influida por ésta, La Casida se publicó en 1880, atribuida a un peregrino persa, Hach Abd el-Yazdí. El supuesto traductor le añadía unas extensas notas finales en prosa, en las que analizaba y explicitaba el contenido filosófico y teológico (más bien agnóstico o incrédulo) del poema. En ellas el autor sigue el método de enseñanza sufí, que indaga sobre la naturaleza y el destino del hombre. Burton no quiso admitir públicamente la autoría de la obra, aunque su viuda sí lo haría póstumamente.
En inglés, La Casida ha sido reeditada en varias ocasiones, tanto en Inglaterra como en Norteamérica. Esta traducción se basa en la edición londinense de 1925, imaginativamente ilustrada por John Kettelwell en la tradición de Aubrey Beardsley.

     Emprende ya tu camino con la frente serena,
     no temas narrar tu humilde historia:
     los susurros del viento del desierto,
     el tintineo de la campana del camello.

     Bástenos pensar que pueda existir la verdad;
     sentémonos allá donde las rosas resplandecen;
     lo cierto es que no sabe cómo puede saber
     quien no sabe tampoco cómo puede ignorar.

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