jueves, 13 de julio de 2017

SCALPED - De Jason Aaron y R. M. Guéra

Concluyo dos semanas apasionantes recorriendo la reserva india de la tribu lakota en South Dakota. Siempre me acompañará en la memoria este extraordinario cruce entre relato policíaco y western visceral. El guionista Jason Aaron ha volcado en la Reserva Prairie Rose todas las lacras del mundo moderno: crimen, drogadicción, desarraigo, corrupción política, racismo, homofobia...
Las reservas indias tienen legislación propia sobre alcohol y juego, e incluso disponen de su propia policía tribal. Todo un ecosistema que gobierna con mano de hierro el corrupto jefe tribal Lincoln Cuervo Rojo.

Scalped significa, "al que le han arrancado la cabellera". Se trata de un cómic violento y lírico como las películas de Sam PekinpahSiendo la trama criminal jugosa y potente; lo que estalla en las viñetas es un trasfondo sociocultural novedoso y complejo en el que Aaron mete el bisturí para exponer en toda su crudeza un entorno social deprimido e inmundo. Arrinconada en la reserva se envilece la antaño orgullosa tribu oglala lakota, ahora postrada en una ciénaga de pobreza, corrupción y pérdida de identidad. Allí se enfrentan los desencantados, los que sólo quieren el negocio del Casino o de las anfetas; y los tradicionalistas, los que quieren mantener su forma de vida y tradiciones.

Esta historia de violencia y crimen es sumamente densa y su maestría se apoya en un crudo naturalismo social (crimen, sexo, drogas y corrupción) y en una galería de personajes increíblemente extensa y singularizada. Dashiel "Dash" Caballo Terco regresa a Prairie Rose lleno de rencor. Su fue siendo un adolescente y juró que nunca volvería. Su dureza y habilidad en las peleas le granjean un puesto junto al jefe Lincoln Cuervo Rojo, el capo corrupto que ha empeñado su vida y regado de sangre su tierra para conseguir abrir un Casino en la reserva.  

Justo cuando faltan sólo unos días para la apertura llega Dash Caballo Terco, un agente infiltrado del FBI. El cráneo rasurado y los nunchakus que usa en las peleas lo identifican. Baylis Earl Nitz es el agente externo que supervisa a Dash. Lleva toda su vida obsesionado con detener a Cuervo Rojo, de quien sospecha que asesinó a dos de sus compañeros en los años 70. Shunka (que significa "perro" en lakota) es un indio avieso y feroz, mano derecha de Cuervo Rojo, le es ciegamente leal. Siempre ha sospechado de Dash y esconde un oscuro secreto en su más profunda intimidad. Catcher es un viejo y destartalado indio que vaga por la reserva como un espíritu agorero. En los revueltos años 60 perteneció al grupo radical Red Power, junto a Gina Caballo Terco (madre de Dash) y el propio Cuervo Rojo; pero acabó convirtiéndose en un alcohólico. Ahora recorre la Reserva como un viejo enjuto y fantasmal, casi como un oráculo. Él mismo se presenta como "maya owicha paka", que se puede traducir como "el destino", y funciona en el relato como el coro en las tragedias griegas: anuncia los desastres, increpa al asesino, previene al protagonista.  Él mismo no sabe si en verdad es un visionario o un loco.

Shunka
Otros secundarios pululan por la reserva, no por ello menos significados. El joven Dino Oso Lento representa el fatalismo del indio que busca huir hacia una vida mejor, pero acaba atrapado en la ciénaga de la corrupción. También está Diesel, otro agente encubierto pero totalmente chalado. Es un marginado au rebours ya que toda su vida ha luchado porque le reconozcan como un guerrero indio, debido a su decimosexta parte de sangre kickapoo. Y la mafia asiática de los Hmong que han apoyado financieramente a Cuervo Rojo y quieren su parte del pastel....y Carol Ellroy, la hija de Cuervo Rojo que se enrolla con Dash arrastrándole al foso de la drogadicción... y el sheriff Karnow que vigila la frontera con Nebraska... y Wesley Willeford un estafador de raza negra que logra empujar a Dash hasta el mismísimo borde del precipicio...
El Sr. Brass

La galería de personajes no tiene desperdicio y su caracterización es portentosa.  La mayoría de ellos abismados a un pozo de autodestrucción, otros embrutecidos y un puñado de ellos malvados filosos y esquinados; como el Sr. Brass, un asiático enteco muy pulcro y educado en el trato; pero letal con sus herramientas quirúrgicas.

Jason Aaron y R.M. Guéra han conseguido con sólo sesenta números crear todo un universo de una gran riqueza argumental y visual. La historia es poderosa y la narrativa espectacular. Dos son los aspectos que más llaman la atención. La vigorosa caracterización de los personajes y los abundantes flashback que rompen constantemente la línea temporal para explicar las motivaciones y secretos de los protagonistas. Todo ello compone un relato de una intensidad fuera de lo común. Otro componente que aporta interés y viveza son los constantes giros del guión.

Cada personaje van ganando complejidad según avanzan los números y sus tonalidades grises huyen  de la simplificación. "¿Crees que un hombre puede cambiar?" le pregunta el sheriff Karnow a Cuervo Rojo. Ellos dos son la mejor respuesta a esa pregunta. Cuervo Rojo es un capo despiadado, pero en modo alguno está libre de tormentos y remordimientos: siempre recordará los golpes de los curas católicos para que olvidase a sus dioses y rezase a Jesús. Tampoco ha olvidado el viejo sueño reivindicativo de su juventud que sigue alimentando su espíritu hasta el mismo día de la inauguración del casino:
"Desde la llegada de aquel puto sifilítico, el tal Colón, los blancos han venido hasta nuestras tierras para llevarse de todo sin pedir permiso.
A los lakota nos quitaron las colinas negras, nuestro Paha Sapa sagrado y los 1.000 millones en oro que había debajo. Se llevaron las manadas de búfalos y las praderas por las que vagaban. Se llevaron el orgullo y la dignidad de la que fue una gran nación, y a cambio no dejaron más que miseria. Cuando se nos haya pagado lo que se nos debe, toda la gente a la que he disparado, acuchillado, rajado, colgado y enterrado por el camino.....todos esos pobres cabrones no habrán muerto en vano. Y por primera vez en mucho tiempo......mis sueños superarán a mis remordimientos."
Toda la historia se vertebra alrededor del asesinato de dos federales en los revueltos años 70. Los jóvenes lakotas organizados en el movimiento Red Power querían subvertir la situación de postración de su pueblo. A ese grupo pertenecían Gina Caballo Terco, Lincoln Cuervo Rojo y Catcher. Aquello se cerró con un falso culpable. Ahora Gina ha sido asesinada y el triángulo lo forman Cuervo Rojo, Catcher y Dash. En estos tres personajes, poderosos, complejos y carismáticos, se apoya todo el gigantesco engranaje de esta verdadera saga trágica que se extiende durante dos generaciones.
Catcher, Cuervo Rojo y Dash
Catcher es un personaje shakespeariano. Es un filósofo. También un visionario y un loco. Fue universitario y su anhelo íntimo siempre fue escribir; pero se le cruzó el alcohol, la política y las visiones de los dioses del trueno. Ahora es un viejo loco que recorre la reserva haciendo honor a su nombre. Proclama que los Dioses del Trueno le han avisado de un desastre inminente, con Dash como protagonista. Tiene la capacidad de ver el animal totémico de cada uno, incluido el de él mismo.
Catcher viéndose con su animal totémico

Como buen poeta (es decir loco y visionario) lanza agudas reflexiones sobre la condición humana.
"-Hay gente que se pasa la vida corriendo y no llega a ninguna parte.
Da igual cuánto lo intentes.
No hay manera de escapar de uno mismo.
Nuestro yo es una prisión. Nos encadena.
Tira de nosotros, queramos o no.
No podemos hacer nada para evitarlo. Para evitar la manera
en que nos hizo Dios. Buenos o malos todos tenemos un papel. 
De una u otra manera todos estamos atrapados.
El truco está en encontrar la libertad que hay en nuestro interior.
En no querer nunca
más de lo que te han dado.
En hacer de tu prisión un lugar tan grande
como el puñetero mundo.

Pero hay gente que no llega a darse cuenta.
Hay gente que se pasa la vida corriendo y muere
sin haber avanzado unos centímetros siquiera.
Odio ser testigo de ello. De verdad.
Odio conocer gente que no sabe que está atrapada."
Cuervo Rojo, Gina y Catcher soñaron con defender a su pueblo y se afiliaron a los Red Power. Cuervo Rojo todavía sueña ahora con que el Casino dote a su gente de riqueza y dignidad. También el joven Dino Oso Lento y Dash sueñan con huir de la reserva.... pero todos acaban atrapados. Yo creo que la tensión entre pasado y presente que establece el relato revela cómo los sueños devienen en pesadillas. Aquellos sueños juveniles de justicia y dignidad, han derivando en una pesadilla de alcohol, drogas y corrupción. Sólo Gina, la madre de Dash, se ha mantenido fiel a sus principios y ha acabado asesinada.

En la introducción al volumen 8, "Has de pecar para salvarte", José Torralba lo resume de otro modo, cifrándolo en la orfandad vital de los personajes: "Si de algo trata esta mixtura de thriller y cómic social, si algo resume las pulsiones de sus personajes, es la más desoladora de las orfandades. Reconozcámoslo, Scalped es una tragedia protagonizada por huérfanos: ciudadanos sin nación, desprovistos de identidad social y cultural; nativos sin patria, abandonados a su suerte por el Estado en un infierno de pobreza y metanfetaminas; trabajadores honrados, vendidos por sus líderes y traicionados por los agentes de la ley; mujeres entregadas a una vida autodestructiva; niños maltratados. Y el más huérfano de todos es Dash, lejos de su nación y familia.
Huérfano de un padre que desapareció, encontrará un remedo en Cuervo Rojo, justo a quien deberá traicionar.


El ambiente es intensamente realista y el estilo de Guéra se muestra muy efectivo para transmitir el polvo de la tierra reseca y la violencia latente que explota en espectaculares peleas y tiroteos.

La historia negra de crímenes y bajas pasiones tiene el eco de los clásicos y el autor lo subraya en los nombres de sus protagonistas, Dashiell (Hammett) Caballo Terco y Carol (James) Ellroy. Incluso Cuervo Rojo aparece leyendo un libro de Cormac McCarthy

Por su parte la complejidad de la trama y los personajes se refrenda con el uso de técnicas narrativas no lineales. En la misma página conviven viñetas del presente y del pasado. En el mismo número seguimos en paralelo y alternativamente la acción de varios personajes. Muchos volúmenes se inician ofreciendo los hechos generales, como desde fuera, para después mostrar los antecedentes (desde dentro) que desembocan en aquellos hechos iniciales. Un ejemplo: En el volumen 4, La grava en tus tripas, la Parte 1 comienza con Lincoln acudiendo al Badlands Café con un arma. Desde fuera se oyen varios disparos. Siguen diversas narraciones y no es sino hasta la Parte 4 cuando volvemos al Badlands Café, pero ya desde dentro, conociendo quienes estaban allí, qué estaban haciendo y por qué les dispara Lincoln. Esta marcha adelante y atrás de los acontecimientos resulta muy de Tarantino.

Aaron ha creado todo un microcosmos violento, real y putrefacto. Llama la atención después de tantos personajes y tan bien desarrollados, de tantas historias cruzadas y crímenes, que el conjunto de los 60 números sea tan compacto. Parece parido de un solo golpe. La historia, el estilo, el ritmo, el enfoque se mantiene tan coherente que semeja un sólo volumen  en vez de los 10 en que se ha agrupado. (Recientemente la editorial ECC lo puso de nuevo a la venta en 5 tomos y formato DeLuxe).

Gracias a este virtuosismo narrativo, en cada volumen conviven en armonía asesinatos y peleas con momentos íntimos, sean de sexo o de reflexión; e incluso con apuntes históricos, ya que el trabajo de documentación es extraordinario.  El guionista reivindica el protagonismo para una minoría arrinconada en las reservas, como si fuese un gueto: "El hombre blanco nos trajo aquí para que muriéramos; pero viviendo, nos hemos opuesto a ello. Sobrevivir es nuestra manera de luchar." le dice un indio lakota a un visitante. 

El pueblo lakota forma parte de la tribu sioux y su calado en la historia contemporánea estadounidense es relevante. Los Lakotas sufrieron la matanza de Wounded Knee, en diciembre de 1880, cuando el famoso 7º regimiento de caballería atacó un asentamiento de la tribu asesinando a cerca de 300 indios, mujeres y niños incluidos. En 1973 los lakotas unidos a los defensores de los derechos civiles y al movimiento Red Power, ocuparon el pueblo de Wounded Knee para protestar por la corrupción de los jefes nativos y el abandono de las autoridades estatales.

Para terminar dos detalles sutiles y geniales. 
La relación de Dash y Carol es autodestructiva. Juntos, se hunden en las drogas y la desesperación. Follan salvajemente, pero cada uno va a lo suyo, como animales heridos. No comparten nada. Están juntos en la cama pero están solos. Guéra dibuja muchas escenas de sexo, pero sin una sola línea de texto. Cuando finalmente la hay sólo es para subrayar que sus vidas transcurren en paralelo.

El otro detalle es un contraste entre el número titulado Escuchar como gira la tierra, dentro del volumen El Blues de la Reserva, y el dedicado a la presentación de Dino Oso Lento. Mientras éste no deja de repetirse que se irá, que cogerá su coche y acelerará para escapar bien lejos; en Escuchar como gira la tierra se narra la historia de un anciano matrimonio indio que, con lo mínimo, encuentra en su tierra la vida más completa. Esta es la paradoja que tan bien reflejan Aaron y Guéra, la Reserva como una condena a cadena perpetua o como elección para vivir con raíces: "Hay gente que dice que este lugar es tan tranquilo... que se oye como gira la tierra", reflexiona el viejo. 
En medio de tanto crimen, desarraigo y ausencia de expectativas; este emocionante número supone toda una carga de profundidad.
Magistral. 





























Scalped se empezó a publicar en 2.007 y según ha reconocido Aaron, sus historias y personajes bebieron de series estrella de la HBO como the Wire y Deadwood. En concreto  Al Swearengen fue el molde sobre el que se creó Cuervo Rojo.

Parece ser que después del éxito y reconocimiento recibido, el círculo se completará con la adaptación televisiva que se está preparando del cómic.


lunes, 10 de julio de 2017

EL GUARDIÁN INVISIBLE - de Fernando González Molina

España, 2016


El guardián de la pureza.-
Este nuevo thriller viene a dar continuidad a un género que últimamente ha ofrecido buenos réditos al cine español, y no desmerece de otras felices apuestas como Toro, Plan de Fuga, Tarde para la ira, El desconocido, o los ya clásicos Grupo 7, La Isla Mínima o Celda 211.

La historia aúna crimen, mitología navarra, buenas dosis de misterio, y un territorio cargado de mitos y leyendas que se alza como el verdadero protagonista, el Valle del Baztán en Navarra.

En los márgenes del río Baztán aparece el cuerpo desnudo de una adolescente en unas circunstancias que lo relacionan con un asesinato ocurrido meses antes. Se trata de un asesino en serie y la inspectora Amaia Salazar (Marta Etura) será la encargada de dirigir una investigación que la llevará de vuelta a Elizondo, el pueblo de su infancia y del que ha tratado de huir toda su vida.




La presentación es perfecta. La cámara recorre el valle del Baztán, con sus carreteras sinuosas, su persistente lluvia y los bosques y brumas donde habita el Basajaun, el mitológico guardián del bosque. En medio de este paisaje tan fascinante como misterioso, la cámara encuentra el cadáver de una niña: céreo entre el verdín, muerto entre una explosión de vida boscosa y con un txantxigorri, una mantecada tradicional navarra, colocada sobre el pubis rasurado. El dulce se convertirá en la metáfora de los crímenes y en el centro de la trama.

La trama se enreda entre las ramas del bosque, las leyendas y las tradiciones, pero también entre los fantasmas familiares de la inspectora. No sólo esos valles son fértiles en supersticiones y brujería, también la infancia de Amaia esconde sus propios demonios que volverán a visitarla: sufrió una infancia traumática por los maltratos que le infligía su desquiciada madre.

Amaia se vuelve a enfrentar a su hermana Flora (Elvira Mínguez) que regenta el obrador familiar, Mantecadas Salazar. Los análisis indican que allí se producen exactamente los mismos txantxigorri que aparecen en las adolescentes asesinadas. Los crímenes remiten a un territorio con una fuerte presencia de lo mágico. Las tensiones entre tradición y modernidad aflorarán de forma virulenta armando una historia densa y perturbadora.


Es una película de contrastes, contiene una investigación policial pero también un gran drama femenino y familiar. Otro de los contrastes que atesora la película lo encontramos entre el Basajaun, el Guardián invisible del bosque, que cuida de sus moradores y de la armonía de la vida, y el asesino. Llamar Basajaun al asesino "es contra natura" concluye la tía Engracia.

La batalla definitiva enfrentará a la modernidad con la tradición. La inspectora Salazar ha realizado prácticas en el FBI, pero tiene que aplicar sus métodos de investigación en un paisaje rural donde la mitología y las leyendas transgreden el raciocinio. Amaia igual consulta por teléfono a su mentor en la academia de Quantico; como acude a su tía Engracia, experta en echar la cartas e interpretar los signos del bosque: ¿por qué los bolsillos de las niñas están llenos de nueces?.

Si en la investigación y el asesino en serie apreciamos fácilmente el reflejo de otros thrillers memorables (la inspectora deambulando por los vericuetos de un caserío fantasmal persiguiendo al asesino, nos recuerda inevitablemente a la Clarice Starling, de El silencio de los corderos); el film logra su cuota de originalidad viajando al corazón de un valle mágico y al de un drama familiar lleno de amargura y reproches.  

El director logra un ritmo sostenido e intrigante mientras nos entrega un puñado de secuencias verdaderamente inquietantes: cuando la tía Engracia echa las cartas del tarot a Amaia y ésta descubre que tiene al asesino muy cerca. O la visita que hace a su madre en el psiquiátrico. O la cena familiar donde Flora exuda toda la amargura que viene asfixiándole. O las escenas de maltrato infantil que casi le cuestan la vida. Todo hace que el regreso de Amaia a Elizondo se convierta en un camino hacia la redención.

Al protagonismo omnímodo del Valle del Baztán, se une el de una Marta Etura que resuelve con eficacia su papel, pero sin brillo. Mención especial requiere Elvira Mínguez que dota al personaje de Flora de una severidad y un poso de frustración apabullante. Está resentida contra una vida que evoluciona al margen de las tradiciones; y amargada por los sacrificios de arrostrar los cuidados de la madre y del negocio familiar.


Con el protagonismo de la inspectora Amaia Salazar y el Valle del Baztán, la escritora Dolores Redondo ha publicado la Trilogía del Baztán, compuesta por las novelas El guardián invisible, Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta.

miércoles, 28 de junio de 2017

COMANCHERÍA - David McKenzie

EEUU, 2016
El Oeste sigue siendo lo que era... 
aunque con automóviles e hipotecas.-


Los hermanos Tanner y Toby están a punto de perder el rancho de su madre, justo cuando ésta acaba de morir. El banco les ha puesto un plazo para enjugar la deuda pendiente o ejecutará la hipoteca. Es verdad que el rancho es una ruina y se encuentra en medio de un desierto de lo más agreste; pero existen elevadas posibilidades de que en el subsuelo haya petróleo.

Así que estamos donde siempre, los ricos aprovechándose del sistema y los pobres expulsados. Pero Toby (Chris Pine) se rebela contra esta situación. Separado y malviviendo de trabajos esporádicos que no le permiten ni pasar la pensión a sus hijos, la vida le ha dado una patada en el culo. Y a su hermano Tanner dos: ladrón, convicto y pendenciero, la vida no tiene nada que ofrecerle. De modo que Toby prepara un plan, tan desesperado como astuto: llevar a cabo una rápida cruzada de robos por las pequeñas sucursales del banco que engañó a su madre y abonar la deuda con lo robado.


La acción se centra en dos parejas -de policías y ladrones- cuyos diálogos relucen con la dureza del pedernal y el poso de la amargura. Pero hay un tercer protagonista. Mientras los atracadores huyen hacia adelante perseguidos por los dos ranger de Texas, la película se detiene en un paisaje desolador: pueblos vacíos, negocios ruinosos, vidas bloqueadas, gentes que arrastran sus días por un territorio inmisericorde, tan vasto como abandonado a su suerte. El territorio de los votantes del botarate Trump. 

Con los policías yendo de pueblo en pueblo por las carreteras infinitas, nos asomamos a la pobreza y ruina de sus pueblos. Unos de los carteles de la carretera te pregunta "¿Endeudado?". En otra ocasión los rangers se cruzan con un grupo de cowboys que espolean a su manada acuciados por un gigantesco incendio.
"-Ojalá pudiéramos ayudarles.
-Ojalá me chamusque y me ahorre el sufrimiento (...) En pleno siglo XXI huyendo del incendio hacia el río con mi rebaño....y luego me pregunto porqué mis hijos no quieren ser vaqueros.
-¿Damos el aviso? -pregunta un ranger a otro.
-No. Ya se apagará cuando llegue al río... y tampoco hay nadie a quien llamar. Esos chicos están solos."
El ranger no lo sabe pero nosotros sí. No sólo los vaqueros están solos, también los atracadores y cualquiera de los que están en la cafetería apurando las horas vacías. El sueño americano se ha olvidado de ellos. Todo tiene ese aire crepuscular de héroes derrotados que se revuelven contra un destino que parece inexorable. "Comanchería" no es un relato de Cormac McCarthy pero pasaría sin problemas por uno de ellos.


¿Se puede reflexionar sobre darle sentido a tu vida mientras estás robando bancos por Nuevo México? Sí. La película es una explosión de vida al borde de la tragedia. Los dos hermanos intentan abrir una puerta al futuro que el banco tiene bien atrancada. Lo que pasa es que no saben si una vez abierta, al otro lado habrá esperanza o un abismo por el que despeñarse.
-Deberíamos atracar otro banco.
-Hablas como si no fuéramos a librarnos de ésta.
-Jamás he conocido a nadie que se libre de nada. Nunca.-Le responde su hermano. 
Los cielos sangrientos del atardecer sobre la inmensa llanura de Texas amenazan con teñir de sangre estas vidas desgarradas. Toby no es un ladrón que prepare su último golpe, ni un gánster que atisba el final. Es un pobre granjero. "Siempre he sido pobre. Al igual que mis padres y mis abuelos. Es como una enfermedad y pasa de generación en generación. Se convierte en una epidemia. Eso es lo que es. Infecta a toda la familia... Pero a mis hijos no." 

No hay gloria, ni glamour pendenciero. Hay injusticia a raudales. Una de las singularidades de Comanchería es la ambigüedad que destilan sus personajes. El ranger quiere comprender a los ladrones, pero también es implacable cuando se trata de dispararlos. Es una de esas películas en la que vas con los ladrones, con los perdedores.

El argumento es clásico y nada original con sus policías y atracadores; pero encuentra su alto valor en un denso trasfondo dramático y de crítica social. El guionista Taylor Sheridan ha armado un sólido western contemporáneo donde los fuera de la ley siguen aureolados por un hálito romántico y trágico. Pero si en 1865 los pioneros se encontraban en territorios sin ley, ahora nos encontramos con bancos sin piedad. Como en el western clásico no faltan forajidos (aunque están encorbatados), rangers, persecuciones y tiros. Ni una población armada hasta los dientes que sólo espera la ocasión para desenfundar y disparar contra cualquier incauto; como les ocurre en uno de los poblachos. 

El compañero de Jeff Bridges es mitad indio y mitad mexicano (Gil Birmingham). Mientras están sentados en un porche, como si del viejo Oeste se tratara, reflexionan:

-Hace mucho tiempo tus antepasados eran indios, hasta que vino alguien y los mató, los esclavizó y te convirtieron en uno de ellos.
-Hace 150 años toda esta tierra era de mis antepasados. Todo lo que se ve. Todo lo que viste ayer. Hasta que los abuelos de esta gente se lo quitaron.....y ahora se la quitan a ellos. Pero no lo hace un ejército, sino esos hijos de puta de ahí. (Señalando a un banco)
Hay muchas películas que mantienen una guerra de indiferencia entre su título original y el doblado. Hell or High Water es el título original, una expresión que quiere decir algo así como "Nada que perder" o "contra viento y marea"; pero en español se ha titulado Comanchería. Aunque sólo sea por una vez, justificadamente. Tanner (Ben Foster) se las tiene tiesas con un comanche en un casino y éste le suelta:
-Sabes qué significa comanche?....Enemigos para siempre.
-¿Enemigos de quién?
-De todos.
-Pues eso me convierte en...
-...un enemigo.
-No. Me convierte en un comanche.

Así es la caracterización de cada uno de estos cuatro personajes interpretados con gran solvencia por el elenco. Sucinta pero potente. 
El gran Jeff Bridges vuelve a estar inmenso y Chris Pine  se atreve (y acierta) a cambiar su registro de héroe para enfundarse las botas polvorientas de un granjero pobre y rebelde.

Otro de los alicientes de la película es su banda sonora, con temas de Attila, Jamey Johnson, Townes Van Zandt o Scott H. Biram: más algunos temas compuestos por el mítico Nick Cave junto a uno de los miembros de su banda, Warren Ellis. Canciones con guitarras y voces rasgadas que aportan hondura a una película que se va incendiando por momentos.

domingo, 25 de junio de 2017

WONDER WOMAN - de Patty Jenkins

Por fin algo nuevo en el ya un tanto gastado mundo de los superhéroes: una mujer, sentido de la aventura y humor refrescan la pantallas.

La película sigue los derroteros de la presentación del Capitán América y dedica todo el metraje a los orígenes y primera intervención de la heroína, dejando a la actualidad sólo los minutos iniciales y finales. Lo mejor es el tono netamente aventurero y desenfadado de la cinta que se remonta a los mismísimos dioses del Monte Olimpo para narrar el origen de Wonder Woman. Casi nada. Y funciona. 

Encontramos a Diana de Themyscira en la Isla Paraíso donde las legendarias Amazonas permanecen ancladas en el tiempo a la espera de enfrentarse a su némesis, Ares, el dios de la guerra. Es entonces cuando una avioneta de la 1ª Guerra Mundial, con un espía a bordo, atraviesa sus cielos hundiéndose en el mar. Ahí está el capitán Steve Trevor y ahí está la guerra. Diana no dudará ni un segundo en acudir a su destino: ayudar al necesitado, perseguir la injusticia e intentar acabar con la guerra matando a su dios. Su antibelicismo es encomiable.
























Para asegurar la taquilla, dado que se trata de una heroína, interpretada además por una desconocida Gal Gadot (que da el tipo de maravilla), los guionistas y productores le han puesto una compañero de alcurnia, el capitán Steve Trevor (Chris Pine), cuyo valor y acciones le acaban robando la titularidad en muchas ocasiones. Como dice la periodista y feminista Elisa McCausland en Tentaciones de ElPaís.com "el verdadero protagonista de Wonder Woman es un un hombre". Hummm.

Pero quedémonos con el entretenimiento que proporciona la cinta y el talento visual que derrocha su directora, Patty Jenkins. Para narrar los albores de la historia en el Monte Olimpo utiliza como brillantísimo recurso un mural animado espectacular. Las imágenes han sido creadas por Raffy Ochoa y Houston Sharp y recuerdan a "La Gloria" del mismísimo Tiziano.




















La recreación de Londres en plena guerra, las escenas en las trincheras del suelo francés o el asalto al castillo donde el malvado planea la destrucción total, nos devuelven al cine de aventuras más clásico.

El centro de la película lo ocupa una misión de espías tras las líneas enemigas. Para su ejecución, el capitán Steve Trevor reúne a su particular cuadrilla: El Jefe, un indio americano; Charlie, un escocés borrachín y Sameer, un francés de las colonias. Todos ellos unos perfectos buscavidas cuyo reclutamiento en los bajos fondos de Londres resulta desopilante. 

También hay que incluir algún pero.
La batalla final entre Wonder Woman y el dios Ares vuelve a ser más de lo mismo en las películas de superhéroes. El comando del capitán Trevor, presentados de modo tan formidable, carece de posterior desarrollo y figuran en los planos como meros comparsas. Finalmente, el descubrimiento que hace la guerrera sobre la naturaleza del hombre y su conclusión de que todo lo arregla el amor es de un infantilismo insoportable. 

Es una lástima que los guionistas no hayan acudido con mayor ahínco a los orígenes de Wonder Woman y a su creador, William Moulton Marston. Allí hay verdadera novedad y subversión, tal y como cuenta Jon Tones en su artículo de ElDiario.es. Marston no era nada convencional y creó una heroína nada inocente y absolutamente reivindicativa. Él mismo definió su creación como "propaganda psicológica para el nuevo tipo de mujeres que deberían dirigir el mundo". En la película encontramos muy poco de este espíritu. Apenas alguna ironía sobre los líderes del mundo, sobre el papel de la secretaria del capitán Trevor o sobre el reloj.
-¿Qué hace?
-Te dice cuando tienes que levantarte, cuando tienes que comer o cuando tienes que ir a trabajar.
-¿Dejas que esa pequeña cosa te diga lo que tienes que hacer?

-Soy la secretaria de Steve Trevor.
-¿Qué es una secretaria?
-Voy a donde me dice que vaya, hago lo que él me dice que haga.
-De donde vengo, eso se llama esclavitud.
-¡Me gusta!
William Moulton Marston nació en 1893. Durante toda su vida escribió los guiones de La Mujer Maravillas. Para forjar el carácter de su heroína recibió la ayuda de su mujer, Elisabeth Holloway, con quien se casó en 1915; y también de otra mujer más joven, Olive Byrne, con la que el matrimonio estableció una relación sentimental y creativa de carácter tricéfalo. Las dos mujeres serían madres de un par de hijos de Marston cada una.

La filosofía que imprime Marston en su personaje es liberador, pacifista y muy femenino. El primer texto que puede leerse en una historieta del personaje dice: “En un mundo hecho trizas por los odios y las guerras de los hombres, aparece una mujer para la que los problemas y los temores de los hombres son juegos de niños”. La sensibilidad e inteligencia de las mujeres hace que los conflictos territoriales y de poder de los hombres queden en ridículo.

Una notable película del universo DC después de las decepciones de Batman vs. Superman (Zack Snyder)  y Suicide Squad (David Ayer).

domingo, 18 de junio de 2017

EL VIAJERO bajo el RESPLANDOR de LA LUNA - de Antal Szerb

Novela, Hungría, 1937
Ediciones del Bronce, 2000










Mihály es un joven burgués de Budapest que viaja por la Europa de entreguerras.  Se acaba de casar y su Luna de Miel le conducirá por Venecia, Rávena y Roma. En su interior sabe que con ese viaje acabará cruzando la frontera en la que dejará atrás una juventud intensa y seductora para incorporarse a una vida de adulto que él siente como una losa. "Conformarse" con las circunstancias más mostrencas de la vida, es como lo define en alguna ocasión. También "Aceptación aburrida de los hechos". Abandono de la autenticidad.

Mihály es un héroe siempre desplazado que todavía se está buscando a sí mismo. Un amigo lo describe como un ser "distante y abstracto que tiene muy poco que ver con las cosas y la gente, como un extraño o un marciano en esta tierra". De modo que no es extraño que en uno de los transbordos del tren y casi sin querer, se quede en tierra mientras su esposa continua viaje a Roma. El joven iniciará entonces un itinerario de búsqueda personal que en ocasiones tiene unos hermosos tintes oníricos. De lo que busca no sabe nada más que deberá reflejar el fulgor de aquellas tardes que compartió con los hermanos Ulpius, Tamás y Éva.  
"Más adelante, leí en un famoso ensayo inglés que el principal rasgo de carácter de los celtas era rebelarse contra la tiranía de las cosas. Los hermanos Ulpius eran, en ese sentido, absolutamente celtas. Dicho sea de paso, tanto Tamás como yo estábamos locos por los celtas, por las leyendas del Santo Grial y por Parsifal. Probablemente me sentía tan bien con ellos porque eran así de celtas. Con ellos, me encontraba a mí mismo. Me di cuenta de por qué me sentía siempre como un extraño en mi casa, de por qué me avergonzaba constantemente. Porque en mi casa reinaban los hechos." pág 30
Ya desde el primer día de su luna de miel, el protagonista nos traslada su insatisfacción por lo prosaico y su anhelo de ideal. Nada más llegar al hotel de Venecia se lanza a las calles a tomar una copa. Busca el vino de Samos que recuerda de su estancia en París en su época de formación

"Encontró varios sitios donde se vendían bebidas, pero ninguno le convenció, ninguno se parecía a lo que él buscaba. Todos tenían algún defecto. En algunos, la gente era demasiado elegante, en otros demasiado vulgar, y ninguno le sugería el tipo de bebida que buscaba. Aquella bebida tenía un sabor más secreto. Poco a poco, tuvo la sensación de que esa bebida se vendería en un solo y único lugar en toda Venecia, y él tendría que encontrar aquel lugar, guiado por sus instintos. Así es como se encontró medio perdido entre los callejones". pág. 11

En estas líneas aparentemente intrascendentes está en germen toda la novela: insatisfacción de la propia realidad, recuerdo idealizado del pasado, búsqueda de autenticidad.
Iglesia de San Vitale, Rávena

Después de Venecia, la pareja viaja a Rávena para ver los famosos mosaicos bizantinos. Allí recordará una noche con los Ulpius en que estuvieron contemplando estos mismos mosaicos en un enorme libro. Este recuerdo y el influjo del vino hará que Mihály relate a su mujer, Erzsi, sus recuerdos más embriagadores: las visitas a la casa de Tamár y Éva, sus juegos dramatizando epopeyas y muriendo en defensa de un ideal, los sueños que compartían, el éxtasis de una vida plena.

Ahora Mihály siente que ha desperdiciado su vida y quiere volver a sentirse vivo, buscar aquel resplandor que se ha apagado. Lo encontrará vagando por los pequeños pueblos de los Abruzzos italianos.

Atardecer en un paisaje italiano, Lajos Gulácsy
Las cuatro partes en que está dividido el libro señalan los jalones de esta travesía en busca de la pasión, el conocimiento y la propia y más profunda identidad. También un descenso al infierno de su propia soledad.

     Primera Parte. Luna de Miel
     Segunda Parte. El fugitivo
       Tercera Parte. Roma
     Cuarta Parte. Las Puertas del Infierno

El resumen de la novela habla de un burgués aburrido que busca su juventud perdida. Como asunto novelesco puede parecer superficial o demodé. Nada más lejos. El autor sabe profundizar, capa a capa, en la psicología de sus personajes hasta mostrarnos su esencia vital, muchas veces con forma de temible oquedad.
En Mihály su aliento más íntimo necesita de verdadera autenticidad,  y asistiremos a su búsqueda desesperada. Entre este impulso y la fascinación abrumadora que ejerce el recuerdo de Tamás bascula su espíritu. Tamás es un personaje tremendamente vitalista y brillante. En él conviven con brío parejo, el éxtasis de la vida y la pulsión del suicidio. Por eso no es extraño que nos encontremos todo un capítulo -el 3 de la Tercera Parte- desarrollado como un verdadero ensayo sobre la muerte. Algo que me recordó al famoso capítulo 42 de Moby Dick, donde Melville se explaya sobre la blancura de la ballena. 
También Erzsi, la mujer de Mihály, tiene un tratamiento profundo y complejo en la novela. Igualmente burguesa, una vez abandonada recala en París donde probará las mieles de la libertad.
Siege of a Castle,  de Lajos Gulácsy
La habilidad narradora de Antal Szerb es tal que no necesita de una tragedia previa o un momento abrupto de inflexión, para captar el interés o desarrollar hechos apasionantes. Esto lo consigue narrando los vaivenes de estas almas atormentadas. Por el simple hecho de perder el tren, Mihály percibe ante sí la aventura de la vida en toda su extensión. Hasta entonces sufría los ataques de "la vorágine", cuando en momentos de pánico y ansiedad toda la tierra a su alrededor se precipitaba al vacío... 
Pero incluso liberado y convertido en un vagabundo por los pueblos de los Abruzzos acaba cayendo enfermo: 

"Eran los primeros síntomas llenos de delirio de la fiebre nerviosa.
Los médicos constataron, más adelante, que la fiebre nerviosa se debía al agotamiento. No era de extrañar: Mihály se había estado agotando sin parar durante quince años. Se estuvo agotando por intentar ser otra cosas distinta de lo que en realidad era, por esforzarse en vivir como se debía y como otros esperaban de él, en vez de vivir como él deseaba." pág 77

Finalmente en aquellos montes encontrará el consuelo del retirado Páter Severinus, a quien le confiesa que "sentía su vida de adulto como un fracaso, así como su matrimonio, que no sabía cómo encontrar su verdadero yo... Y sobre todo que sentía muchísima nostalgia de su juventud, y por los amigos de esos años". El Páter acabará recomendándole que viaje a Roma. 
La cita que el autor coloca en el frontis de esa Tercera Parte dedicada a Roma, es reveladora. 

"Go thou to Rome -at once the Paradise,
The Grave, the City, an the Wilderness."

                                Marcha a Roma, a la vez tumba,
                               desierto, ciudad y Paraíso.

Una cita del Adonais de Shelley. 
Allí encontrará a Éva Ulpius, su último engarce con la juventud perdida, su recóndito amor nunca asumido. 
Lo mejor de la novela es cómo reproduce, muy vívidamente, los remordimientos, la melancolía por una juventud arrebatadora y el perfume embriagador de una amistad fascinadora. 

"Encima de unos soportales (de Siena) había una frase inscrita que decía: Cor magis tibi Sena pandit...Siena te abre el corazón más grande... Aquí hasta los soportales son sabios y dicen la verdad: Siena te abre el corazón más grande, para que te llene de éxtasis y de un deseo de vida sencilla y simple, según sugiera la belleza de cada estación."


"Cor magis tibi Sena pandit. De repente, le invadió un deseo aniquilador, un deseo tan fuerte como los de su juventud, pero más mental y también más apremiante, puesto que anhelaba los deseos de su juventud de una manera tan poderosa que le hizo gritar." pág 99
Éxtasis, de Lajos Gulácsy
Toda la novela posee una textura difusa, como de suspensión. La huida de Mihály le ha dejado en tierra de nadie. Budapest representa el puerto seguro, si logra "conformarse con la realidad". Pero su deseo de éxtasis y autenticidad es poderoso. Se puede pensar que toda la novela es la expresión detallada de un sólo instante, tal y como se lo expresa su amigo Waldheim. 
"¿Conoces la siguiente sensación?: vas caminando por una acera cubierta de hielo o de nieve, y de repente pierdes el equilibrio, y empiezas a caer hacia atrás. Yo, en el momento de perder el equilibrio, siento una repentina felicidad. Por supuesto, todo eso dura sólo un instante, después cambio mis postura de manera automática, recobro el equilibrio, me enderezo, y constato con alegría que no me he caído. Pero... ¡ese instante! Durante ese instante he logrado librarme de las leyes implacables del equilibrio, me he librado de la gravedad, he empezado a volar hacia una terrible, amenazadora y destructora libertad..." pág 163
Tamás es el ideal y Mihály su novicio. Ambos representan el entusiasmo por la belleza, el conocimiento y el fervor del deseo que choca contra una realidad aplastante y agorera. Ambos pueden ser vistos -la novela se publicó en 1937- como una metáfora de la Europa de entreguerras: un sueño de felicidad que se dirige a la catástrofe. 
"Nació en mí un sentimiento de sinsentido porque me di cuenta de que aquella sociedad era muy poco apropiada para Tamás y para mí: estábamos rodeados de gente con quien sólo teníamos en común el sentimiento de que ya, de todas formas, todo daba lo mismo. Porque yo no era el único en la ciudad que tenía aquella sensación de sinsentido: todos lo sentíamos, aquel sentimiento estaba en el aire. La gente tenía muchísimo dinero, pero sabían que éste pronto no valdría nada, sabían que todo era en vano, que su dinero se perdería de un día para otro: la catástrofe pendía encima del restaurante como las arañas de cristal.
Eran tiempos apocalípticos." pág 48
Tiempos apocalípticos para la Historia y también para el alma del protagonista, batida por el desgarro entre la realidad y el deseo.







P.D.
Las pinturas que acompañan esta entrada corresponden a Lajos Gulácsy, un pintor húngaro que cultivó el simbolismo, el art nouveau y el surrealismo; y que es citado en la novela: Mihály acude a una fiesta en la colina de Gianicolo, en Roma, y de pronto oye unos misteriosos cánticos al otro lado del muro: "Había un sentimiento de dolor profundo y conmovedor en aquel canto, y también algo inhumano, algo animal, algo que recordaba a los aullidos nocturnos, continuados, de los animales, un dolor tan antiguo como aquellos árboles, un dolor que llegaba de la época remota en que aquellos pinos habían sido plantados. Mihály se sentó debajo de uno de ellos y cerró los ojos. "No, no son hombres los que cantan, sino mujeres", pensó y ya las podía ver delante de sus ojos, un grupo extraño que se parecía a los habitantes de Naconxipan, ese país maravilloso, inventado por Gulácsy, el pintor loco y genial." pág 166