viernes, 21 de octubre de 2011

The Company

Miniserie de TV que cuenta en tres capítulos de hora y media la historia de la CIA desde el fin de la segunda Guerra Mundial hasta la caída del muro de Berlín.

Mantiene un buen nivel narrativo gracias a que está basado en una novela de Robert Littell, tiene una ambientación muy conseguida (producción de Ridley y Tony Scott) y un contrastado elenco en el que sobresale el trabajo de Alfred Molina y un renacido Michael Keaton.

El primer capítulo es el más conseguido. Nos presenta a tres amigos que recién acabada la Universidad son captados, dos para la CIA y uno para el KGB dado su origen ruso. En plena guerra fría, en el Berlín dividido por las potencias ocupantes comienza "El Gran Juego". La trama con traiciones, mensajes cifrados y un topo en el MI6 está muy bien elaborada y el paisaje de escombros y calles sombrías muy conseguido.
El segundo capítulo es el más flojo, con una representación muy funcional y escueta de las revueltas de Hungría posteriormente aplastadas por el Kremlin y del desastre de Bahía Cochinos en Cuba.
El tercero vuelve a tener una potente intriga al dilucidarse las sospechas sobre un topo ruso en el más alto estamento de la CIA. Los tres amigos vuelven a tener su destino trenzado los unos con los otros. Buena.

Jadzhi Murat

de  León Tolstoi

Este libro es un regalo en su concepción. Hay que agradecer a la estupenda editorial Nórdica la publicación de estos dos extraordinarios textos en un formato tan elegante, con una tipografía y un papel dignos de elogio.

Jadzhi Murat es un relato terso en su escritura y palpitante en su peripecia que nos presenta a un orgulloso e íntegro guerrero sometido a los avatares de las guerras. Es famoso el preámbulo donde Tolstoi paseando encuentra un "cardo tártaro" en flor. Al intentar arrancarlo para añadirlo a un ramo, el cardo se resiste, lastima sus manos y finalmente queda mustio. Esta anécdota le inspira el recuerdo y el valor de Jadzhi Murat.  Aparte de los valores literarios, me llama la atención que la obra trate de un guerrero checheno luchando contra los rusos, tal y como casi ayer mismo podíamos leer en el periódico, ¡siglo y medio después!

Es una novela crepuscular que comienza con la huida del héroe para unirse al enemigo ruso. Los enfrentamientos entre clanes chechenos son constantes y la obligación de la venganza los somete a un eterno círculo belicoso.

A pesar de ser una novela corta centrada en la última parte de la vida del guerrero tártaro, Tolstoi nos brinda todo el espectro de estas guerras, desde el más humilde soldado hasta el orgulloso emperador.  En una reyerta un soldado anónimo resulta herido y Tolstoi nos conduce hasta su cama de moribundo y nos refiere los problemas en los que está sumida su familia.
Igualmente el narrador nos hace acompañar a la misiva que anuncia la entrega de Jadzhi Murat al zar Nicolás I. Con ella penetramos en el palacio y asistimos a las rencillas y miserias de los ministros y del propio zar, voluble e incompetente. Y volvemos con la misiva de órdenes imperiales y el propio Jadzhi a  la frontera.
Jadzhi es prisionero de sus tradiciones. Debe vengar la muerte de su Jan, lo que le lleva a enfrentarse al imán Shamil. Es un héroe solitario, orgulloso y justo, que obtiene el respeto incluso de sus enemigos.

Ambos relatos asumen la fatalidad. En un momento dado le preguntan a Jadzhi qué le va a ocurrir y responde ocurrirá lo que Alá quiera que ocurra.  En  El cupón falso, cuando un asesino sale de la cárcel y le auguran su vuelta, se encoje de hombros y dice: Bueno, ocurrirá lo que tenga que ocurrir.

Tolstoi expone magistralmente la acción, no juzga a sus personajes. Hay crímenes, se multiplican los borrachos y ladrones pero él sólo expone el curso de los acontecimientos.
La religión está presente en ambos relatos. Jadzhi rezando sin saltarse ninguna hora. En el segundo, el sastre prisionero crea una secta donde siguen rectamente las enseñanzas de Jesús, adorando a Dios "en espíritu y verdad" (pág 265). El clero oficial maniobra para aherrojarlos: hay que obedecer ciegamente a los popes y adorar los iconos de madera.

El cupón falso es una obra de filigrana. La falsificación del cupón es la espoleta. A partir de ahí las acciones de unos implican a otros y como resultado provocan un cambio que afecta a terceros, etc. De este modo vamos conociendo a multitud de personajes: unos se abocan al fracaso y la bebida, otros triunfan, unos medran, otros caen en la depravación. La lista es interminable, todos bien trabados se cruzan en algún momento y a partir de ahí conoceremos sus andanzas. Al final el destino los va congregando alrededor de una cárcel y un juicio: el juez resulta ser aquel estudiante que inicialmente falsificó el cupón.

En ambos relatos Tolstoi nos presenta hombres libres, de moral superior.
"(El juez) había intuido que aquel hombre aherrojado, con la cabeza rapada, conducido y escoltado por dos soldados, era un ser humano completamente libre y muy superior a él desde un punto de vista moral" (pág. 273)

Jadzhi Murat también es un hombre libre que sigue la ley inveterada y natural. Es recibido por los príncipes y comandantes como un ser ajeno a las miserias terrenales, a las rencillas miserables.

Muchos personajes se encuentran descolocados. "Era consciente de la falsedad de su posición"(pág.287). La joven Liza que quiere deshacerse de su dinero y ser pura. Misail, el profesor de religión del instituto que, aun habiendo perdido la fe, acaba mirando para otro lado con tal de ascender en el escalafón. Incluso cuando aparece el zar en ambos relatos, es consciente de su falsedad. Admite que sólo tiene a su favor el aparato del cargo, y se reconoce moralmente incompetente, para acabar escudándose en "la ley es la ley" y lo que él diga, por injusto que sea, ha de ejecutarse. 

La forma de narrar de Tolstoi es diáfana, directa aunque relate hechos terribles. El resultado es de una viveza y hondura ejemplar.

El Arbol de la Vida

de Terrence Malick

Anoche fui a ver la película y esta mañana me desayuno con que en algunos cines se están devolviendo las entradas a quienes se salen aburridos, desorientados y hasta cabreados. Alucinante.

Bueno, pues la película es valiosa, rica, sugerente y sobre todo poética. No es una obra maestra, está desequilibrada. Tiene un exceso de imágenes que siendo maravillosas resultan reiterativas. Lo que ya se está llamando el "National Geographic" resulta demasiado largo y acaba despistando.

El arco de la película va desde la carta donde se le comunica a la madre la muerte de su hijo, hasta las manos juntas de la misma madre al final, asumiendo por fin la muerte de ese hijo, asumiendo que la vida te da y te quita y finalmente entregándolo. Entremedias queda el dolor de la madre apelando incluso a Dios y la angustia de uno de los hermanos que,  ya adulto, quiere recuperar a su hermano y a su propia infancia.
Es un film abstracto, poético en grado sumo. Hasta tal punto que se olvida de la narrativa convencional. La composición de imágenes y la voz en off nos ofrecen un poema visual, pleno de relámpagos visuales que buscan nuestras emociones.


La película tiene tres partes. La inicial donde se plantea la muerte del hijo y el dolor de la madre. La central donde recuperamos aquella infancia plena de aromas con un padre violento de tan recto y un niño (de mayor Sean Penn) que va descubriendo la vida y sus propias pulsiones.  Y finalmente la tercera, de intensa emotividad. La angustia que nos transmite Sean Penn es honda y su acceso a ese "limbo" donde se reencuentra con sus padres  y hermanos tal como fueron, me emocionó.

La forma de rodar de Malick es apasionante. Tiene tal pretensión de veracidad que logra meter la cámara entre las manos de la madre y el rostro del bebé, como si no existiese. Todo resulta natural, veraz,  emotivo.
Me llama la atención  el papel del viento en sus películas (las altas hierbas de las colinas en La delgada línea roja. En ésta, el jardín y los árboles mecidos alrededor del padre y sus hijos. Ese leve escalofrío que te hacer sentir más consciente de lo que ocurre a tu alrededor, más vivo, más receptor de tu propia circunstancia.

El comienzo de la película ya nos avisa. "Las monjas nos enseñaban que había dos caminos para vivir, el divino y el de la naturaleza". Malick ha querido, y por momentos conseguido, que siguiésemos ambos.
Es una lástima, la gente iba a ver una de Brad Pitt.

San Manuel Bueno, mártir

de Miguel de Unamuno

Lo he estado leyendo con mi hija, que lo tenía como tarea del Instituto. Hacerlo me ratifica en la creencia de que es absurdo leer por obligación y que para el fomento de la lectura  por lo menos habría que hacer tres cosas:
Una adecuada selección,  "perder" más tiempo en clase leyendo y compartiendo;  y sobretodo aprender a gustar.

No creo que ésta sea una lectura bien seleccionada. Mi hija lee con fruición a Suzanne CollinsNeil Gaiman  o Laura Gallego pero ha tenido dificultades con la sintaxis de don Miguel. Sus dudas y sus reflexiones se retuercen en el texto formando multitud de frases subordinadas, explicativas o yuxtapuestas hasta hacer de los párrafos verdaderos vericuetos en donde lo fácil es perderse.  Y luego está el tema del relato. Evidentemente la distancia literaria entre unos y otros es amplia;  pero existen otras alternativas.

A parte de esto,  tengo que decir que me ha gustado mucho. La memoria que nos refiere  Ángela Carballino sobre Manuel, el párroco de su pueblo, está narrada con pasión.

La obra no llega ni a novela corta. Es un relato largo que abarca toda su vida, trenzada íntimamente a la de Manuel y en la que participa decisivamente su hermano Lázaro. El retrato que hace del cura es apasionado: un hombre siempre bondadoso, siempre solidario que vive entregado a los demás. No es un cura corriente;  su objetivo no es la obediencia ciega a la Iglesia, la condena de los pecadores o el miedo a los Infiernos. Su bondad infinita busca la armonía entre los seres, el consuelo ante las dificultades de la vida. Bastante arduo es vivir como para encima flagelarse con penas y pecados. Pero el santo párroco tiene un secreto que el hermano de Ángela, Lázaro, le arranca en una conversación: él realmente no tiene fe, no cree en la redención, en la vida inmortal del alma. Pero sí cree en su papel de pastor.
"Yo estoy para hacer vivir a las almas de mis feligreses, para hacerlos felices, para hacerles que se sueñen inmortales y no para matarles. (...) ¿Religión verdadera? Todas las religiones son verdaderas en cuanto hacen vivir espiritualmente a los pueblos que las profesan, en cuanto les consuelan de haber tenido que nacer para morir, y para cada pueblo la religión más verdadera es la suya, la que le ha hecho. ¿Y la mía? La mía es consolarme en consolar a los demás, aunque el consuelo que les doy no sea el mío". (pág. 35).
Manuel teme sobretodo la soledad y la ociosidad, que es como decir que teme sus pensamientos. Por esa razón siempre se mantiene activo, ayudando a los demás incluso en las tareas del campo.

Aun sin creer  es capaz de enardecer el sentimiento religioso de toda su comunidad. Hasta Lázaro, que viene de las Américas con  un sentido más pragmático de la vida, acaba reconociendo la santidad del cura: servir a los demás más allá de sus propias convicciones en aras de un bien mayor.

 
En el relato encontramos conversaciones íntimas y trascendentes  sobre la personalidad, el sentido religioso y la inmortalidad; así como la narración de la muerte de la madre, del santo y del propio hermano. He de decir que estos momentos  poseen un patetismo, una intensidad emocional como pocas veces se dan cita en un texto.  

Al final Miguel de Unamuno nos refiere que entrega este documento, esta memoria, tal y como le llegó. El juego del manuscrito encontrado que pervive en la literatura toda desde el propio Quijote.


En un sermón del párroco, repetido por el tonto del pueblo y escuchado por Angela al conocer la verdad del cura; el grito "Dios mío, Dios mío,  ¿por qué me has abandonado?"  es un eco que reverbera por todo el relato.

viernes, 14 de octubre de 2011

Contagio

de Steven Soderbergh

Está claro que a los americanos les gusta este tipo de historias: una pandemia que amenaza con destruir a la humanidad. Se puede decir que cada década tiene la suya, sea el ébola, la gripe aviar o la peste bubónica.
Soderbergh aporta la tensión de una investigación contra reloj, los movimientos típicos de gobiernos y empresas famaceúticas y los pequeños dramas familiares. La aportación más seria es la veracidad de la propuesta. La película está rodada con limpieza y parquedad, sin caer en efectismos. Pero resulta plana, por momentos carente de interés. Se muestra previsible y, sobretodo,  apenas contiene emoción. Como novedad vemos el papel que juega un blogero free lance, interpetado por Jude Law. Pero como todos los personajes -aunque interpretados solventemente por primeras figuras- acaban resultando intrascendentes.

Cuando el asunto es simplemente el pánico general y sus pequeños dramas, para mí carece de interés. Ya Dustin Hoffman se las vió recientemente con un primo del ébola en Estallido de W. Petersen, un thriller que mantiene el interés aunque no pasa de rutinario.
Creo que la pandemia en cine reacciona mejor como escenario que como actor principal. En 2010 pudimos ver The Crazies, de Breck Eisner que se deslizaba gozosamente al ámbito del terror. También la  miniserie de TV El Factor Hades, con Mira Sorvino y Stephen Dorff, ganaba enteros para mí  al añadir un componente de espionaje y suspense que la hacía muy atractiva. No en vano el libro es de Robert Ludlum, autor de la saga Bourne. Y por supuesto mi preferida si el mundo tiene que venirse abajo por una pandemia es Los doce monos, de Terrry Gillian.  Aunque allí la pandemia es el futuro (o el pasado para un confuso Bruce Willis) y lo interesante está en el camino. Si de virus que amenazan al mundo hablamos, no quiero olvidar el clásico de Don Siegel, La Invasión de los ladrones de cuerpos, donde unas esporas llegadas del espacio  nos ofrecían una catástrofe más íntima, eliminando nuestros sentimientos y nuestra moral, en fin, aquello que nos hace humanos. Este miedo debe ser tan cerval que la película, de 1.956, cuenta ya con tres remakes. Uno más militar de Abel Ferrara, flojo. Otro estupendo y respetuoso con el clásico, dirigido por Philip Kauffman y el último Invasión, interpretado por Nicole Kidman, del montón. Sin salir de los clásicos de ciencia ficción, recordaré La amenaza de Andrómeda de Robert Wise, con un desarrollo muy intrigante al encontrar un pueblo donde todos han perecido menos un bebé llorón y un viejo borrachín.

Y volviendo al terror, seguro que todos retenemos en la retina ese Londres desierto y mudo de 28 días después, asolado por un virus de la rabia. Saga magníficamente continuada por nuestro Juan Carlos Fresnadillo en 28 semanas después. 
No salgamos de Londres para finalizar con una terrible amenaza presentada como muy cercana a nuestros días:  Hijos de los hombres de Alejandro Cuarón;  película rodada con un brío extraordinario que refleja una humanidad incapaz de reproducirse, al borde del abismo.

The Rabbit Hole


de John Cameron Mitchell





Escrita por David Linsday-Abaire con guión basado en su propia obra de teatro, no es de extrañar que Nicole Kidmann, además de interpretarla, sea productora de la misma. El meollo de la película es la interpretación dramática, algo que en pocas ocasiones se produce en Hollywood.



El asunto es la pérdida de un hijo  y el desarrollo, cómo abordarlo. Poco se puede decir y menos hacer en medio del desconsuelo. Hay una escena en la que Becca -la protagonista- habla con su madre por teléfono. Ésta intenta consolarla pero sólo consigue más dolor.

-No tienes razón en todo ¿sabes?  ¿Y si existiera Dios?
-Entonces diría que es un sádico y un imbécil.
-Es suficiente Becca.
-Adórame y te trataré como una mierda....Con razón te gusta, suena a papá.

Cada uno de los padres intenta consolar al otro, ayudarle a pasar página, aunque sin resultado. Una de las parejas del Grupo de Apoyo al que asisten acaba separándose. Parece ser que éste es el sino de muchas parejas sometidas a esta tesitura.




La propuesta es de una desnudez total. El texto es escaso, apenas el apunte de una conversación enseguida truncada, apenas los contactos con otras personas (la hermana, la madre, el grupo de apoyo). Es muy curioso que Becca busque consuelo,  precisamente, hablando con el joven que atropelló a su hijo, matándolo.




Los dos pilares del film son unas interpretaciones brillantes, veraces y emotivas; junto a la valentía del texto para seguir hurgando en una situación límite: los diálogos de consuelo se tornan agresivos, hirientes. Una familia del grupo de apoyo quiere conformarse:

-"quiero pensar que Dios lo necesitaba para convertirlo en ángel....
-Pues que se hubiera hecho uno ¿no es Dios omnipontente?", les responde Becca.

jueves, 13 de octubre de 2011

LAS ESTACIONES - de Maurice Pons









El autor nos traslada al territorio de la alucinación, unas montañas fuera del tiempo donde una aldea sobrevive en unas condiciones de precariedad absoluta. Infravivienda, vestidos harapientos, calles que son barrizales, sin posibilidad de cultivos, incomunicados del resto del mundo, sometidos a la barbarie.

Simeón, el protagonista, llega "hacia el decimosexto mes del otoño que allí solía llamarse la estación muerta". En esa estación llueve torrencialmente todos los días. Simeón viene del desierto, de una estación también muerta, pero por seca. Ha perdido a su hermana y viene buscando la humedad, algo que lo reavive.
El libro está divido en tres partes. La primera ocurre durante la estación lluviosa y vemos la aclimatación de Simeón, sus accidentes y mutilaciones. La segunda ocurre en la estación de invierno, la helada azul, que durante cuarenta meses convierte todo el agua anterior en hielo bajo una permanente helada.
La tercera parte es la de la esperanza. Dos jinetes llegan a la aldea, rubios, hermosos, abrigados con piezas tejidas en lana, montando lustrosos caballos. Muestran granos de arroz, hablan de campos, de viviendas, de una vida más humana al otro lado de las montañas.  La esperanza prende en todos, pero el final es devastador.

La obra refleja una humanidad vejada. La escena del aborto de una vaca lo simboliza perfectamente: el ternero es expulsado y todos pueden comprobar cómo el feto está siendo devorado -desde el propio vientre materno- por larvas. El curandero, en un frenesí exaltado, declara el reino de La Podre y hace pasear al ternero en lo alto de un carromato, como un rey.

Las condiciones de vida son extremas, sometidas al finísimo hilo de una supervivencia casi animal. Hay unas escenas espeluznantes cuando visitan a el Croll, el curandero veterinario.
Es una novela fantástica pero contada con el pormenor del realismo. Descarnada, llegando incluso a la escatología: la gorda posadera y su nauseabunda comida o el Croll haciendo que su asno mordisquee el pie gangrenado de Simeón.
Un forastero llega a una aldea maldita, quizás como el propio hombre a la tierra. El escenario es tan cerrado, tan agobiante y enfermizo que parece el experimento de un demiurgo depravado.

Alex Freyle en su blog señala:
"Estoy seguro que si Goya estuviera vivo, llevaría este libro bajo el brazo. Cuando salió a la luz en Francia se volvió un libro de culto, tanto que las ilustraciones fueron prohibidas y nunca se supo de ellas, cuando se le preguntó al autor qué le inspiró esta pesadilla  su respuesta fue curiosa: “Pensé en Paris”

Uno de los pocos artículos que hay en la web sobre este perturbador libro, aquí.

Tomas Tranströmer


Tomas Tranströmer, poeta sueco. Ha sido galardonado con el Premio Nobel 2.011.



LAS PIEDRAS

Oigo caer las piedras que arrojamos,
transparentes como cristal a través de los años. En el valle
vuela la confusión de los actos
del instante, vociferantes, de copa
en copa de los árboles, se callan
en un aire más tenue que el presente, se deslizan
como golondrinas desde una cima
a otra de las montañas, hasta
alcanzar las mesetas ulteriores,
junto a las fronteras del ser. Allí caen
todas nuestras acciones
claras como el cristal
no hacia otro fondo
que el de nosotros mismos.


HAIKUS

1

Pared de pena...
Palomas van y vienen:
no tienen rostros.


2

Los pensamientos
en calma de mosaicos
en el palacio.


3

De pie en el balcón,
esa jaula de sol:
como un arcoiris.

7

Un soplo duro
atraviesa la casa:
son los demonios.


8

Pinos rajados
en el mismo pantano.
Siempre y siempre.


GÓNDOLA FÚNEBRE

Poemas tomados de la primera edición castellana:: LAR, Chile, 1999, versión de Roberto Mascaró)

ABRIL Y SILENCIO
 
La primavera yace desierta.
La zanja, oscura como terciopelo
se arrastra junto a mí
sin espejeos.

Tan sólo irradian
las flores amarillas.

Soy llevado en mi sombra
como un violín
en su caja negra.

Lo único que quiero decir
reluce fuera de alcance
como la platería
en la casa de empeños.



HOJA DE LIBRO NOCTURNO

Una noche de mayo aterricé
en un frío claro de luna
en que la hierba y las flores eran grises
pero el aroma, verde.

Resbalé cuesta arriba
en la noche daltónica
mientras las piedras blancas
señalaban la luna.

Un espaciotiempo
de algunos minutos
cincuenta y ocho años de ancho.

Y tras de mí
más allá de las aguas relucientes cual plomo
estaba la otra costa
y los poderosos.

Gentes con futuro
en vez de rostro.


GÓNDOLA FÚNEBRE Nº 2

I
Dos hombres, suegro y yerno, Liszt y
Wagner, viven junto al Canal Grande
con la inquieta esposa del rey Midas,
ése que transforma en Wagner todo lo que     
toca.
El frío verde del mar atraviesa los pisos del 
palacio.
Wagner destaca, el conocido perfil de títere
parece más cansado;                           
el rostro, una bandera blanca.
La góndola cargada pesadamente con sus vidas; dos pasajes de ida y vuelta y otro
sólo de ida.

II

Una ventana del palacio se abre con el viento y el súbito soplo provoca muecas.
Sobre el agua aparece la góndola del basurero impulsada por dos bandidos con remo.
Liszt ha escrito unos acordes tan pesados  
que deberían ser enviados a analizar
en el Instituto de Mineralogía de Padua.
¡Meteoritos!
Demasiado pesados para la quietud, pueden sólo hundirse más y más, futuro abajo, hasta
los años de las camisas pardas.
La góndola, pesadamente cargada con las 
hacinadas piedras del futuro.


III

Rendijas, hacia 1990.

25 de marzo. Inquietud por Lituania.
Soñé que visitaba un gran hospital.
No tenía funcionarios. Todos eran pacientes.

En el mismo sueño, una niña recién nacida
hablaba con completas oraciones.

IV

Junto al yerno, que es hombre de su tiempo,  
Liszt es un apolillado grandseigneur.   
Es un disfraz.
El abismo, que ensaya y descarta máscaras
diferentes, ha elegido justo ésta para él,
el abismo, que quiere subir hasta los hombres sin mostrar
su rostro.


V

El Abate Liszt está habituado a cargar él
mismo su maleta por soles y por nieves
y cuando muera un día, nadie irá a
esperarlo a la estación.
La tibia brisa de un coñac excelente lo    
conduce a la tarea.
Siempre tiene tarea.
¡Dos mil cartas al año!
El escolar que escribe cien veces el palote,
antes de que le permitan volver a casa.
La góndola cargada pesadamente de vida;
es sencilla y negra.


VI

De regreso en 1990.

Soñé que conducía doscientos quilómetros en vano.
Entonces, todo se agigantó. Gorriones enormes como gallinas
cantaban de modo ensordecedor.

Soñé que dibujaba teclas de piano
en la mesa de cocina. Tocaba sordamente    
en ellas.

VI

De regreso en 1990.

Soñé que conducía doscientos quilómetros en vano.
Entonces, todo se agigantó. Gorriones enormes como gallinas
cantaban de modo ensordecedor.

Soñé que dibujaba teclas de piano
en la mesa de cocina. Tocaba sordamente en ellas.
Los vecinos acudían a escuchar.

VII

El clavicordio que calló durante todo
Persifal (aunque estaba escuchando) puede 
al fin decir algo.
Suspiros... sospiri...
Mientras Liszt toca, esta noche, mantiene
apretado el pedal marino
para que la fuerza verde del mar suba a
través del piso y se una a todas las piedras
del edificio.                                                            
¡Buenas tardes, bello abismo!
La góndola cargada pesadamente de vida;
es sencilla y negra.
      

VIII

Soñé que llegaba tarde el primer día de clases.
Todos en el salón llevaban máscaras blancas
sobre el rostro.
Imposible decir quién era el maestro.


Nota: A fines de 1882, Liszt visitó a su hija Cosima y a su marido Richard Wagner en Venecia. Wagner murió unos meses más tarde. Durante este período, Liszt compuso dos piezas para piano que se publicaron bajo el título "Góndola fúnebre".


Benjamín Prado hizo en Babelia un certero retrato de su poesía con motivo de la edición que hizo Nórdica meses antes de la concesión del Premio Nobel:

"Reconocido como uno de los poetas esenciales de su tiempo. Sus poemas no renuncian jamás al atrevimiento -"hay en medio del bosque un claro inesperado que sólo puede encontrar aquel que se ha perdido"-;  no reniegan de su origen surrealista  -"Eluard apretó un botón / y el muro se abrió / y apareció el jardín"-;  y son militantes de la literatura y soldados del lenguaje: "Todo tiene sentido dentro del poema, en el que las palabras son como 'medusas que se deslizan a la deriva como flores después de un funeral marino, si se las alza del agua pierden toda su forma, como cuando una indescriptible verdad es arrancada del silencio". El cielo a medio hacer (título de la antología)  es una respuesta entera a ese silencio a través de la poesía y la prosa de este extraordinario escritor. -"

domingo, 9 de octubre de 2011

Lugares Remotos

Tom Spanbauer

En el blog  arboldetintalibros encuentro esta reseña elaborada por  Tomás Ferri, que me incita a buscar y leer este libro.

"Una población que parece estar perdida en la mitad de la nada, la América profunda, y que paradójicamente es el verdadero corazón de la sociedad americana —Una sociedad que ha sido cimentada sobre el miedo. Miedo al foráneo, al diferente. Miedo al vecino. Miedo, sencillamente, al otro—, ve trastocada su “tranquila cotidianidad” por el paso de un extraño —el Chinook. Un viento que pasará y llevará a Jake, el narrador, a enterrar su infancia y a abrir sus ojos al violento y retorcido mundo de los adultos. Una de las expresiones de su madre una cosa lleva a la otra y su desobediencia es lo que lleva a Jack a ser testigo de tres muertes. El racismo, la sexualidad y la violencia se develan ante los ojos de Jake de una manera casi brutal.

 

Una novela corta magistralmente construida y narrada con un lirismo salvaje por unos ojos que tendrán su castigo: ¿comprender? Al terminar de leer esta novela no pude dejar de evocar La Presa de Kenzaburo Oé. Abandonamos la infancia con heridas que cicatrizan en estigmas.

 

Tom Spanbauer es también autor de la novela El hombre que se enamoró de la luna.




viernes, 7 de octubre de 2011

EL FUEGO SECRETO de los FILÓSOFOS - de Patrick Harpur






Historia de la Imaginación.-

El subtítulo de este maravilloso libro es "Una Historia de la Imaginación". También podría haberse titulado Una historia  sobre la Armonía, puesto que sus protagonistas son el hombre, el universo (o mejor dicho los universos) y los nexos de unión entre ambos. El hombre siempre ha querido conocerse a sí mismo y a su entorno (no sólo el físico)  y para ese conocimiento se ha forjado variado instrumental: religión, poesía, filosofía y ciencia para uso de una constelación de chamanes, seres feéricos, dáimones, arquetipos, cabalistas, filósofos, científicos y poetas.

Hoy en día, cuando las teorías físicas más avanzadas están pergeñando la Teoría Madre, unificadora de las cuatro fuerzas fundamentales y postulando la existencia de hasta 11 dimensiones y  mundo paralelos; está bien echar la vista atrás y discernir el camino seguido por el hombre  desde las simples creencias.

Patrick Harpur nos demuestra cómo ha evolucionado la humanidad y cómo esta evolución -en Occidente- ha fortalecido la racionalidad y la tecnología abandonado explicaciones y formas de vida más integradoras por considerarlas con desprecio precientíficas o mágicas. Antiguamente el ser humano aprehendía el mundo mediante mitologías y creencias. La racionalidad, la ‘literalización’  ha  provocado una ‘desnaturalización’ en el hombre que,  alejado de su hábitat inmanente, ha perdido una cierta comunión espiritual con su entorno. El hombre occidental vive hoy en un estado de alienación progresiva. Es muy interesante la lectura que hace en el cap. 35 de La Tierra Baldía, de T.S. Eliot, que "trata precisamente de la crisis característica del siglo XX: la pérdida del alma." (pág. 425)

En prácticamente todas las culturas se utilizan contraposiciones o dualidades como cuerpo y espíritu, cultura y naturaleza, razón e imaginación. Asimismo se contrapone el mundo arcaico, mágico, con el occidental, racional.
"Desde el triunfo del dualismo cartesiano, la filosofía occidental ha estado siempre preocupada por el problema de la relación entre sujeto y objeto ¿cómo puedo yo, como sujeto, conocer un cosa, como objeto? ¿Es real mi conocimiento? ¿Existe una realidad objetiva separada de mi percepción subjetiva?
En la tradición daimónica, sujeto y objeto no son polos opuestos"  (pág. 91)
"En el mundo antiguo, hacia el siglo II, ´prácticamente todos, paganos, judíos, cristianos o gnósticos -señala el catedrático de Oxford E.R. Dodds- creían en la existencia de estos seres y en su función de mediadores, ya fueran llamados dáimones, ángeles, eones o simplemente espíritus´ "(pág. 28)
Una erudición desbordante nos trae a colación el pensamiento de Platón o Kant, la poesía de  Coleridge o Blake, la náusea de Darwin o las teorías de Einstein, la psicología de Jung o la antropología de Levy-Strauss, los viajes de John Dee o El furor de Giordano Bruno. Filosofía, poesía, alquimia, mito, leyenda, física cuántica, antropología: todo al servicio de la imaginación de ese hombre que no se conforma con ver las sombras en la caverna y se gira para mirar directamente al fuego que las provoca. Y aún más, se atreve a salir y mirar al sol.

Un concepto clave en la obra es la literalidad.
"La invención del reloj mecánico cautivó a Europa. Tenía dos características sobresalientes. En primer lugar, funcionaba por sí mismo. Esto impresionó tanto a la mente occidental que no sólo proporcionó un nuevo modelo de mecanismo de relojería del universo, sino que también nos invitaba a creer que el modelo era una descripción literal: así el modelo de mecanismo de relojería del universo se convirtió en el universo mismo. (...)
El problema con estas metáforas surge cuando mueren. Una metáfora muerta es una metáfora que se toma literalmente".   (pág 282)
Los puntos de vista que aporta el autor son novedosos, coloca el foco en otro ángulo para ofrecernos nueva luz:
"James Hillman ha identificado el trasfondo arquetípico de nuestro ego occidental con Heracles: No puede soportar dáimones ni imágenes. No puede pensar en la muerte. Sus doce trabajos están en gran parte dedicados a matar o esclavizar a los animales fabulosos que encarnan los poderes ultramundanos de la imaginación. Sólo Heracles limpiaría los establos de Augias, una imagen del alma donde se gestan imágenes en el calor y la putrefacción.
Su actitud hacia el Mundo Inferior, tan crucial para entender cualquier relación con el alma, es lo que ahora se denominaría disfuncional. Donde otros héroes van a ser iniciados o instruidos, Heracles se comporta violentamente. Garrote en mano, obliga a Caronte a que le ayude a cruzar el río Éstige. En la otra orilla, las sombras de los muertos huyen de él, aterradas, igual que nuestras imágenes del sueño huyen de nosotros cuando despertamos nuestro ego racional." (pág 271)
El defecto fundamental de la conciencia postcartesiana radica en su literalidad; es decir, en su obsesivo afán de literalizar toda la realidad mediante un perspectiva particular que pretende ser la única y verdadera visión del mundo real, cuando la realidad está lejos de ser simple y natural.

Una vez leído el libro se convierte en una mariposa que no deja de pulular por tu cabeza. Cualquier momento te invita a retomar alguna de sus páginas, seguro de una gozosa lectura. En la docena de páginas amenísimas de cada capítulo siempre encontrarás una idea, un autor, el chispazo de una analogía inspiradora. 

domingo, 2 de octubre de 2011

Taxi Driver

de Martin Scorsesse


Escribe Angel S. Harguindey en El País:
"La historia del taxista Travis Bickle, con un extraordinario guión de Paul Schader, podía haberse titulado Viaje al Fin de la Noche, con permiso de Louis Ferdinand Céline.
Un Robert de Niro colosal recorre las noches del Bronx con su taxi. Ha combatido en Vietnam y padece un insomnio crónico. Es un psicótico maníaco-depresivo. No entiende el mundo que le rodea. Mejor dicho, lo detesta. Schrader sabe que Céline es la clave: "Os lo digo, infelices, jodidos de la vida, vencidos, desollados, siempreempapados de sudor; os lo advierto: cuando los grandes de este mundo empiezan a amaros es porque van a convertiros en carne de cañón", escribía en 1.931. ¿Se puede definir mejor el carácter de Travis y su compleja relación con el candidato a la presidencia Charles Palentine?"

Como en las grandes películas tenemos el fondo (los laberintos de la mente)  y la forma (las calles en la noche). Lo personal (su intento de relación con la angelical Cybil Shepherd) y lo general. La bajada a los infiernos para acceder a la salvación.


De dos hierros candentes cuelga el taxista: La soledad intrínseca al ser humano y su necesidad de acción que diría Ortega. Vivir es hacer, ejecutar acciones o planes y Travis en su desesperación elige la inmolación, salvar un alma que entiende pura a cambio de la suya ya anegada. Él se perdió en Vietnam y quiere ayudar para que alguien no se pierda.

Los Limoneros

de Eran Ricklis




Esta coproducción Israel-Francia, se llevó el Premio del Público en el Festival de Berlín de 2.008 y no es de extrañar.

Película amena y amarga que con pulcritud y sensibilidad nos muestra en una especie de parábola los entresijos humanos del conflicto árabe-israelí. Nunca cae en el exceso, ni caricaturiza las opciones políticas. Con una desnudez casi documental y un interés que no decae, asistimos a la peripecia de Salma, una viuda palestina que vive del limonar que rodea su casa, cuando de pronto se encuentra siendo vecina del ministro de Defensa israelí.  La sempiterna Seguridad Nacional decreta que el limonar ha de desaparecer para prevenir posibles atentados. Pero Salma está dispuesta a luchar. Denuncia la medida, va recurriendo las sentencias hasta el Tribunal Superior.

El conflicto politizado, ideologizado, inyectado de odios ancestrales queda desnudo y vacuo ante hechos cotidianos. Salma sólo quiere mantener su modo de vida, su limonar plantado 50 años atrás por su abuelo. La ironía y el sarcasmo asoman cuando en la fiesta que da el ministro en su nueva casa faltan limones: después de haber colocado una valla para impedir el acceso al limonar a todo el mundo incluida Salma, los criados y guardias israelíes invaden el limonar para surtir la fiesta.

Finalmente todos pierden. El ministro cada vez más alejado de la realidad es abandonado por su esposa y el tribunal superior ante el eco internacional que cobra la noticia determina cortar a ¡30 cm.! del suelo la mitad del limonar más cercano a la casa del ministro y dejar el resto tal cual.

Quizás se echa de menos una mayor particiación de la mujer del ministro, culta e independiente. Es como si fuese nuestros ojos para asistir al conflicto de forma neutra y desapasionada. En la lejanía y sólo con la mirada se establece un nexo entre las dos mujeres. La injusticia de quien coloniza y reacondiciona el territorio según sus necesidades es elocuente.

A destacar el trabajo inmenso y contenido de la actriz palestina Hiam Abbass, que con gran economía de medios logra transmitirnos una amplia paleta de emociones.

Cuentos de lo extraño

de Robert Aickman




He aquí una nueva invitación del conde de Siruela, mirífico siempre en la extracción de nuevas gemas de la literatura fantástica.

Este primer contacto con Robert Aickman  ha exigido de mí un cambio de ritmo. Tensión creciente, sospechas y pistas, desenlace inesperado. Nada de esto -habitual en los relatos fantásticos y de terror- nos ofrece Mr. Aickman. Lo suyo es adentrarse en terra ignota, hacernos asomar a un pliegue remoto de la realidad que nos perturbe.

No sé si son cuentos de fantasmas. En algunos sólo se apuntan como un esbozo, en otros aparecen con mayor nitidez como en Che gelida manina donde el nexo son llamadas telefónicas cruzadas o en Nunca vayas a Venecia donde, subyugante, adopta la forma de una misteriosa guía. En otros son los protagonistas mismos quienes terminan asimilándose a fantasmas como si hubiesen cruzado el umbral del espejo.  Así ocurre con la Margaret de En las entrañas del bosque y su experiencia en el Centro de reposo Kurhus habitado por insomnes .  Y a otra Margaret en Los trenes,  donde en ella cobra vida la leyenda de la muchacha saludando a los trenes que pasan por el páramo fantasmagórico.

La lectura ha de ser pausada. Primero se produce la incursión en el terreno:  Las islas griegas en El pontoso vino, el Valle Silencioso en Los trenes, Venecia en Nunca vayas a Venecia o los bosques de coníferas suecos en En las entrañas del bosque. Luego -casi imperceptiblemente- se va produciendo un giro que coloca al protagonista ante el nuevo escenario.
En un escenario donde te puedes encontrar un coronel Adamski diciéndote: "Los sueños nos confunden porque hacen que la vida parezca real" (pág. 329)

En un perspicaz prólogo, Andrés Ibañez  nos muestra el mapa:
"Lo cierto es que el terror no abunda en estos relatos (...) en Aickman lo sobrenatural es a menudo una intuición. (...)
The Encyclopedia of Fantasy refiere que en las historias de nuestro autor los personajes ´no son capaces de entender al fantasma con el que se enfrentan debido a que dicho fantasma...es una manifestación, un retrato psíquico, de su incapacidad para comprender sus propias vidas´.  

 El relato En las entrañas del bosque contiene el arquetipo del bosque y el del sanatorio perdido en las montañas que bien puede ser un monasterio. En el prólogo se nos subraya que en él encontramos "una digresión  sobre las ventajas de no entender del todo, de no saber teoría musical para apreciar de verdad la música, de no reconocer el idioma de un país para poder entenderlo en profundidad y un largo párrafo  que termina con la idea de que perderse (en el bosque) ha de ser, o puede ser, un acto voluntario."

Como leer este libro evocador.