La Guarida Criminal D - M

DAENINCKX,  DIDIER
Asesinatos Archivados                   *****/*
Editorial Akal
Definía Raymond Chandler la novela negra, en su libro “El simple arte de matar”, como la novela que tiene por objeto y atmósfera el mundo profesional del crimen. Si como sabemos, el Estado se atribuye el monopolio de la violencia organizada para justificar su razón de ser, habrá que convenir que su estructura y sus cloacas constituyen el espacio idóneo para el desarrollo de la novela negra.
  Didier Daeninnckx sabe manejar perfectamente esta clave en la insuperable novela “Asesinatos archivados”. Clave que no es fruto de la imaginación del autor, es el producto de un profundo conocimiento de la historia de su país: Francia. Se inicia con la descripción de un episodio histórico sistemáticamente ocultado y conscientemente redescubierto por Daeninckx. Estamos hablando de la matanza que organizó la policía francesa en París, en octubre de 1961, contra ciudadanos argelinos que se manifestaban contra el toque de queda que le habían impuesto las autoridades.
  El inspector Cardin recibe la comunicación de un asesinato del que ha sido víctima al joven historiador Bernard Thiraud en la puerta de la Prefectura de policía de Toulouse, después de consultar los archivos referentes al periodo 1942-43. Descubre Cardin que, veinte años antes de esa muerte, el padre del fallecido, Roger Thiraud, profesor de historia en el instituto Lamartine, fue asesinado también, un 17 de octubre de 1961, durante la manifestación argelina de París que se saldó con la muerte de 200 argelinos y miles de heridos y detenidos. No obstante, ningún grado de participación se pudo imputar al profesor en dichos sucesos, tampoco se encontró el móvil de su asesinato. Ningún motivo explica las dos muertes, por otra parte ejecutadas en ambos casos por un auténtico profesional.
  El desarrollo de la investigación servirá para desentrañar del vientre de la historia dos temas tabúes, incluso en la Francia de hoy: la colaboración de muchos franceses con el régimen filonazi de Vichy y la represión y guerra sucia contra los argelinos de la colonia y de la metrópoli. En esta novela de gran intensidad y ritmo, Daeninckx combina con gran armonía tres métodos de investigación, el del historiador, el del detective criminalista y el de periodista de investigación, con un resultado espléndido.
Una constante en la novela de Daeninckx es la denuncia documentada del racismo en la sociedad francesa. En 1987 se publicó “Lumière noire”, poniendo en solfa la política gubernamental de expulsión  de ciudadanos de Malí. Un año después vio la luz “La mort n’oublie personne”, cuya trama es la historia de un resistente condenado a muerte después de la guerra del 45.
  En resumidas cuentas, un autor a tener en cuenta y una gran novela, cuya lectura recomendamos encarecidamente en este 50 aniversario de la masacre que ensangrentó las calles de París y evitar que el olvido del pasado nos condene a revivirlo.  
Extractos tomados de la reseña de Dolors Aguado en ElOtroPaís.com.
DAENINCKX,  DIDIER
El último de los últimos
Editorial Akal
Didier Daeninckx es quizás el último gran representante del polar comprometido de los años 80, un autor que evade etiquetas y tópicos, con postura siempre comprometida y crítica. Nacido en Saint Denis en 1949, en el seno de una familia militante de tradición firmemente izquierdista, Daeninckx se convirtió en una de las grandes promesas de la novela negra francesa de los años 80, etiquetada con prisas como neo-polar, asumiendo el género como eficaz medio para analizar con lucidez y dureza los problemas de la sociedad francesa en particular y europea en general, con un ojo puesto en las cuestiones más candentes del momento y otro en las heridas sin cicatrizar de un pasado siempre vivo. Antiguo militante comunista, periodista, ensayista y polemista temible, Daeninckx ha radiografiado la contemporaneidad a través de las investigaciones de su ya clásico inspector Cadin, creado en 1982, quijote moderno eternamente exiliado de comisaría en comisaría durante cinco novelas y un libro de relatos, hasta su trágico final, si bien en los últimos años se ha decantado preferentemente por la recuperación de la historia reciente de Francia, en novelas como El último de los últimos (Akal), con la Primera Guerra Mundial como telón de fondo, convertida en historieta por el mismísimoTardí.
En 1984 publicó en Gallimard “Meurtres pou mémoire”, editada por Akal como “Asesinatos archivados” y que le valió su consagración en el Parnaso de la novela negra, al recibir en 1985 el Gran Premio de Literatura Policial. Una época en la que los hechos de octubre de 1961 estaban rodeados todavía de un infranqueable halo de hermetismo. Daeninckx contribuyó de forma eficaz a colocarlos bajo los focos de la opinión pública.
“El último de los últimos” está dedicada a su abuelo anarquista y desertor en 1917. También en esta novela destapa un hecho histórico silenciado, el fusilamiento y cautiverio de miles de soldados rusos a manos de sus aliados franceses.
DEIGHTON,  LEN
The IPCRESS File                         *****
Editorial Planeta
Londres, años Sesenta. Encargado de hallar a un científico desaparecido, el protagonista de la novela se mueve entre los locales de Soho, los pasillos de los grandes ministerios y la periferia inquietante de la metrópoli inglesa inicialmente. Su búsqueda lo lleva en Líbano, luego sobre un atolón del Océano Pacífico dónde se desarrollan experimentos nucleares. Hasta que alguien trata de eliminarlo, y alguien más de someterlo al lavado del cerebro, en código:  IPCRESS. 

THE DETECTION CLUB
El almirante flotante                               *****/*
Ed
Reúna usted a catorce de los mejores novelistas del género de misterio. Compruebe que los catorce forman parte del reducido grupo de quienes solucionan los casos de forma fría y racional, sin recurrir a extrañas y poco consecuentes soluciones. Imagine que entre estos autores figuren Dorothy L. Sayers, G.K. Chesterton, Henry Wade, Anthony Berkeley y Agatha Christie. Pues, si logra usted todo ello, habrá conseguido algo que ya se ha hecho: escribir "El almirante flotante", un enigmático caso criminal planteado y resuelto por los famosos miembros del "Detection Club".


DIAZ  ETEROVIC,  RAMÓN
La oscura memoria de las armas
LOM Ediciones
Una profesora recurre al detective Heredia para investigar la muerte de su hermano menor, Germán Reyes. Era un superviviente de la dictadura y activista de los derechos humanos. Aparentemente fue muerto en un simple robo con violencia. El detective desconfía de las apariencias y comienza una investigación que lo llevará a hurgar en la oscura memoria del país, y a recorrer los bajos fondos de Santiago recogiendo las piezas que le permitirán resolver una de sus más complicadas pesquisas.
Díaz Eterovic ha convertido a Heredia en un testigo insobornable de la realidad chilena. El elemento principal de sus novelas es la memoria reciente del país, pero el color lo da una fotografía inmisericorde de la ciudad, los barrios marginales y los personajes muy pegados a la calle. Una fotografía creíble y desprejuiciada. Casi como un testimonio histórico del Chile postdictadura. Heredia conoce todos los antros y rincones de la ciudad. Él mismo vive al lado de "La Piojera", un legendario bar cercano al Mercado Central. 
La investigación lo lleva a indagar en la historia más reciente y oscura, la dictadura militar y sus torturadores. Éstos han tejido un densa red de protección que los mantiene impunes y Heredia va descubriendo profundos traumas que el país aún no ha dejado atrás. De hecho, la víctima es parte del movimiento denominado FUNA, creado ante la imposibilidad de encontrar justicia para los crímenes de los torturadores, principalmente, tras el advenimiento de la democracia pactada
DIAZ  ETEROVIC,  RAMÓN
Nadie sabe más que los muertos
LOM Ediciones 
Nadie sabe más que los muertos es el tercer libro sobre las peripecias de Heredia, el detective melancólico que se solaza en su condición de rata urbana, y se siente en su salsa en la grisácea fealdad de los barrios aledaños a la Estación Mapocho.
Heredia convence como versión nacional del tipo de detective solitario, duro, que hace gala de cierta insensibilidad frente a los golpes que recibe de sus enemigos, a los reveses del amor y al desprecio que le acarrea su marginalidad. Sin embargo, a ratos molesta su apego a los modos, a los giros y hasta al fraseo de sus paradigmas: Marlow y Spade.
Nadie sabe más que los muertos comienza cuando Heredia es llamado por un juez, quien le encarga averiguar el paradero del hijo, nacido en la cárcel, de una prisionera política que poco después del parto desaparece.
La progresión del relato es interesante. A medida que avanza la investigación se van ventilando asuntos oscuros, negociados y corrupciones surtidas. La novela muestra, así, algunos de los aspectos sórdidos del poder, y de los abusos que se cometieron durante el régimen pasado. La trama logra interesar, cumpliendo así con uno de los propósitos fundamentales del género: cautivar al lector y hacer que se involucre en el intento de resolver el misterio pendiente. Sin embargo, peca de algunos excesos en el intento de exhibir el catastro completo de los motivos políticos y policiales más bullados del último tiempo: asesinatos de dirigentes sindicales, tráfico de niños, detenidos desaparecidos, conexiones entre la DINA con ex jerarcas nazis y con la Colonia Dignidad. Sin descalificar ninguno de estos temas, el intento de aludir a todos en una novela parece algo excesivo.
El libro, por lo tanto, tiene altos y bajos. Algunos de sus mejores altos están en los puntos en que se aleja de Hammeth y de Chandler. Por ejemplo, en el detalle surrealista del gato Simenon (nombre puesto en homenaje al creador del inspector Maigret), que siempre le está haciendo observaciones verbales inteligentes al protagonista, o en el personaje de Anselmo, un suplementero digno de incorporarse a lo mejor de la picaresca criolla. Por otra parte, trabaja acertadamente cierta poética urbana, le da una pátina de melancolía a las fealdades de Santiago, a las fuentes de soda donde sirven la cerveza tibia, a las calles llenas de basura y otras contaminaciones, a los hoteluchos ínfimos y a los abominables expendios de hamburguesas.  Extractos de un artículo de Darío Oses.
DIAZ  ETEROVIC,  RAMÓN
Nunca enamores a un forastero
LOM Ediciones
Como es habitual en sus novelas de Díaz Eterovic consigue un atmósfera propia. En su estilo destacan la ironía y el humor.
Heredia recibe una carta de Severino Caicheo, antiguo compañero de universidad que reside en Punta Arenas y está vinculado a actividades relacionadas con la defensa de los Derechos Humanos. Con desgana  y tan solo motivado por la amistad, viaja a la ciudad más austral del mundo para investigar dos inesperados asesinatos: el de su amigo Caicheo, y el de Doris Mollet, una bella y atractiva heredera. Desde su refugio en una cálida pensión de propiedad de un matrimonio de inmigrantes croatas, Heredia inicia su investigación con la ayuda de Drago, un simpático policía local, y de “Firpo” Rondinoni, un ex pugilista argentino que vive recordando sus pasadas glorias deportivas. La investigación lo lleva a explorar la intimidad de dos familias de ricos comerciantes, y el submundo de un grupo de policías corruptos que, a toda costa, quieren evitar que Heredia descubra la verdad. Lejos de su barrio y de sus amigos habituales, Heredia debe recurrir a la ayuda de nuevos amigos y buscar consuelo en los brazos de Yasna Matic, una hermosa mujer empeñada en enamorar al forastero que ha llegado a golpear la puerta de su casa.
DIAZ  ETEROVIC,  RAMÓN
El color de la piel
Ed
El color de la piel es la novena entrega de la serie Heredia y en ella, el detective privado debe investigar la extraña desaparición de Alberto Coiro, un joven peruano que ha llegado a Chile en busca de trabajo y reside en los alrededores del barrio de Heredia. Para la pesquisa Heredia sólo cuenta con los habituales consejos de su gato Simenon y la ayuda de un anciano que lo introduce en el mundo de los vagabundos y cartoneros que cada noche invaden la ciudad. En el desarrollo de su investigación, Heredia recoge antecedentes sobre redes de casinos clandestinos, salones de billar, tráfico de cocaína y oscuros personajes que arrastran un pasado cargado de culpas. En medio de su trabajo, Heredia conoce a Violeta, una atractiva peruana con la que inicia un romance cuya intensidad crece al mismo ritmo del misterio que da sentido a la historia. Junto a Heredia y sus habituales acompañantes –el policía jubilado Franklin Serón, el quiosquero Anselmo y el periodista Campbell– la novela de Díaz Eterovic entrega una notable galería de personajes. A ellos se añade la descripción de diversos ambientes de la ciudad de Santiago y un estilo que se caracteriza por su ironía y humor.
DIAZ  ETEROVIC,  RAMÓN
La muerte juega a ganador
Ed
¿Por qué se suicidó Romerito? Es la pregunta que se convierte en línea de investigación en La muerte juega a ganador, recientemente declarada por el Consejo Nacional del libro de aquel país como la mejor novela de autor chileno publicada en ese año. 
Heredia es un detective que tiene un amor lejano, melómano, lector, bebedor, porfiado, que vive con un gato llamado Simenon y se contacta de vez en cuando con un escritor al que cuenta sus casos y presenta como el Escriba. Por más de 20 años ha transitado la literatura de Ramón Díaz Eterovic dejando un rastro de melancolía, amores fallidos, enemigos gratuitos y afecto por la justicia. Por supuesto jamás tuvo algún respeto por Pinochet y su presencia de sangre. Lo que sí, tiene una adicción insana por los bajos fondos de Santiago, que como en toda ciudad moderna, están sobrepoblados.
Después de ganar una carrera importante, Romerito aparece pendiente de una viga. Anselmo, amigo de Heredia y padre biológico del jinete, le pide que investigue, porque un triunfador no tiene razones para suicidarse, y menos cuando le está yendo bien. 
Los habituales del hipódromo son gente apasionada que le gusta jugarse todo en las apuestas y no son fáciles de interrogar. Anselmo, que fue jinete en su juventud, le ayuda un poco preguntando a sus amigos, pero es Heredia quien debe ser paciente y explorar el universo de la víctima y su relación con la venta de resultados hípicos y la circulación de drogas entre los jinetes.
Ramón Díaz Eterovic, nacido en Punta Arenas, Chile, en 1956, es un experto en contar historias en primera persona, de ahí el tono conversacional de su prosa y la familiaridad que induce en cuanto uno adelanta en la lectura. Es un autor meticuloso que consigue que su discurso avance de acuerdo con la emotividad que provoca. Sus personajes son seres de carne y hueso que viven con intensidad su tiempo, sus problemas y sus aficiones; en este caso, los que habitan el mundo de las apuestas hípicas que siempre están bajo sospecha.
Hay frases que enriquecen cualquier proceso de reflexión: “Llega un momento en que la vida se vuelve nostalgia”, dice Anselmo, “cada cual sabe con qué aceite se fríe”.
La muerte juega a ganador es una novela evocadora, finamente trazada, emocionante, funcional, con personajes coherentes y por supuesto, una obra ejemplar en cuanto al eminente nivel que ha alcanzado la narrativa negra, cada vez menos manierista, en América Latina en los últimos años; también es un testimonio de que el chileno Ramón Díaz Eterovic es uno de los maestros indiscutibles del género. Extractos tomados de la reseña publicada por Elmer Mendoza en El Universal.
DIAZ  ETEROVIC,  RAMÓN
El ojo del alma
LOM Ediciones
Ramón Díaz construye relatos en los que conviven la degradación urbana y de su protagonista, un investigador privado tremendamente fiel a sus principios. Heredia no tiene religión, ideología ni vínculos de familia. Su decadentismo cohabita con su lealtad hacia el pasado, el de las utopías y la posibilidad de rearticular sus escombros. Heredia, en palabras del propio personaje: “resistía a su manera, con la ira de los rebeldes que nunca serán invitados a la mesa del banquete... Sólo pedía una oportunidad para transformar la nostalgia del pasado en la fuerza que necesitaba para mantener vivo el fuego”. El ojo del alma mantiene la omnipresente figura del dictador al fondo del escenario, desenmascarando, a su vez, la política de los acuerdos como un intento fútil de no dejar aflorar una memoria pertinaz. El neopolicial al que se adhiere Díaz Eterovic, asume más fuertemente que ninguno de los otros géneros narrativos que en Chile se desarrollan hoy, problemáticas como la corrupción política, de la justicia, las redes del narcotráfico. Además, sus textos están tensionados por un reiterado cuestionamiento de la noción de verdad, la que se vuelve baladí: descubrir el origen de un delito o determinar culpabilidades, es decir, la verdad, para qué sirven frente a las enormes redes de resguardo mutuo que mantienen los poderes.
Heredia se enfrenta en esta novela a la desaparición de un ex amigo, militante de izquierda a quien conoció en sus años universitarios y de quien se presume haber sido informante de los organismos dictatoriales. El protagonista rearma el pasado y descubre una serie de traiciones; sin embargo, todo trae consigo el halo de lo inútil.
..... A través de la serie de relatos sobre Heredia, hemos podido ir advirtiendo cada vez con mayor fuerza la cristalización de un lenguaje seco y austero en su fraseo. La escritura de Díaz se mueve entre el escepticismo y el reencantamiento. La historia se nos aparece desde una escritura ansiosa de metafísica. Heredia es uno de los personajes más seductores, desamparados y honestos de la literatura chilena. El ojo del alma está llena de aguda ironía, tristeza y sentimentalismo del bueno.
Extractos tomados del artículo de Patricia Espinosa.
DICKENS,  CHARLES
Casa Desolada                         *****/*
Editorial Valdemar -Clásicos-

Este clásico aparece en el número 2 del top 10 de novela negra que hizo Ian Rankin. En Casa desolada, de Dickens, aparece el personaje de Vidocq, un detective francés real de la época y personaje singular, que luego influiría en la creación de muchos investigadores del género negro contemporáneo. 
Para G. K. Chesterton Casa desolada constituye “el punto más alto de la madurez intelectual de Dickens” y Harold Bloom la considera la mejor obra de Dickens.

El núcleo argumental del libro es el interminable pleito Jarndyce contra Jarndyce, que se prolonga a lo largo de los años arruinando la herencia motivo del litigio y pasando de padres a hijos sin que haya un veredicto. La trama arranca en el momento en que el personaje principal, Esther Summerson, una chica huérfana que desconoce sus orígenes, se traslada como acompañante de dos huérfanos, Ada y Richard, a casa del señor Jardyce. Todos ellos están relacionados de una manera u otra con el desgraciado pleito, y no podrán impedir que influya en sus vidas. La Cancillería planea, como un designio oscuro, sobre la vida de los protagonistas. Desde sus inicios el juicio ha corrompido a todo aquel que se ha visto involucrado en el mismo.. Van pasando los años y con ellos los hechos alegres, tristes e incluso misteriosos. Todo comienza con la muerte de un pobre hombre. 
Dickens utiliza para labrar su novela un narrador en primera persona, la heroína, Esther Summerson, y un narrador omnisciente. Entre los personajes memorables se encuentra el abogado Tulkinhorn, el encantador pero depresivo John Jarndyce y el infantil Harold Skimpole. El ataque de Dickens contra el sistema judicial inglés está en parte basado en su propia experiencia como empleado de leyes
En las páginas 20-21 del prólogo leemos: “Sobre la novela gravitan insistentemente los motivos de la polución (la contaminación y lo infeccioso), el gobierno (corrupción) y el derecho (sistema anónimo de opresión). En cierto sentido, el protagonista de la novela, y aquí nos encontramos con una pasmosa innovación, no es un personaje, sino un ‘sistema’ que se refugia en el anonimato del poder y ante el cual el individuo se hunde en la frustración y en la impotencia. Estos son temas que atraerán a Dostoyevski, Kafka y Orwell, los tres lectores empedernidos de Dickens, cuyas novelas Crimen y castigo, El proceso o 1984 tanto deben a Casa desolada”.
La descripción que hace Dickens al inicio de la novela sobre Lincoln's Inn Hall no es más que una enorme digresión sobre las injusticias de la burocracia del Tribunal Supremo.Y esa injusticia adopta metafóricamente la forma de la niebla que envuelve a la ciudad de Londres:
"Niebla entre los marjales de Essex, niebla en los cerros de Kent, niebla reptando por las chimeneas de los barcos carboneros; niebla densa en los muelles, flotando entre los aparejos de los grandes navíos; niebla que cae sobre las barcazas y los botes. Niebla en los ojos y en las gargantas de los viejos pensionistas de Greenwich, que resuellan junto al hogar de sus guardianes; niebla en la pipa que por la tarde fuma el colérico patrón; niebla que pellizca con crueldad los dedos de los pies y las manos del tembloroso grumete que está en cubierta." 

Novela romántica, novela de detectives, novela de crítica social… y, por supuesto, folletín donde se multiplican las tramas y subtramas a lo largo de más de mil páginas. Ante lo cual hay que seguir el consejo de Nabokov: Todo lo que tenéis que hacer al leer "Casa desolada" es relajaros y dejar que sea vuestra espina dorsal la que domine. Pura literatura.
DICKSON CARR, JOHN
Hasta que la muerte nos separe
Selecciones del Séptimo Círculo
La apacible tranquilidad de un pueblo inglés es sacudida por un asesinato: aparece un muerto en un cuarto cerrado por dentro y encima víctima de un poderoso somnífero que sin duda ha imposibilitado el suicidio. Sin vacilaciones, las sospechas recaen al comienzo sobre la figura de una forastera, la novia de un joven escritor del pueblo, que nunca había sido bien vista por los ojos locales. Pero, a medida que avanza la investigación, una amenaza se ciñe sobre la pareja: las maquinaciones del asesino son apenas una muestra de la feroz desconfianza que caracteriza a los convencionalismos pueblerinos. Descubriremos que la joven no era quien aparentaba, quien revela este hecho recibe accidentalmente un tiro, desubriéndose que tampoco es quien aparenta.
Los relatos de Dickson logran crear un clima comparable a los de Stevenson y los de Chesterton, combinan magistralmente el rigor intelectual inglés con la rápida agilidad de las intrigas americanas. A Dickson se le incluye habitualmente entre los mejores escritores de la llamada "época dorada" de la novela de misterio. La mayor parte de sus novelas y relatos giran en torno al esclarecimiento, por un excéntrico detective, de crímenes aparentemente irresolubles en los que parece haber intervenido algún tipo de fenómeno sobrenatural.
Fue influido por las obras de Gastón Leroux y las historias del Padre Brown de G. K. Chesterton. Carr se inspiró en este último para crear su más genial detective, el orondo lexicógrafo Dr. Gideon Fell.
DICKSON CARR, JOHN
La casa del codo de Satán
Editorial Emecé    -Selecciones del Séptimo Círculo-
Una misteriosa mansión aislada en el campo, fantasmas, o por lo menos un supuesto fantasma, un nuevo testamento, mujeres misteriosas, mujeres de carne y hueso que aparecen y desaparecen como si nunca hubieran existido: todo esto ocurre en la casa en El Codo de Satán, adonde llega, a requerimiento de su amigo Nicholas Barclay, Garret Anderson, un historiador que ha adquirido fama en Broadway con una comedia musical, Nicholas le anuncia que el día siguiente será un día importante. Además de importante resultó un día aterrador.
John Dickson Carr ha compuesto otro fascinante enigma, completo, con ventanas cerradas, disparos de revólver y un problema digno del Doctor Gideon Fell.
DICKSON CARR, JOHN
Las gafas negras                      *****/*    
Editorial Emecé - Selecc. del Séptimo Círculo-
Bellergade ha dejado de ser sinónimo de residencia honorable. Al trascendido de que la joven Marjorie pudiera estar implicada en el crimen de un menor, se suceden una serie de muertes, todas por envenenamiento. Pero la de Marcus Chesney es la más alarmante, ya que ocurre durante un experimento público con el que la víctima pensaba probar lo engañosas que pueden resultar las evidencias... Convertida en un clásico de la novela policial, «Los anteojos negros» somete al lector a una rigurosa lectura que no deja nada librado al azar.

DICKSON CARR, JOHN
El reloj de la muerte
Editorial Emecé  -Selecc. del Séptimo Círculo-
Johannus Carver, relojero aficionado, tenía extraños huéspedes en su casa de Lincoln's Inn Fields. Al terminar la fabricación de un gran reloj de acero para la casa de campo de sir Edwin Pacell alguien robó las agujas. A la noche siguiente el largo y poderoso minutero apareció clavado en el cuerpo de un desconocido. Identificado el cadáver, inmediatamente recayeron sospechas sobre cada uno de los moradores de la casa. 
El doctor Fell, sagaz detective, desenreda paciente y hábilmente la madeja que lleva al descubrimiento del asesino.
Dickson Carr, pese a ser norteamericano, es un digno y prolífico representante de la novela/enigma que tan brillantemente desarrollaron algunos escritores británicos de principios del siglo XX.  La acción, transcurre en apenas dos días y prácticamente siempre en el interior de la mansión.
DICKSON CARR, JOHN
El hombre hueco                     *****/*
Editorial Emecé  -Selecciones del Séptimo Círculo-
John Dickson Carr (1906-1977) es uno de los grandes autores de la Edad de Oro de la novela policial y de la denominada  "novela problema".  Se le considera como "el maestro del cuarto cerrado". 
Creó cuatro detectivoes pero el más famoso fue Gideon Fell, que imitaba la apariencia y personalidad de G. K. Chesterton, al que Dickson Carr admiraba. 
Gideon Fell fue protagonista de veintitrés novelas de enigmas imposibles. En El hombre hueco al enigma de la habitación cerrada. En ella, hay un capítulo entero en el que el doctor Fell reflexiona sobre las distintas maneras en que se puede cometer un crimen en una habitación cerrada que se convierte, de hecho, en un autentico ensayo. En la novela hay un crimen en una habitación cerrada donde se ve entrar, pero no salir, al asesino, y otro en una calle solitaria ante dos testigos… que no ven nada. 
"El misterio del cuarto cerrado" ha sido abordado en la literatura policial prácticamente desde sus orígenes. Los crímenes de la calle Morgue (1841) de Edgar Allan Poe, La cámara del crimen (1875) de Eugène Chavette, The big-bow mistery (1891) de Israel Zangwill, La forma equívoca (1911) de G. K. Chesterton, El lugar estrecho (1947) de Michael Gilbert, El misterio del alfiler de Edgar Wallace, El visitante de medianoche de S. S. Van Dine, El rey ha muerto de Ellery Queen, etc.
Mas recientemente lo afrontó Agatha Christie en La Navidad de HerculesPoirot (1938), Dorothy L. Sayers en Los nueve sastres (1934), con una memorable intriga en un campanario; Edmund Crispin en El caso de la mosca dorada (1944) y Anthony Boucher (con el seudonimo de H. H. Holmes) también nos regala un misterio de habitación cerrada: El siete del calvario (1937), donde Lamb, un lector compulsivo de novelas policíacas, debe resolver en un ambiente universitario un puzzle fantásticamente tramado. Como crítico, Boucher defendió el recurso a la habitación cerrada en la novela policial como una delicatessen (“es una fórmula tan gastada como pueda serlo una fuga, un soneto o cualquier otra fórmula artística restringida”).
DICKSON CARR, JOHN
El ocho de espadas
Ed
Algo más extraño hay en este libro que un fantasma y que la muerte de un hombre. Hay un abrochador, una bandeja con los restos de una cena y un ocho de espadas. El doctor Fell ve estos objetos heterogéneos, e inmediatamente sabe quién es el asesino.....
Mr. Septimus Depping es encontrado muerto en su casa de campo en Gloucestershire. El disparo ha sido efectuado con su propia arma. En sus manos sostiene una carta de la baraja de Tarot, el ocho de espadas, que significa "la justicia que condena".
Entre los presentes se encuentran, un obispo anglicano que es un experto en criminología, y ve a criminales buscados en todos los lugares; Henry Morgan, un escritor de novelas de misterio.
Mr. Depping resulta haber sido un criminal procedente de Estados Unidos, y Gideon Fell, debe penetrar en los secretos de sus antiguos socios estadounidenses, así como en su actual vida británica de jubilado con el fin de descubrir al asesino.
DICKSON CARR, JOHN
El tribunal de fuego
Editorial Valdemar
El considerado maestro del enigma de la habitación cerrada, tiene en esta novela no sólo una de sus obras más representativas, sino una de las más logradas, enrevesadas y macabras.
El misterio del crimen, pues ya me diréis qué novela de misterio sería ésta sin su rosario de cadáveres, se centra no en una, sino en dos habitaciones cerradas, resultando además una de ellas una cripta nada menos. El ambiente terrorífico propio de una novela de fantasmas y aparecidos se apodera de la obra, pese a su estructura y desarrollo netamente detectivescos: todos los implicados reunidos en el mismo escenario, diálogos entre los diversos protagonistas cargados de explicaciones sobre qué han hecho y qué han dejado de hacer y gran quedada final con todos los sospechosos en la misma habitación, repaso a todo lo sucedido con revelaciones sorprendentes y desenmascaramiento del criminal. Es la atmósfera fantasmal con trasfondo de brujería pues, lo que le da un tono especial al relato, sobre todo en lo que se refiere al desenlace, tan sorprendente como rompedor con el género detectivesco.       Extractos tomados de la reseña publicada en Décima Victima.
DUNNE, DOMINICK
Una temporada en el purgatorio
Editorial LIBROS DEL ASTEROIDE
Ésta es una novela negra diferente. Cuenta la historia de una familia y de un crimen. Ellos son los Bradley, muy ricos, muy poderosos y, si cabe, aun más miserables. El principal sospechoso del crimen es Constant Bradley, ojito derecho del patriarca, Gerald Bradley. El narrador es un compañero de estudios de Constant, un escritor que no se limita a reflejar el proceso policial: lo mejor de esta obra es cómo describe a una sociedad podrida, la clase alta norteamericana vanidosa y soberbia que se cree superior, por encima del bien, del mal e incluso de la justicia.
Harrison Burns, compañero de estudios de Constant Bradley, se infiltra en la familia de este último “como una serpiente”. Admira la vida de esta gente todopoderosa de origen irlandés, sufre por no poder estar a su altura, y se convierte en negro de un Constant para el que su padre ha diseñado una exitosa carrera política. El asesinato, la acusación de asesinato, amenazan con acabar con los planes de un tipo que no está acostumbrado a fracasar.
“Una temporada en el purgatorio” podría definirse como una suerte de “Gran Gatsby” con trama policial añadida. En estas páginas encontraremos lo peor de la alta sociedad USA, su desprecio por el resto del mundo, su egoismo desenfrenado, el alcohol y la fiesta, el poder de la sangre. Y una decadencia moral que estremece.   Extractos de Javier Pérez de Albéniz en ElDescodificador.com
DÜRRENMATT,  FRIEDRICH
La promesa
Editorial Navona
Dürrenmatt escribió en 1958 La Promesa como una antinovela policíaca. No es una definición que venga porque sí; la intención de su autor era precisamente esa, la de construir una novela que fuese la negación del género policíaco, y esto queda demostrado ya desde el principio, cuando el narrador de la historia, un comandante de la policía federal suiza, escoge a un escritor que acaba de dar una conferencia en Coira sobre el arte de escribir novelas detectivescas. Y le expresa justamente la crítica que puede hacer un policía al género: el hecho de que toda la acción novelesca es perfectamente lógica, regulada por unas normas, y ni esta lógica ni esas normas se dan en la vida real. Y acto seguido, le explica, le muestra una historia y unos personajes que corroboran esa falta de lógica de la vida real, esa ausencia de reglas de juego.
En el cantón de Zurich se ha asesinado una niña, Gritli. Todo apunta a un pedófilo, y justamente el inspector que se encarga del caso tiene a uno a mano, el comerciante que ha denunciado el hallazgo del cadáver de la niña. Hay ciertas diferencias de comportamiento que no parecen encajar entre sus antecedentes y este crimen, pero el inspector Matthäi tiene prisa: parte como asesor de la policía jordana, en un lucrativo empleo que le asegura un retiro más que digno. Por tanto, cuando el presunto asesino confiesa y, poco después, se suicida en su celda, el caso queda resuelto. Pero, además de prisa, Matthäi tiene una promesa que cumplir: ha jurado por la salvación de su alma a los padres de la niña que encontrará al asesino de su hija. De manera que, en el mismo aeropuerto, da media vuelta y vuelve para investigar el caso. 

La intención de Dürrenmatt de liquidar la novela policíaca, por descontado, no se cumplió, pese a que el intento que realiza en La Promesa es, ciertamente, antipolicíaco. La literatura tiene más resistencia de lo que parece: se dobla, pero casi nunca se parte. El Quijote no supuso el final de las novelas de caballerías, sino la transformación de la novela en otra cosa. La Promesa no acabó con el género, sino que anticipó aquello en lo que el género se iba a convertir: una forma de literatura más realista, social, donde los límites de la justicia y la injusticia son difusos y donde el hallazgo del criminal no cuenta tanto como otras cosas.
Una novela magnífica, en la que participan unos personajes fascinantes (la escena de Matthäi con el psiquiatra es particularmente prodigiosa en cuanto a interpretaciones de las cuestiones de orden y caos, cordura y locura, y obsesión y deber) y un sentimiento de desolación que se va instalando en la narrativa conforme el comandante va explicando a un escritor policíaco una historia que podría muy bien ser real, y cuyo final sólo se ha podido saber por un azar improbable que, sin embargo, no representa ninguna redención para el pobre Matthäi.
Extractos tomados de la reseña publicada en LecturasErrantes 

DÜRRENMATT, FRIEDRICH
La sospecha
Editorial Tusquets
Dürrenmatt es un autor concienzudo, un punto cínico, con un estilo lleno de sutilezas y recovecos. Sospecho que sus lectores somos escasos, pero fieles e insobornables. 
Los manantiales que alimentan su obras son la civilidad y la moral.
El viejo comisario Bärlach convalece en un hospital cuando en una revista encuentra la fotografía de un célebre doctor nazi, conocido por realizar operaciones sin anestesia en los campos de concentración. El parecido con una famoso y rico médico suizo le parece evidente.  La sospecha le rumia, ¿se trata de la misma persona? Atado a su lecho, su alto sentido ético le empuja a investigar. Por el camino se encontrará con un extravagante enano asesino de nombre Gulliver o con la perversa doctora Marlok.
En el fondo Dürrenmatt quiere rasgar la apariencia de respetabilidad que ofrecen el dinero y la posición social -esa Suiza civilizada y rica- para mostrar el verdadero infierno.
DÜRRENMATT, FRIEDRICH
El juez y su verdugo               *****/*
Editorial Tusquets
Filósofo y  dramaturgo—de entre cuya producción teatral cabe destacar La visita de la vieja dama (1956) —, Dürrenmatt inició con esta obra su faceta novelística en 1985
En el otoño de 1948 el cadáver de un policía de Berna es hallado en su coche con un disparo en la sien. El anciano comisario Bärlach delega en el agente Tschanz, joven y ambicioso. Contrasta la apatía de Bärlach pues, según se nos sugiere, conoce al asesino; con las sospechas que, como lectores de la investigación, hacemos recaer cada vez en un hombre diferente. El autor sabe dotar a los aspectos más nimios, una palabra no pronunciada, un gesto, un saludo, de una trascendencia inusitada. Llama la atención una especie de autoparodia que se produce cuando se relata el interrogatorio a un escritor. 
El casi moribundo Bärlach tendrá que hilar muy fino para que los poderosos no queden impunes. 
En poco más de 150 páginas el autor nos narra una historia que tiene un origen remoto y envuelto en misterio. El estilo es transparente y no falta el sentido del humor.
ELLROY, JAMES
La dalia negra             *****/*
Ediciones B
La Dalia negra está ambientada en los años 40 y basada en el crimen real de Elizabeth Short, a día de hoy aún sin dilucidar. Ellroy reconstruye los últimos días de la Dalia, propone una resolución y sobre todo consigue un retrato de la época violento y creíble.
El 15 de Enero de 1947, en un solar desocupado de Los Ángeles, apareció el cadáver desnudo y seccionado en dos de una mujer joven. El médico-forense determinó que la habían torturado durante días, mientras la joven, de 22 años, estaba consciente. Un periodista la bautizó como La Dalia Negra, por la manera en que vestía. Basándose en este suceso. Ellroy reconstruye los hechos basándose en la relación de dos policías, ex boxeadores y enamorados de la misma mujer.
La historia está contada por Bucky Bleichert que ingresa en la policía pocos meses después de ser descubierto el cadáver de Elizabeth Short. Llega a ser detective y se hace inseparable de Lee Blanchard y de su pareja Kay. Los tres irán estrechando los lazos que los unen.
La novela es pródiga en violencia, corrupción y personajes obsesivos. La maquinaria de la ciudad, con políticos, policías y jueces jugando claramente sus intereses será el descenso a los infiernos que tendrá que realizar Bucky. Por el camino perderá la inocencia de sus ideales.
A pesar de narrar el ascenso y éxito de Bucky no hay héroes en La dalia negra. Bleichert es un hombre atormentado, sobrepasado por las circunstancias, cuya obsesión por el asesinato de Elizabeth Short nace de un irreprimible sentimiento de culpa (para ingresar en la policía, tras el ataque nipón a Pearl Harbour, tuvo que hacerse perdonar los antecedentes filonazis de su padre, a costa de enviar al campo de concentración a dos amigos de ascendencia japonesa). Tampoco hay un desenlace positivo, de esos que recompensan la virtud y castigan el vicio, Con todo, en el protagonista de la novela hay una cierta grandeza, que brota de un compromiso primario, visceral, a prueba de decepciones y miserias, con una noción de la justicia entendida como el descubrimiento de la verdad.
Fuera de los focos fascinadores de Hollywood, lo mejor de la novela está en la densidad de su construcción. Las casi quinientas páginas del libro están llenas de personajes e incidentes, pero el autor demuestra una enorme pericia para urdir un espeso tejido de pistas e indicios sin dejar ni un solo cabo suelto.
Como la propia Dalia Negra, la novela se muestra bellísima y oscura.
ELLROY,  JAMES
L. A.  Confidencial                     *****/*
Ediciones B    -Colección ZETA-
Los Angeles aparece en el título porque es la madre nutricia de toda la trama y sus personajes. La novela es un gigantesco puzzle donde caben todos los estamentos de la ciudad con su aura de glamour y todo un amplísimo abanico de perversiones: corrupción política y policial, drogas, pornografía, chantajes, mafiosos y traiciones sin olvidar una prensa amarillista que juega a todas las bandas.
Básicamente lo que cuenta L.A. Confidential es la investigación de un asesinato múltiple cometido en el restaurante Nite Owl y cuya autoría es todo un misterio. Una matanza que resulta ser solo el principio de una compleja trama de muerte, traición y corrupción que afectará a los detectives Jack Vincennes, Ed Exley y Bud White. La caracterización de cada uno de los personajes es magistral. Bud White vive obsesionado con los maltratadores de mujeres ya que vio morir a su madre a manos de su padre (un hecho relacionado con la vida del autor). Su forma de reaccionar ante el maltrato a las mujeres vendrá determinado por esta circunstancia. Vincennes es un cínico que cometió un error en su pasado, y para que no se descubra colabora dando el soplo de las operaciones policiales a una revista sensacionalista. 
Exley es el novato que carga con el peso de que su padre fue un policía condecorado y su hermano cayó en acto de servicio. Su aprendizaje en la selva de la ciudad y la evolución personal de Budy son uno de los grandes atractivos de la novela. El otro gigantesco atractivo es una trama compleja y turbia a más no poder que se desenvuelve ante tus ojos con lógica implacable y dejándote sin aliento. 
Los hechos se desarrollan entre la Nochebuena de 1951 y la primavera de 1958. Una época de desarrollo económico bajo la presidencia del republicano Eisenhower, En los mismos años Hollywood empezó a resplandecer, convirtiendo a Los Ángeles en un enorme foco de fama y dinero. 
La historia se presenta como una mezcla perfecta entre noir fiction y realidad: por sus páginas desfilan personajes reales como Howard Hughes, William H. Parker –el jefe de policía de Los Ángeles en aquella época-  o los mafiosos Jack Dragna, Mickey Cohen y Johnny Stompanato. Precisamente el asesinato de Mickey Cohen es el pistoletazo que da rienda suelta a toda la trama.
La narración fluye ávidamente, alimentada por el relato de los hechos desde el punto de vista de cada detective, punteados por una serie de capítulos titulados “Calendario”, que recogen diversos recortes de prensa de la época.
El estilo de Ellroy es seco, mordiente y directo. No sólo perdió violentamente a su madre, sino que vivió un tiempo en la indigencia y pasó una temporada en la cárcel por robo. Cuando más adelante se convirtió en periodista, trabajando en la sección policial de varios diarios, el cóctel quedó listo para que su cabeza destilara obras maestras de lo criminal como L. A. Confidential
ELLROY,  JAMES
Jazz Blanco                     *****
Ediciones B  
En todas las novelas anteriores del Cuarteto, el hilo conductor era el corrupto departamento de policía de Los Ángeles, con acento en el adjetivo "corrupto". En esta Jazz Blanco, final de la serie, es hora de pasar cuentas con esta corrupción policial, sin que existan otras tramas intervinientes. 
David Klein, teniente de policía, parece el prototipo de esta corrupción. Lo ha visto todo, ha participado en buena parte de ello y, entre el asco y el cinismo, sigue en el departamento intentando encontrar casos que resolver sin cubrirse de más porquería. 
Con el trasfondo de una investigación federal sobre la corrupción en la policía, algo de lo que todos los mandos policiales se ríen, a Klein se le asigna un caso de allanamiento en la casa de un distribuidor de droga soplón del departamento, un caso con el que no quiere tener nada que ver, pero en el que Ed Exley (uno de los policías protagonistas de L. A. Confidential) le ordena que se quede, mientras veta que se ocupe del robo de un almacén de pieles que puede ser un trabajo "desde dentro" con una connivencia policial de por medio. 
Klein descubrirá que Exley en realidad le está manipulando para realizar su propia limpieza en el departamento; y Klein, entre la admiración y el odio por Exley, del que sabe que tampoco es un santo, se prestará a ello, para acabar con unos policías que ya han ido mucho más allá de la corrupción, mientras que al mismo tiempo acumula pruebas para acabar con Exley. 
En el caso de Jazz Blanco la ambigüedad de los personajes es extrema. Nunca en la ficción de Ellroy hay personajes puros en su maldad o su bondad, pero en este caso el juego es el de la conveniencia. Exley y Klein, en el fondo, son iguales. Ambos son corruptos y ambos intentan no pagar por ello, pero también intentan combatir el estado de cosas que conlleva la corrupción. Sí, odiando a Exley, Klein se odia así mismo. Y la fuerza de este odio y de sus contradicciones produce una novela memorable.
Extractos de la reseña aparecida en LecturasErrantes
ELLROY,  JAMES
El gran desierto                        *****
Ediciones B      -Colección Z-
Bienvenido a Los Ángeles, el día de Año Nuevo, primer día de 1950, la madrugada que marca la mitad del siglo y con un descubrimiento macabro en West Hollywood: un cadáver masculino, los ojos arrancados, el cuerpo plagado de extrañas marcas de mordiscos, los genitales mutilados. El adjunto Danny Upshaw, aún no tiene treinta años, pero ya vive con ganas de demostrar su habilidad y talento como detective. Así que soborna a un juez de instrucción para que pueda examinar el cuerpo por sí mismo…, y comienza un caso que le abrirá la mente a un amplio mundo de depravación, corrupción, venganza y muerte.
Junto a Upshaw, está Mal Considine, un ayudante del fiscal, al que torturan por el hecho de que la mujer que amó era una puta nazi. Aun así, une sus fuerzas con hombres violentos y paranoicos para reventar a los comunistas que se ocultan en Hollywood. Una de las escenas más desgarradoras de la novela es cuando él y el irlandés, el teniente Dudley Smith (el villano Dudley Smith, que aparece en más de una novela de Ellroy) interroga a un guionista y, al final, le obligan a nombrar a sus amigos como conspiradores comunistas. Ellroy demuestra en escenas como ésta, que no hay tono falso de blanco y negro, que el ambiente es tan real que casi se palpa.
También está Buzz Meeks, un ex-policía proxeneta de niñas menores, comprador de jueces, y mano dura de un mafioso judío llamado Mickey Cohen. Sin embargo, Buzz es el héroe de la novela. Y finalmente trabaja con Considine y Smith, tratando de arrancar de raíz a esos comunistas perversos de la industria del cine.
Ellroy vuelve a recrear con precisión la década de los 50 con su jerga propia, una prosa vívida y un gusto por la violencia extrema (e incluso el gore), mientras desarrolla tramas largas y complicadas con multitud de personajes. 
Aunque no es una novela tan apasionante como Jazz Blanco, ni tan magistral como L.A. Confidential, en esta novela Ellroy  demuestra que es todo un maestro creando clímax. 
Extractos de la reseña aparecida en CrónicasLiterarias.com
ENGLISH,  T. J.
Nocturno de la Habana
Editorial DEBATE
En Nocturno de La Habana, T.J. English nos ofrece un relato fascinante sobre el crimen organizado, la corrupción política, la bulliciosa vida nocturna, la Revolución y el conflicto internacional en que se entretejen las historias de la Mafia y la Revolución cubana que terminará con ella.
En la década de 1950, mientra el pueblo cubano se encuentra sometido a un régimen represivo y violento, los jefes mafiosos Meyer Lansky y Lucky Luciano fijaron sus ojos en Cuba. Para ellos era un sueño dorado, la última esperanza para la Mafia tras la bonanza de la Ley Seca. Lansky, el mafioso judío, ganó la partida y se hizo con el control de la isla tras haber cultivado estrechos lazos con el dictador Fulgencio Batista. En poco tiempo, y con el corrupto gobierno en el bolsillo, Lansky y sus hombres se hicieron con los mayores hoteles y casinos de la ciudad, convirtiéndola en un centro de turismo sin precedentes: las fiestas más lujosas, los famosos de mayor relumbrón, las mujeres más hermosas, juegos de azar y apuestas sin límite. Pero no contaban con la llegada de Fidel Castro y Ernesto Guevara, empeñados en derrocar al gobierno corrupto y sus aliados extranjeros en una épica batalla que English capta en toda su belleza, gloria y decadencia.
Este fascinante relato rescata documentos históricos desconocidos que incluyen entrevistas con supervivientes, testimonios clave para reconstruir una época. English, reconocido autor de novela negra, lo mezcla todo, con gran habilidad y maestría, ofreciendo un vivo retrato de los capos de la mafia y de los líderes del movimiento 26 de Julio.
Según English, el grupo mafioso se vio motivado por la ilusión de controlar un país mediante una economía del vicio abierta a un mercado internacional: “La idea que formularon Luciano, Lansky y otros era que La Habana sirviese de tapadera de un plan mucho más ambicioso: la creación de un Estado delincuente cuyo producto nacional bruto, fondos de jubilación sindicales, compañías de servicios públicos, bancos y otras instituciones financieras servirían para lanzar nuevas empresas delictivas en todo el mundo”, escribe.
FAUSER,  JORG
El hombre de nieve
Editorial  AKAL
Jörg Fauser nace en 1944. Vive rápido y muere igual de rápido. En 1987. Fue un poco de todo, también heroinómano y alcohólico. Recorrió mundo (o el mundo le recorrió a él, no está muy claro). En una grabación, se lo ve caminar vestido con una sobria gabardina gris. Pensamos: es Blum, el protagonista de El hombre de nieve. Esos ojos pequeños que encierran la desconfianza, la tristeza y también el miedo. La fragilidad, después de todo. La fragilidad que debe ser escondida a toda costa, incluso con la violencia o la sinrazón. Murió turbiamente atropellado el día de su cumpleaños.
El hombre de nieve es Blum, su protagonista, en una estupenda metáfora que, más allá de su simpleza (léase nieve por cocaína), podríamos complicar: también sería el miedo al deshielo. Pero veamos: Blum es un vendedor de todo. Está en Malta y vende viejas revistas pornográficas danesas. En realidad es un fracasado (esto se puede deducir de todo lo anterior) que se resiste a morir como un perro. Todos esos fracasos y haber sobrevivido a ellos, le han proporcionado una cierta dureza y, lo que es peor, la sensación de saberse buscar la vida. Un día, la vida miserable de Blum se mueve. Sus tiempos codeándose con personajes de otro mundo, todos con algo que esconder, se ven alterados por su encuentro con el señor Rossi, que esconde más que nadie (y de la manera más ridícula). Las revistas dejan lugar a la cocaína. La cocaína a nuestro hombre atravesando Alemania, y luego Europa, empeñado en la tarea de convertir aquella nieve en un futuro, un futuro panameño, de bares, sol y, finalmente, una vida sencilla. Entre medias, cruzará la sociedad de su tiempo, en fiestas nada gloriosas, y se cruzará con los tipos más extraños, todos interesados, por esa nieve de extraordinaria pureza.
Blum no cree en nadie. Seguramente tampoco cree en él mismo, pero tiene un cierto empeño en no negarse. En su monolítico mundo las personas se dividen en dos tipos: él y los demás, estado de las cosas solo alterado por la aparición de Cora, una castigada rubia con cuerpo de ensueño. Cora será el único personaje real de toda esta historia, aun sin estar nunca seguros de esto. Si El hombre de nieve transmite algo en especial, es una sensación de inseguridad permanente, compartida con su protagonista. Hay que dudar de todo en este mundo. Duda y estarás cerca de algo parecido a la verdad. Pero la verdad es simplemente una sensación personal, y Blum no piensa transferírsela a nadie, desde luego. Cora, con su fisicidad, es un ser terrenal, simple, pero él no es de este mundo, de modo que toca huir, en una novela de carretera disparatada, atravesando un mundo en decadencia. Una huida en la que el hombre de nieve se derrite, se hace agua, se descompone, paso a paso, hasta ese final tremendo, en el que hay muchos perdedores pero solo uno auténtico: Blum.
Extractos de la reseña de Juan Jiménez García en diarios.detour.es
FEARING,  KENNETH
El gran reloj                         *****/*
Editorial  BRUGUERA  -Libro Amigo-
El título de esta novela hace alusión a la maquinaria del destino, ese engranaje de circunstancias y personajes que determinan lo que ha de ocurrir. George Stround es editor de una revista y ha de encontrar al hombre que acompañaba a la novia de su jefe poco antes de que ésta muriese. Él mismo es quien estaba con ella, de modo que el encargo está envenenado. Todo apunta hacia él. Aparentemente no hay salida a lo que el gran reloj le tiene preparado. 
La tensión intensa y milimétrica de esta novela está enriquecida por dos aspectos muy originales. El entorno está lejos de ser sórdido y no cuenta ni con policías ni delincuentes al uso. Por otro, el autor emplea hasta siete narradores que van contando los hechos sucesivamente relevándose unos a otros. Este multiperspectivismo dota a la historia de un fuerte realismo y de numerosos matices caracteriológicos.
El mimo Chandler admiró la ingeniosa trama de este libro, dos veces llevado al cine: El reloj asesino de John Farrow (1948) que sigue la trama original con bastante fidelidad, aunque de un modo frío y No hay salida, de Roger Donaldson, con Kevin Coster y Gene Hackman, que traslada la intriga al mismísimo Pentágono.
FRANZEN, JONATHAN
Ciudad Veintisiete
Editorial  ALFAGUARA
En esta novela desbordante aparecen, amparados bajo la larga sombra del omnipresente Gateway Arch de St. Louis, una larga serie de personajes que conspiran, negocian, asesinan o roban, pero también aman, engañan, discuten con sus hijos, cometen adulterio, sufren los problemas y desengaños de las sociedades opulentas, construyen familias y vidas y no saben que todos y cada uno de ellos son marionetas en manos de un dios desconocido. A una polvorienta y decadente St. Louis llega la nueva jefa de policía, Susan Jammu, quien tiene dos peculiaridades: ser mujer y venir de La India. Su presencia en la ciudad coincide con el inicio de acontecimientos extraordinarios: atentados terroristas, secuestros, muertes, especulación inmobiliaria, pequeños terremotos políticos. ¿Se enfrenta la ciudad a una conspiración hindú?. Novela de espías, de detectives, pero también novela política que atiende de modo detallado a la sustancia económica de la vida moderna y, sobre todo, novela que radiografía el modo de vida americano, no desde la facilidad de la sociología y el periodismo, sino con la profundidad del conocimiento reposado, con el arma que sólo la gran literatura proporciona. Ciudad Veintisiete es la primera novela de Franzen. Con ella ganó el National Book Award. Esta novela compuesta de varias novelas está escrita con un frenético espíritu de denuncia.
FRENCH,  TANA
En piel ajena
Editorial  RBA
En las novelas de Tana French (EE.UU, 1975) personajes secundarios de una historia son protagonistas de la siguiente. Es una manera de agotar un personaje y pasar al siguiente que conviene al estilo de la autora, porque Tana French se ha especializado en exprimir como un limón a sus protagonistas y situarlos al borde de su ruina personal y profesional.
Tras el desastre de la Operación Vestal relatada en El silencio del bosque, y su posterior traslado a la Brigada de Violencia Doméstica, Cassie Maddox toma las riendas de la serie y nos narra cómo echa de menos su antigua vida y a su compañero mientras da una y otra vuelta a la operación que hasta la fecha ha marcado negativamente su carrera profesional. Es entonces cuando una mujer aparece asesinada en los alrededores de la casa señorial donde vivía con cuatro amigos más. Lo extraordinario del caso es que se trata de una mujer cuyo pasado es imposible de rastrear porque usaba el nombre de la detective Maddox cuando trabajaba como agente encubierta y por si fuera poco la víctima y la agente son idénticas como dos gotas de agua; cuando estas cosas ocurren en una novela negra el siguiente paso es evidente: que la detective Maddox se haga pasar por la víctima y averigüe lo que sucedió.
El grupo de cuatro amigos en el que Cassie Maddox se va a infiltrar es singular: estudiantes de doctorado en el Trinity College de Dublín, todos procedentes de familias disfuncionales, se habían construido un mundo extraño a su alrededor. A fin de cuentas la universidad no deja de ser el lugar perfecto para huir de una realidad vulgar y en crisis sin esconderse de ella. Una regla explícita que se han impuesto los cuatro amigos les prohíbe hablar del pasado pero cuentan con muchas reglas implícitas, como pensar que es posible una vida de eternos postadolescentes estudiantes en la que todo está permitido salvo crecer. Demasiado tentador para la Cassie Maddox proclive a huir de la realidad.
Cuando el lector se quiere dar cuenta la autora le ha dado el cambiazo a la historia: de una novela policiaca hemos pasado a una historia que tiene que ver con el huir y el refugiarse; de aislarse pero no estar solo; de parar el tiempo y no crecer. 
Extractos de la reseña de uncadaverenmiblog.
FRENCH,  TANA
El silencio del bosque           *****
Editorial  RBA
Una tarde de agosto de 1984, tres niños de 12 años se adentran como cada día en el bosque que linda con la urbanización de las afueras de Dublín en la que viven. Sólo uno de ellos volverá, con los zapatos empapados de sangre y sin el menor recuerdo de lo que sucedió. Hay en el bosque un castillo en ruinas y una piedra celta que, veinte años después, un equipo de arqueólogos investiga a toda prisa porque van a construir una autopista que va a arrasar la zona. Cuando una mañana de finales de verano los arqueólogos descubren el cuerpo de una niña de doce años sobre la vieja piedra celta, todo el mundo recuerda aquellas desapariciones de veinte años atrás que nunca se llegaron a aclarar. Y más que nadie el detective de la policía de Dublín Rob Ryan encargado del caso pues -casualidades literarias- se trata de aquel niño superviviente que veinte años atrás no logró recordar nada de lo que sucedió.
Los remotos, oscuros y terribles acontecimientos ocurridos en un bosque son casi un subgénero de la novela negra. Me trae recuerdos de Harlan Coben (El bosque), Val McDermid (Lugar de ejecución) o incluso de Thomas H. Cook (El misterio de la laguna negra). Tana French está a la altura y tal vez los supere a todos. Su gran acierto: narrar la historia desde la perspectiva subjetiva del policía Rob Ryan, un hombre cuyo pasado es una losa que va haciéndose más y más pesada conforme avanza la narración y aumenta su desconcierto y el de los que le rodean.
Porque el problema es que el detective Ryan es policía y víctima; vengador de la niña asesinada y mártir de algo o alguien que ni si quiera sabe qué es. Ahí, French recuerda a P.D. James y los efectos contaminantes del mal, intoxicando aquello que toca y requiriendo lo mejor de cada uno de los afectados para superarlo, si es que pueden hacerlo. Cassie Maddox, la compañera del narrador en el cuerpo de policía, de la que se enamoró el primer día que la conoció, ha conocido el mal y ha aprendido a detectarlo, a reconocerlo y a saber cuándo ha sido derrotada.
La relación entre Cassie y Rob se apodera de la novela mientras sale a flote la tara oculta del detective; en la narración de Ryan hay confusión, desconcierto y dudas -¿por qué tantos años después no recuerda nada?-; y hay rabia, hay culpa y hay miedo. Hay unos amigos que le aguardan en el bosque y una mujer que le espera fuera de él. Si es que es capaz de salir del bosque en el que sin saberlo lleva veinte años atrapado.

Extractos de la Reseña aparecida en el blog uncadaverenmiblog.

IBÁÑEZ, JULIÁN
Giley                             *****
Editorial  RBA
El giley es un juego antiguo. Los monarcas se jugaban a las cartas los doblones de oro y a veces el reino. Algunos, como el policía Cobos, se juegan la vida. Cobos es un policía que regenta un garito ilegal y, en teoría, se encarga de Lesiones y Menores en la comisaría. Cobos se dará cuenta de que ha repartido cartas de sospechoso en una partida que acabará entre rejas o aún peor.
'Giley', es una novela negra muy intensa aunque transcurra en Puertollano. En esta potentísima novela, violenta y descorazonadora nada es lo que parece. El inspector Cobos deberá enfrentarse a una trama de trata de blancas y juego ilegal. Sus personajes están llenos de luces y sombras con Guardias Civiles implicados en redes de prostíbulos, gitanos dueños de burdeles y señoritos responsables de negocios de extorsión y explotación sexual.
Julián Ibáñez (Santander, 1940) está considerado como uno de los padres de la novela negra española junto a Andreu Martín y Juan Madrid. Es un autor de culto entre los aficionados, quienes admiran sus personajes tallados con cincel, versiones del mismo tipo duro y patético que no se preocupa más que del presente.  En los sórdidos clubs de carretera que frecuenta no existen derechos, ni amistad; sólo dinero e intereses. La violencia cruda y seca es marca de la casa. El paisaje sórdido y bizarro también. Ibáñez es capaz de poner en pie de forma muy convincente, un poderoso juego criminal en medio del polvo y de la nada. 
JONQUET, THIERRY
Tarántula                                *****/*
Editorial JÚCAR  -Etiqueta Negra-
 En la vida de Richard Lafargue, un respetable cirujano plástico, hay dos mujeres Viviane Y Eve. La primera es su hija, una muchacha precozmente envejecida que sufre los estragos de la locura en un manicomio. La segunda es una joven sofisticada y de una sensualidad que atrae a cualquier hombre que se cruza con ella (menos a Richard ). Para ésta Richard ha preparado una jaula de oro y unos castigos periódicos con los que pretende vengar una antigua afrenta que Eve desconoce. No lejos, un joven ladrón y asesino por accidente se esconde de la policía. Cree que el único que puede ayudarle es Richard. Internarse en el peligroso triángulo formado por una loca, un hombre enfermo de venganza y una mujer fatal y humillada es lo más arriesgado que ese matón de poca monta ha hecho en toda su vida.
La breve novela de Jonquet ofrece una combinación de repugnancia y pasión basada en un ejercicio prolongado de crueldad que se remata en una serie de giros irónicos que implica a tres personajes (aunque parezcan cuatro) cuyas trágicas relaciones están graduadas, como todo el desarrollo de la trama, gota a gota. Estas tácticas narrativo-estilística, el libro comienza in media res, hay distintos saltos en el tiempo, la información se recibe fragmentada, la elipsis retórica manda… están enfocadas a la creación de una atmósfera absorbente, malsana, una inquietud purísima donde el lector se da cuenta rápido de algo que necesita digerir lento.
Richard Lafargue está destruido y construye para destruir. Eve, que fue Vincent, está reconstruida para ser destruida. Alex quiere que lo reconstruyan para evitar ser destruido. La tarántula es Thierry Jonquet, con su estilo al tiempo sinuoso y fiero, elegante y hórrido. Novela negra, de alma, sobre venganza (y su imposibilidad), sumisión (y sus implicaciones sentimentales), la manipulación (y su sentido bidireccional) y el odio como estado vital (alimentado artificialmente) desarrollada mediante una combinación de síntesis, ascetismo y tortuosidad.Extractos tomados del blog ElNorteEstaLlenodeFrío.
JOUHANDEAU, MARCEL
Tres crímenes rituales
Editorial  IMPEDIMENTA
La vida de Jouhandeau fue un escándalo perenne. Teólogo capcioso y católico practicante, Jouhandeau fue también un celebrante de la abyección y de una especie de metafísica perversa. Tachado por muchos de maldito, antijudío y colaboracionista, está considerado un «diseccionador» del alma humana, de la que busca sus secretos mejor guardados. Tortuoso y místico no pudo evitar sentirse atraído por el delito y sus casos más aberrantes. Por ello no extrañó que se convirtiera en el cronista de estos "tres asesinatos rituales", que fueron noticia en Francia después de la guerra. Encuentran en él a un exegeta predestinado.
Este libro escrito en 1962, uno de los mas breves de Marcel Jouhandeau, es, sin embargo, uno de los mas intensos y lucidos de su producción. Tres casos reales, ampliamente documentados en periódicos y anales de la época, que conmovieron a la Francia de posguerra, y que Jouhandeau disecciona con habilidad de cirujano difuminando a la perfección esa línea roja que separa la inocencia de la culpabilidad, la naturaleza bondadosa del instinto primigenio. 
El volumen, de aires gideanos, recoge reflexiones sobre tres de los crímenes mas célebres y horrendos de su tiempo: el de los amantes de Vendome, en el que Denise Labbe mata a su hija a causa del amor que profesa a su novio, acusado de ser el instigador. El proceso del doctor Evenou, un personaje diabólico que asesina a su mujer valiéndose de su sirvienta, Simone Deschamps, tras poner en escena una especie de ritual macabro. Y el crimen del cura de Uruffe, un hombre atrapado y vencido por sus pasiones y fantasmas, quien, tras matar de un tiro a su amante, le abre el vientre y desfigura al hijo que esta llevaba en su seno.
Los libros criminales que hoy lucen todas las estanterías como golosinas, tienen en este escueto volumen un verdadero referente que nos permite adentrarnos de lleno en esa gruta donde la víctima y el asesino se confunden, del mismo modo que la maldad y una malsana admiración.
De obligada lectura el prólogo de Eduardo Berti para profundizar en el autor y su época.
KIRINO, NATSUO
Grotesco
Editorial  EMECÉ
Dos prostitutas, Yuriko y Kazue, aparecen brutalmente asesinadas en Tokio, en el transcurso de un año. Su origen y el motivo de su muerte son una incógnita, así como la identidad del asesino. Para arrojar luz sobre lo que realmente sucedió, la innominada hermana de Yuriko inicia un relato que regresa a la infancia de ambas, intercalando diversos documentos, cartas y diarios de los distintos implicados en el caso.
Éste este punto de partida que conforma el armazón argumental de la novela Grotesco (Gurutesuku, 2003), de la escritora japonesa Natsuo Kirino. La novela aprovecha las convenciones del género para aportar una visión más compleja y lúcida de la sociedad. En concreto Kirino explora los efectos de las distintas presiones que tienen sobre las mujeres las estructuras y convenciones de la sociedad japonesa: la importancia de la belleza, del éxito en los estudios y en el mundo laboral o la competitividad. Asimismo, a través de su relato la escritora japonesa plantea el peso demoledor que tienen sobre los individuos la jerarquía (tanto familiar como social o laboral), la diferencia de clases, la presión en las instituciones educativas y la alienación de las mujeres que comercian con su cuerpo. En este sentido, quizás extrema, aunque no descabellada, Kirino plantea la idea de que en sus personajes la prostitución se convierte en la única manera de tener un cierto control sobre sus vidas.
Grotesco es una novela sobre la suciedad moral y el odio que marca a fuego en la piel y el alma. Quizá extrema e inverosímil en algunos momentos, es una narración que fluye por los ríos y cloacas del subsuelo japonés y que arrastra al lector por esas corrientes llenas de putrefacción y hedores. Sólo su irregular y abrupto final provoca que la novela pierda fuerza en su último tramo, aunque ello se debe a que, según se dice, la traducción de la edición del sello de Planeta está tomada de la traducción americana, que sufrió modificaciones para adaptarla al “gusto del lector americano”. Sin poder haberlo confirmado con la editorial española, nos quedamos no obstante con una novela de historia dura y salvaje, llena de odio que supura y ennegrece.
Extractos tomados de koratai.com

MATSUMOTO, SEICHO
El expreso de Tokio
Editorial LIBROS del ASTEROIDE
La novela está armada con una estructura narrativa circular. Es cierto que los sucesos se narran de forma cronológica, y que el primer capítulo sitúa al sospechoso en el ámbito espacial y temporal de la estación de trenes de Tokio. Es cierto que su objetivo es conseguir testigos para fundar la certeza de que las víctimas son pareja. No es menos cierto que la intriga criminal se inicia con el presunto suicidio de esa pareja de posibles amantes y finaliza con el suicidio cierto de otra pareja de amantes imposibles. Las dos parejas: víctimas y asesinos perecen con la ingestión del mismo veneno. En torno a esa polaridad de sucesos idénticos se construye la trama novelística.
El investigador Mihara, en busca de respuestas a sus sospechas, se ve obligado a repetir el mismo itinerario que el presunto homicida. Obcecado en encontrar una fisura en una coartada perfecta, lo vemos viajar de sur a norte y de norte a sur, en el expreso de Tokio. Si bien los espacios geográficos donde paran los convoyes únicamente se mencionan, el viaje es parte del enigma. El itinerario se convierte en un auténtico puzzle con ese enrevesado horario de trenes. El viaje físico e intelectual que realiza el detective para resolver el misterio del falso suicidio es también el viaje del lector. El narrador interactúa con el lector, para que este participe activamente en el proceso deductivo. A través de la fragmentación del relato, el lector hace suyas las sospechas de los dos investigadores y elabora conjeturas que a veces se descalabran. La complejidad del argumento reside en la exposición de hipótesis que unas veces se frustran, y otras se convierten en una madeja que se va desenredando. Pese a que ambos investigadores parten de una intuición, la investigación se desarrolla con irreprochable lógica. El interrogatorio de testigos, la comprobación de coartadas, el análisis de escenarios, se conduce con el rigor de la confirmación de pruebas.
Existe una sutil crítica social en torno a la corrupción, con un tono resignado de moraleja: que la corrupción no pasa factura y que los corruptos son premiados con un cargo político de mayor enjundia. La investigación de un caso de corrupción es el eje sobre el que gira la trama. Se inicia con la muerte del funcionario investigado y su presunta amante. La vuelta de tuerca es que al final de la historia, las víctimas se convierten involuntariamente en verdugos, en una jugarreta irónica del destino.
Extractos tomados del artículo de Pilar Narbón en el blog LasCasasAhorcadas
MORTIMER, JOHN
Los casos de Horace Rumpole, abogado
Editorial  IMPEDIMENTA
Horace es un hombre un tanto atormentado y desengañado de todo, con un aire antiguo que se destaca con su afición a los cigarros malos y a un clarete aún peor. Como él mismo expresa está bajo las órdenes de su tercer matrimonio y prefiere obedecer que armar barullo.
Pero el trabajo es su pasión y lo desempeña con suma profesionalidad y entrega. Se puede decir de él que es todo un justiciero y nunca baja los brazos en la pelea ante los interrogantes.
En estos casos que él resuelve con su estilo particular descubrimos un género detectivesco que recuerda a la pluma clásica de Agatha Christie y otros tantos autores destacados en el género. El volumen contiene varios de los casos de este entrañable abogado, donde podremos apreciar la riqueza léxica y argumental del autor: Rumpole y las jóvenes generaciones, Rumpole y la sociedad alternativa, Rumpole y el honorable parlamentario, Rumpole y la mujer casada, Rumpole y los ilustres amigos y Rumpole y la Brigada Pesada.
John Mortimer es un maestro en ir desvelando incógnitas mientras mantiene los interrogantes, sin dejar que el caso pierda fuerza o se intuya el culpable. Ambientado con sumo detallismo y con unos personajes particulares que a veces contrastan y chocan con su personalidad nos muestra una nueva literatura detectivesca que aunque escrita antaño está de rabiosa actualidad.
MURAKAMI, RYU
Sopa de Miso
Editorial  SEIX BARRAL
A pesar de su título, más que un plato japonés, esta novela es una montaña rusa.
Y es que, tras años ganándose el sushi como guía por el Tokyo más sórdido, el joven Kenji creía estar de vuelta de todo… hasta que conoció a Frank.
A primera vista, Frank no se diferencia en nada de otros gayjin con ganas de marcha. Uno de tantos hombres de negocios yankys de interminable billetera y paquete insaciable… pero, ¿qué pasa por la impenetrable cabeza del americano? ¿Por qué es tan frío al tacto? ¿Por qué sus historias están repletas de mentiras y contradicciones? ¿Qué oculta?
El desconcertante comportamiento de Frank y la pasmosa habilidad del maestro del thriller psicológico japonés conseguirán que más de la mitad de la novela sintamos el estómago encogido. Pero además de una adictiva novela de suspense, “Sopa de Miso” es un doble viaje iniciático.
Kenji será nuestro impagable guía por la cara oculta del radiante Sol Naciente. Un país que, a pesar de ser una de las mayores potencias económicas del mundo, comprueba estupefacto como sus jóvenes se prostituyen para pagarse los caprichos, sus intachables padres de familia se emborrachan casi a diario y sus castas madres visitan bares de alterne. Y todo para olvidar la soledad.
Porque Murakami nos muestra un Japón infinitamente solitario y triste, y Frank se convertirá en nuestro Cicerone en la particular Divina Comedia de Kenji, en su descenso a los infiernos con todos los gastos pagados, al lado más enfermo del lugar más enfermo de la Tierra: la América más profunda y oligofrénica, la cuna de Trump.
El Murakami menos conocido, confronta la basura blanca con la amarilla, las vergüenzas de oriente con las de occidente, sin misericordia ni escatimar en violencia y detalles escabrosos, pero con sorprendente lirismo.      Extractos tomados del blog LasCasasAhorcadas

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