lunes, 4 de julio de 2016

TESEO en el LABERINTO de la MEMORIA - de Gabriel Ferrater

Teseo y el Centaruo  -Canova-

Josep Besa Camprubí, de la Universitat Autònoma de Barcelona dirige su atención a dos laberintos literarios, los textos "El laberinto" de Borges y "Teseo" de Gabriel Ferrater.

"El tema del texto de Borges no es el Laberinto, como tampoco es Teseo el tema del poema de Ferrater." El Laberinto es un mito, una figura que sirve al autor para llegar al verdadero tema.
Lo figurativo siempre está al servicio de lo temático. El trayecto del uno al otro es necesario para proveer de sentido al texto. "Ni que decir tiene que este recorrido generativo de la figurativo a lo temático es obra del lector."

"En Teseo tenemos un hilo en el primer verso y unas mujeres que esperan en el último. Hay alguien que vuelve lleno de temor (no pisa fuerte), regresa, quiere salir. Parece un trayecto difícil -un trayecto de laberinto-, y en él la única ayuda es un hilo. Quien vuelve es Teseo; las mujeres que le esperan son Ariadna ("juntas", como se dice en el penúltimo verso, son una sola mujer), y saben que él puede salir porque son ellas quienes le han dado el hilo.  De forma singular, la lectura de un poema requiere un esfuerzo: entre el mundo de la realidad y el mundo de la ficción hay un vacío, y cualquier transición del uno al otro será bien recibida. El lector necesita un hilo que ilumine el camino que va a iniciar, que le oriente a través del texto y que le permita salir de él con ciertas garantías de que ha comprendido lo que se le ha querido decir. Todo lector es Teseo". Y el poema "Teseo" es su laberinto."




            TESEO

      Un solo hilo te dora
     la sombría memoria,
     corre por los tapices
     donde te has representado.
     ¿Vuelves, vuelves tú?
     No pisas fuerte,
     y te haces sufrir los ojos
     siguiendo la trama
     por los viejos corredores.
     Salvas simas
     de miedo sucesivo,
     sólo con que te refuljan
     reflejos de fe
     que, un poco idéntico,
     alguien que puedes decir
     que es tú mismo, siempre
     camina contigo.
     No volverás a hallar
     tu sombra espesa,
     el dúctil propósito
     con que sabes traicionar,
     hasta que salgas adonde,
     a la luz del sol
     ("¿cuál? ¿cuál?", te grita
     el grajo) juntas,
     te esperan las mujeres. 

                                                                 Gabriel Ferrater 



Laberynth -Leonora Carrington-
































"Teseo es el último poema de Les dones i els dies. Es un poema terminal.(...)Según Perpinyá quien nos habla -y nos ha hablado a lo largo de todo el libro- ha ido resiguiendo con fatiga los caminos de la memoria con el objeto de vencer el olvido y se ha representado o figurado en sus poemas. Es decir, que el narrador ha recorrido los rincones de su memoria para transformar sus recuerdos en literatura. Ahora, una vez la obra cumplida -nos encontramos al final del libro-, es el momento de regresar, y, si hay suerte, de salir. Y no es por azar, creemos nosotros, que el poema inicial de Les dones i els dies (el simétrico de "Teseo", desde un punto de vista  puramente posicional) lleve por título, justamente, "In memoriam". Así pues, Les dondes y els dies, leído a la luz de "Teseo", se presenta al lector como una incursión en el oscuro laberinto de la memoria del narrador, una incursión con su correspondiente entrada ("In memoriam") y su correspondiente salida ("Teseo")."

"La metáfora inicial del poema -la memoria es un laberinto- se la sirve al poeta, en parte, el mismo mito. En efecto, según una versión menos conocida que la del ovillo, lo que Ariadna le habría dado a Teseo es una corona luminosa. y es gracias a esta luz como el héroe habría encontrado su camino en la oscuridad del laberinto. Si la memoria tiene sede y está contenida en algún sitio, éste no puede ser otro que la cabeza, único lugar, asimismo, donde toda corona cumple o debería cumplir su función. Así pues, en el hilo que dora la sombría memoria de Teseo, Ferrater hace confluir magistralmente las dos versiones de este motivo del mito: es un hilo, pero, como la corona, luminoso. Un hilo que ilumina una oscura memoria. Y mentirosa, pues, al igual que la de Proust, selecciona el material y lo dispone un poco a su antojo, como si tuviera vida propia: los tapices-poemas donde se ha representado el poeta (versos 3 y 4) son sombras espesas (verso 19) y traiciones a sí mismo (v. 21)."

"Si quien ha hilado estos poemas sólo volverá a hallarse a sí mismo -un sí mismo que es una sombra y un propósito traicionero- a la salida del laberinto (eso se nos dice a partir del verso 18) es porque tal salida conlleva un volver adentro. Y con el suyo, el del lector: salimos de ´Teseo´ no para volver a la realidad exterior; tampoco para volver al poema. Salimos de ´Teseo´ invitados a reiniciar el camino por las ciento catorce pequeñas traiciones en las que el narrador se ha figurado."



Nota.- Todos los textos entrecomillados pertenecen al original de Besa Camprubí.

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